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Lo Que Yo No Sabia

A aquel que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podamos pedir o pensar, conforme al poder que actúa en nosotros, a Él la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones y todos los tiempos, ¡ Amén ! ( Efesios 3: 20 )

Prólogo

Me pregunto a quién debo presentar como autor de esta obra que intento prologar. Si a Don Carlos Mántica, miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua, autor de El Habla Nicaragüense y de múltiples ensayos sobre la historia, el lenguaje, la arqueología y el folklore de su país; a Carlos Mántica, Asesor Nacional del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Nicaragua cuyos libros, Para Caminar en Cursillos y Pensando en Cursillos, se continúan editando en España, México, Venezuela, Estados Unidos, Guatemala, Nicaragua y Brasil, con traducciones al inglés y al portugués; a Chale Mántica el siervo de Jesucristo, autor de innumerables charlas, cursos y retiros que se imparten en comunidades y movimientos que él mismo ayudó a iniciar en diversas partes del mundo; o a Chale, a secas, el seglar de espíritu bohemio, amigo de poetas y artistas, que toca guitarra y canta y en el camino recoge y publica los Cantares Nicaragüenses.

Nada de lo dicho sobre su autor nos prepara para la lectura de esta obra poco común si dejamos por fuera lo que le imprime el sello de lo inusual y en este sentido de lo extra-ordinario, y es el hecho de que quien escribe es un exitoso hombre de empresa plenamente activo en el mundo de los negocios. No un teólogo secularizado, ni un profesional de la pluma, ni un cura frustrado, ni un beato clericalizado, ni un pecador que arrepentido se ha retirado a una cueva a expiar sus culpas, sino un hombre corriente, que está en el mundo y conoce sus cantos de sirena; que comparte las inquietudes y planteamientos del hombre moderno, pero tiene a la vez las respuestas eternas del hombre cristiano; que puede escribir sobre verdades eternas de una manera relevante, vital y actual; que hace teología partiendo de la vida y la escribem -¡ Oh maravilla ! - de una manera que cualquiera la entiende. Y para colmo con un estilo ameno, salpicado de buen humor.

Todo esto es inusual y extra-ordinario, al menos en los ambientes de Iglesia en que me muevo. Sin duda existen otros seglares como Mántica, pero por desgracia muy rara vez vemos libros suyos.

Lo Que Yo No Sabía recoge con asombro algunas de las grandes verdades que cambiaron la vida de un joven que habiendo recibido la más esmerada educación religiosa, aún auniversitario, llegó a los treinta años de edad y al borde del precipicio sin conocer lo verdaderamente fundamental de su fe. Su encuentro con Jesucristo en 1965 daría un nuevo sentido a su vida y una nueva dimensión a su fe.

A lo largo del libro se recogen retazos de una obra inédita y dispersa. Algunas charlas vieron la luz en ocasión de asambleas de evangelización o de retiros espirituales. Otras fueron escritas para abordar problemas concretos y dar respuesta a diversos interrogantes que la vida iba planteando. Unas pocas en ocasión de solemnidades que imponían al autor un temario concreto. Todas llevan el sello de lo testimonial, y la autoridad de quien escribe desde la vivencia. Ni una sola de ellas fue escrita con la intención de ser publicada.

Porque ha llegado el momento de confesar que este libro se publica casi en contra de la voluntad de su autor. No es fácil conseguir de Chale Mántica la autorización para publicar algunos de sus muchísimos escritos. Solamente la insistencia hasta la terquedad de un entrañable amigo lo consigue de vez en cuando. Esta es la tercera vez que puedo enorgullecerme de este logro contando para ello con la complicidad de su hija mayor, quien estuvo a cargo del secuestro de manuscritos.

Me impulsa la seguridad que tengo desde hace más de veinticinco años, y es algo que he compartido muchas veces con Chale, que Nicaragua es algo así como un laboratorio que Dios ha construido dentro de su Iglesia, en esta hora de la historia, para probar, experimentar y poner en marcha una serie de iniciativas del Espíritu Santo, que luego se van trasmitiendo a toda la Iglesia.

Vas a experimentar, amable lector, cómo estas charlas y estas enseñanzas que, como digo, son vivencias nicaragüenses, conceptualizadas por Chale Mántica a la luz de la Palabra de Dios, van a tener una respuesta concreta a los problemas e interrogantes que se presentan con frecuencia en tus comunidades o en el campo apostólico al que el Señor te llamó.

Es natural que habiendo sido escritas en Nicaragua y para nicaragüenses encuentres en ellas modismos y giros propios del habla hispanoamericana, y también algunos nahualismos específicos del Habla Nicaragüense. Podían haberse corregido, para presentarse en un castellano más de la Real Academia de la Lengua Española, pero a mi entender hubieran perdido algo de la espontaneidad y frescura con que fueron saliendo de la pluma de Chale.

Con el mismo amor y la misma ilusión apostólica con las que las fue elaborando su autor, hoy vienen a tus manos estas charlas que ojalá te sirvan para enriquecimiento propio y para enfoque y orientación práctica de quienes comparten contigo el anhelo de un cristianismo más auténtico, respuesta eficaz a los problemas que vive la sociedad actual.

P.Victoriano Arizti

Vitoria, Junio de 1996.

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Yo No Sabía ...

Que Dios es un ser personal

ilusionado por mí desde siempre

que me ama

y porque me ama quiere mi bien

y que es omnipotente.

Que los cristianos no siguen una doctrina, sino a

una persona. A Jesús de Nazaret, el Alfa y el Omega.

Estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos y tengo las llaves de la muerte y del Abismo. (Apoc. 1:17 )

Que Dios no vino al mundo para salvar a los buenos.

Vino al mundo para salvar a personas como vos y como yo.

Que el Espíritu Santo no es algo que se nos da sino

Alguien que se nos entrega y que actúa en nosotros en la medida que nos entregamos a El.

Que un Cristiano es

un hombre

escogido por Cristo

para ser como Cristo

amar como Cristo

y capacitado por Cristo

e incorporado a Cristo

completar en el mundo la Misión de Cristo.

Que ser Cristiano solo es difícil cuando no se es.

Que lo que Cristo me pide es:

Creer y confiar en Él.

En que Él puede

En que Él quiere

En que Él lo hará si yo quiero, y por eso

le dejo tomar las riendas de mi vida.

y darme un nuevo modo de ser, de actuar y de amar

por medio de su Espíritu.

Que Cristo aborrece el pecado,

pero ama al pecador,

antes de pecar,

mientras peca

y después de pecar.

Que ya nada puede separarnos del amor de Cristo. ( Rom 8: 33-38 )

Que yo no soy pecador porque peco

si no que peco porque soy pecador ( Rom 7: 17 )

Que yo no me puedo salvar a mí mismo

por muy sinceras que sean mis intenciones,

o por muy fuerte que sea mi voluntad.

Si pudiera salvarme solo, Cristo murió en balde.

Que yo no moriré nunca.

Que el que me va juzgar en el último día

es el mismo que murió por mí en una cruz.

Que un día seremos semejantes a Él ( 1a. Juan 3: 2 )

y esa fue su intención desde el principio ( Gen. 1: 26 )

Que ni lo que el ojo vio, ni el oído oyó

ni hemos siquiera podido imaginar

es lo que Dios tiene reservado para los que lo aman.

( 1 Corintios 2: 9 )

Que la creación entera espera con impaciencia

la manifestación de los hijos de Dios. ( Romanos 15 )

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De la Evidencia a la Fe

A Bayardo

Capricho de Dios.

Todavía son muchas personas que se extrañan al oír a un laico predicar. Por eso no es malo recordar que desde un principio fue deseo de el Señor que fueran pescadores, cobradores de impuestos y gente como ustedes y como yo quienes llevaran la Buena Nueva del Reino a todas las naciones. Hoy también está llamando el Señor a mecánicos y a técnicos en refrigeración, a contadores y a médicos, a ingenieros y a gentes de todos los oficios, a ser testigos suyos y anunciar al mundo entero que nuestro Dios vive y que está presente entre nosotros.

Quisiera comenzar esta mini charla con un texto que me parece muy oportuno para hoy. Está tomado del Capítulo 3 de los Hechos de los Apóstoles y dice así:

Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la hora nona.( Es decir como a las tres de la tarde ) Había un hombre, tullido de nacimiento, al que llevaban y ponían todos los días junto a la puerta del Templo llamada La Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban al Templo. Este, al ver a Pedro y a Juan que iban a entrar en el Templo, les pidió una limosna. Pedro fijó en él la mirada juntamente con Juan y le dijo: " Míranos. " El les miraba con fijeza esperando recibir algo de ellos. Pedro le dijo: " No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: En el nombre de Jesucristo el Nazareno, ponte a andar. Y tomándole de la mano derecha le levantó. Al instante cobraron fuerza sus pies y sus tobillos y de un salto se puso en pie y andaba. Entró con ellos en el Templo andando, saltando y alabando a Dios. Todo el pueblo le vio como andaba y alababa a Dios; le reconocían, pues era el mismo que pedía limosna sentado junto a la Puerta Hermosa del Templo. Y se quedaron llenos de estupor y asombro por lo que había sucedido.

Como él no soltaba a Pedro y a Juan, todo el pueblo, presa de estupor, corrió donde ellos al pórtico llamado de Salomón. Pedro al ver esto se dirigió al pueblo ( y les dijo ): Israelitas, ¿ por qué se admiran de éste, o por qué nos miran fijamente como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho caminar a éste ? El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, a quien ustedes entregaron y de quien renegaron ante Pilatos cuando éste ya estaba resuelto a ponerle en libertad. Ustedes renegaron del Santo y del Justo y pidieron que se les hiciera gracia de un asesino ( Barrabás ) y mataron al jefe que lleva a la vida. Pero Dios le resucitó de entre los muertos y nosotros somos testigos de ello. Y por la fe en su nombre, este mismo nombre ha restablecido a éste ( tullido ) que ustedes ven y que conocen; es pues la fe dada por su medio la que lo ha restablecido totalmente, ante ustedes.

Los invito a que nos imaginemos un poco la escena. El Señor ha sanado a un tullido de nacimiento conocido por todo mundo y un montón de gente se apiña alrededor de Pedro y Juan para ver quienes son esos brujos o esos santos con poderes extraordinarios que lo han curado. A Pedro le cae en gracia la cosa y les dice: ¿ por qué nos miran fijamente como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho caminar a éste ?

A veces también, se acerca gente a nuestras Asambleas y dice: A mi me gustaría que el chelito canoso, o el gordito aquel que está dirigiendo la asamblea, o aquel narizón pelo blanco oraran por mí, porque dicen que curan a la gente. Tenemos que contestarles como Pedro: Hermanos, ninguno de nosotros tiene poder de curación ni de ninguna clase. Entre todos no podríamos curar ni un catarro. Con vergüenza tenemos que decir que tampoco somos así como muy santos o muy piadosos. Aquí solo hay un santo que sana y que salva y su nombre es Jesús de Nazaret, el Rey de Reyes y Señor de Señores en cuyo nombre nos arriesgamos a hacer el ridículo para que pueda manifestarse su gloria entre los hombres.

Porque el mensaje más importante de Pedro en este pasaje que leí es la proclamación de que A Aquel a quienes ustedes rechazaron y de quien renegaron, Dios lo resucitó de entre los muertos y nosotros somos testigos de ello.

También nosotros proclamamos que Cristo vive, que Cristo reina, y que se le ha dado todo poder en el cielo y en la tierra y en esta mini charla lo que quisiera es compartir rápidamente con ustedes por qué decimos que nosotros somos testigos de que todo esto es verdad.

Yo estudié con los Jesuitas en el Colegio Centro América de Granada, ( Nicaragua ) en los tiempos en que todavía se estudiaba en los colegios y entre otras cosas un día estudiamos a Santo Tomás de Aquino y sus Pruebas de la Existencia de Dios. Nos decía entonces nuestro profesor de filosofía, citando a Santo Tomás:

Primera prueba: La de la Causa Incausada.

Miren a su alrededor y verán que no hay efecto sin causa. Esta semilla fue causada por esta fruta, y esta fruta por este árbol y este árbol por otra semilla, y esta por otra, y otra y otra, hasta llegar a la primera semilla que alguien tuvo que crear porque no se pudo crear a sí misma. Y vos fuiste hecho por tu papá y tu mamá, y éstos por sus abuelos, y ésos por sus bisabuelos y tatarabuelos hasta llegar a algún primer hombre que no pudo crearse a sí mismo sino que tuvo que ser creado por alguien; y de nada sirve decir que fue hecho por un marciano o por una primera célula, porque alguien tuvo que crear esa primera célula o crear al marcianito y a ése que los creó y que no fue creado por nadie es al que nosotros llamamos: DIOS.

¡Que inteligente Santo Tomás!, decíamos todos, pero nos quedábamos tan frescos como antes.

¡ Ah !, pero escuchen la Segunda prueba, nos decía entonces el maestro.

Segunda Prueba. La del orden en el mundo

Fíjate en una cosa tan corriente como la hoja de un árbol. Trillones de trillones de hojas en el mundo realizando todos los días operaciones químicas tan complejas como el convertir el anhídrido carbónico en oxígeno, por la acción de la luz. El hombre con toda su inteligencia no ha sido capaz de producir una sola hoja ni un micro laboratorio que pueda hacer lo que hace cualquier hoja.

O el ojo humano: billones de células perfectamente ordenadas, coordinándose para hacer posible que podamos ver y si una sola no ocupa su lugar todo falla. O, mirá la tierra. Apenas un granito de arena en el cosmos; millones de galaxias, cada una de ellas millones de veces más grande que la tierra y algunas tan distantes que su luz, viajando a una velocidad de 365. 000 kilómetros por segundo no ha llegado todavía a la tierra y hay estrellas cuya luz vemos hoy, pero que en realidad dejaron de existir hace ya miles de años y lo que vemos es solo la luz que salió antes de que desaparecieran, y cada una de ellas ocupando su lugar exacto sin salirse de su órbita.

O, asómate al microcosmos: en el óvulo fecundado de la mujer están ya los cromosomas que habrán de determinar que el niño tenga la naricita respingada de su tatarabuela, la inteligencia de su abuelo y el mal genio de su papá. Todo esto requiere de una inteligencia superior que haya ordenado ese universo, y decir que todo eso se ordenó así por pura casualidad es tan absurdo como que yo me subiera a la torre de catedral con un montón de cajas de tipo de imprenta, tirara todas las letras al aire y al caer quedaran escritas en el atrio las Obras completas de Rubén Darío.

Para qué negarlo. Este argumento de Santo Tomás nos dejó más convencidos. ¡No hay que hacer, María Esther! ¡Seguro que debe existir un Dios !, dijimos.

Y vino entonces la prueba Tercera.

Tercera Prueba

Todas las culturas de todos los tiempos han creído en Dios. ¿Todas ? ¡Toditas ! ¿Los Chinos y los hindúes y los Vikingos ?¡Si señor ! ¿Y los Esquimales y los Pieles Rojas ?¡También ! ¿Y los Nicaraguas y los Chontales y los Aztecas también ?¡También ! ¿ Seguro ?¡ Hombre !, tan seguro que si querés saber sus nombres comprá El Habla Nicaragüense de Chale Mántica y ahí los vas a encontrar.

¡ Ah Caray !, dijimos. Eso si que ya da que pensar. Por algo será que todas las culturas de todos los tiempos han creído en Dios. ¡ Ah !, me dijeron los ateos, es que los pobres ignorantes de otros tiempos miraban el sol y la luna y las estrellas y las estaciones y los mecanismos de la fecundación y no pudiendo explicarlas las hicieron dioses. El Dios Sol, la Diosa Luna, la diosa de la fecundidad etc.

Pero no me convencieron. Con solo leer el primer capítulo de la Biblia, ya no digamos el encuentro con Dios de Moisés y algunos profetas, me di cuenta de que los Judíos y los cristianos no solo no creían que el sol y la Luna y lo demás fueran dioses, sino que afirmaban claramente que todas ellas habían sido creadas por un ser superior a todas ellas y que explicaba la causa de todas las cosas, el orden en la Creación y el que todas las culturas hubieran llegado a la conclusión de que ese Dios tenía que existir.

Y salí del colegio creyendo en Dios, pero creyendo de la misma manera de los que creen que la crema dental Colgate previene las caries, pero ni siquiera se lavan los dientes. Dios era alguien que debiera existir, pero que no ocupaba ningún lugar en mi vida. Quizás una fuerza, una energía, algo inmensamente grande que debe inspirarnos temor y respeto y de quien se dicen muchas cosas extrañas que nunca iba a averiguar si eran ciertas sino hasta después de muerto, pero que, si por si acaso eran ciertas, convenía portarme razonablemente bien. No fuera a ser que un día me topara con Él.

Tuvieron que pasar muchos años antes de que descubriera que: Dios es un ser personal, ilusionado por mí desde siempre, que me ama y porque me ama quiere mi bien y que es omnipotente. Y que el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su Gloria. El cual siendo de condición divina no se aferró al ser igual a Dios sino que se despojó de sí mismo tomando condición de esclavo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre, se humilló a sí mismo obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios lo exaltó y le otorgó el nombre que está sobre todo otro nombre. Para que al nombre de Jesús, toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos y toda lengua proclame que Cristo Jesús es Señor, para gloria de Dios Padre.

Hermanos, ¿qué estoy tratando de decir ?. Estoy tratando de decir que a veces nos encontramos con personas que piensan que creemos en Dios o en Jesucristo porque un día de niños algún sacerdote o algún maestro nos convenció con argumentos de la existencia de Dios. O que a lo largo de los siglos y en medio de los ambientes e ideologías más hostiles la gente sigue creyendo en Dios porque alguien les dijo que existía. O que miles y miles de hombres y mujeres dejaron todo: bienes, fama, riquezas y amores para seguirlo y para servirle entre los más miserables y desposeídos de la tierra, entre aquellos que la misma sociedad rechaza como basura humana y que a lo largo de la historia y aún hoy, centenares de miles de personas han estado dispuestas a morir, incluso de la manera más atroz, antes que negar a su Dios y Señor.

Y eso si que me parece idiota. Porque más absurdo que creer en Dios es creer que haya gente capaz de morir por algo que solo le han contado, o por un catecismo que le metieron en la cabeza cuando niños.

No fue sino hasta un 13 de Agosto de 1965 que descubrí que los cristianos no seguimos una doctrina, sino a una persona. Que los Mahometanos, los Budistas y todos los demás istas siguen las ideas de un muerto, pero los cristianos seguimos a una persona que vive hoy y está con nosotros todos los días hasta la consumación de los Siglos. A Jesús de Nazaret, a

Aquel a quienes ustedes rechazaron, y de quien renegaron, pero que Dios lo resucitó de entre los muertos y nosotros somos testigos de ello.

Somos testigos de ello porque un día tuvimos un encuentro personal con Cristo. Y es por eso y solo por eso que creemos.

Otros lo encontraron quizás el día de su Bautismo en el Espíritu cuando lo sintieron moverse dentro de su corazón y mover sus labios con extrañas lenguas, o sus brazos en alabanza, o escucharon su voz en profecía; otros lo encontraron quizás al experimentar una paz que solo El puede dar y un gozo que ninguna tribulación humana puede quitarnos.

Finalmente, otros supieron que Cristo vive, que Cristo los ama y que Cristo reina, el día aquel en que se acercaron por curiosidad y por necesidad a una Asamblea como ésta, por un cáncer que los tenía condenados a una muerte inminente, o por un hijo que no podía caminar, y pudieron entonces experimentar en carne propia la realidad del Cristo que sana y del Cristo que salva.

Hermanos he dicho todas estas cosas, porque esta Asamblea tiene como propósito el que aquellos que no creen, o aquellos que creen porque alguien se los contó, o por algo que les enseñaron cuando eran niños, puedan decir como aquellos que le decían a la Samaritana en Juan 4: 39:

Ya no creemos porque tú nos lo has dicho sino porque nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del Mundo.

Para eso, hermanos son estas Asambleas: Para que algunos lo encuentren como seguridad interior total. Otros como paz y gozo perfectos. Otros experimentando de manera viva la presencia del Dios vivo. Y otros al ver sanadas sus enfermedades por obra del mismo que hace ya dos mil años sanó a tantos y tantos enfermos.

El es el mismo ayer, ahora y siempre y está entre nosotros porque así lo prometió y su nombre es Fiel y Verdadero. Y es el mismo que dice:

Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo

Yo los invito a todos a que en la intimidad de su corazón invite cada uno a Jesucristo a entrar en él. Y así en un futuro nuestra alabanza sea tan atronadora como es la alabanza de todos los que lo conocen. Termino con las palabras de Juan en la introducción a su Primera Carta:

Lo que existía desde el principio; lo que hemos oído; lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de Vida; pues la vida se manifestó y nosotros la hemos visto y damos testimonio. . . os lo anunciamos para que también vosotros estéis en comunión con nosotros.

¡ AMEN !

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De Huevo a Pájaro

A mis hermanos Coordinadores

Pájaros de alto vuelo.

Me han pedido que les hable sobre la santidad y el problema es que conozco solo un camino para encontrarla. No porque no haya leído acerca de otras alternativas, sino porque alguna vez las probé y no me funcionaron. Pero hay una que sí funciona y de la que quiero hablarles desde mi propia vivencia. Y con mi propio estilo.

A un chavalo le preguntaron un día: ¿Hombré y vos cómo crees que es Dios ? Y el chavalo contestó: Dios es un señor que nos anda espiando siempre para ver si nos estamos divirtiendo e impedirlo a toda costa. Si me lo hubieran preguntado hace algunos años posiblemente hubiera dado la misma respuesta. Los adultos tienen una visión más madura, pero muchos de mis amigos todavía se preguntan aquello de: ¿ Qué será que todo lo que me gusta o es caro, o es pecado, o engorda. ?

Los cristianos, desde luego, tenemos una visión distinta. Sabemos que la ley y los principios morales que el Señor nos ha dado, no son para fregarnos, ni para que en este mundo la pasemos lo peor posible a cambio de tener algún día un premio eterno, sino todo lo contrario: que son como el manual del fabricante, escrito por el que nos hizo y nos conoce, para que funcionemos lo mejor posible como personas y como comunidad humana, buscando siempre lo que más nos conviene y lo que él sabe nos hará más felices. ¿Verdad que sí?

Yo diría que la respuesta es sí. . . y no.

Si lo que decimos es que Dios nos ha dado una ley para que seamos felices y no para fregarnos, la respuesta es sí.

Si lo que decimos es que un mundo de espaldas a Dios se convierte muy pronto en un infierno, la respuesta también es sí, y no tenemos más que mirar a nuestro alrededor para saber que es cierto.

Si lo que decimos es que llevo mucho más probabilidades de ser feliz cumpliendo la ley que rompiendo los mandamientos, lo sabemos de sobra por experiencia propia.

Pero si lo que decimos es que los que tratamos de cumplir la ley a contrapelo la pasamos de maravilla, ya no es tan claro.

Y si lo que decimos es que cumpliendo la ley al pie de la letra, yo Chale Mántica tal y como soy, la estoy pasando felicísimo, estoy siendo hipócrita. . . y ustedes también.

En esta charla nos vamos a sincerar y vamos a tratar de ver a dónde está el quid de la cosa. ¿Por qué unas veces la respuesta es sí, y otras veces quién sabe?. Pónganme mucha atención porque vamos a estar pisando terreno muy movedizo.

Yo creo que un hombre corriente funciona más o menos así: Primero descubrimos dentro de nosotros una multitud de deseos, pasiones, ambiciones e inclinaciones. Buenas y malas. Luego, en algún momento descubrimos y aceptamos que existe una cosa que llaman moral, ética o buenas costumbres o ley de Dios, a la que debemos subordinar esos deseos e inclinaciones. Si los subordinamos somos buenos. Y la gente dice: Qué bueno que es Don Fulano.

Resulta que conforme a esa ley, moral, ética y buenas costumbres algunas de las cosas que nos gustaría hacermalas y por lo tanto no debemos hacerlas. Y si las hacemos, la gente dice: Ese Don Fulano es un tal por cual.

Pero resulta que además hay otras cosas que preferiríamos no hacer, porque nos da pereza, porque son aburridas o muy difíciles o simplemente porque no nos gustan, pero que resulta que son buenas y por lo tanto deberíamos hacerlas.

Cuando las hacemos, la gente dice otra vez: Qué bueno que es Don Fulano, aunque también haga algunas de las malas. Tal vez de ahí nace el dicho aquel de que el que peca y reza empata.

Y así vamos, entre cosas que quisiéramos hacer y no debemos y cosas que no quisiéramos hacer pero debemos, y a medida que la lista se va haciendo más grande lo que nos va quedando es la esperanza de que cuando terminemos de hacer todo aquello que no nos gusta, como dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, visitar a los enfermos, perdonar a los enemigos etc, o terminemos de dejar de hacer todo lo que es malo pero que nos encanta, ( y aquí la lista es más grande ), tal vez habrá chance todavía de hacer alguna vez lo que nos da la gana.

Nos parecemos un poco al asalariado que después que le quitan la retención del Impuesto sobre la Renta, el Seguro Social, la cuota del sindicato, o la del partido, la tajada de la ex esposa abandonada, y la de la nueva que le quita lo del diario, el pago de la luz y el agua y el alquiler de la casa, espera le sobre algo para poderse comprar un paquete de cigarrillos.

Cuando seguimos funcionando de esa manera nos pasa una de las siguientes cosas:

1. ) La primera es que nos damos por vencidos en eso de ser buenos y aceptamos la oportunidad aquella, o la oferta que no se puede rechazar, o al menos nos tomamos unas vacaciones y nos damos el permiso de ser malos a ratos libres.

2. ) O nos volvemos santos amargados y rezongones con complejo de mártires.

Todo esto con un agravante, y es que entre más escuchamos y obedecemos a nuestra conciencia, más cosas malas descubrimos dentro de nosotros que nos reclaman mayor santidad y rectitud. Es como una camioneta vieja que tenía un hermano de nuestra comunidad y un día se le ocurrió resocarle todas las tuercas. Al resocarlas desaparecieron muchos ruidos, los más fuertes, pero con el nuevo silencio empezó a oírle ruidos que antes nunca le había escuchado y que le tomó mucho más tiempo ir eliminando.

El santo nunca se siente santo, sino que entre más avanza en la santidad más pecador se sabe porque en su nuevo silencio puede ahora escuchar muchos ruidos que antes, aturdido por sus pecados, no podía escuchar.

La carne, privada de las cosas que reclama y acusada por la conciencia a cada paso, se revuelve y se rebela, y entonces, como decía anteriormente, se da por vencida o se envanece pensando en qué santo que soy. Es decir, pensando lo contrario del verdadero santo, pero siempre con complejo de mártir o calculando cuánto le debe Dios por ser tan bueno y lo agradecido que debiera estar de tener un seguidor tan ejemplar.

Hermanos, ése es el hombre corriente. Por desgracia ese hombre corriente incluye también a la mayoría de los cristianos. Quizás a la mayoría de los aquí presentes.

¡Ideay ! dirán ustedes , y entonces qué es lo que quiere Chale Mántica ahora. No creo que nos esté diciendo que tiremos la ley de Dios por la borda, ni creo nos esté diciendo que de nada sirve el seguir luchando por ser santos.

Hermanos, lo que les acabo de dar no es más que una brevísima síntesis de la teología Paulina. Una exégesis de la carta a los Romanos donde San Pablo nos dice exactamente lo mismo, sólo que de una manera más elegante.

Lo que falta ahora es la respuesta. Si al seguir la ley, haciendo lo que no nos gusta y dejando de hacer lo que nos encanta, lo que podemos esperar es una conciencia más pura que cada día nos muestra más nuestros pecados y todos los ruidos que tenemos todavía en la camioneta, exigiéndonos cada día más santidad hasta exasperar a la carne que se rebela entonces cada día más, como lo muestra la vida de todos aquellos que han querido santificarse por el mero cumplimiento de la ley, ¿ a dónde está la solución ?

La única solución está en Cristo. Y paren muy bien la oreja porque no sé si lo voy a poder explicar bien.

Lo que Cristo nos propone es a la vez algo infinitamente más fácil e infinitamente más difícil que lo que acabo de describir.

Lo que Cristo nos dice es bien sencillo:

Yo no he venido a atormentarte. . . . Yo he venido a matarte. Eso lo han sabido todos los ascetas que ha tenido la Iglesia. Son ustedes los que no quieren entender. Tampoco me interesa que te mejorés. Lo que quiero es hacerte de nuevo. Se lo dije a Nicodemo y se lo expliqué a Pablo pero no me hacen caso.

No me interesa que vivas vos, si no vivir yo en ti. Pero creen que hablo en imágenes y no en serio.

Yo no te quiero quitar un poco de tu tiempo o de tu dinero o de tus gustos, el tiempo y los reales me sobran. Te quiero a vos entero con todo y tu mal gusto y no te tengo.

Cuando te tenga te voy a dar un nuevo modo de ser: Mi modo de ser. Mi modo de pensar, sentir y actuar y entonces todo será fácil.

Pero si no te mueres te va a resultar muy duro seguirme. Yo te aseguro que mi yugo es suave y mi carga ligera. Escoge entre morir agobiado por el peso de una carga enorme o por tomar mi yugo. Si me dejas ser yo quien viva en ti, yo te haré el tipo de persona que puede cargar cualquier yugo y estaré además todos los días contigo hasta la consumación de los siglos, cargando el yugo contigo. ¿O es que has visto alguna vez una carreta con un solo buey uncido al yugo ?

¡Y ésa es la clave, hermanos ! Y no hay Ya sé que es casi imposible entregarle todo lo que somos al Señor. Todos nuestros deseos, inclinaciones, ambiciones sin precauciones ni reservas. Pero es mucho más fácil que lo que hemos estado tratando de hacer, que es seguir siendo nosotros mismos y al mismo tiempo querer ser buenos. Porque lo dice la Escritura: solo Dios es bueno.

Queremos seguir siendo nosotros mismos aferrados a una mente y a una voluntad que cinco minutos después corre tras del dinero, la ambición, el placer, y a la vez queremos ser buenos, castos, humildes dadivosos y que sé yo cuantas cosas más. Eso es como querer ir a Cuba montados en un tren. Si no querés ir a Cuba no vayas. Si te gusta el tren quédate en el tren. Lo que no podés es ir a Cuba en tren.

Pues, vivir como cristiano también es imposible. . . si no sos como Cristo. Si somos como Cristo, o vamos siendo cada día más como Cristo... la cosa más fácil del mundo.

Yo he dicho muchas veces que sólo es difícil ser cristiano cuando no se es. Es decir cuando no se tiene el modo de ser de Cristo.

¿Es fácil hacer una operación de apendicitis ? Para un médico sí.

¿Es fácil calibrar un carburador ?. Para un mecánico sí.

¿Es fácil hacer una silla ? Para un carpintero sí.

Lo que uno puede hacer depende de lo que uno es.

¿Es fácil hacer generosidades cuando uno no es generoso ? ¡No !

¿Es fácil perdonar cuando uno es orgulloso ?¡ Nel pastel !

¿Es fácil voltear la otra mejilla cuando uno no es humilde ? ¡No !

¿Es fácil perdonar a los que nos ofenden ? Sólo si los amo.

¿Es fácil amar ? Amar a los que nos aman sí.

¿Y a los que nos odian ? ¡ Never !

¿Y entonces como le hago para amar a mi enemigos ? ¡Imposible hermano !

Excepto si tenés el modo de ser de Cristo y la manera de amar de Dios que entregó su Hijo a la muerte para la salvación de sus amigos y de sus enemigos y hace salir el sol sobre buenos y sobre malos. ¡Ahí está la diferencia. !

La respuesta a todas estas preguntas es que nada de esto podemos hacer, excepto en la medida en que vayamos teniendo el modo de ser de Cristo.

El plan de Dios es que podamos vivir el cristianismo en alegría gozo y paz. Haciendo lo que nos de la gana. Al estilo de San Agustín que decía: Ama y has lo que quieras . Viviendo así, porque vos sos así; y sos así porque sos hijo de Dios y has heredado de tu papá su propio modo de ser, como parte de tu herencia. Porque es muy fácil vivir como Dios quiere cuando somos como Dios es.

Los cristianos podemos seguir dos caminos:

El camino de la Antigua Alianza, caminando en la ley, viendo el ser cristiano como el cumplimiento de una serie de preceptos o normas de conducta que trataremos de cumplir mediante el esfuerzo de nuestra propia voluntad, aún cuando nuestra naturaleza caída se rebela y nos arrastra hacia una manera de actuar muchas veces contraria a la ley de Dios; o caminar en el Espíritu esperando de Dios, pidiendo a Dios y colaborando con Dios ( eso sí ) para permitirle darnos su mismo modo de ser, de modo que nuestro actuar sea entonces, libre espontáneo y gozoso.

Lo contrario es querer volar como las águilas sin ser águila y pasársela entonces papaloteando como el abejorro chocorrón o de saltito en saltito como el pijul que no alcanza nunca a remontar el vuelo.

Ya que hablo de pájaros, también les puede servir este otro ejemplo: Un huevo puede convertirse en pájaro. ¿No es cierto? De hecho, si lo pensamos un poco, el pasar de huevo a pájaro es algo casi milagroso y que nos parece imposible, pero en la vida real cualquier huevo puede convertirse en pájaro. Si es huevo de pájaro. Y nosotros somos hijos de Dios.

Lo que no se puede es pretender volar mientras seguimos siendo huevo. Primero tenés que convertirte en pájaro.

Pero algo más, y que es parte de la lección de hoy: Uno no puede seguir siendo huevo toda la vida. O empollás o te podrís. Y por eso es que a veces andamos el alma hecha un asco.

Y eso puede ser lo que nos está pasando: Que un día vinimos a ser hijos de Dios, pero no terminamos de convertirnos en Cristo, y queremos volar como El sin ser como El.

Pensemos en lo que ha pasado con nosotros:

Todos los que estamos aquí somos conversos. Un día tuvimos un encuentro con Cristo y nos convertimos a Cristo. Escucharon la Buena Nueva de la Salvación en Jesucristo, comprendieron que Dios los ama de una manera personal e infinita. Escucharon lo que Cristo ha hecho por todos nosotros y quisieron corresponder a tanto amor reorientando sus vidas y su conducta de conformidad con su ley. Y comenzaron a caminar. . .

Se convirtieron a Él, pero no se convirtieron en Él. No tienen su modo de ser. Y empezaron los problemas. Querían caminar de una manera distinta sin ser distintos. Hacer generosidades sin ser generosos. Amar como Cristo sin ser como Cristo. Actuar como hombres nuevos siendo los hombres viejos de siempre. Cambiaron de actitud pero no de modo de ser. Y hermanos yo creo que convertirse significa ante todo convertirnos en otra cosa. En alguien distinto. El sapo que se convierte en príncipe, el Animalman de la televisión que se convierte en animal no ha cambiado solo de actitud. Se ha transformado en algo distinto. O sos transformado o te vas a ver en apuros.

Y el Señor que lo sabe, quiere transformarte. Tal vez lo que de verdad nos está pasando es lo siguiente.

Dice la Escritura que nosotros somos Templos vivos del Espíritu Santo. Pero dejando a un lado la imagen del templo, que puede parecernos un poco presuntuosa, imaginémonos por un momento que somos " casas vivas". Un vulgar caramanchel en algún barrio del Reino.

El Señor viene a nosotros a reconstruir esta casa. Al principio quizás nos gusta lo que está haciendo y hasta nos cae en gracia, porque parece que nos ha reparado la plomería, que ha compuesto las goteras que teníamos en el techo ( esto va con aquellos a quienes se les " resbalan las tejas" ) porque ha reparado unas puertas que no abrían y ahora se nos han abierto una infinidad de puertas y ventanas a las que estábamos cerrados. . . Comprendemos que eran cosas que necesitaban hacerse, que ya no podían continuar así, que nos perjudicaban; incluso que nos hacían la vida insufrible. Y nos alegramos.

Pero de repente el Señor empieza a sacudir toda la casa. Sentimos un verdadero terremoto dentro de nosotros; una sacudida tremenda, y aquello nos asusta.

¿Qué está haciendo el Señor?. Y hay hasta quien dice: ¿Bueno y Este que se ha creído? ¡Le das la mano y se coge el codo !.

La explicación es muy sencilla: El Señor se está construyendo una casa muy diferente porque piensa habitar en vos y la casa en que Él quiere vivir va a ser muy diferente a lo que era y aún a lo que pensaste ser.

Ahora le ha agregado toda un ala nueva al viejo cobertizo, a tu pequeña mediagua. Te ha cambiado el piso y sentís como que te han quitado el piso bajo tus pies, que todo aquello en lo que descansabas y te apoyabas te lo han quitado y te han dado uno nuevo. Ha levantado torres de defensa, ha construido jardines en tu patio que se ve ahora más bello, y ha cambiado inclusive tus propios cimientos, tus propias fundaciones. Ahora estás edificado sobre roca.

Vos pensaste que el Señor había venido a reparar tu casita. A remodelar tu cuartería. Pensás que no hay que exagerar; que hubiera bastado con que hubiera repellado tus paredes tan llenas de viejas heridas, con que te hubiera dado una buena mano de pintura y te hubiera colgado algunos adornos que te hicieran más agradable a sus ojos y a los ojos de los demás.

Pero el Señor está construyendo un palacio, o una Catedral o una Basílica porque su plan es venir y habitar en ti; quedarse a vivir dentro de ti.

He aquí que hago nuevas todas las cosas , dice el Señor. No dice: he aquí que reparo, zurzo, vulcanizo, remiendo, reencaucho o decoro todas las cosas sino he aquí que hago nuevas todas las cosas.

Quiere criaturas nuevas, nacidas de nuevo de lo alto. Revestidas del hombre nuevo. Y como El es el dueño puede hacerlo, y ni quien se lo discuta.

Lo que estoy tratando de decir es que con Dios ni te metás si no estás dispuesto a dejarte voltear al revés como calcetín. Dios no es costurera y no te va a remendar. Aunque todavía andés todo zurcido, su plan es mucho mayor y debés ponerte por entero en sus manos y dejarlo actuar.

Dentro de vos tenés ya los genes de tu padre. Desde tu bautismo tenés dentro de vos al Espíritu de Dios, que es el modo de ser de Dios, la dinamia y omnipotencia de Dios. El mismo que el día de la creación se cernía sobre las aguas y con cuyo poder fueron hechas todas las cosas. El cambiarte, el convertirte, va a ser mucho más fácil que sacar un universo de la nada.

Y este, hermanos, es el punto más importante de esta charla: ¿ Están dispuestos a que el Señor los voltee como calcetín, a dejarse construir a sabiendas de que para hacerlo va a tener que demoler dentro de ustedes muchas cosas, arrasar con ustedes si es necesario ?

Les pregunto porque, si no están dispuestos, están perdiendo su tiempo porque el primer paso es desear que nos transforme y darle permiso de matarnos.

Yo digo siempre que un Cristiano es un hombre que hace lo que le da la gana porque tiene un dentro de si al Espíritu de Cristo que le da las ganas. Lo que necesitamos es dejarlo hacer con nosotros su santa y regalada gana. Voltearnos como calcetín hasta dejar formada en nosotros la Imagen del Hijo de Dios.

El único problema que presenta esta teología es que normalmente nos parece demasiado bueno para ser cierto. A la persona le parece demasiado sencillo el dejarse transformar por Dios y prefiere seguir caminando en la ley a pesar de que el recibir de Dios este nuevo corazón es la quintaesencia de la Nueva Alianza prometida por Dios e inaugurada en Jesucristo. Dios le dio la Ley al Pueblo Judío como un regalo. Porque la ley es buena y como dice Pablo nos lleva de la mano cuando somos niños en el Señor, pero les hace también una promesa: Que un día volvería todo a ser como al principio, como antes de la caída de Adán y la ley ya no estaría escrita en piedra sino que les daría un nuevo corazón, es decir un nuevo modo de ser, y que escribiría su Ley en ese corazón. Y esta es la nueva Alianza.

Derramaré sobre ustedes un agua purificadora y quedarán purificados. . . les daré un corazón nuevo; les quitaré del cuerpo el corazón de piedra y les pondré un corazón de carne. Infundiré mi Espíritu en un ustedes para que vivan según mis mandatos y respeten mis órdenes. ( Ezequiel 36: 24-27. )

... El Señor es el Espíritu y donde está el espíritu del Señor, ahí hay libertad . Por eso nosotros, ya sin el velo que nos cubría la cara, somos como un espejo que refleja la gloria del Señor, y vamos transformándonos en su imagen misma, porque cada vez tenemos más de su gloria y esto por la acción del Señor, que es el Espíritu. "

Para hacer realidad todo esto es que el Señor mandó sobre nosotros el Espíritu Santo. En la obra del Espíritu en nosotros se cumple la Nueva Alianza pactada desde antiguo... y la mayor parte de la gente ni siquiera lo sabe. Por eso continúa caminando en la ley y no en la gracia-gratis del Don de Dios. En el Reino de Dios, donde todo lo que no es gracia es pecado, como dice San Pablo, y es pecado porque se queda corto del verdadero plan de Dios. Pasan entonces la vida dando coces contra el aguijón y viendo el seguimiento de Cristo como una carga insoportable y un caminar cuesta arriba entre caída y caída sin encontrar jamás descanso.

Al igual que muchos de ustedes yo tuve hace 31 años un encuentro con Cristo y quise corresponder a su amor. Tomé entonces la firme decisión de vivir conforme a sus mandatos. Pero su ley no fue sino un espejo que día a día me acusaba de mis manchas, de la fealdad de mis pecados y defectos, pero no había nada en el espejo capaz de salvarme, no había en el espejo el poder para cambiarme.

Cansado de dar coces contra el aguijón caí un día rendido a sus pies. Reconocí mi impotencia y admití que todo es gracia y acepté su invitación a morir con Él para resucitar con Él como hombre nuevo, que nacido de nuevo de lo alto, del agua y del Espíritu va cada día de asombro en asombro constatando que el Señor es fiel a sus promesas y hoy soy testigo de su Nueva Alianza.

No presumo de lo que soy sino de lo que Dios ha hecho en mí, abierto ahora a no poner límite a su plan perfecto, porque lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó ni el hombre se atrevió siquiera a imaginar es lo que Dios tiene reservado para los que lo aman.

Voy a terminar con una comparación que puede sernos útil.

La encíclica Dominun et Vivificantem habla de lo que el Espíritu hace con nuestro " hombre interior. " A un escultor le preguntaron una vez como había hecho aquella estatua tan bella. El dijo que el no había hecho la estatua. Que la estatua ya estaba adentro de aquel bloque de mármol y que el lo único que había hecho era ir quitando lo que le sobraba. Para mí, ese es el hombre interior.

Nosotros no somos lo que parecemos. Cada uno de nosotros es mucho más hermoso y más perfecto que lo que la gente puede ver. De hecho somos una copia maestra de Dios, de su propio hijo. Pero nos sobran piezas. La mugre que hemos ido recogiendo del mundo. El sarro de nuestros pecados.

Solo el Divino Escultor sabe lo que verdaderamente hay dentro de nosotros y está empeñado en ir quitando la costra que nos sobra. A veces nos la quita a martillazo limpio, y duele. Pero generalmente sólo la derrite con el fuego de su Espíritu y de su amor.

Con el poder de su Espíritu nos va quitando el pecado que está dentro de nosotros, es decir nuestra vieja naturaleza caída y transformándonos a imagen y semejanza suya. Dándonos su propio modo de ser, para poder pensar como Él piensa, sentir como Él siente, amar como Él ama y actuar como Él actúa. A medida que el trabajo avanza va dejando de ser doloroso. Ya no hay ruptura dentro de nosotros sino gozo y paz.

Alguna vez la estatua se ensucia. Es cierto. Al fin y al cabo estamos en el mundo. Las estatuas de los parques también se ensucian. A veces pasan más tiempo sucias que limpias. Procuremos siempre estar limpios. Dejémonos limpiar por Él una y otra vez. Todos los días si es necesario. Pero no nos conformemos con estar limpios. Pidamos sobre todo que nuestro escultor termine su obra en nosotros. Que quite todos los días un pedazo más de lo que nos sobra. Hasta que pueda verse claro y puro el rostro de Cristo que está en nuestro interior. ¡ Que así sea, hermanos !

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El Dios a Quien Servimos

A Steve Clark

Hermano y maestro.

Si en algún momento nos hemos quedado mirando a nosotros mismos, porque era necesario cambiar todo lo que ya era hora de cambiar, ahora vamos a olvidarnos de nosotros mismos. Queremos ahora quedarnos mirando a Dios y que esa visión de Dios nos indique cómo debe ser nuestra relación con El. Porque el hombre normalmente se relaciona con Dios, según la visión que tiene de Él.

Los que nos encontramos con Dios mediante un encuentro personal con Jesucristo, nuestro Hermano Mayor, aprendimos a verlo como un Dios cercano y amigo, entrañablemente humano con quien aprendimos a conversar confiadamente con una intimidad de hermano a hermano. Fue un paso necesario para quienes teníamos la visión de un Dios lejano e impersonal, pero fue solo un primer paso.

Porque Cristo es realmente todo eso, pero es también mucho más que todo eso. Cuando el Espíritu de Dios vino sobre nosotros, en lo que hemos llamado nuestro Bautismo en el Espíritu Santo, Él mismo se encargó de enseñarnos al Cristo glorificado por el Padre y constituido en Señor de cielo y tierra. Cristo era ahora para nosotros el Señor digno de toda gloria ante quien se dobla toda rodilla en el cielo y en la tierra y sin que nadie nos lo indicara nuestro impulso natural fue el de proclamar a gritos su gloria y su alabanza. Pasamos solos de la conversación a la adoración, de la confianza a la reverencia y del amor al respeto. Lo uno no anulaba lo otro, Cristo seguía siendo todo lo que antes había sido ya para nosotros, pero era ahora algo más. Mucho más.

Pocos años después, durante un encuentro internacional, tuve una visión de su gloria. ( Ríanse los que creen que esas cosas están reservadas a los santos ) En la visión miraba una multitud inmensa en alabanza y el ruido de sus voces era ensordecedor. Pero yo no estaba entre la multitud, ni la multitud estaba frente a mí sino que sus gritos y sus brazos se dirigían hacia un lugar situado a la izquierda de mi campo visual. Volví entonces la vista hacia donde miraba la multitud y vi entonces el Salón del Trono. Detrás del Trono había un grupo de ángeles. Yo recordaba los ángeles monumentales de bronce que guardan la entrada de la basílica en el Valle de los Caídos y aquellas estatuas gigantes me parecieron entonces angelitos de nacimiento navideño ante la gloria, la belleza y el poderío de estos otros. Toda su persona irradiaba fortaleza, dignidad y una bravura viril que contrastaba solo con la transparencia y la paz de sus ojos.

En el trono, desnudo como en su Resurrección, estaba Jesucristo con un cetro de hierro en la derecha y su majestad no se puede describir.

Comprendí un poco lo que dice Pablo en su 2a Carta a los Corintios:

Sé de un hombre en Cristo, el cual hace catorce años - si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé -fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y sé que este hombre en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé -fue arrebatado al Paraíso y oyó palabras inefables, que el hombre no puede pronunciar. ( 2a Corintios 2-4. )

Yo sé que esa visión marcó desde entonces mi manera de relacionarme con Jesucristo.

Mas o menos a finales de 1974 o principios de 1975, en nuestros grupos carismáticos de oración se empezó a experimentar la presencia del Dios Padre. En todos esos grupos sin excepción los que estaban en oración cayeron al suelo y se postraron rostro en tierra sin saber explicar cómo o en qué momento. Solo sabemos que la presencia del Padre es terrible.

A Moisés dijo Dios desde la zarza ardiendo,

No te acerques; quítate las sandalias porque el lugar en que estas es sagrado. Y Moisés se cubrió el rostro porque temía ver a Dios. ( Éxodo 3: 5-6 )

Cuando Moisés imploró a Dios " Déjame ver por favor tu gloria" Él le contestó:

Yo haré pasar ante tu vista toda mi bondad y pronunciaré delante de ti el nombre de Yahveh, pues hago gracia a quien hago gracia, pero tengo misericordia con quien tengo misericordia. Pero mi rostro no podrás verlo, porque no puede verme el hombre y seguir viviendo. . . Al pasar mi gloria te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. Luego apartaré mi mano, para que veas mis espaldas, pero mi rostro no se puede ver.( Éxodo 33: 20-23 )

En el Sinaí, la sola presencia de Dios aterrorizó al Pueblo de Israel que se mantenía a distancia.

A Elías dijo Dios:

Sal y ponte en el monte ante Yahveh. Y he aquí que Yahveh pasaba. Hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebrantaba las rocas ante Yahveh, pero no estaba Yahveh en el huracán. Después del huracán hubo temblor de tierra, pero no estaba Yahveh en el temblor. Después del temblor, fuego, pero no estaba Yahveh en el fuego. Después del fuego, el susurro de una brisa suave. Elías cubrió su rostro con el manto.

Isaías describe así su encuentro con el Señor:

El año de la muerte del rey Ozaías vi al Señor sentado en su trono excelso y elevado y sus haldas llenaban el templo. Unos serafines se mantenían erguidos por encima de El; cada uno tenía seis alas: Con un par se cubrían la faz, con otro par se cubrían los pies y con el otro par aleteaban. Y se gritaban uno al otro: " Santo, Santo, Santo Yahveh Sebaot, llena está toda la tierra de su Gloria". Se conmovieron los quicios y los dinteles a la voz de los que aclamaban y la Casa se llenó de humo. Y dije: " Ay de mí, que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros y entre un pueblo de labios impuros habito, que al Rey Sebaot han visto mis ojos. ( Isaías 6: 1-6 )

Ezequiel lo recuerda de este modo:

Vi luego como el fulgor del electro, algo como un fuego que formaba una envoltura, todo alrededor de él, desde lo que parecía ser sus caderas para arriba, y desde lo que parecía ser sus caderas para abajo v algo como fuego que producía un resplandor en torno, con el aspecto del arco iris que aparece en las nubes los días de lluvia; tal era el aspecto de este resplandor, todo en torno. Era algo como la forma de la Gloria de Yahveh. A su vista caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba. . .

Ninguno de estos profetas vio a Dios. Fueron apenas como reflejos de su gloria, o simples siervos suyos, y no pudieron sin embargo resistir su presencia. Los invito a leer de nuevo el Libro de Job. El que se sentía sin pecado y se atrevió a comparecer ante Dios como justo, supo finalmente comprender su pequeñez y su lugar ante Dios cuando Dios mismo lo enfrentó a su grandeza y majestad.

En el Apocalipsis vemos la manera como los santos y los ángeles se relacionan con Dios. Ellos también son sobrecogidos por su Gloria y por ello no cesan de proclamar la Santidad de Dios y cantar sus alabanzas como lo haremos un día nosotros por siglos sin fin, porque no se puede estar ante Dios sin que desde dentro nos brote la necesidad de adorarlo.

Todos lo que han experimentado la cercanía de Dios se relacionan con El de una manera distinta. Aun en medio de sus dulzuras hay un algo en su gloria y majestad que nos obliga a la adoración, al sobrecogimiento, y al respeto. No podemos seguirnos relacionando con El como hasta ahora. Nuestra oración no tiene todavía el sello de los que conocen a Dios. En nuestras Asambleas de Culto no tienen todos la debida actitud del que ha llegado para estar cerca de Dios, para entrar en su presencia y experimentar su cercanía.

Quizás envidiamos a los que tuvieron la oportunidad de verlo a la manera de Moisés o los profetas. La carta a los Hebreos nos dice algo sin embargo que debe cambiar nuestra actitud y llevarnos a una comprensión de nuestra dignidad y de la magnitud de lo que está sucediendo entre nosotros. Dice el autor de Hebreos, Cap. 12, Vers. 18 al 29. :

Ustedes no se acercaron, como los Israelitas, a algo que se podía tocar y que ardía en llamas, donde había oscuridad, tinieblas y tempestad; ni oyeron el sonido de la trompeta ni la voz de Dios. Los que oyeron esa voz rogaron que no les siguiera hablando, porque no podían soportar el mandato que decía: Al que ponga el pie en el monte hay que matarlo . . . Tan espantoso es lo que se veía que el mismo Moisés dijo: "Estoy temblando de miedo."

Ustedes, por el contrario, se han acercado al monte Sión, a la Ciudad del Dios viviente, la Jerusalén celestial y a muchos miles de ángeles reunidos para alabar a Dios, y a la asamblea de los primeros hijos de Dios inscritos en el cielo. Se han acercado a Dios, el juez de todos, a los espíritus de los hombres buenos que Dios ha hecho perfectos, a Jesús que realizó el nuevo pacto y a la sangre con que hemos sido purificados. . .

Hermanos, no tenemos todavía una conciencia clara de lo que sucede cuando nos reunimos como pueblo para adorar al Señor. Los que hemos sido inscritos en el cielo como Hijos de Dios - es decir los que tenemos una "partida de nacimiento " en los archivos del cielo, desde que nacimos de nuevo de lo alto -nos unimos a la Iglesia triunfante de los que nos precedieron en el gozo de ver a Cristo cara a cara, es decir, a nuestros hermanos ya difuntos, a nuestros padres, a los santos y a miríadas de ángeles para comparecer juntos ante Dios en alabanza.

El que no sabe comportarse en la Asamblea o no sabe donde está, o no sabe con quién está hablando. El que en su oración personal se acerca a Dios en forma irreverente olvida que a los Israelitas no les fue permitido ni acercarse al monte porque no podrían soportar su presencia sin morir, y que fue Cristo con su sangre quien rasgó el velo del Sancto Sanctorum para nosotros y que eso nos permite hoy acercarnos al trono de la gracia y entrar en su presencia confiadamente sin que el fuego y la tempestad nos destruyan.

Esta charla no tendrá sentido para los que no conocen a Dios en la plenitud de su identidad, porque quiero hablar de la manera como debe relacionarse un hombre viril con su Dios, y nunca sabrá relacionarse con El quien no conoce o no comprende a cabalidad con quién está hablando.

¿ Cómo debe pues ser nuestra relación con Dios ?. Debe ser una relación personal porque Dios ES un ser personal y no una fuerza cósmica y ese ser personal nos mira también a nosotros como personas, con el amor personal con que miramos a cada uno de nuestros hijos y no como se puede mirar a las arenas del mar, aunque hubiesen salido de nuestras manos. Pero no es propiamente una relación " de hombre a hombre" , de igual a igual, aunque Cristo sea hombre y ese hombre sea nuestro hermano, pero que es infinitamente mayor que mi hermano el Presidente, o mi hermano el Papa, o mi hermano el Emperador a quienes tampoco trataríamos de igual a igual.

Cuando Dios nos señala en la escritura la manera como quiere que nos relacionemos con El, generalmente usa una de estas cuatro imágenes. Quiere que nuestra relación con El sea como:

1. La de un hijo con su padre.

2. La de un soldado con su jefe.

3. La de un esclavo con su dueño.

4. La de un súbdito con su rey

Yo en lo personal creo que debe ser como la de todas estas cosas juntas. Como la relación que tendría con mi padre si este fuese a la vez rey y jefe y dueño mío, porque todas estas cosas es a la vez Dios y no sé como las podemos separar.

Porque Él es a la vez mi Padre pero también mi dueño y mi Señor. Y en esto consiste nuestra alegría: en tener un dueño y ser esclavos de un Señor que nos mira y cuida sin embargo con amor de padre y que es a la vez rey de cuanto existe. En saber que Dios es un ser personal, ilusionado por mi desde siempre, que me ama y por eso quiere mi bien, y que es omnipotente.

Y porque creo además que es cuando alternamos estas imágenes, y un día solo miramos a Dios de una manera y otro solo de aquella otra manera, cuando perdemos la correcta relación con él. Cuando sucios nos acercamos a nuestro Rey, o vencidos nos acercamos a nuestro Jefe, pero olvidando que él nos mira entonces con amor y comprensión de Padre

Cuando nos acercamos como niños malcriados al Padre que nos manda o prohibe hacer algo, olvidando que también es nuestro Jefe. O cuando nos pide algo o nos lo pide todo y entonces rezongamos olvidando que le pertenecemos y que El es dueño y Señor de todo lo nuestro y de nosotros mismos.

Yo sé que es difícil captar estas imágenes porque Él las transciende todas. Que es difícil explicar como relacionarnos con Él, porque no hay en el mundo una relación que de veras se le parezca. Pero una cosa sé que debemos comprender y es que Dios no es nuestro camarada, ni nuestro compañero. Ni mi pipe, ni mi cuate, ni mi cómplice ni mi brother ni mi pofi, ni el maitro , ni El Colochón. El y sus caminos, y su poder, y su autoridad y su gloria, y sus mandatos, y su esencia y su bondad, y su ternura, y su justicia y su santidad están por encima de mí, como el cielo está sobre la tierra. Fue Él quien se acercó al hombre y el que se acercó a mi para salvarme y el que estableció una alianza y una relación conmigo y esa alianza es la alianza entre la omnipotencia y la impotencia, entre la gracia y el pecado y no una alianza o una relación de igual a igual.

Para comprender al menos un poco mejor las imágenes que Dios usa para explicar su relación con nosotros me gustaría asomarme a cada una de ellas individualmente. Y vamos a comenzar con la relación de padre a hijo.

En Romanos 8: 14. dice Pablo:

Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios. . . . Por este Espíritu no dirigimos a Dios diciendo: Padre mío.

Para un judío de los tiempos de Jesús un hijo no es lo mismo que un niño. En la sociedad moderna los hijos por excelencia son los niños y a medida que nos acercamos a los 18 años de edad como que vamos dejando de ser hijos y lo que más deseamos es que nuestros padres dejen ya de ser o de actuar como papás.

En tiempos de Jesús el hijo por excelencia era el hijo adulto, capaz de ocupar en la casa la posición del padre. La relación padre - hijo era en este sentido, una relación entre dos adultos.

En el Salmo 127 hay una estrofa que ilustra este tipo de relación:

Los hijos que nos nacen en la juventud son como flechas en manos de un guerrero. ¡Feliz el hombre que tiene muchas flechas como esas! No será avergonzado por sus enemigos cuando se defienda de ellos ante los jueces.

Esta no es la imagen del papá jugando a los indios con los niños en el patio de su casa. Esta es la imagen de un padre - jefe rodeado de hijos viriles que lo defienden y que están dispuestos a luchar por él y por sus cosas. A estos hijos el padre los ve como una bendición y no como el padre de hoy que considera estúpido el gastar tiempo en formar a los hijos, y que no halla las horas que se vayan de la casa.

Es también una relación en la que el padre pone a disposición de sus hijos todo lo que tiene: Como al hermano mayor en la parábola de el Hijo Pródigo a quien le dice : todo lo que tengo es tuyo. A nuestra disposición para malgastarlos como el hijo menor, o para administrarlos como el hijo mayor.

En la mente judía los hijos son una continuación y una extensión del Padre:

En su reputación, que deben cuidar como si fuera propia. En su autoridad que deben saber usar en representación de su padre. En su carácter siendo ellos mismos como su padre es. Teniendo su mismo modo de ser, de sentir y de actuar. En su responsabilidad atendiendo las cosas de su padre. ( A los doce años el Cristo adolescente perdido en el templo estaba ya consciente de esta responsabilidad). En su misión realizando y completando la obra de su padre.

El Padre vive y se perenniza en los hijos. Como somos hijos de Dios, nosotros decimos que un Cristiano es un hombre escogido por Cristo, para ser como Cristo, e incorporado y capacitado por Cristo, completar en el mundo la misión de Cristo que es la misión que su Padre le encomendó.

Esta continuación del Padre no es solamente biológica sino también de carácter. Suponemos ser como él. A los judíos les dirá Jesús: " Ustedes creen que son hijos de Abraham, pero son hijos de Satanás. " Se los dice porque no reflejan ya la fe de su padre Abraham, porque no se parecen a el.

Todo esto suponemos ser nosotros para el Padre, y es de esta manera que el Padre quiere que nos relacionemos con El. No como niños que se esconden o se acurrucan en las rodillas del papa, sino como adultos, aguerridos, responsables, respetuosos, obedientes, que con su mismo modo de ser se ocupen de las cosas de su padre, lo representen y hagan uso de su autoridad.

Analicemos ahora la relación de jefe con soldado. En Efesios 6: 10, leemos:

Y ahora, hermanos, háganse fuertes en unión con el Señor, por medio de su fuerza poderosa, protéjanse con toda la armadura que Dios les ha dado para que puedan estar firmes contra los engaños del diablo. . .

Y describe entonces la armadura. A Timoteo ( 2a Tim. 2: 4 ) le dice:

Toma tu parte en los sufrimientos como un buen soldado de Cristo.

Suponemos ser soldados de Cristo y algunos somos tan irresponsables que ni siquiera se han dado cuenta de que estamos en guerra. En una guerra que empezó en los cielos antes de la creación del mundo pero que se ha trasladado a la tierra. Que estamos metidos en ella aunque no queramos y que el no querer pelear no solo no te protege de nada sino que garantiza tu derrota. Solo los que pelean bajo la bandera de Cristo sobrevivirán los ataques del demonio.

Pero en nuestra vida cotidiana también tiene que reflejarse nuestra condición de soldados. Cuando uno es reclutado por el ejército su vida cambia radicalmente: Estás sujeto a unas reglas y a una autoridad. Estas bajo disciplina militar. Tus preferencias personales están subordinadas a las necesidades del ejército. A veces no podrás dormir la siesta o ir donde te hubiera gustado o hacer lo que te da la gana sino que harás lo que tu jefe diga e iras donde se te mande o donde tu jefe te necesite.

No es hora de decir: " Papi estoy cansado, déjame acurrucarme en tus brazos, " como lo hacías cuando niño. Es hora de decir: Dirección Celestial, ordene.

Cuando se está en guerra el lugar más seguro está junto a tu jefe en el campo de batalla y bien armado. Tu seguridad está en obedecerlo y si el ejército no obedece a su comandante de nada le servirá estar bien entrenado. Si desertás tu pena es el Consejo de Guerra y la deshonra.

Tal vez todo esto les suene un poco drástico. Pero es solo porque no están conscientes de que los cristianos estamos en guerra a muerte con las fuerzas del mal, por el solo hecho de ser cristianos, y que su jefe nunca duerme sino que anda rondándonos como león rugiente. 1. Si estamos en una guerra y hemos sido reclutados por Cristo, debemos estar dispuestos a vivir como soldados. Esto significa que haremos las cosas que el nos mande y no las cosas de nuestra preferencia personal.

Pero significa también que trataremos siempre de actuar como un cuerpo y permanecer siempre junto a nuestro batallón. Un soldado sólo es hombre muerto y eso lo sabemos de sobra los que una vez intentamos vivir solos nuestro cristianismo o entrar en batalla como franco tiradores.

Pero un soldado sólo no solo es un idiota sino un tipo peligroso para los de su mismo bando. Es el que habrá que salir a rescatar. El más propenso a ser capturado. El que actuando al margen de toda orden o plan puede echar a perderlo todo. Si estas aislado ya estas en peligro y sos a la vez un peligro para todos los demás.

Hablemos ahora de la relación amo-esclavo.

En Romanos 6: 17-23 San Pablo nos recuerda que hemos salido de la esclavitud del pecado, pero que únicamente hemos cambiado de dueño puesto que ahora pertenecemos a Cristo y nos dice entonces:

. . . así como antes entregaron su cuerpo al servicio de la impureza y la maldad para hacer lo malo, entreguen también ahora su cuerpo al servicio de una vida de rectitud, con el fin de vivir completamente consagrados a Dios.

Para entender bien algunas cosas de la Escritura resulta indispensable muchas veces el entender primero como funcionaban las cosas en los tiempos en que se escribió la Biblia. En tiempos de Jesús o se era esclavo o se era libre - y cualquier persona podía encontrarse convertido en esclavo en cualquier momento por razones diversas: Porque su país fue atacado y derrotado y su pueblo llevado en esclavitud, pero también por razones más cotidianas como el no poder pagar una deuda como en la parábola del que debía diez talentos.

Una persona podía ser vendida entonces junto con toda su familia hasta pagar la deuda. Nosotros sabemos bien que tenemos con Cristo una deuda que no podemos pagar, como sabemos también ahora que la palabra redención es simplemente un término comercial y que significa rescate. Que Cristo nos redimió con su sangre como se redime un prenda empeñada en el Monte de Piedad.

Que Cristo pagó nuestra deuda con su sangre, compró nuestros pagarés, pero no para que fuéramos libres, sino, como dice Pablo: para que ya no vivamos sino para El que por nosotros murió y resucitó. Por eso es nuestro Señor. Nuestro dueño.

Sin embargo el esclavo no andaba siempre cargado de cadenas ni se pasaba el día entero picando piedra como en las películas de Hollywood. Frecuentemente tenían puestos de mucha confianza y alguna vez fueron tutores de príncipes, y aún ministros del Faraón como José. Creo que esta es nuestra situación puesto que Dios ha depositado en nuestras manos responsabilidades muy grandes.

Su fortuna provenía y dependía de las riquezas de su dueño. Se podía por lo tanto ser muy rico y continuar siendo esclavo. Es lo que dice Pablo de nosotros: " Todas las cosas son vuestras, vosotros sois de Cristo y Cristo es de Dios. "

Pero por encima de todas esas cosas, y cualquiera que fuera situación u oficio particular de un esclavo, todos tenían una cosa en común y era el hacer ante todo y por encima de todo- incluso por encima del trabajo que se le hubiera encomendado - el hacer siempre la voluntad de su dueño.

Por eso yo digo siempre, que lo importante no es hacer mucho o poco, hacer cosas grandes o pequeñas. . . lo importante es hacer siempre la voluntad de Dios.

Si el Faraón dice: " José, andá haceme este mandado" no contesta José: " Lo siento don Faraón, estoy muy ocupado haciéndole de Gran Ministro. " José debe ir porque antes que Gran Ministro, José es esclavo del Faraón.

José fue un gran hombre bajo el Faraón. Y nosotros somos más grandes que José bajo el Rey del Universo. Jesús llega a decir de nosotros que hasta el más pequeño en su Reino es mayor que Juan el Bautista a quien llamó el más grande nacido de mujer. Pero nuestra grandeza nos viene de ser esclavos del Rey en el Reino de Dios.

Por eso, al igual que el más humilde de sus esclavos debemos al Señor, honor, respeto y obediencia y renunciamos a nosotros mismos y cualquier preferencia personal para hacer siempre y sobre todo la voluntad de Dios.

Hablemos ahora de lo que significaba ser súbditos de un Rey. Dijo David, que era Rey en el Salmo 99: 1-3.

¡El Señor es Rey ! El tiene su trono sobre los querubines ! Tiemblen las naciones y aun la tierra entera. El Señor es grande en el monte de Sión: El Señor está por encima de todos los pueblos. Sea alabado su nombre grande y terrible: Dios es Santo.

Para nosotros es muy difícil comprender lo que es un rey porque aun los pocos que quedan se parecen muy poco a la idea de rey de la Escritura. Hoy el Rey es un ser lejano, ocupado en sus cosas y apartado de su pueblo a quien solo se ve en las grandes solemnidades. El que verdaderamente gobierna es su Primer Ministro.

En la Escritura el modelo de Rey es de alguien que servía a su Pueblo, y hacía esto de dos maneras muy concretas :

1. Haciendo la guerra a los enemigos de su pueblo yendo él mismo a la cabeza de su ejército. Como sabemos, en el tiempo de los Jueces no había rey en Israel. Yahveh, el Señor de los Ejércitos era su único Rey, y fue El quien libró personalmente las batallas en favor de su pueblo. Esa es la constante en todo el Antiguo Testamento, el testimonio de un Rey que combate en favor de su pueblo.

Samuel ungió de muy mala gana a Saúl, que fue el primer Rey de Israel.

2. La segunda función del Rey era hacer justicia. Resolvía conflictos, dictaba sentencias condenando al malvado y reivindicando al inocente, y mantenía el orden en medio de su pueblo.

La gente a su vez, correspondía al rey rindiéndole honor y respeto, obedeciendo sus leyes y sirviéndole. Los súbditos se ofrecían a sí mismos a su servicio, por cierto tiempo.

El Señor es nuestro Rey y conoce su oficio. David que también fue rey y conoce sus deberes se atreve entonces (Salmo 35 ) a decirle a su Rey:

" Señor, opónte a los que se oponen a mí. Ataca a los que me atacan. Toma tu escudo y ven en mi ayuda. Toma tu lanza y haz frente a los que me persiguen. Dime que tú eres mi Salvador. "

Lo mismo hace Josué entrando a la conquista de la tierra prometida. Espera que el Señor haga la guerra a sus enemigos. Y lo mismo debemos esperar nosotros.

El cristiano de hoy confía demasiado en sus propias fuerzas olvidando que nuestra lucha no es contra seres de carne y hueso, sino contra las huestes del Enemigo y que sus fuerzas son muy superiores a las nuestras. Solo podemos vencer si Dios está con nosotros encabezando y dirigiendo la batalla y si peleamos con sus armas.

Yo insisto mucho en que no se trata de pelear nosotros, con la ayuda de Dios, que es convertir a Dios en nuestro ayudante; sino en ayudar a Dios en su combate. Nuestra consigna es; Cristo y yo, mayoría aplastante. Si nos ponemos primero, Yo con Cristo, somos como cero a la izquierda que no vale nada. A su derecha entre más ceros pongamos mayor nuestro valor.

Como Rey que es merece todo nuestro honor y respeto y toda nuestra obediencia.

Como rey que es, el Señor nos juzga. . " Todos tendremos que presentarnos delante de Dios, para que el nos juzgue" , nos recuerda San Pablo en Romanos 14: 10. Juez, lento a la cólera pero que no deja sin castigo al culpable. Debemos esperar su juicio recordando que juicio no es solo castigo del culpable sino también reivindicación del inocente.

Y una vez más, recordando que en nuestra cuádruple relación con Él, de esclavos, de súbditos, y de soldados somos también hijos de quien nos juzgará y por ello podemos confiar a la vez en su infinita justicia y en su infinita misericordia. ¡AMÉN!

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Maestro Bueno

A mi nieta mayor.

Principal destinataria de este libro.

En la Escritura se da muchas veces a Jesús el título de Maestro. Me parece muy importante el que todos los jóvenes sepan qué clase de maestro era y sigue siendo Jesús de Nazaret.

Yo tuve en la universidad dos profesores totalmente distintos y su modo de ser afectó mis estudios y mi relación con ellos. El uno se llamaba Mr. Hunter y me tronó en Geografía Humana, la única materia que dejé en toda mi carrera universitaria.

A Mr. Hunter no le interesaban sus alumnos. Sus clases eran aburridas, pero se disgustaba mucho si uno se distraía. Hablaba por el colmillo y con acento sureño, pero no parecía preocuparle el que los alumnos extranjeros, como nosotros, no le entendieran. Pero lo que hizo famoso a Mr. Hunter fueron sus exámenes. Los exámenes de Mr. Hunter estaban diseñados para detectar qué era lo que no sabías. Y en consecuencia diseñados para colgarte. Sus alumnos le temían, pero no lo respetaban ni querían, ni buscaban su compañía.

El otro maestro era Carrol Quigley, profesor de Historia de Europa y de Ciencias Políticas. Un hombre superior. Preparaba muy bien sus charlas y toda la clase estaba atenta a sus palabras. Si teníamos alguna dificultad se quedaba después de clase y trataba de ayudarnos. Con frecuencia invitaba a los alumnos a su casa a tomar unos martinis. Pero sobre todo, los exámenes de Quigley estaban diseñados para detectar cuánto sabías. No contenían preguntas capciosas y se nos examinaba de las cosas importantes y de aquellas que más adelante nos serían verdaderamente útiles en la vida. Todos sabíamos que le interesaba mucho que aprendiéramos y por esa misma razón pudiésemos todos pasar el año. Quigley no era un maestro fácil pero era un maestro bueno. Un maestro justo y un maestro entregado.

Muchos al pensar en Cristo, el Maestro, piensan quizás en Mr. Hunter. Imaginan a un Dios que tolera al hombre pero que no se goza de él ni de su compañía. Que quisiera condenarnos en el examen final y para lograrlo lleva una cuenta minuciosa de todo lo malo o errado que hemos hecho en nuestras vidas. Quienes lo imaginan así viven desde luego en el temor. Le temen pero no lo aman, ni lo siguen, ni les interesa una amistad con Él.

El retrato que nos presenta la Escritura de Jesús, El Maestro, se parece más bien a Mr. Quigley. Solo que infinitamente más bello y alentador.

A Mr. Quigley le interesaban los que no sabían. Cristo dirá que no son los que están bien los que necesitan médico, si no los enfermos y que él vino a salvar lo que había perecido. ( A los que estaban colgados ) No se goza en sorprender a alguien. A la mujer sorprendida in fraganti en adulterio le dirá: No te condeno; vete y no peques más. Lo importante es que aprenda la lección y porque la ha aprendido pase un día el examen final. Como Quigley, invita a algunos a su casa. Para Zaqueo fue una invitación que cambió su vida.

Pero Cristo ha ido mucho mas lejos que Quigley porque nos ha dicho ya cual será la pregunta única de nuestro examen final: seremos examinados en el amor.

Lo increíble es que parece que aún si fallamos en el amor, existe todavía un examen de reparación. En la Escritura asistimos al relato de un examen final con el Maestro. Y el alumno no pasa el examen sobre el amor. Hoy le llaman el Buen Ladrón pero ni era bueno, ni era solo ladrón, porque a los ladrones no los crucificaban.un criminal. Sus errores fueron muchos y quizás su vida toda no fue más que un solo gran error desde el principio. Llega al examen final con un pésimo promedio, y su vida responde muy mal a la pregunta final. Pero este hombre tiene Fe en su Maestro: Acuérdate de mí cuando estés en tu Reino.

Mr. Hunter hubiera dicho: Que se acuerde tu madre. Pero Dios es Padre y se acuerda. En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso. Yo he tomado tu lugar en la cruz y no contento con cargar con tus pecados y errores he decidido se acrediten a tu cuenta todos mis aciertos.

Conforme nuestros standards, nadie en el Evangelio merece menos ser salvado, pues le quedan pocos minutos de vida para poder reparar tanto daño. Para cancelar sus deudas. Sinembargo no hay nadie en el Evangelio a quien con tanta seguridad se dé la certeza de su salvación final. Porque la atención de Cristo no está centrada en su vida llena de pecado sino en aquellas palabras llenas de Fe.Maestro ha descubierto la única cosa buena que hay en la vida de este hombre y la escoge entonces para examinarlo de ella.

Tengamos nuestra Fe puesta en el Maestro. No la pongamos nunca en nuestros méritos personales, como el fariseo aquel del templo, porque Dios envió a su Hijo, no para condenar al mundo, sino para que por medio de Él el mundo se salve. Mientras vivo aquí, yo quiero ser todo lo bueno que me sea posible, porque el Maestro tiene Fe en mí y no quisiera defraudarlo a Él. Pero para pasar el examen final tengo Fe en Él, porque Él no quiere defraudarme a mí.

A propósito; ya sé muchachos y muchachas, que no les parece muy justo lo que hizo el Señor en la cruz con el susodicho. Tampoco fue justo que un justo tomara nuestro lugar en la cruz. Cuando lleguen a ser padres, o abuelos comprenderán estas cosas. Porque Si ustedes que son malos saben dar cosas buenas a sus hijos, cuanto más vuestro Padre Celestial...

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El Hijo del Hombre

En Memoria de C. S. Lewis,

que nos abrió los ojos con respecto a estas verdades.

A veces conocemos o creemos conocer a una persona y después de muchos años resulta que realmente no sabíamos quién era. Yo creo que con Cristo Jesús nos puede suceder algo parecido. Tenemos muchos años de conocerlo, pero quizás no sabemos cual es su verdadera identidad.

Como pueden pensar que me he vuelto loco o ya se me olvidó a quienes estoy dando esta charla, les recuerdo que cuando hablamos de identidad nos referimos a aquello que nos diferencia de todos los demás.

En esta charla vamos a tratar de responder a la pregunta : ¿Quién es realmente Jesús de Nazaret ? ¿Cual es su verdadera identidad? ¿En qué se diferencia de todos los demás ?

El haber caminado a su lado largos años no es garantía de certeza. Si ustedes recuerdan, Jesús hizo esta misma pregunta a sus discípulos y no supieron contestarla: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?, preguntó el Señor. Entonces le contestaron los discípulos: pues unos dicen que eres Elías, otros que Jeremías, otros que Juan el Bautista, etc. La gente no sabía quién era Jesucristo.

Dos mil años más tarde muchos continúan dando la misma respuesta de entonces. No lo dicen de la misma manera, pero sí con el mismo significado. Elías y Jeremías fueron grandes profetas, Juan el Bautista un líder, valiente y moralizador. Para millones de personas, incluyendo algunos que se dicen cristianos, Jesús es sobre todo eso: un gran líder, un gran maestro, un gran moralista, un gran profeta, pero solo eso.

Como suele suceder con los malentendidos, Jesús fue todo eso, y tenía estas cosas en común con Elías, Jeremías y Juan el Bautista, pero no es ésa su verdadera identidad.

¿Qué los diferenciaba de ellos ? Como la gente no supo responder, preguntó entonces Jesús a sus discípulos: ¿Y ustedes quién dicen que es el Hijo del Hombre ? Solo Pedro contestó: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.

En la primera parte de esta charla lo que quisiera es demostrar que Cristo no puede ser para nosotros ante todo, ni un gran maestro, ni un gran líder, ni un gran moralista, ni un gran taumaturgo ni un gran profeta. Que efectivamente fue todas esas cosas, pero no es esa su verdadera identidad. Que si Jesús no es ante todo y sobre todo, lo que Pedro dijo que era: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, Cristo no es ninguna de todas esas cosas. Ni un gran maestro, ni un gran moralista, ni un gran líder, sino un charlatán que no merece siquiera nuestra atención.

Estoy seguro que todos hemos escuchado muchas veces aquello de: ¡Yo creo en Cristo ! Yo creo que Cristo es el Maestro más extraordinario que ha existido, que su doctrina es la más bella, la más humana y al mismo tiempo la más sublime de todas las doctrinas. Que su personalidad es exquisita; un líder por quien vale la pena morir, pero no puedo aceptar que Cristo sea Dios.

Hermanos, yo le he oído decir esto incluso a más de un sacerdote. ( Ya saben ustedes que en Nicaragua hemos tenido sacerdotes muy raros ). Y creo que todas estas personas están en su derecho de creer o no creer en la divinidad de Jesucristo. Lo que no tienen derecho, porque es absurdo, es de pensar que Cristo no es Dios pero sigue siendo sin embargo un gran líder, un gran maestro, un gran moralista, un gran profeta. Quien diga semejante idiotez no se ha asomado siquiera a las primeras páginas del Evangelio. No se ha fijado bien en las cosas que dice este señor. Porque cualquier hombre que fuera solo hombre y dijera las cosas que Cristo dice, no merece ser llamado ni maestro, ni líder, ni moralista, ni nada.

Una de dos: O se le llama loco, sinvergüenza, embaucador o lo que a ustedes se les ocurra, o se le llama hijo de Dios. Se le puede escupir, insultar o matar. . . o debemos caer a sus pies y llamarlo como lo llamó Tomás: ¡ Señor mío y Dios mío !, pero que realmente no hay nada, ni en lo que Él dice, ni en lo que hace, que nos permita conciliar lo imposible. O lo adoramos y servimos como a Dios. . . o con todo derecho podemos despreciarlo y echarlo a un lado como a alguien a quien no vale la pena tomar en serio. Y quiero explicar por qué.

En cierto modo tenemos que aceptar que Cristo fue un Gran Maestro. De hecho, él mismo se lo dice a sus apóstoles: Me llamáis Maestro y decís bien, porque efectivamente lo soy. En otra ocasión mandaron unos soldados a capturarlo y regresaron donde sus jefes con las manos vacías con esta explicación: Es que nunca, nadie, ha hablado como ese hombre. En uno de los momentos más difíciles, cuando todos quieren abandonar a Jesús, precisamente por una de esas cosas absurdas que decía, Pedro solo puede exclamar: ¿Y a donde iremos Señor ?,¡Si solo Tú tienes palabras de vida eterna. !

Sin embargo no es este el tipo de maestro en el que están pensando los que quieren ver en Jesús solo a un maestro. Y es que Jesús es un maestro muy raro. Normalmente un Maestro dice: Yo digo la verdad, o yo enseño la verdad, o habrá incluso quien piense: yo tengo la verdad. Pero Cristo no dice eso. Él dice : Yo soy la verdad. Y hermanos, eso es muy distinto. Porque si él es la verdad, para ser su discípulo ya no basta escucharlo como se escucha a un maestro. Ya no basta creer en lo que Cristo dice, sino que hay que aceptar lo que Cristo es. Y hay que tenerlo a Él, y estar en Él, porque si Él es la verdad yo no puedo estar en la verdad si no estoy en Él.

Un líder puede decir: Este es el camino que tienen que seguir. Cristo no señala ningún camino, sino que dice: Yo soy el Camino... ¡ Sígueme ! Dice Facundo Cabral, repitiendo un viejo adagio del Budismo chino: Ya no confundo la Luna, con el dedo que la señala. El mundo está lleno de líderes -dedos señalando lunas y caminos. Cristo no señala nada. Cristo es esa luna y se señala a si mismo.

Cristo no es tampoco el gran taumaturgo que devuelve a la vida a quienes habían muerto, sino que dice: Yo soy la Vida y por eso nos ha rescatado de la muerte dándose a si mismo por nosotros. En uno de los pasajes más tiernos del Evangelio, Marta, su amiga de años, pero que como muchos no ha entendido todavía quién es Cristo, se acerca a Jesús con los ojos bañados en lágrimas y le dice: Ya sé que Lázaro resucitara en la resurrección del último día. Jesús le respondió: ¡Yo soy la resurrección ! El que cree en mi, aunque muera vivirá, y todo el que vive y cree EN mi no morirá jamás ( Jn. 11: 24 )

Si éste es un hombre solo hombre, está loco de remate. Dice Jesús : Yo soy la resurrección; Yo soy la vida, Yo soy la luz del mundo. Yo soy el Pan bajado del cielo. Yo soy la vid verdadera. Yo soy el Alfa y el Omega, el principio y el fin. Y más claro aún: Cuando sea levantado en alto, sabréis que yo soy. ¿ Soy qué ?: Soy el que Soy. Es el nombre con el que se revela Dios a Moisés en el Sinaí, porque Él y su Padre son una misma cosa.

Pero lo que quiero subrayar es que ese a quien llaman Maestro no dice: Yo sé, yo tengo, yo enseño, yo anuncio, yo indico, yo puedo, yo llevo, sino ¡yo soy!. O Jesús es el que es, el que era, el que ha de venir, el Hijo de Dios vivo, o no es mas que un loco irresponsable al que jamás puede dársele el título de maestro.

Pero tampoco se puede pensar en Cristo como un gran líder religioso. ¿Por qué ? Pues porque si religión es aquello que el hombre ha hecho para acercarse a Dios, si la religión es el camino para llegar a Dios, Cristo no nos enseña como llegar a Dios. El es el Dios que llega al hombre y no señala maneras de como llegar a Dios sino todo lo contrario. Nos dice claramente que : Nadie va al Padre sino por mí. No viene a abrir caminos para llegar a Dios. Viene a cerrar todos los caminos abiertos por el hombre y por los llamados líderes religiosos. El es el único camino. Y nadie llega al Padre sino por el camino único que es Cristo.

Tampoco viene a enseñarnos a Dios a la manera de los teólogos y maestros; sino que viene a mostrarnos a Dios, mostrándose a los hombres. Ese es el sentido de la palabra Logos, el Verbo, la Palabra. El Verbo encarnado expresa lo que Dios es; la idea que Dios tiene de sí mismo. Y Cristo nos revela a Dios mostrándose a sí mismo. Por eso a Felipe le dirá: Felipe, quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. Cristo no nos enseña a Dios al estilo de los maestros de Israel, sino haciendo a Dios presente entre nosotros. Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros.

Por otra parte, insisto, si Cristo no es quien dice ser, sus actos mismos son ridículos. Muchas veces dirá a quienes lo seguían: No temas, tus pecados te son perdonados.

Yo sé que nos hemos acostumbrado al perdón de los pecados. El ha dado a sus discípulos la capacidad de perdonar los pecados y éstos los perdonan en su nombre y con su autoridad. No nos damos cuenta de la monstruosidad que hay detrás de todo esto.

Yo conocí hace unos años al P. Fío Mascarenhas, que fue luego director de la Oficina Mundial de la Renovación Carismática Católica, en Roma. Es un sacerdote hindú, aunque su nombre sea de origen Portugués; y el padre me decía: " Chale, yo recuerdo que lo que más me impresionó del cristianismo y que quizás fue la causa de mi conversión, fue el escuchar que el Dios de los cristianos tenía potestad para perdonar los pecados. En la religión hindú los dioses no tienen esa capacidad y de ahí la creencia en la reencarnación. El hombre tiene que reencarnar una y otra vez para ir purgando sus pecados. "

Hablamos de algo verdaderamente sublime para millones de personas. Pero si Cristo no es Dios, lo sublime se vuelve ridículo y hasta cómico. Si a mí alguien me pisa un callo o me roba la cartera, mal que bien puedo decirle con derecho: Hermano, te perdono.

Pero supongamos que uno de ustedes regresa de noche a su casa, y al momento de abrir la puerta unos maleantes lo atacan, lo apalean, le roban todo lo que tiene o incluso matan a su familia. En ese momento llego yo por pura casualidad, veo aquello y le digo a los maleantes: Señores maleantes, yo los perdono. Tú te levantas del suelo, tu familia resucita y entre todos me acaban a palos. ¡Que derecho tenés vos de perdonar a estos tales por cuales. Los agredidos hemos sido nosotros !

Pues es igual. Yo no puedo perdonar las ofensas que hicieron a otros. . . a menos que yo sea Dios. Porque si yo soy Dios, es mi ley la que ha sido violada; son mis hijos los que han sido dañados. Es mi corazón el que ha sido herido. Y te puedo entonces perdonar, porque yo también soy parte ofendida. Hermanos, si Cristo no es Dios su locura es peor que todo esto porque pretende incluso dar a otros la capacidad de perdonar que Él mismo no posee.

Y es además un orgulloso y un vanidoso. Pero curiosamente ni sus amigos ni sus enemigos lo acusaron nunca de orgulloso. Nunca, nadie dijo que Cristo fuera vanidoso. Y digo que es curioso porque Cristo se atreve a decir: Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón. Si Cristo no es Dios, la humildad es la última de sus virtudes, pero si aquellos están equivocados y resulta que Cristo es Dios, entonces si, como dice San Pablo: " Se humilló hasta el extremo. " Se humilló a un grado que el hombre no es capaz de concebir porque no sabe la distancia que existe entre lo que es ser Dios y el ser humano. Se humilló a un grado de humildad imposible para el hombre:

El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo ( se anonadó, que quiere decir: hacerse nada ) tomando condición de siervo ( condición de esclavo ) haciéndose semejante a los hombres, y apareciendo en su porte como hombre se humilló a sí mismo obedeciendo hasta la muerte, y muerte de cruz. . . " ( Fil. 2 ) La muerte más humillante concebible para el hombre.

Pero descendamos a lo ridículo. Si Cristo no es Dios, lo que hizo es poco comparado con las tonterías que dijo. Tan absurdas que no vale la pena ponerles atención. Sobre todo cuando sigue con la manía de hablar de sí mismo:

En Mateo 28: 17 dice: " Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. En Juan 10: 30 " Yo y mi Padre somos uno. " En Marcos 12, dice que David le había llamado " Su Señor. " En Juan 8: 23, que el existía antes que Abraham. . y para acabarla de enredar dice: " Yo no soy de este mundo. "

Por eso Juan necesitara explicar que Cristo no es un astronauta marciano sino que:

En el principio era el Verbo y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios. El estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por El, y sin El no se hizo nada de cuanto existe. En El estaba la vida y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no lo vencieron. . . El Verbo era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba y el mundo fue hecho por el, y el mundo no le conoció. Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron.( Juan 1: 1-12 )

Como saben, otros han querido ver en Jesucristo a un gran moralista. Y ciertamente lo fue. Pero no al estilo de quienes quisieran que Cristo fuera solo un moralista.

Si Cristo no es Dios, aun como moralista es un desastre. Para comenzar andaba casi siempre en malas compañías. Era amigo de mujeres publicas, colectores de impuestos, colaboradores del imperialismo invasor romano, de usureros prestamistas, y todo bajo la excusa de que No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores.

Alaba a una prostituta porque se gasta un montón de dinero, dinero que debió haberle dado a los pobres que es como debe ser, en un perfume para ungirlo a él. Judas se lo hizo ver: " Eso es una barbaridad, habiendo tantos necesitados. " Para colmo, todavía le reclama al dueño de la casa que lo invitó a cenar: " No me ungiste la cabeza con aceite. Ella en cambio ha ungido mis pies con perfume, por lo cual, yo le digo: Le quedan perdonados sus pecados. Por ese derroche de dinero y de amor que tuvo con él.

En Lucas 16 alaba a un administrador porque le perdonó a los acreedores de su jefe, deudas que no tenía derecho a perdonar, y los alaba por haberse ganado amigos a base de dar lo ajeno.

En Mateo 21, escandaliza a medio mundo diciendo: Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegarán antes que ustedes al Reino de Dios.

En Lucas 18, en la parábola del Fariseo y el Publicano que subieron a orar al templo, lo que este gran moralista nos enseña es que entre este hombre perfectamente virtuoso -porque lo era- aunque lleno de vanidad pensando que se salvaría por sus propios méritos, y este hombre pecador -que no se está haciendo el pecador ante Dios, sino que lo es, pero que se reconoce culpable, lo que Cristo dice es : " Yo prefiero a este hombre pecador. "

A una mujer sorprendida en adulterio y condenada a muerte, le dirá: ¿Donde están los que te acusaban ? ¿Nadie te condena ?-" Nadie, Señor, dijo ella. Díjole Jesús : " Pues yo tampoco te condeno. Vete y no peques más. " Los moralistas de Israel mataban a pedradas a la mujer adúltera. Este se dedica a escribir en el suelo los pecados de los moralistas y a perdonar a las adúlteras. Para colmo, una de las raras personas a quien Cristo promete el Paraíso,( como si fuera suyo), es nada menos que a un ladrón, y en el mismo patíbulo.

Hermanos, demos gracias a Dios que Cristo no es solo un moralista. Si lo fuera ustedes y yo hubiéramos estado en esa cruz. Pero el tomó nuestro lugar. Que también es cosa de locos, morir por gente como yo.

Muchos niegan hoy lo que hasta los demonios proclamaron a gritos. En Marcos 5, ( ¿Se acuerdan del endemoniado de Gerasa ? )- Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante el y gritó con gran voz: ¿Que tengo yo contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo ?¡Te conjuro, por Dios que no me atormentes !

Y el endemoniado de Cafarnaúm en Lucas 4: ¿Que tienes tú con nosotros, Jesús de Nazaret ?¡Tú has venido a destruirnos !.¡Yo sé quién eres tú. Tu eres : El Santo de Dios ! Hasta los demonios lo saben.

Para vergüenza de todos, es el más incrédulo de todos los discípulos el que le dirá lo que nadie en toda la Escritura había dicho: ¡Señor mío y Dios mío !. Así, claro y pelado, para que todo el mundo lo entendiera, porque somos más tardos de entendimiento y más duros de corazón que los mismos incrédulos y demonios.

Para otros, Cristo fue un gran revolucionario. Los que dicen esto no han leído al Che Guevara. Para el Che, el primer deber del revolucionario es no dejarse matar. Lo dice en sus Memorias. Para Cristo su razón misma de hacerse hombre, es para dejarse matar. Me basta y sobra.

Finalmente, hay un error más en que cae mucha gente, y es el que si todos siguiéramos los sabios consejos de este gran maestro y moralista, viviríamos todos en un verdadero Paraíso. Pero hermanos, por raro que pueda parecerles, esto no es totalmente cierto.

Ya sé que si todos siguiéramos su doctrina, si viviéramos como el lo manda viviríamos en un mundo mucho mejor. Es obvio. Pero esto no es lo que diferencia a Cristo de los demás hombres. No lo convierte en alguien único. También si viviéramos conforme a las enseñanzas de Platón, de Aristóteles, de Confucio el mundo seria mucho mejor. Luego no es esto lo que diferencia a Jesucristo. El mundo nunca ha hecho caso a los grandes maestros, ni ha seguido sus consejos. ¿Qué nos hace pensar que con Cristo será distinto ?

¡ Ah !, decimos, es que su doctrina es mucho mejor que las demás. Pues si es mejor, mucho peor para nosotros. Porque si no pudimos cumplir la ley dada a Moisés, que nadie cumplió sino Jesús, menos que podamos vivir conforme a las Bienaventuranzas o el Mandamiento Nuevo. Si nos aplazaron en sexto grado, ¿como vamos a pasar un examen de bachillerato ?

Por eso es que si Cristo no vino a darnos más que buenos consejos, a darnos una moral mejor que cualquier otra, una doctrina superior a las demás, vino de balde y pudo haberse economizado el viaje.

Pero el Señor no vino a darnos consejos, ni una nueva ley para que obligados a cumplirla viviésemos felices. La ley perfecta estaba dada ya y el vino a cumplirla, no a cambiarla. Cristo vino a darnos poder para cumplir la ley. A darnos su propio Espíritu, que es su propio modo de ser, dinamia y poder de Dios, para que podamos ser y amar con su mismo modo de ser y de amar. Sobre este tema daremos una charla entera.

Cristo no se conforma con que seamos buenos. Cristo no se conforma con que seamos mejores. Cristo no se conforma con perdonar nuestros pecados. Cristo quiere que seamos como él. Cristo quiere que seamos él. Cristo quiere que seamos perfectos como su Padre celestial es perfecto y murió para hacer posible todo esto, y nos ha dado su propio Espíritu para irlo haciendo posible en cada uno de nosotros.

Hermanos, Cristo no es: ni un simple Maestro ni es solo el mayor de los Maestros. Pero para millones de Mahometanos, millones de Judíos y quién sabe si millones de Cristianos, Cristo Jesús no es más que eso.

Yo ahora les pregunto muy seriamente, lo que aquella vez preguntó Jesús a quienes habían estado con él por varios años: ¿Quién dicen ustedes que es el Hijo del Hombre ? Si contestan como Pedro: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, el apóstol Juan tiene una palabra para Ustedes : A quienes le recibieron, se les dio potestad de llegar a ser Hijos de Dios.

Y sin embargo hermanos, no hemos realmente respondido a la pregunta: Quién es Jesús de Nazaret. Cual es su verdadera identidad. Y es que ya no estoy preguntando quién era Jesús. Si no quién es hoy Jesús de Nazaret. Cristo es hoy algo más que lo que era cuando hizo esa pregunta. Hay algo que el Verbo Encarnado pudo no ser y ahora es.

Cuando el Apóstol Juan nos dice que en el principio era el Verbo y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios, nos está diciendo lo que Cristo ha sido desde toda la eternidad. El es el Pantokrator, el creador de todas las cosas. Por Él y para Él fueron creadas todas las cosas. Juan está respondiendo con lo que Cristo fue desde el principio.

Pero Cristo es hoy algo más que antes. Cuando Pedro responde Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo , responde bien a lo que Cristo es y sigue siendo. El es el Verbo Divino encarnado en el vientre de María, que se hizo hombre para salvarnos, es decir, e l Mesías esperado, el Cristo y al mismo tiempo, el Hijo de Dios vivo. Antes de eso no era hombre, ni hijo, ni Mesías. Hoy es algo más.

Jesús es el Verbo desde siempre, engendrado, no creado, como decimos en el Credo. Viene a ser Hijo de Dios y de María, al ser engendrado en el vientre de su madre. Solo entonces es hombre. Durante su ministerio será también Profeta, Maestro, Taumaturgo y Moralista. Al morir se convierte en nuestro Redentor. Al darnos su Espíritu Santo puede ser nuestro Salvador. Cristo es todas esas cosas, pero hay algo más. Y es que algo sucede a raíz de su muerte.

Para comenzar, empieza a decir cosas que antes no decía. Cosas como ésta: Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. O Id y haced discípulos de todas las naciones. Ahora tiene derecho a que todas las naciones de la tierra le estén sometidas. Y esta vez es Tomás el Incrédulo, como decía antes, el único que nos enseña la verdadera identidad completa de Jesús. Ante el Cristo resucitado, Tomás cae de rodillas y exclama: ¡ Señor mío y Dios mío. !

Ya no solo es el hombre Dios, encarnado. Jesús es ahora y sobre todo y por encima de todas las cosas. . . El Señor. Es después del Todo está cumplido. . . Todo está consumado y precisamente porque ha sido obediente hasta la muerte y muerte de cruz, que le es dado ahora un nuevo titulo:

Por eso Dios lo engrandeció y le dio un nombre sobre todo otro nombre; para que ante el nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, e n la tierra y entre los muertos, y toda lengua proclame que Jesús es " Señor" ( este es su nombre nuevo ), para gloria de Dios Padre. ( Fil. 2 )

Juan sabe también que algo ha cambiado. Por eso en Apoc. 19 nos dice ahora:

Entonces vi el cielo abierto y había un caballo blanco. El que lo monta se llama Fiel y Verdadero; es el que juzga y hace las guerras justas. . . lleva escrito un nombre que solo el conoce. Viste un manto empapado en sangre y su nombre es La Palabra de Dios. . . Lleva escrito un nombre en su manto y en su muslo: Rey de Reyes y Señor de Señores. "

Me dirán que a que viene esta exégesis tan complicada, para decirnos que Jesús es el Señor. Viene al caso, porque si Cristo es verdaderamente el Señor, el Señor de todo cuanto existe y esa es su verdadera identidad, pero no es verdaderamente tu Señor, hermano tú no sabes quién es Cristo. Cristo no es para ti, lo que Cristo verdaderamente es y está llamado a ser.

Que Cristo es el Señor significa que tiene derecho sobre todo y sobre todos. Que no nos debe absolutamente nada y que no tenemos nada que reclamarle. Que tiene derecho absoluto sobre nosotros y puede hacer con nosotros lo que quiera. Que nuestra condición es ahora de esclavos porque es la condición que el tomó por nosotros, pero no para que fuéramos libres sino para que ya no vivamos sino para El que por nosotros murió y resucitó, como dice San Pablo.

A un hombre se le puede admirar. A Cristo no basta con admirarlo.

A un Maestro se le puede creer. A Cristo no basta creerle.

A un moralista se le puede discutir. Cristo no acepta argumentos.

A un líder se le puede seguir. Judas lo siguió igual que los demás.

Lo que diferencia al Señor de todos los demás es que un Señor puede ORDENAR. Ordenar sígueme, ordenar ámame, ordenar sírveme, ordenar créeme, ordenar obedece mis preceptos, ordenar cumple la misión que te he encomendado.

Ordenar: Venid benditos de mi Padre. Ordenar que se pague lo mismo a los de la hora sexta que a los de la hora nona, porque a Él le da la gana que así se haga. Porque vosotros sois de Cristo y Cristo es de Dios.

Ordenar sécate, como a la higuera, cálmate, como a la tempestad, apártate de mi como a Pedro, levántate, como al paralítico, sal fuera, como a Lázaro.

Yo les pregunto: Si Jesús es Señor, por qué anunciamos su palabra como si fuera un desodorante, rogando a la gente que lo acepte a cambio de las ventajas que el tenerlo les traerá.

Si Jesús es Señor, a cuenta de qué le reclamas por la muerte de tu madre, de tu marido o de tu hijo.

Si Jesús es el Señor, porque le entregas solamente las sobras de tu día y de tu tiempo.

Si Jesús es el Señor, por qué le llevas la cuenta y le presentas tu factura por tu trabajo en su Reino.

Hermanos, si Cristo es verdaderamente el Señor y si Cristo no es tu único y absoluto Señor, yo siento mucho decírtelo, hermano pero no conoces verdaderamente quién es Cristo.

Como a Pedro el día de Pentecostés ( Hechos 2: 36 ) a mí no me queda más remedio que proclamarles a ustedes :

" Sepa pues la casa de Israel, que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros crucificasteis. "

Pero no lo proclamo para avergonzar o compungir a nadie. Lo proclamo porque dije al principio que en la verdadera identidad de Cristo encontraríamos también nosotros un matiz más de nuestra verdadera identidad. En la identidad y grandeza de Jesús, El Señor, está también involucrada nuestra propia identidad.

De Cristo había escrito David ( Salmo 110 ): " Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies. "

De nosotros dice Pablo: ( Efesios 6 ) Con Él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús, a fin de mostrar a los siglos venideros la sobreabundante riqueza de su gracia para con nosotros, en Cristo Jesús.

Dios Padre ha hecho con nosotros, sus hijos, lo mismo que hizo con su hijo unigénito. Es un misterio tan sublime y tan superior a nuestro entendimiento, tan superior a cuanto hemos visto y oído o hemos podido siquiera imaginar, que al igual que Pablo debemos orar para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la Gloria, os conceda espíritu de sabiduría y revelación. . . para que conozcáis cual es la esperanza a la que habéis sido llamados; cual es la riqueza de la gloria otorgada a los santos, y cual la soberana grandeza de su poder para con nosotros los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa que desplegó en Cristo, resucitándole de entre los muertos, y sentándole a su diestra en los cielos, por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación y todo cuanto tiene nombre no solo en este mundo, sino también en el venidero. Bajo sus pies sometió todas las cosas y le constituyó cabeza suprema de la iglesia, que es su Cuerpo, la plenitud del que lo llena todo en todo.

Hermanos, yo no sé si ustedes entendieron lo que acabo de leer. Cristo fue sentado a la derecha del Padre y a nosotros nos hizo sentar ( no algún día lejano, sino ya ) en los cielos con Cristo.

Bajo Él sometió todas las cosas, las de este mundo y las del venidero. Las del cielo, las de la tierra y las del abismo. Y nosotros, su Iglesia, somos la plenitud de Cristo nuestra cabeza, del que lo llena todo en todos; formamos con el Cristo total. Y porque somos su cuerpo, el más humilde de nosotros, el que pudiera considerarse a la altura de las plantas de los pies de ese cuerpo que tiene a Cristo por cabeza, el más indigno de nosotros. . .¡ese está todavía por encima de todo trono, principado, virtud, dominación o potestad, y de todo cuanto tiene nombre en este mundo y en el venidero porque bajo sus pies sometió todas las cosas !

Ésa, hermanos, es la verdadera identidad de Cristo. Y ésa, hermanos, es nuestra verdadera identidad.

Al Dios único, nuestro salvador, por medio de Jesucristo, Nuestro Señor, honor, gloria, majestad fuerza y poder, antes de todo tiempo, ahora y por los siglos. ¡AMEN !( Judas Vers. 25 ).

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Cuando Dios se Volvió Loco

A Carmen Margarita

Principal culpable de este libro.

Dicen que un campesino de las montañas del Norte bajo por primera vez a la costa y quiso conocer el mar. Cuando llegó a la playa se quedó extasiado contemplando la inmensidad del océano y durante varias horas no dijo una sola palabra. Solo lo contemplaba pensativo. Después se puso de pie, agarró una botella vacía, se metió en el mar y la llenó de agua. Cuando le preguntaron para qué quería el agua dijo: En mi pueblo no conocen el mar. Les voy a llevar esta botella para que sepan lo que es.

Así me siento yo ahora. Me han pedido que les hable de la Gracia y querer meter toda la majestad, la inmensidad y belleza de la Gracia en una charla es tan absurdo como pretender guardar el mar en una botella.

El estudio de la teología de la Gracia toma tres años. Al final de los tres años uno se da cuenta que el error de los grandes teólogos fue también el pretender embotellar la gracia en palabras, definiciones y conceptos que no reflejan nada de su gloria. Para entender lo que es el mar hay que zambullirse en él. Y entonces sí entendemos perfectamente su delicia, al mismo tiempo que nos sobrecoge el temor ante su inmensidad y su poder.

Los escritores sagrados del Antiguo Testamento nunca intentaron definir la Gracia. Para explicarla recurrieron a aquellas palabras que Dios mismo utilizó al revelarse a Moisés como Dios de Gracia:

Yahveh, Dios misericordioso ( rahamin ) y de gracia ( hen ), lento a la cólera, y rico en misericordia ( hesed ) y fidelidad ( emet ) que muestras tu bondad ( hesed ) hasta la milésima generación. ( Éxodo 34: 6 )

En Dios la Gracia es a la vez: misericordia que se compadece de la miseria ( hen ), fidelidad generosa a los suyos (hesed ) solidez inquebrantable en sus compromisos ( emet ) adhesión de corazón y de todo el ser a los que ama (rahamin ), justicia inagotable ( sedeq ), capaz de garantizar a todas sus criaturas la plenitud de sus derechos y de colmar todas sus aspiraciones.

¡Lo que Dios revela a Moisés es su propio modo de ser ! Lo que Dios es. Dios es amor. Dios es Hesed, Dios es fiel. Dios es bondad y misericordia. Dios es lealtad.¡Dios es Gracia. !

Con estas mismas palabras expresan aquello que habían experimentado como Gracia de Dios. Y lo que han experimentado es que Dios, de una manera libre y gratuita, por puro amor había escogido a Israel y había establecido una alianza con él. Ellos serán su pueblo y El será su Dios. Están claros de que este amor de Dios a Israel y su elección no tiene nada que ver con lo que Israel es, con lo que Israel ha hecho o con lo que Israel tiene, o se merece. Que es pura Gracia, o don gratuito, de Dios.

En Deuteronomio 7: 6 dice el Señor:

Tú eres un pueblo consagrado a Yahveh tu Dios; El te ha elegido a ti para que seas el pueblo de su propiedad personal entre todos los pueblos que hay sobre el haz de la tierra. No porque seáis el más numeroso de todos los pueblos se ha prendado Yahveh de vosotros y os ha elegido, pues sois el menos numeroso de todos los pueblos, sino por el amor que os tiene y por guardar el juramento hecho a vuestros padres.

Y Pablo dirá:

Habéis sido salvados por la gracia mediante la Fe, ; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios; tampoco viene de las obras para que nadie se gloríe. ( Efes 2: 8 )

Para expresar el carácter soberano y gratuito de ese amor usan la palabra Hanan. Lo que hanan expresa es la idea de una inmensa bondad y un inmenso favor de alguien que es muy superior a ellos, que está muy por encima de ellos y que no tiene la más mínima obligación de mostrar esa bondad. Es la relación gratuita entre la omnipotencia y la impotencia; entre el pecado y el perdón.

Luego se acercan un poco más al concepto de Gracia con una palabra clave que contiene un elemento nuevo y que agrega algo muy importante a lo que estamos tratando de explicar. La palabra es HESED, y lo que HESED expresa es que esa bondad y ese amor son algo constante, fiel, leal, persistente, inquebrantable.

La palabra HESED tiene un cierto parecido con las palabras Misericordia y Perdón, pero lo nuevo y lo más importante es que ese hesed de Dios es eterno, constante e irrevocable. Nada lo hará cambiar, ni terminará jamás.

¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas ? Pues aunque esas llegasen a olvidar, Yo no te olvido. Mira, en las palmas de mi mano te tengo tatuada, tus muros están ante mi perpetuamente. ( Isaías 49: 15-16 )

Yo te desposaré conmigo para siempre, te desposaré conmigo en justicia ( sedeq ) y en derecho ( mihpat ), en amor y en compasión ( rahamin ), te desposaré conmigo en fidelidad ( hesed ) y tú conocerás a Yahveh. ( Oseas 2: 21 )

La misericordia que Dios ofrece a Israel es misericordia que permanece aún cuando Israel le sea infiel y rompa su Alianza. Dios seguir fiel y no cambiar de parecer.

En Oseas 3: dice el Señor a Oseas:

Ve otra vez, ama a una mujer que ama a otro y comete adulterio, como ama Yahveh a los hijos de Israel.

Por amor les ha dado Dios una ley, pero cuando esa ley no es cumplida, el amor fiel e inmutable de Dios es la causa de que perdone al pecador. Dios lo mueve al arrepentimiento, lo corrige pero lo hace justo otra vez. Es decir restablece su relación amorosa con él.

Para entender esto de que lo " hace justo" recordemos que para la mentalidad hebrea la palabra justicia, o justo, no refleja una virtud interior, sino una situación o estado legal con Dios. Ser justos es estar en una recta relación con Dios. Estar en paz con Dios:

Habiendo pues recibido por la fe nuestra justificación, estamos en paz con Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido, también mediante la fe, el acceso a esta gracia en la cual nos hallamos, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. ( Romanos 1 )

Ya ven que difícil es expresar todas estas cosas con un lenguaje moderno. Este HESED no es un acto aislado, algo que Dios hace en un momento pero que luego olvida, sino una manera de amar que establece una relación, y una ALIANZA.

En esta Alianza Dios expresa la manera como Dios quiere relacionarse con su pueblo y al mismo tiempo la manera como los miembros de su pueblo deben relacionarse entre sí. Lo que Dios les revela y manda es que deben relacionarse entre sí de la misma manera como Dios se relaciona con ellos. Con ese mismo HESED.

Por eso el Mandamiento Nuevo que encierra a la vez que supera todos los demás será el que nos amemos como El nos ha amado.

Como consecuencia de su escogencia y como expresión de su Alianza, Dios promete establecer con Israel un tipo de relación tal que su PODER estarán siempre a la disposición de Israel:

Mira, voy a hacer una alianza; realizar, maravillas delante de todo tu pueblo, como nunca se han hecho en toda la tierra, ni en nación alguna, y todo el pueblo que te rodea verá la obra de Yahveh. ( Éxodo 34: 10 )

La omnipotencia de Dios estuvo en todo momento a la disposición de su pueblo. Y lo sigue estando : Haréis las mismas cosas que Yo y aún mayores.

Gracia es también la inhabitación de Dios en su pueblo. Presencia de Dios, teofanía. Dios vive entre su pueblo. Los conduce, los guía, los protege, los forma, los santifica. Luego será Emmanuel, Dios con nosotros, y al final de los tiempos "Dios con ellos, será su Dios. "

Esa inhabitación de Dios dentro de nosotros no es como la habitación de un pariente o de la suegra en nuestra casa. Es una inhabitación que nos va purificando, formando y transformando en Dios mismo, dándonos su mismo modo de pensar de querer y de actuar.

Los Israelitas lo entendieron así. Ya en el Libro de la Sabiduría descubrimos que la Sabiduría no es otra cosa que Dios comunicándose a la creatura. Por la Sabiduría Dios da a sus creaturas un reflejo de su belleza y de su verdad, y la cohesión interna que hace que todo subsista.

La sabiduría que es El mismo, ilumina nuestro entendimiento y nos conduce por el camino recto. En el futuro El Espíritu Santo nos revelará todas las cosas. Y es que todo lo que relata el Antiguo Testamento no era más que una prefiguración de lo que había de venir.

Esto y muchas cosas más es la Gracia. San Pablo nos llega a decir que . " Todo es Gracia". No que la Gracia sea muchas cosas, sino que, como lo expresamos en Cursillos, es como la luz que siendo una se descompone en múltiples colores.

De hecho San Juan es el primero que usa la palabra luz, cuando quiere hablar de la Gracia y nos dice que Cristo, La Palabra, es luz y en él no hay tinieblas.

Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres y la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la vencieron. ( Jn. 1: 4 )

Como la luz, la gracia no puede coexistir con la obscuridad sino que la vence disipando la oscuridad del pecado. Como la luz, la Gracia se comunica dándose a sí misma y sin embargo no podemos decir que poseemos la luz; más bien podríamos decir que es la luz quien nos posee a nosotros y nos envuelve, y nos ilumina, nos hace vernos como en realidad somos, ( el Espíritu Santo os convencerá de pecado, y de juicio ), nos muestra el camino a seguir.

La luz es fuente de gozo, de seguridad y de paz, nos muestra la verdad de las cosas, ( sin ella . todos los gatos son pardos ). Caminar en la luz en vivir en la verdad, pero es también el caminar y vivir en el Reino de la Gracia y no bajo el imperio de la ley.

Pero sobre todo, la luz nos hace un poco semejante a ella. Es Juan quien nos dice que un día seremos semejantes a El, porque le veremos cara a cara. La luz no nos hace luz pero nos ilumina dándonos ciertos rasgos de sí misma. Dios no nos ha hecho dioses todavía, porque solo lo vemos como tras de un velo, pero nos ha hecho divinos. La Gracia nos diviniza.

Como les decía al principio, los autores sagrados tuvieron que usar muchas palabras y comparaciones para explicar todo esto. Cuando Los Setenta tradujeron la Biblia al Griego encontraron una palabra que es la que se usó luego en el nuevo Testamento. La palabra es CHARIS que es la que hoy se traduce como Gracia.

En el Nuevo Testamento aparece 150 veces y de ellas más de 100 es en las cartas de San Pablo. No aparece ni en Marcos ni en Mateo que son los primeros evangelistas. En Lucas aparece ya ocho veces y en Juan tres, aunque como ya dijimos Juan prefiere explicarla con la palabra luz y con la palabra vida. Fueron Pablo y los escritores paulinos los que le dieron a la palabra CHARIS el significado que ahora tiene.

Finalmente, se da también el nombre de Gracia a nuestra respuesta a esos favores: No siempre caemos en la cuenta de que las palabras " gratitud" y " agradecimiento" llevan incluida la palabra Gracia. Todavía expresamos nuestra gratitud y agradecimiento con un " muchas gracias". Queriendo decir: Muchas son las gracias que recibí de Ud. y por eso le estoy muy agradecido. También la Gracia del Señor nos llama al agradecimiento y acción de Gracias.

Creo que intuimos que de CHARIS se deriva también Caridad. Es imposible separar la gracia de Dios del amor de Dios. Casi se podría decir que la Gracia que Dios revela a Moisés como su manera de ser es también una revelación de su manera de amar. La Gracia es una manifestación de su amor con ciertas características que nos muestran la manera de ser de Dios. Y Dios es Amor.

También descubrimos que de CHARIS se deriva también CHARISMATA, es decir Carismas. Porque todos los dones carismáticos son como la Gracia, dones gratuitos que no podemos merecer, sino que Dios nos da gratis ( y gratis es también una palabra derivada de Gracia ). Nosotros sabemos que en realidad los carismas no son algo que Dios nos da sino Dios Espíritu Santo actuando dentro de nosotros y revelándose a través de nosotros.

Así es la gracia, el mismo Dios habitando dentro de nosotros y actuando en nosotros. Fue San Pablo quien le dio a la palabra CHARIS un sentido mucho más amplio, que incluye todo lo que de la Gracia hemos dicho hasta el momento.

Y ahora permítanme la locura de resumir todo lo que he dicho, en una sola frase que escuché, de Tomás Merton y que creo simplificará todas las cosas

Si la Gracia es Dios en Acción, ¿quién es la Dinamia de Dios ? El que desde el principio se cernía sobre las aguas, a quien conocemos como el Poder de Dios, el viento fuerte dividiendo las aguas del Mar Rojo y el viento fuerte de Pentecostés. El que engendró a Jesús en el vientre de María y luego lo resucitó de entre los muertos.

Si la Gracia es Dios mismo manifestándose a nosotros tal y como es, ¿quién es aquel por cuyo medio Dios se manifiesta a nosotros ? El que manifiesta por nuestro medio el poder de Dios. El que nos revela la mente de Dios, y el que de gloria en gloria va configurando dentro de nosotros la imagen y el modo de ser de Dios ?

Si la Gracia es Dios mismo hablando al pecador y llamándonos a la conversión, ¿quién es el que nos convencerá de pecado y de juicio y por cuyo medio hemos escuchado y entendido la voz de Dios. ? ¿ Quién es el que nos enseñará todas cosas ? A quién se refería Jesús cuando dijo a la Samaritana. : Si conocieras el Don de Dios, el regalo de Dios, la fuente que salta hasta la vida eterna, para no tener nunca más sed ? Quién sino el Dulce Huésped del Alma.

La frase que escuché, en una grabación de Merton era que:

Gracia Habitual es El espíritu de Dios habitando en nosotros y Gracia Actual, el Espíritu de Dios actuando en nosotros.

La idea no es de Merton. Se encuentra ya en Cirilo de Alejandría quien señalaba cómo el Espíritu de Dios obra en nosotros, nos santifica, nos une a sí y nos hace partícipes de la naturaleza divina. Nosotros somos su templo. El habita en nosotros y nos hace semejantes a El, nos hace dioses dándose a nosotros. Pero sobre todo se encuentra en San Agustín que muchas veces designa con la palabra gracia al Espíritu Santo, como en su Sermón 144. Otras veces llama gracia más bien al efecto creado por la inhabitación del Espíritu de Dios en nosotros.

Al habitar en nosotros nos hace gratos a los ojos de Dios. Gratos es también una palabra derivada de la palabra gracia. Hemos encontrado gracia a los ojos de Dios. Como María la llena de Gracia, Gratia Plena. Dios puso los ojos en la pequeñez de su esclava. . . por eso la llamarán Bienaventurada, es decir bien vista por Dios, todas las naciones de la tierra. Nosotros somos bienaventurados.

Ahora quiero pedirles mucha atención, porque vamos a dar un gran salto desde el Antiguo al Nuevo Testamento.

Si los Israelitas experimentaron la Gracia recibida de Dios sobre todo en la escogencia de Dios como su Pueblo escogido y en la Alianza pactada con ellos que incluía por un lado la Ley y por el otro la protección del Poder de Dios que les ha traído la libertad de la esclavitud, Pablo y los primeros cristianos experimentan la Gracia de Dios, ante todo, como el " don" o " beneficio" que Dios hace a los hombres de poder salvarse.

" Por Gracia hemos sido Salvados" , dice Pablo. Para ellos la Gracia suprema es la Salvación que Dios nos ofrece en Jesucristo.

Dios se habían manifestado a los Israelitas y pactado una Alianza con su Pueblo, los liberó de la esclavitud involucrando todo su poder, les otorgó su perdón y les dio una ley para que se relacionaran entre sí de la misma manera como El se estaba relacionando con ellos.

Los Israelitas vivieron bajo la ley, y no pudieron cumplirla. Dios les dijo entonces que les daría una ley, no escrita en piedras sino en sus corazones.

Y fue entonces cuando Dios se volvió loco.

. . . siendo de condición divina no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de esclavo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre. Y se humilló a sí mismo obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. ( Fil. 2: 7 )

No tenía apariencia ni presencia; le vimos y no tenía aspecto que pudiéramos estimar. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como ante quien se oculta el rostro; despreciable, y no le tuvimos en cuenta. Y con todo eran nuestras dolencias las que Él llevaba, y nuestros dolores los que soportaba. Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. Él ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. Él soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados. Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino y Yahveh descargó sobre Él la culpa de todos nosotros. . "(Isaías 53: 2-7 )

El Dios de gracia y bondad, rico en Misericordia, pero que no deja sin castigo al culpable, descargó entonces los pecados de su pueblo sobre la cabeza de su Hijo. El Chivo expiatorio se convirtió en el Cordero de Dios, víctima propiciatoria por los pecados de su Pueblo, que murió por nosotros una sola vez y para siempre.

Fue oprimido y Él se humilló y no abrió la boca. Como cordero fue llevado al matadero, y como oveja ante los que la trasquilan está muda, tampoco Él abrió la boca. . . fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su Pueblo ha sido herido. . . " ( Isaías 53: 7-9 )

Lo que sucedió después lo imagina una antiquísima homilía anónima sobre el Sábado de Gloria. Cristo desciende al Seol y acercándose a Adán le dice:

Yo soy tu Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu hijo. Y ahora te digo que tengo el poder de anunciar a los que estáencadenados: "¡Salid !" y a los que se encuentran en las tinieblas "¡Iluminaos !" y a los que duermen: "¡Levantaos !" A ti te mando: " Despierta, tú que duermes, pues Yo no te cree para que permanezcas cautivo en el abismo; levántate de entre los muertos, pues Yo soy la vida de los muertos. Levántate, obra de mis manos; levántate imagen mía, creado a mi semejanza. Levántate, salgamos de aquí, porque yo en ti y tú en mí, formamos una sola e indivisible persona. Por ti Yo tu Dios me he hecho tu hijo. Por ti Yo tu Señor, he revestido tu condición servil. Por ti Yo, que estoy sobre los cielos, he venido a la tierra y he bajado al abismo. Por ti me he hecho hombre, semejante a un invalido que tiene su cama entre los muertos. Por ti que fuiste expulsado del huerto, he sido entregado en el huerto a los judíos, y en el huerto he sido crucificado.

Contempla los salivazos de mi cara, que he soportado para devolverte tu primer aliento de vida. Contempla los golpes de mis mejillas, que he soportado para reformar de acuerdo con mi imagen tu imagen deformada. Contempla los azotes en mis espaldas, que he aceptado para aliviar el peso de tus pecados, que habían sido cargados sobre tu espalda. Contempla los clavos que me han sujetado fuertemente al madero, pues los he aceptado por ti que maliciosamente extendiste la mano al árbol prohibido. Dormí en la cruz y la lanza atravesó mi costado, por ti que en el Paraíso dormiste y de tu costado diste origen a Eva. Mi costado ha curado el dolor del tuyo. Mi sueño te saca del sueño del abismo. Mi lanza elimino aquella espada que te amenazaba en el Paraíso.

Levántate, salgamos de aquí. El enemigo te sacó del Paraíso. Yo te coloco ya no en el Paraíso, sino en el trono celeste. Te prohibí que comieras del árbol de la vida, que no era sino imagen del verdadero árbol. Yo soy el verdadero árbol, Yo, que soy la vida y que estoy unido a ti.

Coloqué un querubín que fielmente te vigilara. Ahora te concedo que el querubín, reconociendo tu dignidad, te sirva. El trono de los querubines está a punto. Los portadores atentos y preparados, el tálamo construido, los alimentos prestos. Se han embellecido los eternos tabernáculos y moradas; han sido abiertos los tesoros de todos los bienes y el Reino de los Cielos estádesde toda la eternidad. "

En esto hermanos hemos conocido la Gracia del Señor. En que Él nos amó primero, y nos ha dado a su propio hijo para que quienes creen en El tengan vida eterna.

A lo largo de los siglos los diferentes autores van desarrollando nuevas explicaciones de la Gracia, cada uno poniendo el énfasis en alguno de sus aspectos, sin que ninguno llegue a explicarla por completo, porque sigue siendo imposible expresar con palabras toda la magnitud del amor de Dios. A Dios le tomó, no siglos, sino miles de años el irla manifestando y revelando, no con palabras sino con la manifestación de si mismo, de su amor inquebrantable, de su fidelidad eterna, de su ternura, de sus infinitos favores, con la liberación de su pueblo y con la redención de todo el genero humano. La expresión perfecta de su locura de amor fue su encarnación en el tiempo y la entrega de su hijo para nuestra salvación. ¡Todo es Gracia !

El gran don de Dios fue en un principio Dios mismo manifestándose a Israel como Yo Soyentregándose a su Pueblo Escogido por medio de una Alianza en la que involucró todo su poder para liberarlos de la esclavitud y a quienes quiso impartir su modo de actuar dictándoles una ley que les enseñara a actuar como El actúa: con amor infinito, gratuito e inquebrantable, y a relacionarse entre sí de la misma manera.

Como la Antigua Alianza no bastó, en un momento dado Dios se volvió loco y pactó una Nueva Alianza. Esta vez escribiría la ley en tablas de piedra sino en nuestros propios corazones.

Esta vez el gran don de Dios fue a su propio Hijo a quien entregó a la muerte por nosotros. Él no vino a abolir la ley sino a cumplirla, en Él se manifestó la plenitud del poder de Dios, y nos liberó de la esclavitud del demonio, del pecado y de la muerte.

Nos mostró como relacionarnos entre sí, no con una palabra escrita sino amándonos hasta el extremo y mandándonos amar de la misma manera que él nos amó.

Y este Hijo, la víspera de su muerte, sabiendo que no estaba en nuestra naturaleza el amar como El nos amó, como no estuvo en la naturaleza caída de los Israelitas el cumplir la ley de Moisés, nos prometió su propio Espíritu, el Don de Dios anunciado a la Samaritana. El amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones. El que escribe la ley en nuestros corazones dándonos el mismo modo de ser de Dios y la manera de amar de Dios.

En el Espíritu de Dios ya no solo se manifiesta el poder de Dios, sino que se COMUNICA e imparte este poder, para hacer las mismas cosas que El y aún mayores, para llevar la Buena Nueva hasta los últimos confines de la tierra con las señales que acompañan la predicación, y para poder cumplir la ley y vencer sobre el demonio.

Enviado en Pentecostés para congregar a la Nueva Israel de entre todos los pueblos de la tierra, nos incorpora por el bautismo a Cristo para formar con El un solo Cuerpo de quien Cristo es cabeza.

El que prometio estar con nosotros hasta la consumación de los siglos habita ahora en nuestros corazones por el Espíritu Santo, en unión con el Padre, convertidos ahora en Hijos de Dios, hermanos de Cristo, Templos vivos de su Espíritu y herederos del cielo, para santificarnos, que es lo mismo que divinizarnos, porque solo Dios es Santo.

La donación es ahora completa. Completa y gratuita. Todo es Gracia. Dios se nos ha dado por entero, y habita por entero en nosotros. Actúa en nosotros y a través de nosotros. No hay nada que podamos hacer para merecerlo. Pero los méritos de Cristo nos han sido acreditados a nosotros.

Hoy somos gratos a los ojos de Dios. Bienaventurados. Llamados a crear un mundo nuevo junto con el Padre, con el Verbo para quien fueron creadas todas las cosas, y con el Espíritu Santo cerniéndose de nuevo sobre la creación entera para renovar la faz de la tierra. Llamados a continuar la obra redentora de Cristo como Cuerpo Místico de Cristo que es la prolongación de Cristo en la historia. Llamados a inaugurar y extender el Reino de Dios en la Tierra. Llamados a recapitular todas las cosas en Cristo. Se nos ha dado una misión de dioses. Para realizarla llevamos a Dios mismo dentro de nosotros. Un día lo veremos cara a cara y seremos semejantes a El.

Y oí una fuerte voz que salía del trono y que decía: " Dios vive ahora entre los hombres. Vivirá con ellos y ellos serán su pueblo y Él, Dios-con-ellos, será su Dios. ( Apoc. 21: 3 )

Lo verán cara a cara y llevarán su nombre en la frente. Allí no habrá noche y los que allí vivan no necesitarán de lámpara, ni de luz de sol, porque Dios el Señor les dará Su luz, y ellos reinarán por los siglos de los siglos. " (Apoc22: 4 )

¡AMEN !

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Perdón y Reconciliación

A Jorge Argüello B.

Coleccionista de bondades.

Yo encontré a mi Señor en el momento preciso que muchas cosas en mi vida empezaban a derrumbarse, incluyendo mi familia. Hoy tengo una familia muy unida y muy feliz, fruto de la reconciliación y de la misericordia del Señor. Por eso es que al abordar el tema de La Familia como Destinataria e Instrumento de la Reconciliación lo hago con alabanza y acción de gracias al Señor de las ternuras.

Soy nicaragüense y vengo de un país en donde la familia humana se encuentra hoy profundamente dividida, en todos sus niveles: Hijos contra padres, esposa contra esposo, hermano contra hermano. Esta división es hoy nuestra mayor desgracia y la tarea de la reconciliación el reto más difícil que el Señor le presenta a su Pueblo.

Con alguna frecuencia visito los E.E.U.U. y descubro con tristeza que, aunque de manera distinta, la familia norteamericana también está dividida y que su división es muy profunda.

Como las estadísticas ayudan mucho a que nuestras charlas luzcan mejor, me propuse recabar información sobre la situación de la familia católica en los E.E.U.U. y me encontré algunos datos francamente interesantes.

De 1973 a 1983 la proporción de católicos divorciados aumentó de uno de cada siete a uno de cada cuatro matrimonios. Mientras el índice de divorcios en la población general de los E.E.U.U. aumentó en un 50%, en ese mismo periodo, la tasa de divorcios entre católicos aumentó en 90%.

Todo esto nos habla de una familia dividida. De una división que aleja y separa a las personas. Pero el cuadro sólo se completa cuando nos asomamos a la situación de nuestros hijos:

De 1957 a 1979 la incidencia de suicidios entre los jóvenes aumentó en un 230%. La cifra no nos dice nada, hasta que nos damos cuenta que este aumento es 10 veces mayor que el aumento de suicidios entre la población adulta. El arresto de muchachos blancos, menores de 18 años, aumentó en un 2730% y el número de homicidios cometidos por muchachos blancos en un 310%. En los E.E.U.U. el 40% de los homicidios son cometidos hoy por jóvenes entre los 16 y 24 años de edad.

El número de nacimientos ilegítimos aumentó en un 800% entre muchachas de 15 y 19 años de edad, a pesar del uso generalizado de los anticonceptivos. En 1982 el 33% de las personas mayores de 12 años usaban alguna droga en forma más o menos habitual, pero el porcentaje subía a un 64% entre los jóvenes que estudian su último año de high school De ellos, más de la tercera parte había experimentado con otra drogas ilegales, además de la marihuana. ( Pastoral Renewal. Nov. 1983 p. 40. )

Las estadísticas son demasiado frías e impersonales. Corremos el peligro de ver sólo números donde realmente hay personas. Cada uno de estos muchachos tiene un nombre y una familia que puede ser la nuestra. Detrás de cada numero entero hay una persona rota. Algo que no está funcionando como Dios quiso que funcionara. Alguien está interiormente destrozado.

Antes situaciones como éstas, el hombre se pregunta qué está fallando. En dónde radica su fracaso. Los cristianos conocemos la respuesta: Por distinto que haya sido el camino seguido en cada caso, el punto de partida es siempre el mismo. Todas nuestras fallas, tanto las personales como las sociales, tienen su raíz en la ruptura interior del hombre por el pecado, y en su separación de Dios.

Nos lo recordaban nuestros obispos en el Sínodo de 1983: Las divisiones que perturban nuestro mundo son al mismo tiempo un signo terrible y revelador, y un fruto amargo de aquella intima división producida en el hombre por el pecado que lo aleja de Dios, de si mismo y de los demás.

Necesitamos escuchar la voz de la Iglesia que continuamente nos recuerda que la raíz de nuestros problemas la llevamos dentro de nuestro propio corazón. El hombre moderno insiste en buscar la causa y la solución de sus problemas fuera de su propio corazón. Lo mismo la señora divorciada que te asegura que con este nuevo marido todo será distinto, que el joven revolucionario que te asegura que con el nuevo cambio vendrá por fin la paz.

Desgraciadamente los divorcios y las revoluciones se suceden sin producir los frutos esperados. Como la raíz es la misma repite sus mismos frutos.

No necesitamos de una complicada teología para saber que todo esto es realidad. Hasta la teología más complicada se vuelve clara y evidente cuando nuestra propia experiencia nos enseña la verdad. La familia es quizás el lugar donde más claramente se puede comprobar la existencia de esa fuerza destructiva que llevamos dentro de nosotros y que llamamos pecado.

Un día escogemos una muchacha, la muchacha de nuestros sueños, a la que amamos profundamente, por la que estaríamos dispuestos a hacer cualquier cosa, y a quién queremos entregar nuestra vida entera para construir con ella un hogar que sea un verdadero paraíso. Nada nos falta; lo tenemos todo : el deseo sincero, la decisión firme, el amor necesario y la persona que nosotros mismos escogimos para convertir todo aquello en realidad.

Y aún eso se nos derrumba. Porque dentro de nosotros hay algo que pronto comienza a salir a flote: Hay celos, hay rencor, hay resentimientos. Y hoy la dicha se ve nublada por la ira, y mañana por la incomprensión, y al día siguiente por la burla o el sarcasmo, por el distanciamiento, la lejanía y el silencio de dos personas que están derivando hacia el desamor. El pecado que está dentro de nosotros ha comenzado ya su proceso de división y destrucción.

Cuando eso sucede, nosotros mismos nos preguntamos qué ha pasado y como San Pablo en Romanos 7, la respuesta es: Realmente mi proceder no lo comprendo, porque no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco. . . en realidad ya no soy yo quién obra sino el pecado que está dentro de mí.

Yo sé que entre ustedes, hay gente que sufre. Personas con heridas profundas en el alma que otros con sus pecados les causaron. Y personas que con sus actos o con sus omisiones han hecho mucho daño. Quizás sin quererlo. Quizás a quienes más querían. Preferirían que nada de aquello hubiera sucedido. Les gustaría comenzar de nuevo, pero piensan que aquello es imposible. Pero nada es imposible para Dios.

Yo vengo de regreso de lo imposible. Conozco el camino de regreso. El camino que Dios nos ofrece para regresar del imposible es el mismo que nos ofrece para regresar del pecado a su amistad: el camino de la reconciliación por medio del arrepentimiento y del perdón.

Hace un momento decía que hoy el hombre está interiormente destrozado. Los psiquiatras nos dicen que esta ruptura interior en un porcentaje muy alto es causada por dos grandes factores: por la culpabilidad y por el resentimiento o el rencor.

Esto lo sabe muy bien Dios, porque El fue quien nos fabricó y sabe mejor que nadie como funcionamos. Todo el mundo sabe que un Toyota Diesel no puede funcionar con gasolina. No solo no funciona sino que si lo intentamos lo echaremos a perder. Quedará interiormente destrozado. Dios sabe que una familia no puede funcionar con rencor porque fue hecha para funcionar con amor y como lo sabe y además quiere nuestro bien porque nos ama, Dios hace entonces algo que no siempre entendemos: Nos llama al arrepentimiento y nos ordena perdonar. Y lo hace porque el arrepentimiento y el perdón son la única cura y solución contra la culpabilidad o el rencor que nos destruye.

También el joven fue hecho para funcionar con amor y cuando no lo encuentra busca un substituto, o simplemente se niega a caminar. A veces solamente experimenta un gran vacío interior que trata de llenar con experiencias fuertes. Otras, se llena de odio o de rencor que lo impulsan a la violencia.

Detrás de su rebeldía y de sus drogas, de sus escapismos, y de su violencia debemos adivinar una falla en su motor interior. Algo le falta. Algo se ha roto. Cualquiera que sea el combustible que esté usando necesita cambiarlo. Es decir, necesita arrepentirse y volver al combustible para el que fue diseñado.

Y hermanos, en ultima instancia fuimos diseñados para funcionar con Dios. Sin El no podemos caminar. El hombre fue hecho para funcionar con la vida de Dios. Con el Espíritu de Dios. Es lo que nos dice el Génesis: Que Dios insufló sobre el barro su propio Espíritu para darnos vida. Cuando por el pecado el hombre pierde el Espíritu de Dios, vuelve a ser solo barro, es decir sólo carne y queda sujeto a las leyes de la carne.

Esto es lo que nos enseña nuestra fe: que el hombre separado de Dios y sin la ayuda del Espíritu Santo lleva dentro de sí una fuerza destructora que llamamos pecado. Si no nos acercamos y unimos de nuevo a Dios por la reconciliación, si el Señor no nos da un nuevo corazón; si no nacemos de nuevo de lo alto; si el Espíritu de Dios no nos va configurando con Cristo; si el poder de Dios no se involucra en nuestras vidas, en resumen hermanos, si no somos salvados por Jesucristo, seguiremos fracasando, a pesar de nuestras mejores intenciones y de nuestros mayores esfuerzos, y la familia destruida es la prueba más clara de esta gran verdad.

Aunque el tema de mi charla no es el de la Reconciliación con Dios, todo lo que diré más adelante presupone esta reconciliación y unión vital con Él. Es por Él, con Él y en Él que todo lo demás es posible.

Es bueno conocer lo que el Señor nos manda, pero también es necesario comprender por qué nos manda el Señor lo que nos manda. Todo es más fácil y más claro cuando comprendemos los caminos del Señor.

Hay una parábola que puede ser muy útil para comprender mejor las intenciones y los caminos del Señor. Está en Mateo 18: 23-25, y en ella el Señor nos explica un poco como es el Reino de Dios. Le encontraremos mucho más sentido, si recordamos también que en otra parte - en Romanos 14 - el Señor nos dice que: el Reino de Dios es vida en rectitud, alegría y paz. Y eso es lo que quiere el Señor para nosotros; una vida en rectitud, llena de su alegría y de su paz.

Dice el Señor:

El Reino de Dios es como un rey que quiso hacer cuentas con sus funcionarios y estaba comenzando a hacerlas cuando le presentaron a uno que le debía como 18 millones de dólares. Como aquel funcionario no tenía con que pagar, el rey ordenó que lo vendieran como esclavo, junto con su esposa, sus hijos, y todo lo que tenia para que quedara pagada la deuda.

Pero el funcionario se arrodilló delante del Rey y le rogó: ‘Señor tenga paciencia conmigo y se lo pagaré todo. Y el Rey tuvo compasión de él y le perdonó la deuda y lo puso en libertad.

Sin embargo, al salir el funcionario aquel, se encontró con un compañero suyo que le debía $150. 00 dólares. Lo agarró del cuello y comenzó a ahogarlo diciéndole: ‘Págame lo que me debes’ El compañero arrodillándose delante de el le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo, te lo pagare todo’. Pero el otro no quiso sino que lo hizo meter en la cárcel hasta que le pagara la deuda.

Dice el Señor que:

Cuando el Rey se enteró de lo sucedido lo mandó llamar y le dijo: Malvado ! Yo te perdoné toda aquella deuda porque me rogaste. Pues tú también debiste tener compasión de tu compañero, del mismo modo que yo tuve compasión de ti y tanto se enojó el rey que ordenó castigarlo hasta que pagara todo lo que debía.

Jesús añadió: Así hará también con ustedes, mi Padre celestial, si cada uno de ustedes, no perdona de corazón su hermano. PALABRA DE DIOS.

Hermanos, los cristianos necesitamos dejarnos interpelar por la Palabra de Dios. Varias veces dice el Señor en la Escritura, que solo perdonará nuestras ofensas si nosotros mismos perdonamos a los que nos ofenden. Eso es algo muy serio y algo que necesitamos tener claro: el perdonar no es algo opcional que podemos hacer o dejar de hacer, sino que es un mandato.

Sin embargo creo que es importante que comprendan también por qué es que el Señor nos manda perdonar. Que sepamos siempre descubrir detrás de todo mandatos de Dios, el amor y la ternura de un padre que nos ama.

El Señor usa muchas veces sus parábolas para explicarnos cómo es Dios. En esta parábola lo primero que encontramos, al ver el monto de la deuda acumulada por aquel hombre, es a un Dios que nos ama tanto que nos permite acumular deudas increíbles. Se diría que ni siquiera lleva la cuenta de las cosas que nos da o de las deudas que acumulamos.

Es evidente que la intención de la parábola es mostrarnos que lo que le debemos a Dios es algo que nunca podríamos pagar. Pero que Dios es así y permite estas cosas porque Dios es Amor.

Pero la cosa no para ahí. El Señor nos enseña algo todavía más grande y más hermoso: el hombre aquel de la parábola lo único que se atreve a pedir es paciencia para poder pagarle. No se le cruza siquiera por la mente el pedir más. Sin embargo, ante el hombre arrodillado Dios se compadece, y va mucho más allá de lo que el hombre pide. Voluntariamente le otorga la cancelación total de todas sus deudas.

Lo que nos enseña la parábola es que la bondad de Dios es mucho mayor que todo lo que nos podamos imaginar o de lo que nos atrevemos a esperar de El. San Pablo nos dice que lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni hemos podido siquiera imaginar, es lo que Dios tiene reservado para los que lo aman. Los amigos del Señor lo sabemos muy bien. Él es así.

También nos enseña la parábola que Dios no perdona a medias. Que no se guarda, como nos guardamos nosotros, aunque sea un pequeño pagaré para poder agredir con él nuestros deudores. Como el pagaré aquel de la vieja deuda sin cancelar, la del que todavía nos las debe y que de vez en cuando sacamos a relucir para restregárselo en la cara. A nuestra esposa o a nuestro esposo. A cualquiera que haya tenido la desgracia de endeudarse con nosotros.

La cancelación de Dios es total. Lo que la parábola nos enseña que cuando Dios perdona, hay borrón y cuenta nueva. Que cuando cancela una deuda los pagares se rompen. Que Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Y cuando una cosa se quita ya deja de estar ahí.

El significado de la palabra perdón, en la Biblia, es muy distinto al que nosotros le damos. En el mundo si tú me perdonas el bueno eres tú que en tu inmensa generosidad te dignaste perdonarme; yo sigo siendo el malo que te ofendió. Soy apenas un criminal indultado o apermisado a quién permiten transitar libremente por las calles, pero que sigue siendo un criminal y en algún archivo se guarda su expediente.

Pero con Dios es distinto. Cuando Dios borra los pecados no queda rastro de ellos. Nunca existieron. San Pedro no podrá encontrarlos en sus libros de contabilidad celestial cuando los busque. Yo puedo presentarme ante ti y ante mi Dios limpio y sin mancha.

Pero no porque alguien se robó mi expediente en la central de policía. Algunos dicen que lo que sucedió es que alguien lo manchó con su sangre hasta hacerlo ilegible. Pero de hecho sucedió algo más que eso: Cuando Dios nos perdona, también nos justifica. Es decir, nos hace justos.

No es sólo el expediente lo que ha desaparecido. Desapareció también el reo. El reo ya no existe y ya no existe porque el reo se murió. Dicen que lo crucificaron junto con su abogado. Ahora soy criatura nueva. Otra persona, nacida de nuevo de lo alto. Sin pecado y sin pasado.

Hermanos, no es posible mantener una relación sana y amorosa con alguien si este nos hace sentirnos permanentemente acusados. O si nosotros mismos, a pesar de su perdón, nos sentimos siempre atormentados por nuestras fallas pasadas. El Señor lo sabe y por eso quiere y espera que después que tus faltas hayan sido borradas, tú también las olvides.

Y tú, hermana, no esgrimas tus virtudes como un garrote, para agredir a tu marido o para hacer más evidente las faltas de los demás. Más grande y más bueno es el Señor, pero no nos humilla con su santidad sino que nos alienta y nos tiende la mano para acercarnos y elevarnos hasta Él.

Haces unos años se me acercó una señora para que orara sobre ella. Era una mártir de su marido, según ella, y nunca nadie vio tantas virtudes encuadernadas en un solo volumen de devoción y santidad. Sin embargo, yo empecé a sentir dentro de mí una inexplicable furia. Era la ira del Señor. Abrí entonces de golpe la Biblia que tenía delante de mí y sin revisión previa leí en voz alta. El texto, que era Miqueas 7: 4 decía así:

¡ Su bondad es como cardo, peor que un zarzal su rectitud !. . .¡Guarda la puerta de tu boca ! Porque el hijo ultraja al padre, la hija se alza contra su madre, la nuera contra su suegra y enemigos de cada cual son los de tu casa.

La señora se puso lívida. Su casa era un infierno. Su marido había caído en el alcoholismo. Nuestra falsa mártir tenía todas las virtudes, menos las que más necesitaba, que eran: más comprensión, más humildad y más amor. Tenía la mala costumbre de estrangular a la gente con sus virtudes. Cada uno de sus méritos era una factura al cobro que alguien tenía que pagarle.

Hermanos, si ya el Señor pagó todas nuestras deudas con su sangre, ¿porqué nos empeñamos en sangrar a los demás en pago de las suyas ?

En contraste con la misericordia de Dios, la parábola nos muestra la pequeñez del corazón del hombre, que lleva la cuenta aun de las deudas más pequeñas.

Hay muchas maneras de estrangular a una persona como lo hacía el hombre aquel de la parábola. Una de ellas es precisamente mediante el reproche continuo, la acusación, el inventario perpetuo de todas y cada una de las faltas cometidas desde tu noche de bodas, la desconfianza, los celos. Es como vivir asesinando a alguien con una pequeña Gillete. No mata, pero se sangra hasta que finalmente la relación y el amor se marchitan y mueren.

Yo creo que todos podemos imaginar lo que sería un matrimonio en donde los cónyuges supieran perdonarse mutuamente de la manera como perdona Dios. Poderse presentar el uno ante el otro, totalmente justificado, criatura nueva, para poder empezar de nuevo una vida totalmente nueva. Y todo esto es posible si tú quieres.

Finalmente, Cristo nos dice que el no perdonar tiene consecuencias y que no se quedará sin castigo. Que mientras no nos reconciliamos con Él - porque nos empecinamos en no perdonara los que nos ofenden-quedamos esclavos del demonio y de la carne que hacen entonces con nosotros lo que quieren y que nos llevan de muerte en muerte y de destrucción en destrucción.

En alguna medida todos somos protagonistas de esta parábola. Si el perdonar es obligación, conviene que nos sintamos en la obligación de perdonar, aun cuando sea sólo por alcanzar el perdón de nuestro Dios. Pero más conviene todavía que todos comprendamos cual es la intención de Dios cuando manda perdonar, para que seamos capaces de descubrir su amor incluso detrás de sus mandatos.

Yo tengo un amigo muy querido, que escribió hace tiempo algo muy intimo y personal, que en cierto modo le dio una nueva perspectiva a toda mi vida, y a la vida de muchos más. Es un trozo de su propia vida, y yo lo quisiera compartir con ustedes Tiene la forma de un cuento pero yo sé que es algo más que un cuento. El lo tituló El Coleccionista de Heridas y el cuento dice así:

EL COLECCIONISTA DE HERIDAS

En este mundo hay coleccionistas de las más extrañas vanidades de cosas tangibles e intangibles. Yo conocí a un hombre que coleccionaba heridas. Tenía un Álbum enorme de todas las heridas que la gente le había causado. Había de todo. Heridas enormes, abiertas y sangrantes de desengaños atroces, de ingratitudes mayúsculas; heridas irregulares de mordiscos de odio, de calumnias y de verdades de esas que todo hombre quiere mantener encubiertas y que alguien destapa con gesto brusco, como cuando le quitan la sábana a un cadáver en la morgue. Hasta tenía en el álbum heridas pequeñitas, que apenas se veían, pero en las que perlaba todavía el veneno de la envidia.

Le gustaba abrir su álbum de heridas y pasar horas y horas paladeando el salado sabor de la sangre que destilaba cada hoja, y que era sangre suya. Hay muchos coleccionistas de heridas como este hombre y su vida es amarga.

Conocí después a otro que coleccionaba bondades. Tenía también su álbum, que el creyó necesario cuando empezó su colección, pero sólo unas pocas bondades llego a estampar en él, porque después ya no tenía tiempo. Las bondades que iba recogiendo vivían y revoloteaban en su cuarto llenándolo de una luz como la del Arco de Iris.

No podía hojear su álbum porque las bondades llegaban solas a sus manos en bandadas sin fin y se regaban por su cuarto.

Había bondades grandes de corazón abierto, de largas amistades entrañables, de seres que sabían dar amor a borbotones.

Había bondades raras, de hombres duros, sorprendidos en un momento de ablandamiento inexplicable para ellos y hasta había bondades chiquitas, que apenas se veían, salpicadas de leche como besos de niños.

Hay muchos coleccionistas de bondades como este otro hombre, y su vida es dulce.

Es curioso lo que sucede cuando uno es viejo. Se recuerda uno mismo en distintas épocas y le parece que está viendo la vida de otros hombres. Son chocheces que empiezan, la vejez que despunta. Pero también se ven tan claras ciertas cosas.

¡Entre el Coleccionista de Heridas y el de Bondades, la única distancia eres Tú, mi Señor !

Yo conocí a estos dos hombres. Y digo dos porque siendo una misma persona, son totalmente distintos. Al hombre nuevo que mi Señor cambió, lo amo entrañablemente. Nos tocó caminar juntos la nueva vida que empezó cuando Jesús vino a nosotros. Cuando se camina con coleccionistas de bondades como él, se ven claras muchas cosas.

He conocido también a muchos coleccionistas de heridas. Su dolor me resulta más doloroso todavía porque es un dolor voluntario, terco, orgulloso. Los coleccionistas de heridas están generalmente atados por un hilito fino de orgullo que les impide dar el salto sencillo del perdón hacia la paz y la alegría. No necesitan ser castigados por Dios, porque en su resentimiento y rencor llevan ya su propio castigo.

Quizás empiezas ya a descubrir el infinito amor de Dios que hay detrás de cada uno de sus mandamientos. Yo quisiera ahora compartir contigo algo que escribí hace mucho tiempo, y que creo puede ayudarte a ver todavía un poco más allá en la intención de Dios.

Es un diálogo imaginario entre una mujer y el Señor, pero creo que es válido para todos. Quizás algunos le encuentren parecido con sus propias oraciones. Yo les pido que por un momento nos pongamos en la presencia del Señor y tratemos de ir completando este diálogo, haciéndolo en verdadero diálogo entre Jesús y cada uno de nosotros.

Visualizo a una Señora hablando con Jesús, y la conversación va más o menos así:

Diálogo

Ella: Señor, perdónames haberte ofendido. ¡Es tan grande mi deuda!

Él: Veo tu corazón y sé que eres sincera. Claro que te perdono. Yo le dije a Pedro que teníamos que perdonar, no siete veces, sino setenta veces siete, y eso al cabo de un solo día. ¿ Cómo no voy a hacer lo que yo mismo pido ? ¿Cómo voy a predicar una cosa y actuar luego de forma diferente ?

Ahora te quiero pedir Yo una cosa: Quiero que perdones aquella ofensa que te hizo fulano. ( Tu marido, tu mujer, tu hijo, etc. ) ¿Te acuerdas ?

Ella: ¡Cómo no me voy a acordar !¡Si casi no pienso en otra cosa !

Él: Yo quiero que lo perdones.

Ella: No puedo perdonarlo después de lo que me hizo.

Él: ¿Por qué miras la paja en el ojo ajeno y no miras la viga que está en el tuyo ? Si sacas primero la que está en el tuyo podrás ver las cosas de modo diferente. El que esté sin pecado que lance la primera piedra.

Ella: Pero Tú sabes todo el daño que me causó. Lo mucho que he sufrido.

Él: ¡ Pues claro que lo sé ! Si no te hubiera dañado no tendrías necesidad de perdonarlo. Precisamente porque te ha hecho sufrir es por lo que necesitas perdonarlo.

Ella: ¡Pero si a él le da igual que lo perdone o que lo odie ! Ya nada de lo mío le interesa, y quizás ya ni recuerda lo pasado. Creo que ni tu perdón le interesa, mucho menos el mío.

Él: Ya lo sé. Yo no he dicho que él necesita que lo perdones. Él ya lo olvido todo aunque tú te encargas de recordárselo cada vez que puedes. Yo dije que tú necesitas perdonarlo.

Ella: ¿Y yo por qué ?

Él: Pues porque eres tú la que está sufriendo. Mírate la cara. Mira como te pones y te destruyes por dentro ante la sola idea de tener que perdonarlo. Muchas de las enfermedades que tienes vienen de estos rencores y resentimientos que has guardado en tu corazón.

Ella: En otras palabras, me vas a salir ahora con el cuento de voltear la otra mejilla.

Él: ¿Te sirvió de algo devolver el golpe ? Por no voltear la mejilla es que han terminado ambos golpeados, y no una sola vez. Llego un momento en que ya ninguno de los dos hacía lo que de veras quería. Ya solamente reaccionaban a las acciones del otro y dejaron de ser libres. Por eso fueron arrastrados hasta esta situación. Voltear la otra mejilla significa que nuestros actos no deben estar determinados por los actos de los demás, sino por nuestra propia voluntad. Por lo que de veras nos gustarías hacer. Yo sé lo que realmente querías entonces y lo que aun ahora sigues deseando. Y no es lo que ahora tienes.

Ella: Señor, con Usted no se gana.

Él: Pero se goza. Y el gozo es ganancia.

Ella: Lo voy a perdonar pues, pero sólo porque Tú me lo pides.

Él: Es un buen comienzo. Tienes que perdonar, no porque sientas ganas de perdonarlo sino porque yo te lo mando. Ya lo dije una vez bien claro: Si no perdonáis a los hombres sus ofensas tampoco vuestro padre os perdonará. ( Mat. 6: 14-15 ), pero quiero que estés clara de una cosa: No me estás haciendo un favor a mí. Yo te hago el favor de mandarte perdonar porque es para tu bien, como todo el resto de mi ley. Tampoco te lo mando para que te sientas más virtuosa; te lo mando para que seas más feliz.

Ella: Yo por mí, no lo perdonaría; pero lo voy a hacer por él.

Él: No es cierto. Me acabas de decir que a él no le importa si lo perdonas o no.

Ella. ¡ Ah ! Pues si no le importa no lo perdono.

Él.: Hace un rato solamente, me pedías que te perdonara todas tus ofensas. Y tus sabes que han sido muchas. Incluso te sentías con derecho a reclamar mi perdón. Ahora yo, que soy tu Señor y tu dueño, te pido que perdones una sola cosa: aquella que más te daña, y tú me dices que no. ¿No crees que estas poniendo las cosas al revés. ?

Ahora cíñete los lomos y escucha. ¿Dónde estabas tú cuando construí la bóveda del cielo, cuando puse un límite a los mares, cuando construía las montañas, cuando jugaba con las galaxias entre los dedos ?¡ Pequeño gusanito mío, amada mía ! ¿No crees que el odio, el rencor o la venganza son una falta mucho más grave que lo que te niegas a perdonar ? ¿No es éste acaso un pecado de orgullo y de soberbia. El mismo pecado que causo la caída de Luzbel ? Tú también te estás hundiendo en un infierno que tu rencor ha construido. La única venganza del cristiano es el perdón. Tu venganza va a ser grande porque no sólo quiero que lo perdones. Quiero que lo ames como yo te amo a ti.

¿Sabes porque no te perdono si tu no perdonas ? Simplemente porque de nada te serviría mi perdón. ¡Yo te quiero igual ! Te quiero siempre; aun en este momento de rebeldía tuya. Pero es que aun con mi perdón seguirías siendo infeliz.

Estoy dispuesto incluso a dejarte entrar al cielo aunque no perdones; pero te pregunto y te aclaro: ¿Crees tú que el cielo puede de veras ser cielo para el que no perdona ? ¿Cielo y conviviendo con él una eternidad de rencor ? Si no puede haber cielo sin amor, ¿como puede haber amor o cielo sin perdón ?

Ella: Señor, pero ¿con que cara le digo lo perdono ?

Él: A propósito de cara. Ya no tienes la cara que yo te di cuando lo empezaste a amar. A tu edad cada uno es responsable de la cara que tiene. Tu rostro se ha endurecido. Tus ojos se han apagado. Es una lástima. No se puede tener luz en los ojos y sombra en el alma, porque los ojos son el espejo del alma.

Ella. Bueno Señor, lo perdono. . . pero no me pidas que lo olvide.

Él: No has entendido nada. Es el recuerdo lo que te atormenta. Si yo te diera amnesia no sufrirías más, pero tampoco gozarías lo que yo quiero que goces.

Ella: Tienes razón Señor. Pero yo no te puedo garantizar que nunca me voy a acordar de aquello. Muchas veces me acuerdo sin quererlo. Pero te prometo que no voy a lamerme las heridas, que, no voy a sentarme a recordar lo pasado. Ni a echárselo en cara nunca más.

Él: Eso es todo lo que espero de ti. Lo demás déjamelo a Mi. Déjame que Yo sane esas memorias y la herida que aquello dejó en tu corazón. ¿Lo entiendes ahora ? Yo no sólo quería perdonar tus pecados. Quería y quiero también sanarte del daño que los pecados de otros dejaron en tu corazón.

Hasta aquí el diálogo.

Hermanos. La salvación que Cristo nos ofrece no está solo en el más allá, ni consiste únicamente en el Perdón de tus Pecados. El Señor quiere salvar tu matrimonio, tu relación con tus hijos, quiere salvar tu salud y tu alegría. Quiere salvarte integralmente. Una de las cosas de las que el Señor quiere salvarte es del daño que los pecados ajenos dejaron en tu corazón. Tú aporte es el perdón. Lo demás lo hará el Señor.

Ahora quisiera hablar del arrepentimiento y de la reconciliación.

Quizás el comprender la inmensidad de la misericordia y del amor de Dios, o al comprender la magnitud del daño que tú mismo le has causado a otros, te sientes ahora atormentado por sentimientos de culpa. Incluso quizás hasta hayas pensado alguna vez, o alguien te haya enseñado que Dios se goza cuando te sientes culpable. O que todos nosotros esperamos que lo menos que puedes hacer es sentirte muy mal por todo lo que has hecho.

Pero esa es una gran mentira. Dios no quiere causarte daño y los sentimientos de culpa son dañinos. Pero además no conducen a la reconciliación. A Judas lo condujeron a la desesperación pero no al arrepentimiento.

Los sentimientos de culpa nunca vienen de Dios. Vienen del acusador. Del que fue asesino desde el principio.

Déjame que me explique. Dice un amigo mío que Culpabilidad es decir: Que malo soy. Mientras que arrepentimiento es decir: Que tonto he sido. Y eso es lo que necesitas decirte ahora: ¡que tonto he sido ! ¡Que distinto hubiera sido todo si tan solo hubiera actuado de aquella otra manera ! Arrepentirse significa cambiar de actitud y empezar a actuar de modo diferente. Eso es lo que Dios espera de ti. Que de ahora en adelante actúes de aquella otra manera que te pudo haberte hecho feliz, o evitado muchas amarguras.

La reconciliación es simplemente el abrazo entre el arrepentimiento y el perdón. El encuentro del que dice: He sido un tonto, actué mal. Por favor, perdóname. No volverá a suceder; con el otro que dice: Yo también he sido un tonto en no perdonarte y he cargado innecesariamente la amargura del rencor. ¡Claro que te perdono !.

Me dirán que parece muy fácil. Yo te digo que lo es cuando ambas partes descansan en el amor y en la fidelidad del Señor Jesús. Muchas veces en mis años de servir al Señor vi como bastaba un minuto para que dos cónyuges alejados y atormentados mutuamente por su desamor, por su silencio, o por heridas profundas encontrarán de nuevo el camino hacia la felicidad por medio de la reconciliación. Yo te invito a que lo intentes hoy mismo.

Me dirás que ya lo has intentado, pero esta vez puede ser diferente. La diferencia puede consistir en que, reconciliados primero con Dios, le entreguen ambos su matrimonio y su familia al Señor. Que le muestren como una ofrenda grata a sus ojos su mutuo arrepentimiento y perdón y le pidan un nuevo corazón para poder amarse mutuamente como Él nos manda hacerlo. Pero esta vez ya no confiados en sus propias fuerzas, porque es fuerza de la carne, sino confiados en la fidelidad del Dios vivo que estableció una alianza sacramental con ustedes el día de su boda y en el poder del Espíritu Santo que habitará ahora en sus corazones por la Gracia.

La pareja reconciliada podrá entonces y sólo entonces convertirse en instrumento de reconciliación de la familia y de muchas cosas más.

Primero como testimonio de unidad. Nuestros hijos rechazan el matrimonio y prescinden de él para vivir juntos en concubinato porque han dejado de creer ya no sólo en la santidad del matrimonio sino en la necesidad o en la posibilidad del matrimonio de uno con una y para siempre. Las estadísticas les dan la razón. Necesitamos con nuestra reconciliación y armonía demostrarles que el matrimonio es posible y que vale la pena.

Necesitamos también de la reconciliación para poder formar a los hijos desde una sola mente. La mente del marido y la esposa que puestos de acuerdo mediante un dialogo permanente trabajan como un equipo por el bien de sus hijos. No como dos rivales disputándose su amor y su aceptación a base de competir el uno con el otro en una carrera por ver cual de los dos les da el máximum de libertad o el máximum de lujos o regalos.

De este modo destruyen a sus hijos, que en el fondo manipulan sus diferencias para sacar el máximum de provecho. Niños mimados, corrompidos por sus propios padres, porque les faltó la unidad necesaria para formarlos en disciplina y obediencia.

Finalmente la familia es instrumento de la reconciliación de la misma manera que ha sido tantas veces y en tantas partes instrumento de división, de odio, de resentimiento, de discriminación, de manipulación, de opresión de rivalidad, de crueldad, de desamor, de promiscuidad, de vicio. La familia forma, conforme a lo que ella misma es.

Nos guste o no, nuestros países nunca podrán ser más que lo que sean sus familias. Ya de por sí es sintomático que las revoluciones modernas y todas las manifestaciones de inconformismo estén dirigidas por muchachos recién salidos de la adolescencia dominados por un espíritu de rebeldía y libertinaje. Conozco a muchos de ellos y un porcentaje muy alto proviene de hogares desbaratados.

Sólo una recomendación final: Al reconciliarte con Dios seguramente confesaste únicamente tus pecados graves. Tus pecados mortales. Alguna vez me he encontrado con algún matrimonio destruido por un pecado así. Por un adulterio; por un maltrato físico. Por crueldad manifiesta. O por grandes pecados que otros cometieron en contra ellos: una calumnia, la envidia, etc. Pero por cada uno de estos hay 99 matrimonios que nunca supieron qué los destruyó. Fue lo fue nosotros llamamos Los Pecados Polilla que al igual que las termitas que destruyen tantos hogares norteamericanos, no se ven, no se detectan, no se acusan, no nos arrepentimos de ellos y no se eliminan hasta que el daño ya está hecho. Son tu mayor enemigo.

Pecados Polilla son: La falta de dialogo, la burla, el sarcasmo, la grosería, el grito, la vulgaridad, la acusación, la desconfianza, los celos, el rechazo sexual a tu cónyuge, el derroche, el desamor, la inconsciencia.

Son estas pequeñas cosas y otras muchas como estas las que casi sin darte cuenta están socavando y corroyendo tu casa. Comienzan alejando y separando a los cónyuges, pero si no se detectan y corrigen a tiempo terminarán por destruir tu hogar.

Ustedes, son todos muy santos y quizás no ven su matrimonio amenazado por grandes pecados garrafales. Pero El Señor nos invita a ser perfectos como el Padre Celestial es perfecto. Acerquémonos hoy a Él, convertido ahora en ofrenda ante el altar, y reconciliados ya con nuestros hermanos, con nuestras esposas y nuestros hijos, y entreguémosle también nuestros pecados polilla, para empezar una nueva vida de unidad en la familia, que habiendo sido beneficiaria de la reconciliación, podrá ahora ser también instrumento de reconciliación con nuestros hijos y con todos los hombres. ¡GLORIA AL SEÑOR !

 

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El Gran Desconocido

A Mons. Federico Arguello

Siervo de Dios y de los hombres.

Me han pedido les hable sobre la Acción del Espíritu Santo en Nuestras Vidas. Cuando alguien me solicita una conferencia y más aún cuando se me amenaza con que debo darla en presencia de varios Obispos y de un montón de teólogos como los aquí presentes, lo primero que hace un pobre laico como yo es correr a documentarse para dar a creer que sabe de qué está hablando.

Lo primero que hice entonces fue releer toda mi biblioteca sobre el Espíritu Santo y otra vez me quedé boquiabierto al constatar que lo único que hace el Espíritu Santo en nuestras vidas es TODO.

Retira su aliento y perecemos; sopla y renueva la faz de la tierra. El fue el que en un principio se cernía sobre las aguas y por cuyo poder todo fue hecho.

El fue quien engendró a Cristo en el vientre de María, quien lo ungió para dar inicio a su misión, quien lo condujo al Desierto para ser tentado por el Demonio; es con el poder del Espíritu que Cristo sana a los enfermos y expulsa a los demonios.

Es el finalmente el que lo resucita de entre los muertos y lo eleva al cielo donde, constituido ahora en Señor de cuanto existe, está hoy sentado a la derecha del Padre.

Si somos sinceros, para muchos de nosotros Jesucristo se parecía un poco a Clark Kent, hijo de Jor El. Un ser de otro mundo, que camina entre los hombres disfrazado de hombre, pero que no es semejante a nosotros, sino Superman. Por eso puede hacer cosas verdaderamente prodigiosas que nosotros no podemos hacer. No somos como él y no suponemos imitarlo, porque nunca haremos las mismas cosas que él. Cristo viene entonces a ser un Dios disfrazado de hombre. pero no verdadero hombre. Y si esto es así pretender imitarlo es un absurdo, la misión que El nos propone es una burla porque está muy por encima de nuestra capacidad; tomarlo a El como modelo es una utopía. inalcanzable. Fue entonces cuando empezamos a conformarnos con imitar a los santos o comenzamos pedirle a Fray Martín de Porres que hiciera lo que nosotros suponíamos hacer.

Cristo quiso hacerse semejante a nosotros en todo y la manera concreta de hacerse semejante a nosotros en todo fue que quiso compartir con nosotros nuestra impotencia humana. Que quiso depender en todo del poder de Dios. Para Cristo el Poder del Espíritu Santo fue una necesidad tan absoluta como lo es ahora para nosotros. Sin El nada podía hacer.

Desde el principio, es engendrado en el vientre de María por obra y gracia del Espíritu Santo. La Vida de Dios estaba en El, pero no había sido ungido con el Poder de lo Alto para realizar su Misión. Por eso Cristo no hace milagros, ni enseña, ni dejará una huella a su paso por el mundo hasta que es ungido con el Espíritu Santo y su poder en el Jordán. Para que no se escandalicen, es el mismo San Pedro quien lo dice en Hechos. 10/37:

Ustedes bien saben lo que pasó en toda la tierra de los Judíos, comenzando en Galilea, después que Juan proclamó que era necesario el bautizarse. Saben que DIOS llenó de poder y del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y que Jesús anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que sufrían bajo el poder del diablo. Esto pudo hacerlo porque el poder de Dios estaba con El, y nosotros somos testigos de lo que hizo Jesús en la región de Judea y Jerusalén.

Inmediatamente después de su Bautismo en el Jordán, leemos en Lucas: 4 que regresó lleno del Espíritu y que fue conducido por el Espíritu Santo al desierto, para ser tentado por el demonio. En el desierto el Señor vencerá sobre el demonio. ¿Con que poder ? Nos lo dice el mismo Cristo en Mateo 12: 28

Porque si yo expulso a los demonios POR MEDIO del Espíritu de Dios, esto significa que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.

Jesús expulsa los demonios con el poder del Espíritu de Dios.

Sus primeras palabras al regreso del desierto, las primeras que se le conocen en su vida publica, las pronuncia el Señor en Nazaret y son éstas ( Luc 4 18- ):

El Espíritu de Dios está sobre Mí, porque Él me ha ungido, para llevar la buena noticia a los pobres, etc.

Cristo es ungido por el Espíritu, para evangelizar. Por eso unos versículos más adelante leemos que ( Luc 4: 32 ) Toda la gente estaba asombrada ante sus enseñanzas, porque hablaba con PODER.

A los Apóstoles les comunicará su secreto: ( Mateo 20: 19-)

No se preocupen por lo que han de decir. . . pues no serán ustedes los que hablen, sino que el Espíritu del Padre hablará por ustedes.

Las últimas palabras de Jesús serán En tus manos Señor encomiendo mi Espíritu. Ha entregado su Espíritu al Padre, para poder enviarlo a nosotros. Por eso decía Os conviene que yo me vaya. Pablo nos dirá que es el Espíritu de Dios quien resucitó a Jesús: ( Rom 8: 11- )

Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús vive en ustedes el mismo que resucitó a Cristo dará nueva vida a sus cuerpos por medio del Espíritu de Dios que vive en ustedes.

Cristo no es un actor. No es un Dios disfrazado de hombre, como Júpiter, para burlarse de nosotros, ni trae un Script ( un Guión ) que viene a leer como en una tragicomedia o telenovela, sino un Dios hecho verdadero hombre, que necesita ser guiado y conducido por el Espíritu para saber lo que tiene que hacer y ser ungido con el poder de lo alto para poder hacer lo que tiene que hacer.

Si esto es así, para hacer todo lo que hizo Cristo no tenía nada más que lo que nosotros mismos tenemos hoy. Por eso a San Pablo le dirá Te basta mi gracia. Tenemos la omnipotencia misma de Dios habitando dentro de nosotros. El Espíritu de Dios que el día de la creación se cernía sobre las aguas es el mismo que se nos ha dado para la construcción de un mundo nuevo. Cristo no se burlaba de nosotros cuando nos decía que podríamos hacer las mismas cosas que El y aún mayores, sino que espera que las hagamos, puesto que nos ha dado para hacerlas lo mismo que Él recibió del Padre.

Cristo compartió nuestra naturaleza humana para que nosotros compartiéramos con El la naturaleza divina. Para que fuéramos como Él. Para que fuéramos Él. Y para que un día seamos dioses en Él.

Y hace entonces con nosotros lo mismo que su Padre hizo con Él: Nos hace depender de su Espíritu de una manera total. ,

Es Él quien viene a nosotros el día de nuestro Bautismo, por quien nacemos de nuevo del agua y del Espíritu; el que nos unge y capacita en nuestra Confirmación para dar testimonio de nuestra fe para predicar la palabra de Cristo con poder; es Él quien como luz de los corazones nos enseñará todas las cosas, quien nos convence de Pecado, de Justicia y de Juicio. Es Él quien hablará por nosotros cuando seamos conducidos a los tribunales, nuestro defensor Paráclito y nuestro dulce huésped del alma, consolador en la angustia, descanso y refrigerio en la fatiga, el que se manifiesta en cada uno con diversos dones para la edificación del Cuerpo de Cristo; el que fortalece nuestro Hombre Interior por medio de sus frutos. Finalmente quien un día dará vida a nuestros cuerpos mortales, como dice San Pablo y nos resucitará de entre los muertos.

Todas estas cosas y muchas más releí, pero de lo que voy a hablar ahora es de algo que aprendimos en el Catecismo Ripalda. De algo que sabemos desde niños, pero que al mismo tiempo es algo tan fundamental, tan decisivo en nuestra vida que no podemos olvidar ni descuidar un solo momento. Siendo tan sencillo, lo que les voy a decir es a la vez tan increíble, tan absurdo y tan sublime que vamos a necesitar que el Señor nos ilumine y nos estire la mente para que puedan alcanzarnos adentro las cosas que voy a decir. Porque ni lo que el ojo vio, ni el oído oyó, ni hemos podido siquiera imaginar, es lo que Dios tiene reservado para los que lo aman.

Lo que aprendimos desde niños es simplemente que el Espíritu de Dios nos santifica. Eso es lo que hace el Espíritu Santo en nosotros. Pero no escucho todavía exclamaciones de asombro, ni chillidos de incredulidad, ni gritos estentóreos de alabanza y acción de gracias, lo que indica claramente que no han entendido lo que eso significa.

Santo Tomás de Aquino explica lo mismo con palabras distintas y nos dice que el Espíritu Santo nos diviniza. Es decir, que nos hace como Dios.

Menos mal que no lo digo yo, porque de seguro me excomulgan, sino que lo dicen los Santos Padres. Escuchemos a algunos de ellos. Del Libro de San Basilio Magno, obispo, sobre el Espíritu Santo copio lo siguiente:

Como los cuerpos limpios y transparentes se vuelven brillantes cuando reciben un rayo de sol y despiden de ellos mismos como una nueva luz, del mismo modo las almas portadoras del Espíritu Santo se vuelven plenamente Espíritu ales y trasmiten la Gracia a las demás. De esta Comunión con el Espíritu procede la presciencia de lo futuro, la penetración de los misterios, la comprensión de lo oculto, la distribución de los dones, la vida sobrenatural, el consorcio con los ángeles; de aquí proviene aquel gozo que nunca terminará, de aquí la permanencia de la vida eterna, de aquí el ser semejantes a dios; de aquí, finalmente, lo más sublime que se puede desear: que el hombre llegue a ser como Dios.

¡ALELUYA ! Este santo sí que sabe cómo es la cosa.

Decir que el Espíritu Santo nos santifica y decir que nos diviniza no son más que dos maneras distintas de decir lo mismo. Porque Dios es Santo. Pero la santidad no es solo un atributo de Dios, sino lo que caracteriza a Dios. Lo que sólo Dios es. Lo que lo define. Por eso hacernos santos es igual que hacernos cada vez más como Dios.

Hasta aquí no le vemos el chiste a la charla. El chiste de esta charla está en que en esta gran verdad de que Dios quiere que seamos YA como El es, está la solución a todo lo que hoy nos impide vivir como cristianos. Que en ser como Dios es está la clave para poder vivir nuestro cristianismo de una manera natural, libre y gozosa o pasarme el resto de mi vida tirando coces contra el aguijón y luchando a contra-pelo contra mí mismo. Que de esto va a depender que el tratar de vivir como cristiano sea una lucha a brazo partido, tratando de hacer lo que no me gusta y dejando de hacer todo lo que me gusta, o sea un vivir haciendo lo que me da la gana porque así es como me da la gana vivir.

Lo voy a explicar más claro. Si yo ahorita le pregunto a uno de ustedes : Hombré, como ves vos eso de vivir como cristiano, unos me dirán: Es muy difícil, hermano. Si es Cursillista posiblemente me dirá: Es duro. . . pero se puede. Con ese se puede lo que me quiere decir es que se puede de vez en cuando; que a veces sí y a veces no. Según lo que el ser cristiano le exija en ese momento. Una Señora Carismática, muy buena y muy piadosa a lo mejor me dirá: Es muy fácil. Otro agregará: Es muy fácil, y es además lo más bello del mundo. Yo soy infinitamente feliz desde que empecé a caminar por los caminos del Señor.

¿Por qué recibimos respuestas tan distintas ? Mi respuesta es bien sencilla: Vivir como Cristiano es imposible. . . si no sos como Cristo. Si sos como Cristo, o vas siendo cada día más como Cristo. . . la cosa más fácil del mundo. Solo es difícil ser cristiano cuando no se es. Es decir, cuando no se tiene el modo de ser de Cristo.

El plan de Dios es que podamos vivir el cristianismo en alegría gozo y paz, haciendo lo que nos dé la gana. Viviendo así porque vos sos así y sos así porque sos hijo de Dios y has heredado de tu papá su propio modo de ser como parte de tu herencia. Porque es muy fácil vivir como Dios quiere cuando somos como Dios es.

Los cristianos, repito, podemos seguir dos caminos: El camino de la Antigua Alianza, caminando en la ley y viendo el ser cristiano como el cumplimiento de una serie de preceptos o normas de conducta que trataremos de cumplir mediante el esfuerzo de nuestra propia voluntad, aún cuando nuestra naturaleza caída se rebela y nos arrastra hacia una manera de actuar muchas veces contraria a la ley de Dios; o caminar en el Espíritu esperando de Dios, pidiendo a Dios y colaborando con Dios para permitirle darnos su mismo modo de ser, de modo que nuestro actuar sea entonces, libre espontaneo y gozoso.

Nos hacemos entonces la siguiente pregunta: " ¿Y cómo hago para parecerme a Dios ?" Muy fácil: Yo tengo al menos un hijo que quiere ser como yo. Tal vez tenga que hacer algunas cosas para parecerse cada día más a mí. Pero hay otras en que no necesita hacer nada. ¿Por qué ? Pues porque es mi hijo. Porque tiene mi vida y mis genes en él. Se parece aunque no lo quiera.

Y aquí está la clave de por qué es que Dios quiere que seamos como El y de porque podemos parecernos a El. Y es porque somos sus hijos. Porque desde siempre el plan de Dios fue que fuéramos sus hijos. Dios quiso que el hombre fuera su hijo, con todo lo que un hijo suponía ser para un judío. Entre otras cosas alguien igualito a su papá. Fotocopia de él. Imagen del Dios vivo. Leo en Génesis 1: 26:

" Y dijo Dios: " Hagamos al hombre a imagen nuestra, según nuestra semejanza. "

En Hebreo la palabra Adán significa: hombre. El plan de Dios para Adán es el plan de Dios para con todo el genero humano.

Y dominen sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, y todas las alimañas y sobre toda sierpe que serpea sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a imagen suya; a imagen suya Dios los creó. Macho y hembra los creó. Y los bendijo y les dijo: " Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra y sometedla. "

Saltemos ahora a Jesucristo a quien la Escritura llama varias veces el Nuevo Adán. ( Romanos 12; 1Corintios 22; y 45-49 ) En el comienzo a la carta a los Hebreos nos encontramos con un párrafo bien interesante. Dice así:

De una manera fragmentaria y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien hizo los mundos; el cual siendo resplandor de su gloria e impronta de su esencia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, con una superioridad sobre los ángeles, tanto mayor cuanto más les supera en el nombre que ha heredado.

Lo que vemos en este pasaje es que el Señor Jesús fue enviado al mundo para lo mismo que Adán fue creado y colocado en el mundo: para ser Hijo de Dios, imagen y semejanza de Dios y cabeza de la casa de Dios, es decir de toda la creación. ( Por eso es que en la Genealogía de Jesús que dan los Evangelios, Adán aparece como Hijo de Dios. )

Después nos dice que Jesús es " esplendor de su gloria e impronta de su esencia" , es decir que Jesús es imagen de Dios y también a él se le da dominio sobre todas las cosas, y es constituido como Señor del Universo. Como lo fue un día Adán.

Dicho de otro modo, lo que Dios pretende con Cristo es empezar de nuevo la historia de la creación. Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, será su hijo, su imagen y semejanza, y Señor del Universo. Con Él quiere iniciar una nueva raza humana, que es el Cuerpo de Cristo.

Como el hombre-Adán frustró este plan por el pecado, perdió el Espíritu de Dios que es el que podía darle su propio modo de ser y hacerlo semejante a El, que fue la intención de Dios cuando lo creó a su imagen y semejanza.

Al faltarle el Espíritu de Dios, Dios se compadece de el hombre y le da una ley, para que al menos sepa como supone actuar aunque por dentro sienta una inclinación a todo lo contrario. La ley viene a ser entonces como un espejo que nos muestra si andamos sucia la cara, y en ese sentido es muy útil, pero no nos limpia la cara. Y mi carne me sigue empujando hacía lo que no debo.

Lo digo yo y dice San Pablo en Romanos 7: 19:

No hago lo bueno que quiero hacer sino lo malo que no quiero hacer. " Y grita entonces San Pablo: " Quién me librara del poder de la muerte que está en mi cuerpo ? Solamente Dios a quien doy gracias por medio de nuestro Señor Jesucristo. ( Vers. 24 ).

Dios le da la Ley al Pueblo judío pero le hace también una promesa: Que un día volverá todo a ser como al principio, como antes de la caída de Adán, y la ley ya no estará escrita en piedra sino que le dará un nuevo corazón, es decir un nuevo modo de ser, y que escribirá su ley en ese corazón. Y esta es la nueva Alianza.

Derramaré sobre ustedes un agua purificadora y quedarán purificados. . les daré un corazón nuevo; les quitaré del cuerpo el corazón de piedra y les pondré un corazón de carne. Infundiré mi Espíritu en un ustedes para que vivan según mis mandatos y respeten mis ordenes. Ezequiel 36: 24-27.

Esta es la alianza que pactaré con la casa de Israel: Pondré mis leyes en sus mentes y en sus corazones y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo Hebreos 8: 10.

Y Cristo viene a eso. Paga por nuestros pecados, nos redime, restablece nuestras relaciones con Dios y finalmente nos manda su Espíritu Santo para escribir su ley en nuestros corazones y comenzar así una nueva creación en donde de nuevo el hombre puede ser imagen y semejanza de Dios y tener su mismo modo de ser. La promesa de Dios ya se ha cumplido.

Lo dice claramente San Pablo en Gálatas 3: 26. :

Todos ustedes son hijos de Dios por la Fe en Cristo Jesús y por el bautismo han venido a estar unidos con Cristo y se encuentran revestidos de el.

Y en el Cap. : 4 agrega:

Pero cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo. . . sometido a la ley de Moisés, para dar libertad a los que estábamos bajo esa ley, para que Dios nos recibiera como a Hijos. Y la PRUEBA de que somos sus hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama : " Abba" ¡Padre mío !. Así pues, tu ya no eres esclavo sino hijo, y si hijo, también heredero por voluntad de Dios. "

¡ Ya estamos otra vez en la situación original de Adán. ! En la 2a Corintios, Cap. 3 San Pablo explica maravillosamente lo que paso. Dice Pablo:

La ley escrita condena a muerte, pero el Espíritu de Dios da vida. ( Nos puede limpiar la cara ). Esta ley grabada en letras sobre piedras, vino con tal resplandor que los Israelitas ni siquiera podían mirar la cara de Moisés a causa de su intenso brillo. Sin embargo aquel resplandor había de terminar por apagarse. Pero si esa ley que condena a muerte fue promulgada con tanta gloria, ¡cuanto más será la gloria del anuncio de la Nueva Alianza fundado en el Espíritu ! Es decir, que si fue tan gloriosa la promulgación de una ley que sirvió para condenarnos, cuanto más glorioso será poder anunciar que Dios nos declara sin culpa. Porque la gloria anterior ya no es nada en comparación con esto, que es mucho más glorioso. Y si fue glorioso lo que había de terminar por apagarse, mucho más glorioso será lo que permanece para siempre.

¡Ojo que aquí viene lo mejor ! En el versículo 17 dice:

El Señor es el Espíritu y donde está el Espíritu del Señor, ahí hay libertad. Por eso nosotros, ya sin el velo que nos cubría la cara, somos como un espejo que refleja la gloria del Señor, y vamos transformándonos en su imagen misma, porque cada vez tenemos más de su gloria y esto por la acción del Señor, que es el Espíritu.

En el Oficio de Lecturas leíamos el comentario de san Cirilo de Alejandría, obispo, sobre el evangelio de Juan y ahí San Cirilo nos habla de esta transformación. Decía así:

Este mismo Espíritu TRANSFORMA y traslada a una nueva condición de vida a los fieles en que habita y tiene su morada. Esto puede ponerse fácilmente de manifiesto con testimonios tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

Así el piadoso Samuel a Saúl: " Te invadirá el Espíritu del Señor y te convertirás en otro hombre. " Y San Pablo: " Nosotros todos que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; así es como actúa el Señor que es Espíritu. "

No es difícil percibir como transforma el Espíritu la imagen de aquellos en los que habita -continua diciendo San Cirilo- : del amor a las cosas terrenas, el Espíritu nos conduce a la esperanza de las cosas del cielo; y de la cobardía y la timidez, a la valentía y generosa intrepidez de Espíritu. Sin duda es así como encontramos a los discípulos, animados y fortalecidos por el Espíritu, de tal modo que no se dejaron vencer en absoluto por los ataques de los perseguidores, sino que se adhirieron con todas sus fuerzas al amor de Cristo. "

La Noche de Pentecostés el Señor transformó a sus Apóstoles de cobardes en valientes y a Pedro hasta lo hizo teólogo. Su tocayo san Cirilo de Jerusalén nos dice que:

Aunque no tenga más que un solo e idéntico modo de ser, El Espíritu. . . produce múltiples efectos. . . . Fortalece, en unos, la templanza, en otros la misericordia, a este enseña a practicar el ayuno y la vida ascética, a aquel a dominar sus pasiones; al otro le prepara para el martirio. El Espíritu se manifiesta pues distinto en cada uno, pero nunca distinto de sí mismo.

¡ Aquí está la clave ! El Espíritu del Señor nos va transformando en imagen suya cada vez más, y lo que se va viendo cada día más en el espejo es la imagen de Dios. La imagen del hijo que se parece cada día más a su papá, y cada día vamos siendo más libres de hacer lo que nos da la gana porque nos da la gana hacer lo que nuestro padre quiere, porque queremos lo mismo que Él quiere, y pensamos como Él y sentimos como Él y por eso cada vez actuamos más como Él.

Porque resulta que el nuevo modo de ser que Dios nos quiere dar no es cualquier modo de ser. Lo que quiere darnos es el modo de ser de Cristo. Su propio modo de pensar, de sentir, de querer, de amar y de actuar. Y eso lo logra Dios por medio de su Espíritu. Si concebimos al Dios Espíritu Santo como el modo de ser de Dios, nos damos cuenta que al darnos Dios su propio Espíritu lo que quiere es ir dándonos su propio modo de ser. Y esto es lo que llamamos El Fruto del Espíritu. Es decir lo que el Espíritu de Dios produce dentro de nosotros.

Lo que el Espíritu de Dios produce dentro de nosotros, ¿que es ?: La Imagen de Dios. Un retrato de Dios. Hoy diríamos más bien: Una fotocopia de Dios. Nos da todos los rasgos de Dios. Y como Dios no tiene rasgos físicos pues lo que nos da es los rasgos de carácter de Dios.

Si no entendemos esto no vamos a entender nada. En Gálatas 5: 22 San Pablo nos dice que:

" El fruto del Espíritu ( es decir, lo que el Espíritu produce dentro de nosotros ) es: Amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio de nosotros mismos. "

Hermanos, ¡esto no es más que un retrato de Cristo hecho por San Pablo ! Cristo es así. Ese es su modo de ser. Si quisiéramos definir como es Cristo no lo podríamos describir mejor. Y ese modo de ser es lo que el Espíritu de Dios supone producir en nosotros. Para que seamos una fotocopia de Cristo.

Fijémonos que Pablo que Pablo no dice: Los frutos del Espíritu SON, lo que el Espíritu produce son. . . este montón de cosas buenas. Si no EL FRUTO del Espíritu ES. ¿ Cual es el fruto ? El vivo retrato de Cristo, una fotocopia del modo de ser de Cristo, la imagen de Dios, porque Cristo es el Logos, la idea que Dios tiene de si mismo, lo que expresa y encarna lo que Dios es.

Por eso comienza diciendo que el fruto del Espíritu es: Amor. Porque Dios es amor. Y nos explica entonces como es el amor, que es lo mismo que explicarnos como es Dios:

El amor ( como Dios ) es paciente, servicial y sin envidia. No actúa con bajeza, ni busca su propio interés. ( Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón, dice Jesús ). El amor no se deja llevar por la ira sino que olvida las ofensas y perdona. Es la manera como Dios se manifiesta a Moisés, como un Dios : lento a la ira . Nunca se alegra de algo injusto; siempre le agrada la verdad. ( Y el mismo se revela como la Verdad ) El amor disculpa todo, ( como Dios que perdona hasta el pecado que es lo imperdonable ) todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta. Como Dios que cree en nosotros, confía en nosotros y nos soporta con paciencia. ( 1Cor 13: 4-7 ).

Esta es una lista de rasgos de carácter. De los rasgos de carácter de Dios.

En otra parte nos explica que El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, por el Espíritu. No nos está diciendo simplemente que Dios nos ama. Eso ya lo ha dicho antes. Sino que Dios nos ha dado su mismo modo de amar, por medio de su Espíritu. Que al darnos su propio Espíritu podemos ahora cumplir con el Mandamiento Nuevo de amar como el nos ama, porque el nos ha dado con su Espíritu la capacidad de amar a su manera.

El día que tengamos el modo de ser de Cristo es decir, su carácter, responderemos habitualmente, naturalmente y espontáneamente de la misma manera que lo hacía Él. Tendremos dominio de nosotros mismos, que incluye el dominio sobre nuestras pasiones.

¡ Así si es fácil ser cristiano ! Y la única manera de serlo de una manera libre, gozosa y natural en vez de pasar la vida entera dando coces contra el aguijón de las emociones de las pasiones y de los deseos. Yo digo siempre que un Cristiano es un hombre que hace lo que le da la gana porque tiene un dentro de si al Espíritu de Cristo que le da las ganas. Lo que necesitamos es dejarlo hacer con nosotros su santa y regalada gana. Voltearnos como calcetín hasta dejar formada en nosotros la Imagen del Hijo de Dios.

El mensaje central de esta charla es que Dios quiere darnos su propio modo de ser por medio de su Espíritu. El único problema que presenta esta charla es que normalmente nos parece demasiado bueno para ser cierto. A la persona le parece demasiado sencillo el dejarse transformar por Dios y prefiere seguir caminando en la ley a pesar de que el recibir de Dios este nuevo corazón es la quintaesencia de la Nueva Alianza prometida por Dios e inaugurada en Jesucristo.

Todo esto es demasiado bello para ser cierto, y al hombre le cuesta entenderlo, pero esa es precisamente la Buena Nueva que suponemos anunciar al hombre, y al mismo tiempo mostrarle con nuestra propia transformación que la cosa va en serio.

Que ser cristiano es ante todo tener el modo de ser de Cristo y la manera de amar de Dios y que todo lo demás vendrá por añadidura de una manera, natural, espontanea y gozosa.

Para hacer realidad todo esto es que el Señor mando sobre nosotros el Espíritu Santo. En la obra del Espíritu en nosotros se cumple la Nueva Alianza pactada desde antiguo. . . y la mayor parte de la gente ni siquiera o sabe. Por eso continua caminando en la ley y no en la gracia-gratis-del Don de Dios. En el Reino de Dios, donde todo lo que no es Gracia es pecado, como dice San Pablo, y es pecado porque se queda corto del verdadero plan de Dios. Pasan entonces la vida dando coces contra el aguijón y viendo el seguimiento de Cristo como una carga insoportable y un caminar cuesta arriba entre caída y caída sin encontrar jamas descanso.

Nuestra conversión va ser enteramente obra de Dios. Pero hay algo que podemos hacer para colaborar con él, y lo vamos a entender mejor con un ejemplo. En el Cap. 40 de Isaías hemos encontrado la mejor ilustración con respecto a como podemos colaborar con la obra transformadora de Dios. Dice Isaías: " Mientras que a los que esperan en Yahveh, El les renovará el vigor, subirán con alas como de águilas, correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse. "

Para entender este párrafo me gustaría leerles algo sobre los hábitos y el comportamiento de las águilas, que le escuché a quién sabe quién y que estoy seguro no se enojará si se lo fusilo.

Porque Dios ha dispuesto que ciertas águilas tengan una renovación periódica, instintiva, inherente a su propia naturaleza.

Cada siete años el águila hace entrega de su viejo equipo y lo cambia por uno nuevo y mejor. Dios ha dado al águila el instinto para prepararse para ese acto especial, volando alto y escogiendo un sitio escondido en la laderas de una montaña, donde sabe que no será molestada por algún tiempo, como que sabe que pasara un tiempo ahí.

Llevada por el instinto que Dios le dio, es decir, siguiendo el plan de Dios, lo primero que hace en su escondrijo es abrir su pico y arrancarse las gruesas plumas que le permiten volar. Son plumas excelentes pero sin misericordia se las arranca de raíz y este hermoso ejemplar comienza a tomar un aspecto lastimoso. Pero en nada se parece a lo que Dios tiene previsto y que pronto llegará a ser.

Y es así como poco después procede a arrancarse las fuertes y agudas unas corvas en que terminan sus garras, garras que le han servido hasta ese día para apoderarse de sus alimentos.

Despojada de las plumas que le permiten volar y de la parte activa de sus garras, al águila le queda solamente un elemento. Pero no por mucho tiempo Ese elemento es un largo y poderoso pico que también tiene que desaparecer. El águila ralla el pico en una piedra rugosa hasta reducirlo a un trozo insignificante hasta que finalmente no queda más que una enorme abertura en donde solía estar el pico.

Sin las plumas, sin las garras y sin el pico, el águila majestuosa es un indefenso pajarraco que da lástima verlo. Y así, pobremente equipada el águila se sienta y espera en el Señor.

Espera en el Señor y espera que te espera, porque Dios ha dispuesto que el águila sea paciente. Y luego de algunas semanas de fidelidad a su llamado empiezan a verse claras manifestaciones de que algo ocurre.

Aparecen gruesas y flamantes plumas que han reemplazado a las antiguas y gastadas. Emergen nuevas garras, más grandes y más fuertes que las anteriores, no astilladas y partidas por el uso. Comienza a brotar un nuevo y brillante pico, mucho mejor que el antiguo pico, mellado en parte por las piedras y los huesos duros.

Mientras el águila espera en el Señor sufre una renovación total. Por si misma no contribuye absolutamente en nada, excepto con una voluntad, una disposición y una necesidad consciente de ser renovada. Y cuando la larga espera toca a su fin, levanta vuelo, más grande y más fuerte que nunca, porque renuncio a todo aquello con lo que contaba, a favor de lo que el Señor le tenía deparado.

Dios ha provisto que esta especia de águila, o las águilas todas esperen en El de manera instintiva para su renovación. A sus hijos muy amados se les brinda la oportunidad de hacer lo mismo, si están dispuestos a someterse a la voluntad de Dios, en lugar de insistir en la inútil perfección de hacer las cosas por nosotros mismos, falsamente prometida por una manía de movimiento perpetuo que todo lo calcula. Todo, todo, menos esperar en el Señor.

Hermanos, hemos hablado del plan perfecto de Dios para con nosotros. De la obra santificadora del Dios Espíritu Santo dentro de nosotros para ir formando en nosotros la imagen de Dios. Ese es el Fruto del Espíritu. Es el mismo fruto que formó en el vientre de María: A Jesús, imagen y logos del Dios vivo, resplandor de su gloria e impronta de su esencia.¡ Bendito sea el fruto de tu vientre: Jesús !

 

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La Fe, un Tesoro Amenazado

A mis hijos

Carmen, María Lorena, Carlos, Miryam y David

I. Introducción

Creímos, equivocadamente que el peligro había pasado. Que con la desaparición del régimen marxista la fe de nuestros hijos ya no corría peligro. Pero resurgen los viejos métodos bajo nuevas caretas y con nuevos nombres. Sobre el tema de la educación moderna como enemiga de la fe, voy a decir dos cosas solamente:

1. Que no aceptamos de manera alguna la premisa generalizada en los colegios de que el joven, y menos aún un niño, puede y debe descubrir por sí mismo lo que es bueno y conveniente, so pretexto de que el señalarle lo que supone creer o hacer constituye una imposición paternalista y autoritaria que coarta su libertad y su capacidad de decisión.

Conforme a esa premisa deberíamos dejar los rótulos de carretera en blanco y dar al viajero la oportunidad de descubrir por sí mismos qué es lo que le espera por delante.

Los rótulos de carretera sirven para que el viajero sepa que hay un camino que conduce a Chinandega y otro que conduce a las cárceles de León. Llegado el momento los rótulos no impiden en manera alguna, ni coartan la libertad de el que quiera bajarse en La Paz Centro o desviarse hacia los Hervideros de San Jacinto. Pero es bueno y necesario que el viajero sepa hacia donde lo conducen los caminos.

Voy a dar tres razones que explican nuestra postura:

a ). Proverbios 29: 15. Muchacho dejado a sí mismo avergüenza a su madre.

b ). Proverbios 22: 6 Instruye al joven desde sus primeros pasos, según las disposiciones de Dios, que luego de viejo no se apartará de ellas.

c ). Deuteronomio 6: 20-25: Cuando el día de mañana te pregunte tu hijo, ¿Qué son estos estatutos, estos preceptos y estas normas que Yahveh nuestro Dios os ha prescrito ?, dirás a tu hijo: Éramos esclavos de Faraón en Egipto y Yahveh nos sacó de Egipto con mano fuerte. . . . Y Yahveh nos mandó que pusiéramos en práctica todos estos preceptos para que fuéramos felices siempre y nos permitiera vivir como el día de hoy. Tal será nuestra justicia: cuidar de poner en práctica todos estos mandamientos ante Yahveh nuestro Dios, como Él nos ha prescrito.

No nos es lícito pues, el permitir que nuestros hijos descubran y escojan por sí solos el camino a seguir.

Queden en tu corazón estas palabras que yo te he dicho hoy. Se las repetirás a tus hijos, les hablarás de ellas tanto si estás de viaje, así acostado como levantado; las atarás a tu mano. . . las escribirás en las jambas de tu casa y en las puertas. ( Deuter. 6: 7-8 )

2. Segunda cosa que queremos decir sobre la educación moderna:

Los métodos modernos de educación, los mejores y más modernos que conocemos, aún los que no son manipulados, suelen darse en un clima de Relativismo, que muchos de ellos propician e inculcan en el joven por el sólo hecho de presentar diversas opciones sin nada que las califique o jerarquice, o sin recurrir a una autoridad superior. Nada es intrínsecamente bueno o malo. Lo que existen son opciones.

Es así como se ha llegado a la concepción generalizada de que la homosexualidad, el aborto, la eutanasia, la promiscuidad, etc. son simplemente opciones o estilos de vida, que cada uno puede y debe tomar según su parecer. Y un derecho inalienable que nadie debe violar.

El tema de la educación moderna nos ha interesado en el contexto del uso que se le puede dar para desviar a nuestros hijos de la Fe cristiana. Abordo ahora el tema del resurgimiento de métodos que creímos desaparecidos y que con asombro empezamos a observar de nuevo en algunos colegios católicos. Para desenmascararlos me ha parecido oportuno revivir una charla que escribí durante la década de los ochenta, y que llamé entonces Por Qué Pierden los Jóvenes la Fe.

II. Fe y Religiosidad.

No voy a perder el tiempo señalando la gravedad del problema. Si una sola persona pierde la Fe, ya es sumamente grave a los ojos de Cristo porque cada una de esas personas costó toda su sangre. La Fe por lo tanto no es ni un artículo barato, ni un artículo superfluo. Si por la Fe somos salvados, es la salvación misma la que está en juego, sin que esto quiera decir que todas aquellas personas que a nuestros ojos han perdido la Fe necesariamente estén condenadas porque gracias a Dios el Señor ve las cosas de manera muy distinta a como las vemos nosotros.

Pero si la Fe se pierde por culpa de alguna otra persona, creo que siguen ciertas las palabras del Señor cuando dijo: ¡Ay de aquel que escandalizase a algunos de estos pequeños más le valiera colgarse una piedra de molino al cuello y echarse al mar !

Antes de entrar al tema central de la charla quisiera sin embargo aclarar un par de conceptos:

1 ) Primero quisiera hacer una diferenciación entre Fe y religiosidad; porque algunas personas de Fe se enfrían muchas veces en su religiosidad sin que esto quiera decir que han perdido la Fe. En el otro extremo, podemos encontrarnos con personas de una gran religiosidad pero de una Fe sumamente infantil y frágil.

La religiosidad es lo que el hombre hace por acercarse a Dios. Nuestra Fe por el contrario, lo que nos dice es lo que Dios ha hecho por acercarse al hombre. Y tener Fe es aceptar lo que Dios ha hecho y hace por nosotros; y sobre todo, aceptar al Dios que las ha hecho.

Tener Fe en Cristo consiste por lo tanto en aceptar a la persona de Cristo, al Cristo persona. Confío en Él, creo en las cosas que Él me ha dicho porque es Él Quien las ha dicho sin que yo necesariamente las comprenda, acepto lo que Él ha hecho y quiere hacer por mí y estoy dispuesto a responder y a corresponderle, haciendo las cosas que Él quiere que yo haga.

Los beatos y los practicones son gente religiosa. Su vida puede estar llena de medallas, novenas, ritos y oraciones que no necesariamente están respaldadas por una aceptación profunda de la persona de Cristo, por una confianza en su persona, por una aceptación de lo que Cristo ha hecho y quiere hacer por nosotros y desde luego sin una aceptación de lo que El quiere que hagamos por El con los demás.

Hago esta aclaración porque a veces pensamos que alguien ha perdido la Fe cuando simplemente ha perdido su religiosidad. No se si voy a decir una tontería, pero creo que es concebible el que alguna vez disminuya nuestra religiosidad precisamente porque se ha acrecentado nuestra Fe. A manera de ejemplo, para muchas personas, el descubrir que Dios es Padre y que Cristo Jesús es nuestro hermano, significó el abandono de infinidad de novenas y devociones a los Santos porque descubrieron que Cristo no necesita de intermediarios y aún descuidaron las visitas a los templos porque descubrieron que ellos mismos son Templos vivos del Espíritu Santo. Su confianza en la respuesta del Señor casi acabó con aquellos rezos de interminables peticiones para substituirlos con una oración confiada de acción de gracias o de unión perfecta con el Señor en la contemplación.

Aclaro pues que no es lo mismo religiosidad que Fe y que podemos tener mucha Fe y relativamente poca religiosidad o mucha religiosidad y poca Fe.

2 ) El segundo punto que quería aclarar es que el haber perdido la Fe es algo mucho más serio que el no haberla tenido nunca. Un pagano no tiene Fe porque nunca la ha tenido. No conoce y no acepta al Señor porque no lo conoce, pero puede llegar a conocerlo y aceptarlo. El que ha perdido la Fe, por el contrario, es alguien que ha renunciado a Cristo o negado a Cristo, o abandonado a Cristo y esto es algo muy distinto y muchísimo más serio.

Es más serio porque en general la Fe es como la virginidad que una vez que se pierde ya no se puede recuperar. No quiero afirmar esto de una manera absoluta. Hay excepciones. Pero habitualmente, quien pierde la Fe es alguien que conoció a Cristo, o creyó conocerlo, que aceptó a Cristo o dijo haberlo aceptado y luego lo dejó, generalmente por desilusión o desengaño. Cristo no era lo que él creía, o el cristianismo no servía para lo que él quería que sirviera. Lo probó y no le gustó, lo experimentó y no le satisfizo.

La diferencia es similar a la diferencia entre la era pagana y la era pos-cristiana. La era pagana corresponde a un tiempo en el que muchas naciones no habían conocido a Jesús. La era pos-cristiana, es la era de un mundo que cree haber conocido el cristianismo y lo ha rechazado por obsoleto, por oscurantista o simplemente por ineficaz para sus fines. Ya no se trata de ignorancia sino de abandono o rechazo voluntario.

Aclarados estos dos puntos, entramos en materia, Quise hacer un esquema lo más sencillo posible para que todos pudiéramos recordarlo.

III. Por Qué Pierden los Jóvenes la Fe

En general podemos decir que los jóvenes pierden la Fe por las mismas razones por la que los hombres pierden su casa y que suelen ser cuatro:

1 ) Porque se les desmorona o se les cae a la primera sacudida,

2 ) Porque la cambian

3 ) Porque la venden

4 ) Porque se la quitan.

Lo mismo sucede con la Fe.

La Fe que se desmorona y la que se cae con la primera sacudida, es porque nunca fue una Fe sólida. No estaba hecha con los materiales de que supone estar hecha nuestra Fe. O no estaba fundada en roca firme sino edificada sobre arena.

Quizás el ejemplo más simple de una Fe edificada sobre arena, es el de una Fe cimentada en la conducta de los hombres y no en la roca viva de la persona de Jesús. Hablo del convertido que perdió su Fe por el antitestimonio del dirigente que le predicó a Jesús. Del hijo que rechaza a Cristo porque las vidas de sus padres no se conforman a la doctrina del Señor. Hablo del alejado porque ya no cree en los curas, o en los Obispos o diz que porque el Papa es comunista o hasta porque ya la misa no es en latín.

Hablo también de las fundaciones construidas con argamasa. Su Fe se enfría porque ha perdido la alegría. Su Fe se enfría porque ya no existe entre nosotros la misma amistad de antes, etc.

En cuanto a los materiales, la Fe que se desmorona generalmente fue una Fe hecha con verdades a medias o fue una Fe infantil y supersticiosa. Le enseñaron los Mandamientos pero nunca hubo una persona que le dijera que Dios lo ama. Le hablaron del infierno pero nunca experimentó que estar en el cielo es caminar con Cristo en la tierra. Fue una Fe construida con temor, no con amor, o una Fe, ( más bien diría una religiosidad ), hecha de ritos y amuletos para protección o buena suerte que se terminó con la primera tribulación, o con la muerte de un hijo, o con la perdida de sus bienes.

O es la Fe infantil de quien en un retiro se cierra a la Palabra porque no acaba de entender aquello de la manzana de Adán, o insiste en discutir si realmente hubo un diluvio universal, o si a Jonás se lo tragó de verdad una ballena, o cómo puede ser eso de que María es Virgen y Madre.

Una Fe construida con materiales así no es capaz de soportar el peso de la Fe como respuesta vital a Dios y sucumben entonces a cualquier viento de doctrina.

No perder demasiado tiempo en este punto.

En el segundo caso, la persona cambia de Fe por las mismas razones que uno cambia de casa:

1 ) Porque le resulta chiquita;

2 ) Porque le resulta incómoda.

La primera tiene mucho que ver con la Fe infantil de que hablaba anteriormente. Es la Fe aquella hecha, como decimos en Cursillos, a la medida de nuestro traje de Primera Comunión. Y obviamente nos resulta chiquita. No creció con nosotros, y seguimos entendiendo las realidades de lo que el Señor ha hecho por nosotros a la manera infantil como nos las enseñaron en nuestras primeras clases de Catecismo. La vida de un cristiano adulto y comprometido no puede nunca estar sustentada por verdades de Primera Comunión.

Hoy el cristianismo se ha hecho chiquito para muchos, por una razón muy distinta: Se les ha hecho chiquito porque es insuficiente para solucionar y solucionar de inmediato todos los problemas que él cree necesitan ser solucionados de inmediato; porque el cristianismo no parece ser un instrumento eficaz para acabar con el hambre en el mundo; porque el cristianismo no parece ser eficaz para derrocar gobiernos y liberar pueblos; o para dar salud a la gran masa de la población, o para educar a todos los ignorantes. Algunos lo ven solo como solución al problema de la muerte; otros como una solución apta pero solo a nivel de pequeños grupos a los que miran con desprecio y tildan de elitistas.

Como explicamos en nuestro Retiro de Convivencia Cristiana, ven el problema pero rechazan la raíz del problema. No ven la raíz en el corazón del hombre sino en las circunstancias y estructuras y sistemas. Pero aún quienes aceptan el pecado como raíz de todos los problemas, rechazan el cristianismo como solución, porque es una solución a un plazo demasiado largo y el mundo reclama respuestas y soluciones inmediatas. Primero solucionemos esto y ya después pensaremos en eso de Cristo y su doctrina.

El cristianismo se les hace demasiado chiquito y lo cambian entonces por cosas más chiquitas todavía que tampoco han logrado solucionar ni a corto ni a mediano ni a largo plazo los problemas que urgía solucionar. Para ejemplo basta el de el comunismo, que no funcionó nunca en ninguna parte desde la revolución bolchevique, pero que seguía ganando adeptos mientras millones de personas trataban de escapar del mentado Paraíso.

La otra razón por la que generalmente cambiamos de casa y de Fe, es porque nos resulta incómoda.

El seguimiento de Cristo es aceptación de una cruz; el seguimiento de Cristo es renuncia a muchos atractivos del mundo y es rechazo del mundo hacia nosotros como locura y tontería. El cristianismo es incómodo y el cristiano a los ojos del mundo es un tonto, no solo porque hable de voltear la otra mejilla, o de caminar dos millas si te piden una, o dar el manto si te piden la túnica. Es incómodo y es tontería porque es renuncia a ciertos placeres sexuales y a todos los excesos. Es incómodo porque es vocación a la pobreza, porque es vocación a la mansedumbre, porque es renuncia a la independencia y aceptación de la interdependencia. Porque pide subordinación y a veces obediencia.

Incómodo porque es tener nuestra vida hipotecada con Alguien que puede disponer de ella a su antojo. Es incómodo porque en la vida diaria no resulta la manera más fácil de hacer amigos, ni de escalar posiciones ni de triunfar en el mundo de los negocios. Ni siquiera de brillar en el mundo de los pensadores.

Es incómodo porque Dios tiene una ley que nos acusa. Es incómodo inclusive porque desgraciadamente es posible y quienes lo viven tienen una alegría que yo no tengo y es incómodo porque para mí no es posible y no tengo la alegría ni la paz que ellos tienen. Es incómodo porque rechaza los medios de control de la natalidad que puedo comprar en cualquier botica. Es incómodo porque nos pide aceptar al pobre y al ignorante como hermano y amarlo y servirlo. Es incómodo porque con frecuencia me obliga a ponerme en ridículo. Es incómodo porque muchos lo consideran alienante. Es incómodo porque debo creer cosas que no entiendo, cosas que no puedo comprobar en un laboratorio. Es incómodo por muchas otras razones, pero sobre todo es incómodo porque no puedo practicarlo a ratos libres, ni al cabo de la vejez, sino que estoy supuesto llevarlo todos los días de mi vida.

El tercer gran grupo es el grupo de los que la venden. No sé que tan grande sea este grupo, pero ha existido desde los principios de la historia de la Iglesia. Es la historia de los apóstatas.

A veces la Fe se vende cara. El precio pagado por conservar la Fe era la vida misma. O el precio de la vida era entregar la Fe. Se te perdonaba la vida y ya no ibas al circo si a cambio de eso renunciabas a tu Fe. Muchos prefirieron el martirio, otros prefirieron la vida. No quiero juzgar pero quizás se equivocaron en el precio y cambiaron la vida corporal por la vida eterna. Cambiaron lo que no podían conservar y que pronto perderían de todos modos, por algo que no podían perder ya más. Un mal negocio.

Pero otras veces el precio es más barato. Se renuncia a la Fe o se sustituye por otra, a cambio de un puesto en el Gobierno, de una posición en una Junta Directiva, o en un puesto elevado. a cambio de un gran negocio generalmente sucio, o a cambio de una mujer de la que me he enamorado y debo ahora renunciar a la Fe que me prohibe el divorcio para poder casarme con ella. Quizás deba renunciar a mi Fe para lograr la aceptación de mis hijos, o la aceptación de los amigos que me rechazan.

No quiero decir en ningún momento que una persona divorciada, o un sacerdote casado o los que se acomodan a nuevos vientos de doctrina para poder mantenerse en posiciones gubernamentales son personas que necesariamente han perdido la Fe. Lo que sí creo es que corren serio peligro de perderla y la razón es muy sencilla. Es aquello de que cuando no se puede ajustar la vida al Evangelio acabamos siempre ajustando el Evangelio a nuestras vidas. Es entonces cuando empezamos a decir que todo eso eran puras babosadas, que su entusiasmo fue producto de algo emocional, o que estos otros están locos pensando en que el Señor tiene una misión reservada para ellos.

Ninguno de éstos ha vendido su Fe pero la tienen hipotecada y pueden perderla si no pueden luego pagar el precio de la hipoteca. Han sacado un préstamo sobre ella que en este momento les trae beneficios, pero si el precio resulta demasiado caro acabarán por perder la Fe, del mismo modo que muchos pierden su casa por endeudamiento. Es muy duro vivir una vida entera en pugna con la Fe. Tarde o temprano o cambiamos de Fe, o cambiamos de vida.

IV. Receta para Quitar la Fe

He hablado rápidamente de las tres causas anteriores porque todo el énfasis de esta charla quería centrarlo en la cuarta razón de por qué los jóvenes pierden su Fe; y es porque se la quitan.

Ya vimos que muchas de estas pérdidas de Fe obedecen simplemente a que estaban construidas sobre arena o con materiales demasiado frágiles. Pero esta vez, al hablar de quienes pierden la Fe porque se las quitan, me refiero a técnicas mucho más sutiles, perfectamente premeditadas y deliberadas. A un proceso llevado a cabo pacientemente, sistemáticamente y con medios sumamente sutiles y astutos que constituyen un verdadero arte. Tampoco constituyen algo nuevo. a lo largo de la historia, cada era ha concebido procesos similares. Voy a hablar de algunas cosas que vimos suceder entre nosotros.

Hace uno quince años, un amigo mío escribió un cuento. Explico que fue escrito hace quince años porque ya hace rato que a los jóvenes de Nicaragua les han estado quitando su Fe. Mi amigo lo tituló: el Herbolario; Un cuento que no sé si es cuento. Yo agrego: Cualquier parecido con personas vivas o difuntas, es puramente voluntaria.

El Herbolario

Era un tipo raro. Lo conocía de verlo al pasar frente a su botica, una de esas boticas viejas, empolvadas, con bocales de porcelana con cantos dorados, y los nombres de las drogas en latín.

No era propiamente un farmacéutico, sino un herbolario, que mantenía abierta su rancia droguería yo no sé para qué, porque nunca vi entrar a ningún cliente.

Los vecinos aseguraban que a altas horas de la noche la botica tenía un gran movimiento de gentes que llegaban embozadas, amparadas en las tinieblas y el herbolario les despachaba sus extrañas recetas.

Yo pasaba diariamente frente a la botica al regreso del trabajo y veía siempre tras su mostrador al herbolario, alto, seco, con una sonrisa irónica que dejaba al descubierto sus dientes agudos.

Un buen día amaneció abierta la botica, pero el dueño ya no estaba allí. Transcurrieron dos días en esa situación y los vecinos se alarmaron. Como yo era el único abogado del pueblo me llamaron para inventariar los bienes y revisar los papeles del herbolario. El inventario fue muy fácil porque aparte de los estantes, el mostrador y los antiguos bocales que sólo contenían unas hierbas secas, no había en toda la botica nada que valiera la pena.

En cuanto a papeles, sólo encontré uno, escrito en caracteres góticos de puño y letra del raro personaje.

Lo llevé a mi bufete y lo tuve olvidado por varios días en la gaveta más baja del escritorio.

En una de esas limpiezas que se hacen cuando uno no tiene nada mejor en que ocuparse, lo encontré de nuevo y pensando que podía ser algo que arrojara luz sobre el destino del misterioso herbolario, lo leí. El papel decía lo siguiente :

Receta segura para hacer perder la Fe a jóvenes cristianos.

Se garantiza el éxito de esta receta si se siguen cuidadosamente las instrucciones. ¨

Tómese un adolescente cristiano, entusiasta y sano de cuerpo y espíritu. Es mejor que esté por egresar de un colegio caro regentado por religiosos, o en los primeros anos de una Universidad católica.

Todos o casi todos los muchachos de esta clase creen en Dios, están medianamente seguros de la honradez y del cariño de sus padres, creen en la patria y piensan prepararse para servirla bien como adultos siguiendo una carrera profesional.

Debe evitarse cuidadosamente atacar o negar a Dios porque se malograría el resultado de la receta. Todo lo contrario, hay que exaltar en ellos la idea de Dios, pero haciéndoles ver que la única ( en esto hay que insistir mucho ), que la única manera de encontrarlo es a través de los hombres.

Después, hay que demostrarles que existe en su país una situación de injusticia total. ( Esto es muy fácil porque generalmente es cierto y claramente demostrable en cualquier país del mundo y en cualquier época ).

Un manejo hábil de las estadísticas económicas ayuda mucho a convencer al joven de esta tesis. Mientras más generoso sea el sujeto, más fácil resulta lograr su asentimiento. ( Ver Matemáticas Sociales y su Manejo, por Numberhoax ),

Cuando el muchacho ya se considere un maestro en la evaluación de la injusticia en su país, es el momento de dar el segundo paso.

Este consiste en demostrarles que sus padres han sido o son factores activos o pasivos de la situación injusta, que por lo tanto están definitivamente equivocados en sus actos y en los principios que sustentan, y que siempre lo han estado.

De esto a llevar al joven a la certeza de que aún en esos principios sus padres son insinceros y deshonestos, no hay más que un paso, que casi siempre el joven da solo, sin necesitar estímulo externo. .

Eliminado el amor a la patria y el respeto a los padres, se implanta en la mente del sujeto la idea de que estos no sólo no se aman, sino que nunca lo han querido a él, y que todos sus problemas de adolescencia tienen como causa primera esta falta de amor y de comprensión de sus padres. Esta etapa es importante para el éxito final de la receta, y debe insistirse dando múltiples ejemplos e ilustraciones, así como argumentos psicológicos adecuados. ( Ver Psicología Dirigida Antipaternal por Guatussi ).

Durante estas primeras manipulaciones de la receta, no debe permitirse que el sujeto permanezca mucho tiempo en su casa, ya que la influencia del contacto directo con sus padres puede dar al traste con el buen resultado de toda la operación. Si puede convencérsele de que abandone su casa y sus ropas habituales para vivir en comunidad o trabajar con otros sujetos que están recibiendo el mismo tratamiento, es mucho mejor. ( Ver Terapia de Grupo por Ateowsky ).

Cuando en el mortero de mezcla se vean señales evidentes de desprecio del sujeto por sus ideas anteriores sobre la patria y los padres, es el momento de trabajar seriamente sobre su mentalidad religiosa.

Para esto, debe eliminarse todo lo que relaciona la idea de Dios con su paternidad divina. Dios debe presentarse completamente humano, y solo interesado en que el sujeto actúe sobre su conglomerado socioeconómico para destruir las estructuras injustas. Debe hablarse siempre de justicia al referirse a Dios, nunca de amor.

No deben proponerse sistemas de substitución porque el sujeto podría llegar a pensar en una necesaria evolución. Es preciso insistir sólo en la necesidad de destruir las estructuras revolucionariamente.

De hecho, psicológicamente hablando, a todo adolescente le es grata la idea de destruir, ya que acaba de salir de la edad en que uno de sus grandes placeres era destruir sus juguetes y esta idea hace progresar el tratamiento. ( Ver Psicología Juvenil por Guatussi ).

Deben analizarse con ironía cosas tales como la oración, todo tipo de respeto a símbolos religiosos, como imágenes, etc. Las prácticas religiosas deben cuestionarse con pensamiento mordaz y festivo.

El ataque a las desviaciones y malas costumbres de la jerarquía y el clero católico tradicional debe mantenerse hasta crear en el sujeto una verdadera repugnancia por toda afirmación hecha por la Iglesia, excepto por aquellas que hacen la defensa del marginado social y de la necesidad del cambio de estructuras. Estas declaraciones deben alabarse siempre, pero haciéndole ver discretamente al sujeto la separación entre las ideas expuestas en ella y la conducta personal de muchos clérigos, así como la riqueza del Vaticano y su participación o propiedad absoluta en empresas comerciales explotadoras del hombre. ( Ver The Economist ).

Debe evitarse cuidadosamente hablar de la persona de Cristo. Se hablará siempre del cristianismo y del compromiso que conlleva el ser cristiano, estableciendo que ese compromiso es político y socioeconómico.

Una vez bien implantadas todas estas ideas en el sujeto, mezcladas en un mortero adecuado en que pueda adobarse el conjunto con la convicción de que un socialismo de algún tipo poco definido contiene la Gran Solución, sólo es asunto de esperar los resultados, que conducirán infaliblemente a la pérdida de la Fe del muchacho.

Ayudan mucho para lograr estos resultados, los encuentros juveniles con mesas redondas de análisis de la injusticia, la promiscuidad sexual y las canciones de protesta fáciles de aprender y de corear. ( Ver Terapia de Grupo, por Ateowsky )

El método es válido aún para usarlo con sacerdotes católicos. Los mejores candidatos son los que han abandonado la oración y dedican la mayor parte de su tiempo en reuniones y diálogos,.

Se garantiza el éxito de esta receta.

La firma era ilegible. H asta aquí llegaba el texto del documento. Al final había una nota curiosa que decía así:

Háganse mil copias y repártanse entre gentes que tengan amistad con sacerdotes jóvenes y liberados, especialmente aquellos que enseñen en seminarios o que trabajen con estudiantes cristianos.

Nunca llegué a saber quién era el herbolario, ni si todo esto es un cuento o no lo es.

Hasta aquí el cuento.

Alguna vez he tenido la tentación de completar este cuento actualizándolo con prácticas mucho más refinadas todavía. Si estudian bien la metodología se darán cuenta que el procedimiento está basado en cinco o seis principios fundamentales.

El primero es no saltarse etapas.

Siempre señalar el paso siguiente pero nunca muestres hasta dónde lo quieres conducir. Si el joven supiera hasta donde lo llevarán, no daría nunca el primer paso porque un paso conduce inexorablemente al siguiente y los pasos se dan imperceptiblemente.

El segundo principio es: empieza por poner en tela de juicio las ideas, valores, afectos o principios que actualmente sustentan su vida y su fe.

En el niño pueden haber sido los valores de sus padres y el afecto de sus padres. En el caso de los sacerdotes y religiosas el proceso es aún mucho más sutil; poné en tela de juicio la autoridad del magisterio de la Iglesia, la infalibilidad del Papa, la autoridad de las Escrituras, es decir de la Biblia; diles que los obispos están vendidos a la reacción y el C.E.L.A.M. al grupo Rockefeller; ríete de los grandes Teólogos que se oponen a la Teología de la Liberación, etc. -Tercero: Aprende a usar las verdades a medias.

Nunca digas mentiras absolutas. La verdad a medias atrae por lo que tiene de verdad y envenena por lo que lleva de mentira. No ataques nunca frontalmente una verdad. Preséntala, pero preséntala mutilada y mezclada con algo de mentira, así al aceptar la verdad aceptarán también tu mentira.

Cuarto: Involucra sus emociones.

Ya sabemos que la mayoría de las personas tienen su vida regida por las emociones y no por la cabeza. Háblales de las riquezas del Vaticano, del Papa Borgia, de la Inquisición; llévalos a los barrios pobres para que experimenten la pobreza y la enfermedad y la opresión, pero por ningún motivo permitas que hagan nada por subsanarlo de inmediato porque eso solo los confirmaría en la eficacia de su Fe y en el poder del amor. Lo que debe combatir son las estructuras y sistemas que la provocan, aunque esa generación deba seguir sufriendo hambre, enfermedad y muerte.

Quinto: Sitúalo en un ambiente contrario a su Fe en donde cada día se tenga que ver obligado a renunciar un poco de su Fe para ganar un poco más la aceptación de sus compañeros.

Sexto: Involúcralo emocionalmente con sus compañeras o compañeros. Una novia o un novio, son mucho más eficaces que cualquier libro o enseñanza.

Séptimo: Exíjele manifestaciones externas de su proceso de cambio, ya sea mediante testimonio público, o contrayendo compromisos en presencia de testigos o involucrándose en acciones concretas. Para quien hace estas cosas es difícil echar pie atrás. Es difícil negar lo que se ha afirmado solemnemente o cuando se ha involucrado en una acción que automáticamente lo identifica con el grupo o facción a la que se le quiere incorporar. El echar pie atrás es visto como traición o cobardía y son muy pocos los que tienen la valentía de rectificar sus errores o equivocaciones.

Octavo: Si la persona todavía se resiste, asegúrate de que se sienta rechazado.

Si es necesario humíllalo, usa cualquiera de los adjetivos o todos los adjetivos a tu disposición: retrógrado, reaccionario, burgués, vende-patria, tridentino, alienado, fundamentalista, verticalista, angelista, quietista, elitista etc.

El número de técnicas es infinito porque diariamente se inventan nuevas técnicas cada vez más refinadas.

V: Conclusión.

Quiero terminar con algo muy triste pero que pretende alentarnos a luchar por la defensa de la Fe de nuestros hijos y es lo siguiente:

Hay muchas cosas de las que el joven puede regresarse. Casi por sí solo suele terminar en algún momento de su vida la fase de despreocupación y de disipación que atraviesan muchos durante la adolescencia. El algún momento, el amor a una mujer, la necesidad de crear una familia, las obligaciones y necesidades de la vida los hacen sentar cabeza y muchos de ellos se convierten en ciudadanos útiles y honrados.

Aunque más difícilmente son muchos los que logran apartarse del alcohol y de las drogas, de la promiscuidad y de muchas cosas que nos preocupan en sus vidas.

La experiencia de decenas de jóvenes con quienes tuve la oportunidad de trabajar y a quienes traté íntimamente me dice que quienes pierden la Fe, rara vez la recuperan. Y que esto es cierto de cualquier Fe.

Porque algunas veces pensamos que la desilusión ante la traición de sus ídolos, las tropelías de aquellos que los sedujeron con promesas de un mundo mejor y que llevaron a la muerte a los que no tuvieron tanto suerte como él, el desprecio a los piñateros y aprovechados, quizás los haga recapacitar y regresar a su antigua Fe.

Desgraciadamente no es así. Lo que he visto suceder es como si algo se hubiera muerto dentro de ellos que ya no les permite creer en nada ni en nadie. No continúan en la búsqueda porque buscaron y creyeron haber encontrado. Pero al destapar lo encontrado les sucedió lo que los nicaragüenses hemos mitologizado en el cuento del Pájaro del Dulce Encanto.

Un pájaro del más dulce canto, que te llama pero se te escapa cada vez que pretendés atraparlo. Un campesino logró atraparlo con el sombrero, pero al levantar el sombrero para agarrarlo se le convirtió en excremento. Pero los nicaragüenses insistimos en ir tras la búsqueda del Pájaro del Dulce Encanto.

Con Cristo es distinto. Muchas veces hemos dicho que los primeros miembros de nuestra comunidad éramos personas que venían en viaje de regreso del mundo de las ilusiones y de las ambiciones y aún del mundo de los vicios. Lo habíamos probado todo y como estos jóvenes fuimos desilusionados por el mundo y sus cantos de sirena.

Buscábamos la verdad y la felicidad y las dos las encontramos en Cristo. El único que no nos puede defraudar, el que nunca nos abandonará, y el que permanecerá fiel aún cuando podamos serle infieles. Y el único verdadero muerto que nunca morirá porque murió ya por nosotros pero ha resucitado para estar todos los días con nosotros hasta la consumación de los siglos y reinar a la derecha del Padre por todas la eternidad. .

Queremos que nuestros hijos, que van todavía en el viaje de ida de las ilusiones también lo encuentren. El momento para ese encuentro solo Dios lo conoce. Si nuestros hijos no lo conocen todavía pueden encontrarlo un día. Pero no permitamos que quienes lo han conocido lo pierdan, lo vendan, lo cambien o se lo quiten. Porque lo opción por Cristo es tan válida como la opción por El Pájaro del Dulce Encanto.

 

 

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El Reino de Dios

A Noella

Que, como Abraham, su tierra en fe para hacer la voluntad de Dios.

En esta charla quisiera abordar un tema del que casi no se habla en nuestros días. El tema del Reino de Dios. Es extraño que no se hable más del Reino, porque Cristo casi no hablaba de otra cosa. Todo lo que el Señor decía estaba de alguna manera relacionado con el Reino:

Lo que anuncia es la llegada del Reino. Lo que ofrece a sus seguidores es el Reino. Sus parábolas son para explicar cómo es el Reino. Gran parte de su enseñanza se centra en cómo entrar al Reino y quienes no son aptos para El. Las Bienaventuranzas del Sermón de la Montaña son como la Constitución del Reino. Lo que debemos buscar por encima de cualquier otra cosa es el Reino de Dios y su justicia. Lo que entrega a Pedro son las llaves del Reino. Lo que entregará al Padre al completar su obra será el Reino.

Pero no sólo lo que dice sino también lo que hace está en la línea del Reino. Los milagros que realiza y sus obras de poder en el Espíritu son para mostrar que el Reino ya llegó y que El mismo es el Rey que había de venir. Son las señales de Reino. Y las credenciales de Rey.

Cuando Juan el Bautista, ya preso, manda a dos de sus seguidores a preguntar a Jesús, si es El que todos esperaban, o si debían esperar a otro, El Señor no responde con palabras sino con obras:

En aquel mismo momento - dice la Escritura - Jesús curó a muchas personas de sus enfermedades y sufrimientos y de los espíritus malignos, y dio la vista a muchos ciego. Luego les contestó: " Vayan y díganle a Juan, lo que han visto y oído, cuéntenle que los ciegos ven, los cojos andan, y los leprosos quedan limpios. Si yo expulso a los demonios por medio del Espíritu de Dios, eso significa que el Reino de Dios ya ha llegado a ustedes.

Mateo resume la actividad de Cristo diciendo que:

. . recorría toda Galilea, enseñando en la Sinagoga de cada lugar. Anunciaba la buena nueva del Reino de Dios y curaba a la gente de todas sus enfermedades y dolencias. ( Mat 9: 35 ). Las obras de poder son pues señales que acompañan el anuncio del Reino, y prueba de su llegada.

Los Cristianos hemos guardado las enseñanzas de Jesús como quien guarda perlas, pero sin hilvanarlas en un collar. Por eso muchas veces hemos " perdido el hilo". Hemos conservado sus enseñanzas como alguien que guardara en muchas cajas las piezas de un carro desarmado. Allí están todas las piezas pero el carro no está. O al menos no lo podemos ver con claridad. También la doctrina del Señor pierde claridad cuando solo vemos el contenido de alguna que otra caja. Nos falta el chasis que las unía a todas. Y ese chasis es el Evangelio del Reino.

Juan el Bautista predicaba en el desierto: Arrepiéntanse y cambien de actitud, porque el Reino de Dios está cerca. ( Mat. 3: 2 ) La llegada del Reino supone provocar algo en nosotros. Una preparación y una respuesta. Cristo anuncia que ya está entre nosotros y puede encontrarnos desprevenidos o dejarnos impasibles. Porque no sabemos siquiera qué es el Reino. Qué es eso que debemos buscar y pedir, y esperar por encima de cualquier otra cosa.

Y es que muchas palabras cambian de sentido con el transcurso del tiempo. Para nosotros es muy importante el entender las palabras de Jesús, como las entendía la gente que en aquel entonces lo escuchaba.

¿Qué significado tenía para los Judíos esa cosa llamada Reino de Dios ? ¿Qué relación había entre el Mesías esperado y ese Reino de Dios, anunciado por todos los profetas ? ¿ Por qué se anuncia su llegada como Buena Noticia ? ¿ Cual sería la reacción de ustedes Si les dijera: Hermanos, les tengo un notición: Ya vino el Reino de Dios. ?

Algunas traducciones vinieron a complicar la comprensión del Reino. Como los Judíos no se atrevían a pronunciar siquiera la palabra Dios, algunos de los Evangelistas tradujeron Reino de Dios como Reino de los Cielos. Por eso ahora hay tantos que esperan morirse para irse al Reino de los Cielos en vez de vivir para que el Reino de Dios venga a nosotros.

Hoy la palabra reino no nos dice casi nada, porque ya ni reyes quedan en este mundo nuestro. Para la mayoría de nosotros un Reino es un lugar. El país o territorio gobernado por un rey. Pero si imaginamos el Reino de Dios como un lugar, nos confundimos.

En la historia hay muchos ejemplos de Reinos que no cubrían un solo país o lugar. El Reino Unido de Gran Bretaña, por ejemplo. O El de Carlos I de España y V de Alemania, cuyo reino fue tan grande y tan disperso que, según frase celebre de algunos historiadores en él no se ponía nunca el sol. Estaba en muchas partes, pero era un solo reino y en él se obedecía a un solo rey. El Reino de Dios está disperso y abarca a gentes de todas las naciones.

Quizás en vez de Reino, Cristo usaría ahora la palabra RÉGIMEN de Dios. Por que es el ámbito, el tiempo y el modo en que alguien reina. Cuando hablamos de ‘El régimen de Somoza’ no pensamos en Nicaragua como país, ni en el territorio que ocupamos; pensamos en el tiempo en que Somoza gobernaba, y en la forma en que su gobierno se expresaba.

El Reino de Dios, el REINADO de Dios, es Dios mismo irrumpiendo en la historia de los hombres, para reinar en la tierra de la misma manera que reina ya en el cielo.

Cuando decimos: ‘Venga tu Reino’: lo que expresamos es nuestro deseo profundo de que nuestro Dios reine ya real y verdaderamente dentro de nosotros, y sobre el mundo. Que en la tierra se cumpla su voluntad como se cumple ya en el cielo.

Padre nuestro, ¡Bendito seas ! Reina dentro de nosotros, toma el timón de nuestras vidas, por medio de tu Santo Espíritu. Haz que en la tierra se cumpla tu voluntad, de la misma manera que se cumple ya en el cielo. Recuerda tu alianza y atiende a nuestras necesidades cotidianas como atiendes las de las aves del cielo y de los lirios del campo que no siembran ni hilan, pero tú las vistes y alimentas. Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos ya a quienes nos ofendieron. No nos pongas a prueba, porque somos débiles y pequeños. Mas bien, líbranos del poder del Maligno. Porque tuyo es el Reino el poder y la gloria ahora y siempre y por los siglos. Que así Sea.

Este es el sentido del Padre Nuestro y es una descripción de lo que el Reino está supuesto ser. El ámbito y el tiempo en que el hombre reconciliado ya con Dios y los hermanos, y libre del maligno, recibe otra vez de su Dios todas las cosas, y vive para alabarlo y bendecirlo.

Queremos que venga su Reino para que al hacerse su voluntad en la tierra como en el cielo, la tierra vuelva a ser un Paraíso. Porque la intención de Dios es hacer de la tierra un nuevo cielo:

Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, y también el mar. Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén que bajaba del cielo, de la presencia de Dios. Estaba vestida como una novia vestida para su prometido. Y oí una voz fuerte que decía: Dios vive ahora entre los hombres. Vivirá con ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Secará todas las lagrimas de ellos, y ya no habrá muerte, ni llanto ni lamento, ni dolor, porque todo lo que antes existía ha dejado de existir. El que está sentado en el trono dijo: " He aquí que hago nuevas todas las cosas. Y también dijo: Escribe porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza ( Apoc. 21: 1 - 7 ).

Nosotros estamos bajo el régimen de Dios. Bajo el reinado de Dios. En la época y en ámbito en que nuestro Dios reina. Y sin embargo, los hombres suponemos todavía escoger bajo que régimen queremos vivir. De que Reino seremos ciudadanos. Porque así como hay un Reino de Dios hay también un Reino de las tinieblas, cuyo rey está también entre nosotros. Jesús mismo le llamó el " Príncipe de este mundo. "

El Señor nos explica y nos advierte, que en el campo convivirán juntos el trigo y la cizaña, hasta la fecha de la siega. Entonces la cizaña será cortada y echada al fuego, pero por hoy la deja vivir aunque sea dañina, no vaya a ser que al cortarla se corte también el trigo bueno. ( Mat. 13: 36 - 43 ). Hoy por hoy, el Reino de Dios y el Reino de las tinieblas coexisten en un mismo territorio, pero no por mucho tiempo.

Dirán ustedes: Eso si no lo entiendo. ¿. Que acaso Dios no reina desde siempre y de manera absoluta sobre todo cuando existe ? Les voy a contestar con una simple pregunta; ¿Reina Dios en tu vida ? -¿Haces siempre su voluntad ? - ¿Puede disponer de ti a su antojo ? Si la respuesta es NO quiere decir que no reina sobre vos. Y por los tanto tampoco reina sobre todo cuanto existe.

Aunque esa sea la parte más importante, porque mientras no reine en los hombres no reinará en el mundo, voy a llevar la pregunta un paso más allá: ¿Creen ustedes que el mundo que vemos a nuestro alrededor es voluntad de Dios ? ¿Que así lo quiso o que así lo quiere ? ¿Que el hambre la guerra, la mentira, la crueldad, la tortura, el robo, la opresión, la drogadicción, la prostitución, el aborto de millones de niños inocentes, la violación diaria de la totalidad de sus leyes, es señal de que Dios reina en el mundo, y que en el mundo se hace lo que Dios quiere ?

Dios podría destruir la humanidad entera con solo una palabra y ya lo hizo una vez, en tiempos de Noé. Centenares de veces naciones enteras fueron juzgadas porque la multitud de sus delitos colmo la ira de Dios. Pero su ira no trajo el Reino. Porque su Reino es vida y no muerte. Creación no destrucción. Conversión no imposición.

Los astros, las galaxias sin número, obedecen sus leyes. La creación entera proclama su grandeza. El microcosmos está sujeto a sus leyes. Ni un pajarito cae al suelo sin su consentimiento, dice el evangelio. Y hasta los cabellos de nuestra cabeza están contados. Pero el hombre sigue rebelde a Dios, y ha construido bajo Satanás un mundo rebelde a Dios. Y Dios no reina plenamente en el. Y en esto no hay contradicción.

También Estados Unidos puede destruirnos con solo apretar un botón, pero no reina sobre nosotros. Puede poner una flota de portaaviones en nuestras costas, de modo que ni un pajarito pase, puede dejarnos pelones con algún arma secreta; pero solo reinará sobre nosotros, si le entregamos nuestro corazón, o nos sometemos a sus leyes.

Un Rey reina, donde se le conoce, donde se obedece su ley, se cumple su voluntad y se glorifica su nombre. Por eso Dios no reina todavía de manera absoluta sobre todo cuanto existe. Por el contrario, después de la caída de Adán, en el mundo quedó reinando Satanás, con una ley escrita dentro de nosotros que era la del pecado. Nadie discute que la ley que generalmente cumplimos es la de nuestra carne, dictada por Satanás, e institucionalizada en el mundo como pecado colectivo.

Ante esta situación del hombre, Dios elige un Pueblo para que por algún tiempo sea el Reino de Dios sobre la tierra. Es el Pueblo de Israel. A este pueblo le dicta una ley. Pacta con ellos una Alianza. Y El mismo habita con ellos. Mientras permanecen fieles a su alianza el poder de Dios los guarda y los protege, y reciben de Dios todas las cosas.

Bajo el reinado de Dios, Israel triunfa sobre todos los pueblos y es llevado a la tierra prometida. Tierra de mana leche y miel. El nuevo Paraíso. Su mayor gloria y poderío es alcanzado en tiempos del Rey David y de su hijo Salomón. Pero Israel se aparta de su Dios. Adora incluso a otros dioses, y el juicio de Yahveh se desata sobre ellos. Una vez más son reducidos a la esclavitud de otros reyes. El nacimiento de Jesús los encuentra sometidos al imperio romano.

El pueblo esperaba al Mesías anunciado por los profetas, que habría de venir, para liberar a su pueblo, y restaurarlo a su antigua gloria. Reinaría sobre todas las naciones, y por siglos sin termino. Es lo que anuncia el ángel a María; El será grande, y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob por los siglos, y su reino no tendrá fin. ( Lucas 32 ).

Isaías, Miqueas, Ezequiel, Sofonías, Zacarías y todos los grandes profetas habían anunciado su venida y el pueblo oprimido esperaba con impaciencia su llegada. El Reino de Dios suponía ser ante todo, señorío y dominio de Dios sobre su pueblo, obediencia a su ley y voluntad y todo lo demás simples añadiduras de su reinado y de su alianza. Pero como siempre, el pueblo invirtió el orden de las prioridades. En el corazón del pueblo judío, el Reino de Dios significaba sobre todo dominio y poder político sobre sus enemigos. Las añadiduras de Reino, sin la búsqueda del Reino de Dios y su justicia. El Reino sería ahora el fruto de un gran líder, ungido por Dios ( eso significa la palabra Cristo ), que militarmente dominaría el mundo entero para Israel.

Como ven, la idea es vieja: para que venga el cielo a la tierra y esta sea el Paraíso recobrado, es necesario destruir, matar, silenciar, dominar y vencer.

Y llegó el Mesías esperado: " El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, El era la luz verdadera que ilumina a todo hombre, que viene a este mundo. En el mundo estaba y el mundo fue hecho por El, y el mundo no lo conoció. Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron ( Jn. 1: 9 - 11 )

No le recibieron porque su plan no se ajustaba al de ellos. Porque no quiso obedecer la agenda que le dictaron. Unos quisieron hacerlo rey cuando dio de comer a una multitud y El se escondió. Otros le pidieron que hiciera bajar fuego del cielo sobre los que lo rechazaban, y El los reprendió. Y luego empezó a hablar de voltear la otra mejilla. Y de amar a los enemigo. De dar la túnica si te quitan el manto. Dijo que el que quisiera ser más grande entre ellos, se hiciera como esclavo de los demás, y no como los reyes de la tierra. Mandó perdonar setenta veces siete. Y amar a los enemigos. Y otro montón de imbecilidades que todo el mundo sabe, no conducen a la liberación de un pueblo. Llamó bienaventurados a los mansos, a los misericordiosos, y a los que buscan la paz pero ellos no quería la paz sino la victoria sobre el enemigo.

Por eso, vino a los suyos, y los suyos no le recibieron, pero a quienes le recibieron se les dio potestad de llegar a ser Hijos de Dios. Del Dios que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.

Desde el comienzo mismo de su vida pública, Satanás tienta a Jesús al Mesianismo político. Lo registra Mateo en su Cap. 4:

Le llevó entonces el Diablo a un monte muy alto, le mostró todos los reinos del mundo y su gloria. Y le dijo: Todo esto te daré si postrándote me adoras.

Lo curioso es que Cristo no contradice la capacidad de Satanás de ofrecerle los reinos de la tierra. Porque le pertenecían. Contesta simplemente: Apártate de mi Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y solo a El le darás culto. Y dice Lucas que el diablo se alejó de El hasta un tiempo oportuno. Sin duda, Cristo fue tentado muchas veces al mesianismo político. No había nada malo en querer liberar a su Pueblo del yugo imperialista, pero no al precio de pactar con Satanás. Ni al margen del Reino de Dios y su justicia del que supone ser añadidura.

Cristo sabia que solo el Reino de Dios dentro del hombre, es capaz de vencer sobre el Reino de las Tinieblas en el mundo. Que lo que esclaviza al hombre y lo lleva una y otra vez a su propia destrucción, no está en las estructuras externas de poder, si no en el pecado que está dentro de él. Y que solo el poder de Dios reinando en el corazón del hombre es capaz de vencer sobre el pecado.

Si la liberación política fuera suficiente, tendríamos que concluir, que Cristo fue un perfecto idiota. Que murió sin necesidad, por puro gusto. Y su Padre más imbécil todavía. Pudo ser liberado por los ángeles al último momento, como Él mismo se lo dice a Pilatos; pero su muerte era absolutamente necesaria. Su sangre sería el precio del rescate del género humano. El diablo no pudo comprender esto porque el diablo es incapaz de comprender el Amor. Si lo hubiera sabido jamás hubiera permitido la crucifixión de Cristo.

El Señor había dicho a Nicodemo que para entrar al Reino hay que nacer de nuevo. No habrá reino de Dios sin hombres nuevos. Con la ley de Dios escrita en nuestros corazones por el Espíritu. Con su poder en nosotros para cumplir la Ley. Mientras no suceda esto los paraísos conquistados por las armas se convertirán de nuevo en un infierno. Porque en ellos no ha sido desalojado primero el OTRO REY. El que fue asesino desde un principio. El Acusador. El Padre de las mentiras. El Enemigo. El llamado también Belcebú, es decir Baal Zebud: que significa Señor de las moscas o conforme a otra traducción Señor de la Mierda. Los diablos son ahora payasos de feria en el desfile glorioso de mi Señor. Ahora deben obedecer al más pequeño de nosotros, los ciudadanos del Reino. Se ha cumplido lo que dijo el Señor: " Que hasta el más pequeño en el Reino era mayor que Juan el Bautista, de quien El mismo dijo que era el más grande nacido de mujer. Así nos ve también el demonio; y nuestra nueva dignidad es la causa de su furia. Porque en Cristo Jesús estamos ahora sentados a la derecha del Padre.

No entiendo, dirán ustedes, si todo esto es cierto, ¿ por qué entonces las cosa siguen como antes? Explica el Señor:

El Reino de Dios es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en el campo. Es ciertamente la más pequeña de las semillas de hortaliza, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas. ( Mat. 13 )

¿Entienden hermanos ? Dice el Señor que estas cosas se las manifiesta y las entienden los humildes, pero no los sabios y prudentes de este mundo. ( Mat. 11: 25 )

El Reino de Dios ya está aquí, pero no ha alcanzado todavía la plenitud de su crecimiento. La semilla ha sido regada, pero en la parábola del sembrador nos dice que aunque la semilla es buena no siempre da fruto.

Porque hay unos que son demasiado superficiales y en ellos la semilla no echa raíces. El Señor los compara con un terreno poco profundo. Y dice el Señor que la semilla brotó enseguida, pero que cuando salió el sol se agostaron, y por no tener raíz se secaron. Son aquellos, dice el Señor que oyen la palabra y la reciben con alegría, pero que les faltan raíces, que no interiorizan lo que aceptaron hasta hacerla convicción profunda y decisión firme y por eso cuando viene la tribulación o la persecución, sucumben enseguida.

Otros son demasiado duros de corazón y como semilla que cayó entre piedras, se pierde.

Otra cayó entre espinas, es decir en un ambiente hostil o corrupto que ahogó la plantita que empezaba a crecer. Dice el Señor que estos son los que escuchan la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y queda sin fruto.

Otra la arrebatan los pájaros. Dice el Señor que estos son los que oyen la Palabra del Reino y no la comprenden, viene entonces el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón. Algunos pájaros malignos son " pájaros de alto vuelo". A otros simplemente se la arrebatan y la pierdan por andar " pajareando" ( Mat. 13: 3 - 9 )

Pero también es semejante el Reino de Dios a una red que se echa y recoge peces de toda clase, y cuando está llena la sacan a la orilla, se sientan y se recogen en canastos los buenos y se tiran los malos.( Mat. 13: 47 - 49 ) Porque habrá un tiempo de juicio: y los arrojarán en el horno de fuego y ahí será el llanto y el crujir de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos que oiga." ( Mat. 13: 42 ).

Todo esto es muy hermoso, dirán ustedes ¿Pero qué tiene que ver todo esto con nosotros ? ¿Qué suponemos hacer ? Contesta el Señor:

El Reino de Dios es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermento todo. ( Mat. 13: 33 )

Esta es nuestra Misión hermanos, hacer fermentar toda la masa, con nuestra palabra, con nuestro testimonio, y con nuestro modo de vida como pueblo.

El Reino de Dios está dentro de nosotros por medio del Espíritu, como levadura, que nos va transformando conforme al plan de Dios. Nosotros a su vez, necesitamos insertarnos en el mundo, como levadura, para irlo transformando en lo que Dios quiere que sea.

Dios necesita ciudadanos del Reino que sean instrumentos del Reino, con la palabra y el Poder de Dios. La manera como el Reino de Dios viene a nosotros es por medio de Espíritu Santo, dominio y poder de Dios. Invocar al Espíritu del Señor sobre nosotros es entregarle las riendas de nuestra vida. Es darle su lugar en el centro de nuestro corazón. Ya no seremos dueños de nosotros mismos. Dios no viene a nosotros para hacernos los mandados. Dios viene a nosotros para reinar en nosotros. Y si reina en nosotros somos parte de su reino, y signo de su reino, e instrumentos para la extensión del Reino

Pero Dios quiere también que como pueblo seamos el Inicio del Reino de Dios en la tierra. Por si no lo saben, esta es la manera como la Iglesia se definió a si misma en Concilio Vaticano II. La Iglesia es el inicio del Reino de Dios en la Tierra. La Nueva Israel. El ámbito concreto donde Dios es conocido, es alabado y obedecido. Y se definió también como Sacramento del Reino: Es decir, como Signo visible y como instrumento del Reino. Para mostrarlo y para expandirlo. Su Misión es la extensión del reino de Dios en la tierra.

Fuimos nosotros los que quisimos hacer del Cristianismo una relación intima y exclusiva entre Dios y Yo. Perdimos el concepto de Pueblo. El concepto de Cuerpo. El concepto de Nación. Dios haciendo el ridículo como Rey de un solo ciudadano: YO. El " cristiano solitario" que es la negación al mandamiento del Amor.

Pero no fue eso lo que entendieron los apóstoles. Cuando Pedro explica a los nuevos Cristianos qué SON ellos, lo que les dice es:

Ustedes son una familia escogida, sacerdotes al servicio de un Rey, una nación Santa, un pueblo adquirido por Dios. Y esto es así para que anuncien las obras maravillosas de Dios, el cual los llamo a salir de la oscuridad para entrar en su luz maravillosa. Ustedes antes ni siquiera eran Pueblo, pero ahora son Pueblo de Dios. " ( 1 Pedro 2: 9 - 10 ).

Por eso es que desde Pentecostés, los Cristianos empezaron a vivir en Comunidad. Eran una misma familia. Hijos de un mismo Padre. Un Pueblo distinto a los demás. Con un modo de vida distinto, que fuera para los demás modelo de lo que será algún día el mundo entero.

Los judíos tienen muy arraigado el concepto de nación. Durante generaciones habitaron en el seno de otras naciones, a veces como esclavos, ( en Egipto o en Babilonia ), a veces como libertos, pero nunca dejaron de ser y de sentirse ante todo nación judía, y pueblo de Dios.

Tenían su propia cultura, conservaban su propia lengua, obedecían sus propias leyes, seguían solo a sus propios jefes, y les estaba vedado adorar o servir a otros dioses. Incluso quienes los lograron esclavizar tuvieron que aceptar el gobernarlos a través de sus propias autoridades, y respetar ciertos preceptos de su ley, pues miles prefirieron morir a traicionarlos.

Su primera identidad era la de ser Judíos, y su primera lealtad para con su pueblo. Algo parecido sucede con los Vascos de España y con los Miskitos de Nicaragua. Se reconocen como una nación habitando dentro de otra nación. Y se sienten más identificados con los Vascos de Francia o con los Miskitos Hondureños, que con el resto de los españoles o de los nicaragüenses. Lo mismo supone suceder entre nosotros.

Nuestra Iglesia es nuestra Israel y es también una nación. Su pueblo ha sido congregado de entre todas las naciones. Como dice Pablo ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre. Todos somos ciudadanos de un mismo Reino. Como el pueblo judío, la Iglesia habita dispersa entre todas las naciones, pero tiene su propia ley, sus propias autoridades, su propio estilo de vida, y no reconoce más Rey que a Dios. Está inmersa en todo el mundo, precisamente para fermentarlo como levadura inmersa en la masa, de modo que algún día, el mundo entero sea un solo rebaño bajo un solo Pastor.

Y surge entonces otra pregunta ¿ Dijiste extensión del reino de Dios en la tierra ? ¿ Quiere decir entonces que los judíos tenían razón ? Que el Mesías supone reinar de veras en Nicaragua, y en Costa Rica, y en Rusia y en Uganda, y en todas partes ? Si hermanos, los judíos tenían razón. Solo se equivocaron en los medios, y en el momento.

En los medios, porque el Reino de Dios no es lo mismo que el mejoramiento de los reinos de los hombres. No viene ni subyugando a las personas para que sean " buenas" a la fuerza, ni pagando más impuestos para que haya más reales para todos.

En el tiempo porque el Señor que ha querido en todo involucrar al hombre, quiso que la construcción del Reino tuviera tres fases.

La fase de la venida en que Cristo vence sobre Satanás, sobre el pecado y sobre la muerte y es constituido en Señor de cielo y tierra. Demuestra que ha vencido a Satanás, porque cuando Cristo ordena los diablos obedecen. Y a quienes creen en El también.

Sobre el pecado porque tiene la potestad de perdonarlos y borrarlos y de dar a sus apóstoles la autoridad para hacer otro tanto en el nombre del Cordero de Dios, de el que quita los pecados del mundo. Y podrá para sanar de raíz por medio de su Espíritu el daño causado por el pecado.

Demuestra que ha vencido sobre la muerte, sanando toda clase de dolencias, resucitando muertos, y resucitando el mismo victorioso.

Demuestra que ha vencido al mundo, dominando la naturaleza, calmando tempestades, pasando por encima de sus leyes, convirtiendo el agua en vino, multiplicando el pan, caminando sobre las aguas, y elevándose hacia el cielo.

Esta fase se parece mucho al desembarque de los Aliados en Europa durante la segunda guerra mundial. La guerra estáNadie duda ya que Hitler ha sido vencido, y que ahora es cuestión de tiempo. Pero las batallas continúan. De hecho murieron más personas en ese período que durante el resto de la guerra. El país ha sido vencido pero no conquistado. Por un tiempo coexisten los dos reinos.

Se podría comparar también con un Presidente que ya ganó las elecciones, pero que todavía no ha tomado posesión. Mientras tanto el otro sigue robando y haciendo barbaridades, pero ya fue derrotado, y pronto será desalojado de la Casa Presidencial.

La segunda fase es la de la Iglesia. Ella es el inicio del Reino y el instrumento para extenderlo. Nosotros somos esa Iglesia. Si la Iglesia que nos rodea no se parece a lo que supone ser, hagamos que se parezca. Que sea familia, comunidad, pueblo y nación. Casa modelo en el reparto nicaragüense e instrumento del reino. Si llevamos años de retraso, mayor motivo para apresurarnos.

La fase final será la Segunda Venida de Cristo. Es triste constatar como son muy pocos los cristianos que tienen una visión gozosa y una espera impaciente por el rey que ha de venir. El primer anuncio de su regreso lo hace el Señor ante el mismo Sanhedrín que lo condena a muerte. ¿Eres tú el Cristo, el hijo del Bendito ? Y dijo Jesús: Si Yo soy, y veréis el hijo del hombre sentado a la diestra del Poder, y venir sobre las nubes del cielo. ( Mt. 14: 60 -61 ). El sumo sacerdote se rasgó entonces las vestiduras y dijo. Que necesidad tenemos ya de testigos. Reo es de muerte.

Otros temen su regreso. Sus razones tendrán. Porque nadie sabe ni el día ni la hora, solo el Padre que está en los cielos. Algunos piensan que vendrá solamente a juzgar a los vivos y a los muertos. A separar a los cabritos a la derecha y a los cabrotes a la izquierda.

Las Escrituras sin embargo nos dicen:

Entonces vi el cielo abierto ya había un caballo blanco, el que lo monta se llama Fiel y Veraz. . . Lleva escrito un nombre en su manto y en su muslo: Rey de Reyes y Señor de Señores. . . Luego vi un ángel que bajaba del cielo y tenía en su mano la llave del abismo y una gran cadena. Dominó al dragón, la Serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo encadenó por mil años. . . luego vi unos tronos y se sentaron en ellos, y se les dio el poder de juzgar; vi las almas también de los que fueron decapitados por el testimonio de Jesús y la Palabra de Dios, y a todos los que no adoraron a la Bestia ni a su imagen, y no aceptaron la marca en su frente, o en su mano; revivieron y reinaron con Cristo mil años. Los demás muertos no revivieron hasta que se acabaron los mil años. Es la primera resurrección, Dichoso y Santo el que participa de la primera resurrección; la segunda muerte, no tiene poder sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con Él mil años. ( Apoc. 20 )

Es después de estos mil años en que vendrá el juicio definitivo para todos. El llamado juicio Final. Para los suyos:

No habrá ya maldición alguna. El trono de Dios y del Cordero estará en la Ciudad y los siervos de Dios le darán culto. Verán su rostro y llevarán su nombre en la frente. Noche ya no habrá. No tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz de sol, porque el Señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos. . . y me dijo, no selles las lamparas proféticas, porque el tiempo está cerca. ( Apoc. 22 )

Dirá entonces el Señor:

Venid benditos de mi Padre. Heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del Mundo. ( Mat. 25: 34 )

Hermanos, yo no soy ni muy inteligente ni muy santo. No me interesa mucho ser buena persona, admirada por todos por sus grandes virtudes. No me interesa la agenda que el mundo me dicta porque generalmente me ofrece los reinos de la tierra a condición de que me postre y adore sus ídolos. Me encantaría poder algún día ir al cielo pero pienso poco en él. Ni siquiera puedo imaginármelo y me parece una pérdida de tiempo.

Pero estoy por el Reino. Porque venga cada vez con más fuerza a mi corazón, de modo que el Señor de mi vida se posesione total e irrevocablemente de mi vida; de mi inteligencia, de mi voluntad, de mi libertad. Estoy aburrido de ser por igual infierno y cielo. Aburrido de la cizaña que hay en mí.

Y estoy obsesionado también por la extensión del Reino de Dios hoy y aquí. En pequeño, en mediano o en grande.

Estoy obsesionado por la idea de que Dios me ha escogido para trabajar en la obra más grandiosa de la historia humana, la que decide el destino mismo del hombre y de la creación entera, y que en ella ocupo un lugar que nadie puede ocupar por mi.

Yo sé que el Reino Universal de Dios no vendrá si primero no hacemos nuestra parte. El Reino de Dios es semejante a un niño. La mujer es la que lo alimenta con su propia vida. Lo lleva en su seno, le da crecimiento, y finalmente lo da a luz. Pero alguien necesita primero depositar la semilla.

No sé tampoco si al sembrar la semilla lo hago por el premio. El privilegio de trabajar en su viña me parece premio suficiente. Me gustan las añadiduras del Reino pero me gusta más El Rey. En cuanto al Reino de los Cielos. Yo he dicho muchas veces que yo ya sé en que consistirá mi cielo: Consistirá en una sonrisa de Cristo y en el eco eterno de aquel: Gracias Chale Gracias por estar allí cuando te necesitaba.

Pero ni el ojo vio, ni el oído oyó ni hemos podido siquiera imaginar lo que Dios tiene preparado para los queaman. ¡GLORIA A DIOS !

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La Extensión de Reino

Al Chino y la Coco

Apóstoles de Jesucristo.

Después de haber escuchado la charla sobre El Reino sabemos ya que el Señor no escoge a los suyos para que un día se vayan al cielo, sino para completar en el mundo su propia misión, y para esto:

1. Cristo inaugura el Reino de Dios en la tierra, con su muerte y resurrección vence sobre el demonio, sobre el pecado y sobre la muerte, y es constituido por el Padre en SEÑOR de Cielo y Tierra. Pero ésta es sólo la primera fase de su obra. Hoy por hoy, no todo está bajo su Autoridad y Señorío ( nosotros mismos no lo estamos ), y el Plan completo de Dios es que un día todo tenga a Cristo por cabeza. Dice san Pablo en Efesios 1, 8-10:

Dios. . . . nos ha dado a conocer su voluntad secreta, o sea el Plan que El mismo se había propuesto llevar a cabo. Según este Plan, que se cumplirá fielmente a su debido tiempo, Dios va a unir bajo el mando de Cristo a todas las cosas, tanto en el Cielo como en la tierra.

2. Para esta Misión, el Señor utiliza una estrategia: Escoge un pueblo que es su Iglesia.

Como esta Misión está muy por encima de la capacidad del hombre, envía entonces su propio Espíritu, la Omnipotencia y la Sabiduría de Dios.

El mismo Espíritu que el día de la creación se cernía sobre las aguas. El mismo Espíritu que engendró a Jesús en el vientre de María. El mismo Espíritu que lo resucitó de entre lo muertos. El mismo Espíritu que viene en Pentecostés a capacitar a la Iglesia para completar en el mundo la Misión de Cristo.

Esta es la segunda fase del plan de Dios: darnos su Espíritu para tener una Iglesia con poder.

3. La tercera fase de su Plan tendrá lugar cuando Jesucristo regrese en gloria y majestad. Será El quien haga realidad universal lo que hoy cada uno de nosotros está llamado a ir haciendo realidad en sí mismo y en los que los rodean. El hará nuevas todas las cosas y será entonces todo en todos. Y reinará por los siglos de los siglos. AMEN.

Hoy son demasiados los que esperan morirse para irse un día al Reino de los Cielos, en vez de vivir para que el Reino de los Cielos venga a nosotros.

¿En cuál de estos dos grupos estás vos hermano ? Realmente es cosa tuya. La misión del Señor está bien clara. Para eso nos escogió, para eso y sólo para eso es que nos llama y nos capacita. Para eso es que nos incorpora en la Iglesia por el Bautismo.

Ya no tenemos tiempo de hacer más teología. Esta charla está hecha para los que quieren hacer realidad el cumplimiento de esta MISIÓN.

En esta charla de lo que estaré hablando es de cosas concretas que suponemos hacer y de sugerencias prácticas de como hacerlas. De nuevo quisiera recalcar lo importante no es poder decir: " Qué lindo es todo esto" , sino decir " Esto es verdad". Y lo más importante, " Si la cosa va conmigo".

Y como estoy seguro que han optado por trasladarse a vivir al Reino de Dios, abandonando para siempre el reino de Satanás y por lo tanto ser ayudantes de Cristo en completar su Misión, de lo que quiero hablarles entonces, es de como llevar a los demás la buena nueva de la salvación, y de como llevar a los hombres a Jesús, su Salvador. De como llevar a los hombres a ese trocito del Reino que es la Iglesia. De como hacer que esa Iglesia sea verdaderamente el inicio del Reino de Dios en la tierra, un lugar en donde todos puedan ver hecho realidad en alguna medida lo que el mundo sería cuando Cristo sea su único y verdadero señor.

Parábola de la Casa de Apartamentos

Vamos a entender mejor la estrategia de Dios, con una parábola que escribí hace algún tiempo, y que dice así:

El Reino de Dios es semejante a un reparto que construyó un Señor. En el centro del reparto construyó un hermoso edificio de apartamentos y al terminarlo vio el Señor lo que había hecho y lo encontró bueno.

Lo llenó entonces de inquilinos y redactó un reglamento con el fin de que todos pudieran vivir en él, en paz y armonía; pero pasado el tiempo vio que los inquilinos habían hecho de su obra una ruina y un verdadero infierno, ninguna de sus instalaciones parecía funcionar.

Faltaba luz en muchos departamentos porque el incumplimiento del reglamento redundaba en el corte de la fuente de Poder. Los administradores se habían reservado para sí el uso de los elevadores y sólo ellos podían ascender a los lugares altos. Los vecinos no se conocían y los de los pisos bajos odiaban a los de los pisos altos y viceversa. El edificio entero parecía a punto de derrumbarse. Planeó el Señor hacer algo al respecto y se dijo: " Voy a comenzar de nuevo. Dentro del mismo reparto construiré un nuevo edificio, edificado en lo alto de la colina para que todos puedan verlo. Yo mismo habitaré en él y pondré a mi Hijo a cargo de su administración y a mi Abogado a cargo de su mantenimiento, de manera que esta nueva etapa sea modelo para los que viven en la primera".

Tanto amó este Señor a sus inquilinos, que envió a su Hijo para que a un costo muy alto construyera el segundo edificio en la colina. Para ello utilizó los mismos planos que utilizó en la construcción del primero, y cuando estuvo terminado el segundo edificio en nada se diferenciaba del anterior, excepto que el mismo Señor habitaba en él y estaba bajo la administración del Hijo y el mantenimiento del Abogado.

Invitó entonces a algunos de los viejos inquilinos a trasladarse gratuitamente a las nuevas instalaciones, a fin de que pudieran contar a los demás como era aquello. Se trasladaron con todo lo que tenían, dejando atrás únicamente las cosas viejas que ya no estaban a tono con su nueva casa.

Los nuevos inquilinos no perdieron contacto con los inquilinos del viejo edificio, no abandonaron el reparto. Cuando venían a visitar a sus antiguos vecinos, les ayudaban tanto a reparar el viejo edificio como a protestar y combatir los abusos de la vieja administración. Pero estaban conscientes de que su verdadera misión no era esa, sino que era el anunciar lo que el Padre y el Hijo habían hecho, y dar testimonio de lo que el abogado estaba haciendo en el edifico nuevo e invitarlos a trasladarse a él. " Lo que hemos visto y oído se lo anunciamos para que vivan en condominio con nosotros".

Comprendían además que era sólo cuestión de tiempo porque el viejo edificio sería y será irremediablemente demolido. Y el Señor cada día agregaba al nuevo edificio a los que habían de salvarse.

Hasta aquí la Parábola

Ante la situación del mundo, Dios no opta por destruirlo como lo hizo en tiempos de Noé. No se conforma con amonestar a los hombres como lo hizo por boca de sus profetas, ni envía a su Hijo a repararlo sino a construir la nueva Israel plantada en medio de las naciones y edificada en lo alto.

La solución que Dios ofrece al mundo es una sola y se llama Iglesia. En la estrategia de Dios ésta Iglesia actuará como sacramento de salvación. Será una muestra, un signo, un modelo de lo que puede ser el mundo si Dios habita en él y tiene a Cristo por cabeza. Pero también desde ahora, será el instrumento para completar su obra de salvación en este mundo.

Por eso la Iglesia llama a los seglares a la restauración del orden temporal, a su inserción en el viejo edificio, a fin de hacerlo más justo, más humano y más llevadero, pero sin olvidar que nuestra verdadera misión es la expansión del REINO DE DIOS y no el mejoramiento de los reinos de los hombres.

Suponemos dar testimonio de lo que significa vivir en el Reino, bajo el Señorío de Cristo y como grupo ser el inicio de ese reino y la muestra de lo que un día será el reparto, cuando el mundo entero tenga a Cristo por Cabeza y por Señor.

Ahora vamos a seguir con nuestra charla, y dije que sería completamente práctica. Esta parábola contiene varias ideas prácticas que quizás no captamos a primera vista.

1. Lo primero es que los que se pasaron a la nueva casa, necesitaban anunciarles a los demás la buena noticia de que ya no necesitaban vivir o estar como antes, porque las puertas de la nueva casa, las puertas del lugar donde nuestro Dios reina, están abiertas a ellos. ¡Cristo las abrió con su sangre !

2. Lo segundo que necesitan es dar testimonio de como viven ahora y que la manera como viven es mejor que la anterior. Es decir que no están allí ni obligados, ni porque son buenas personas, sino porque no son tontos.

3. Lo tercero es invitar a las personas a VENIR Y VER, para que vivan en condominio con nosotros.

Tenemos, pues, tres instrumentos para realizar nuestra parte de la misión: la palabra, el testimonio y la comunidad de los hermanos.

El primer instrumento que tenemos es entonces la PALABRA.

Algunos no saben como hablarle a la gente y tal vez creen que lo que suponen hacer ahora es ir a dar una charla en algún retiro. Otros quisiéramos hablarle al mundo entero de Cristo, pero no siempre lo hacemos bien y asustamos a la gente. Por eso nada mejor que ver como lo hacía Cristo, que es nuestro mejor maestro en todo.

En el Evangelio hay un pasaje increíble en el que Cristo nos da una lección sobre cómo hablarle a las personas y es el pasaje de Cristo con la Samaritana. Está en Juan 4, 1- 12 y lo voy a leer:

Los fariseos se enteraron de que Jesús tenía más seguidores y bautizaba más que Juan. Cuando Jesús lo supo, salió de Judea para volver a Galilea. En su viaje tenía que pasar por la región de Samaria, de modo que llegó a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del terreno que Jacob le había dado en herencia a su hijo José. Ahí estaba el pozo llamado de Jacob. Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo; era cerca del medio día. Los discípulos habían ido al pueblo a comprar algo de comer; en eso una mujer de Samaria llegó al pozo a sacar agua y Jesús le dijo: " Dame un poco de agua" ; pero como los Judíos no tienen trato con los Samaritanos, la mujer respondió: " ¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides agua a mí que soy samaritana ?".

Aquí tenemos ya varias lecciones maravillosas que nos da el Señor. Imaginémonos la escena. El Señor viene cansado de haber caminado por muchas horas por el desierto. Es medio día, hace un sol horroroso y todos andan muertos de hambre. Por eso los discípulos andan trayendo comida. Pero el Señor no deja pasar la oportunidad.

Fijémonos: el Señor no ha hecho un viaje especial para hablar con la Samaritana. Se trata de un encuentro casual, pero el Señor siempre está listo para anunciar el Reino. Primera lección: Debemos ser apóstoles las 24 horas del día y aprovechar las circunstancias normales de la ida y hasta un encuentro casual para hablarle a las personas de Cristo.

Segunda lección: Debemos tomar nosotros la iniciativa y no esperar a que nos pregunten. Tercera lección: Es que el Señor no excluye a nadie de su AMOR. Los judíos y los samaritanos eran enemigos mortales, hasta el punto que la samaritana le extraña incluso el que le dirija la palabra. ¡Con nosotros tiene que ser igual !

Un cristiano no supone tener enemigos y si los tiene supone amarlos, cualquiera que sea su ideología, cualquiera que sean sus convicciones, cualquiera que sea su bandera, o su condición social. . El Señor espera que nosotros no excluyamos a nadie de la buena noticia.

Otra lección y ésta muy importante: El Señor no se acerca a la samaritana y sin más ni más le dice: " Señora, Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida, y nadie viene al Padre sino por Mí". Posiblemente lo hubieran visto como loco.

El Señor primero establece un interés común. La samaritana anda buscando agua y el Señor le habla ¿de qué ?: ¡De agua ! Y al agricultor le habla de semilla en el campo, y a la ama de casa de la dracma perdida, y a los pescadores de redes y peces, y a muchos de ustedes les hablaría de béisbol o de boxeo o de fútbol. Es decir inicia la conversación con algo que al otro le interesa.

Sigo leyendo:

Jesús le contestó: si conocieras el Don de Dios y quién es el que te está pidiendo agua, tú le pedirías a El y El te daría agua viva.

La mujer le dijo: Señor, ni siquiera tiene con qué sacar el agua y el pozo es hondo, ¿De dónde vas a darme agua viva ? Nuestro antepasado Jacob nos dejó este pozo del que él mismo bebía y bebían también sus hijos y animales; ¿Acaso eres Tú más grande que él ? Jesús le contestó: Todos los que beben de esta agua volverán a tener sed, pero el que beba del agua que yo te daré, nunca volverá a tener sed, porque el agua que Yo le daré brotará en él como un manantial de vida eterna.

La mujer le dijo: Señor dame de esa agua para que no vuelva yo a tener sed ni tenga que venir a buscarla".

Aquí tenemos otra lección del Señor: Después de haber iniciado una amistad o una relación, le habla de algo que El tiene y que ella no tiene. Le habla de algo mejor para ella. De algo que la haría muy feliz. No la está engañando. Es algo que desea sinceramente para ella.

Igual nosotros: Los cristianos tenemos algo que el mundo necesita y que no tiene. Tenemos a alguien que es la luz y la salvación del mundo, al que ni siquiera conocen o del qué ni siquiera han oído hablar.

Pero tenemos también algo mejor que ellos no tienen. La vida que ahora estamos viviendo la quisiéramos sinceramente para ellos: nuestra paz, nuestra alegría, el amor con que nos relacionamos, nuestra lealtad mutua, nuestra fortaleza ante las dificultades, la manera con que nos ayudamos mutuamente. Nuestra confianza aun ante la muerte misma, etcétera.

Vamos a seguir leyendo:

Jesús le dijo: Anda a llamar a tu marido y vuelve acá. La mujer le contestó: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien dices que no tienes marido, porque cinco has tenido y el que ahora tienes no es tu marido; es cierto lo que has dicho. Al oír esto la mujer le dijo: Señor, ya veo que eres un profeta.

Aquí tenemos una lección muy importante que a veces olvidamos. El Señor la confronta con su pecado, pero no la condena ! No le dice: " Vieja adúltera, zángana, tal por cual, ya llevás cinco hombres en tu cuenta y andás ya con el sexto" ¡Te vas a condenar !

Del mismo modo no podemos llamarle bueno a lo malo, debemos sin embargo ser como el Señor que aborrece el pecado pero ama al pecador. Podemos confrontar a una persona con sus faltas y pecados, pero sólo para decirle que el Señor quiere borrarlos para siempre y que nosotros mismos la amamos y la aceptamos, porque también un día fuimos como ella y el Señor quiso compadecerse de nosotros.

Al confrontar a una persona con su vida, nos puede pasar lo que ahora le pasó al Señor; fíjense bien. Le dice la samaritana:

Nuestros antepasados adoraron a Dios aquí, en este monte, pero ustedes los judíos dicen que es en Jerusalén donde deben adorarlo. Jesús le contestó: Créeme mujer, que llega la ahora en que ustedes adorarán al Padre sin tener que venir a este monte, ni tener que ir a Jerusalén. . . . . Llega la hora y ya estamos en ella, en que los adoradores adoraran al Padre en espíritu y en verdad.

¿Qué pasó aquí ? Lo que nos pasa a cada rato; la samaritana al verse confrontada con su vida desordenada, se sale por la tangente. Cambia de tema, se sale del campo de lo personal y empieza a hablar de teología. ¡No falla !

Estás tratando que alguien, tal vez por primera vez en su vida, se enfrente al hecho de que se lo está llevando la trampa, que ya no puede seguir así, entonces te dice: Hombre la verdad es que este retiro no me conviene porque yo no creo en la manzana de Adán. O, la verdad es que todos los curas son ladrones. O sino, explícame como es eso de la ballena que se tragó a Jonás.

Desde luego la respuesta es :mí no me jonás. No me hablés de tangos que ya murió Gardel, dejá a Jonás en paz, a los curas con sus problemas, y a Eva con su manzana, qué lo que necesitás es ser sincero con vos mismo y despapayarte ya.

El Señor la regresa al plano de lo personal.

Dice ella: Yo sé que va a venir el Mesías y cuando él venga me lo explicará todo. Jesús le dijo: Ese SOY YO. El mismo que habla contigo.

Nuestra evangelización debe conducir a eso. A un encuentro personal con Cristo. A un encuentro con el Salvador que había de venir. Muchas veces nos pasamos años hablando de doctrina, pero nosotros no seguimos una doctrina, seguimos a una persona. Al Cristo vivo y resucitado, el Hijo de María, Salvador del mundo. Es a El a quién necesitamos. Es Cristo lo que suponemos darles. Cuando una persona se encuentra con Cristo, miren lo que sucede:

La mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y le dijo a la gente: Vengan a ver a un hombre que me ha dicho lo que he hecho. ¿No será éste el Mesías ? Entonces salieron del pueblo y fueron donde estaba Jesús . . . Muchos de los habitantes de aquél pueblo de Samaria creyeron en Jesús por las palabras de la mujer que atestiguaba. Me ha dicho todo lo que he hecho. Cuando los Samaritanos llegaron rogaron a Jesús que se quedara con ellos. El se quedó allí dos días y muchos más creyeron en Él al oír lo que Él mismo decía.

Para una persona que ha tenido un verdadero encuentro con Cristo le es casi imposible no hablar de El. Espero que ustedes lo hayan encontrado. Cuando uno encuentra a Jesús su vida ya no vuelve a ser la misma. Y esto nos lleva al segundo instrumento del que hablábamos antes.

Nosotros anunciamos la BUENA NUEVA con la PALABRA y con el TESTIMONIO.

Hermanos, un testigo no es un super-hombre. Testigo es simplemente alguien que puede dar testimonio de algo que es cierto porque a él le consta.

Yo vengo a dar testimonio de que Dios es AMOR. De que mi Señor es fiel. No vengo a decirles que yo soy bueno, sino que mi Señor es bueno. No vengo a hablar de lo que soy capaz de hacer, sino de que todo lo puedo en Aquél que me conforta. No vengo a presumir de santidad sino a presumir de que tengo por Dios y amigo al Santo de los Santos. Como la samaritana vengo a decirles que ahora si sé que todo esto es cierto, no porque me lo contaron, sino porque lo he comprobado por mi mismo.

Muchas veces no tenemos la oportunidad de hablarle a las personas, pero nuestras obras pueden hablar por nosotros.

Estoy seguro que algunos de ustedes están aquí hoy, no porque necesitaran o quisieran un retiro, sino porque necesitaban y querían tener algo que vieron en la vida de un amigo, o de un pariente y vinieron a buscarlo.

Supongo que hoy están claros de que no es que tenemos ALGO especial, sino que lo que tenemos es a ALGUIEN muy especial, que es quién hace posible todo lo demás.

Decía Monseñor Helder Cámara del Brasil, que tenemos que cuidar nuestras vidas, porque puede ser el único Evangelio que pueden leer nuestros hermanos. Yo creo que el cristiano es alguien que queriendo y tratando siempre de vivir conforme al Evangelio, reconoce con humildad que su vida estará siempre muy por debajo de la verdad de lo que predica.

Dicen que en una batalla Alejandro Magno se encontró con un soldado que huía en retirada y le pregunto: " ¿Cómo te llamas ?" " Alejandro" , le contestó el soldado. " Alejandro y huyes" , le dijo el emperador, " o cambias de actitud o cambias de nombre".

Nosotros podemos tener caídas y fracasos al igual que los demás. Lo que no podemos es vivir exactamente igual que antes, y presumir del nombre de Cristianos. O cambiamos de nombre o cambiamos de actitud.

Me preguntarán que es más importante, si la palabra o el testimonio. Eso es como preguntar cual es más importante, si la pierna izquierda o la pierna derecha. Con una que te falte estás tullido, es decir está listo y servido.

Porque si te falta la palabra, creerán que sos buena persona, pero nunca sabrán quien es tu Roca y tu Fuente de Poder. Serás admirado quizás, o respetado como honorable ciudadano, pero no apóstol de Cristo. Ellos no encontrarán lo que vos encontraste. Pero si falta el testimonio, difícilmente aceptarán lo que les digás, y tampoco encontrarán al Salvador.

El tercer elemento que mencionábamos es la comunidad.

Y finalmente vengo a decirles que la vida en la nueva casa de apartamentos es mucho mejor que la del mundo. Porque he conocido las dos, y cambiaría mi vida pasada toda por un solo minuto en la nueva.

Yo sólo quiero decirles que no solo vivo una vida nueva, sino que vivo en un mundo nuevo. En un mundo totalmente distinto, donde las personas son distintas y la manera como nos relacionamos es distinta, y nuestros hijos son distintos, y nuestras esposas son distintas.

Un mundo en donde el otro no es mi rival o mi enemigo mientras no se demuestre lo contrario, sino mi hermano y mi apoyo.

Donde la gente camina en la luz, y hay limpieza en sus ojos y sinceridad en su corazón. En donde los problemas de uno son problemas de todos, y las alegrías de uno son alegrías de todos. Hoy nos preguntamos como pudimos alguna vez vivir de otra manera.

Y este es otro instrumento del Señor.

La comunidad de los hermanos que muestran a los viejos inquilinos una alternativa distinta de convivencia humana, basada en el amor y en el poder del Señor.

Sólo tengo una cosa más que decirles, para la samaritana, su encuentro con el Cristo no fue el final de todo, sino el principio de una vida nueva. Muchas de las cosas que haremos seguirán siendo las cosas sencillas de todos los días, pero todo lo que hagamos tendrá un nuevo sentido.

Hoy estamos involucrados en una empresa increíble, somos parte del pueblo al que ha sido confiada la salvación del mundo. Con nuestros actos y omisiones podemos adelantar o retrasar la segunda venida del Señor.

En este pueblo y en esta misión todos tenemos un lugar que ocupar y cada lugar es importante. Debemos encontrar el nuestro; porque el lugar que vos suponés ocupar nadie lo puede ocupar por vos.

A los ojos del Señor cada uno de nosotros es único e insustituible. Por eso soñó contigo desde la eternidad, esperó tu llegada con ilusión y hoy espera tu regreso a la casa del Padre para trabajar con El en la construcción de ese mundo que un día tendrá a Cristo por único SEÑOR. A El la gloria, el honor y la alabanza, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. ¡Amen!

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Los Escogidos del Señor

A Erwin y Rigo

Escogidos del Señor

que siguen descansando en paz.

I. Introducción

Después de leer la charla sobre la Extensión del Reino podemos asomarnos a los personajes que escogió el Señor para esa misión tan importante. Si tú te cuentas entre los llamados quizás te hayas preguntado: ¿Qué habrá visto el Señor en mí, que le gusto tanto ? ¿ Será que lo tiene ciego el amor ? O por el contrario habrás pensado: ¡Clase de discípulo el que se gasta mi Señor !

Una cosa es cierta y es que fue Él quien nos escogió entre muchos llamados, y que nos escogió tal como somos. Más aún, que como nos recuerda San Pablo, nos escogió como éramos antes de conocerlo, cuando no nos gustábamos ni a nosotros mismos.

Queda entonces flotando la pregunta: ¿Que habrá visto el Señor en mí, para escogerme ? Tenemos una información que nos puede ser útil para averiguarlo y es que sabemos de al menos doce personas que nos consta llamó y escogió Él personalmente y de las que han quedado escritas ciertas cosas que nos pueden ayudar a ver qué pudo ver en ellos al llamarlos.

En esta meditación vamos a asomarnos a la personalidad de sus doce primeros escogidos. A los que escogió antes que nosotros pero con un llamado y una misión idéntica a la nuestra.

II. Simón y Andrés Barahona

Empecemos con el más visible de todos. Con Simón Barahona. Los evangelios lo mencionan 195 veces. El que más se le acerca es Juan con 29 veces y todos los demás juntos no llegan más que a 130 veces.

La primera pista sobre la personalidad de Pedro la encontramos desde su primer encuentro con Jesús. Sabemos que fue su hermano Andrés el que le presentó a Jesús, y a veces nos imaginamos que Andrés le dijo a Juan : Ya regreso, voy a llamar a mi hermano y se fue al Mc Donald’s de la esquina y lo llamó. Pero no fue así. Porque Juan El Bautista está predicando en Betania de Galilea. No la Betania cercana a Jerusalén donde vivió Lázaro, si no una Betania que está al otro lado del Jordán cerca de su desembocadura en el Mar Muerto, a 150 kilómetros de distancia. Y Pedro no duda en hacer aquel enorme viaje a pata para ir a platicar con Él.

Primera pista: Esta es gente que anda en busca de algo y que está dispuesta a fregarse por encontrarlo. Y al Señor le gusta la gente así. En algún momento dirá a las gentes que el que busca encuentra y al que llama se le abrirá.

Aunque con los judíos es muy difícil separar lo religioso de lo político, lo que éstos buscan no es un líder religioso. Están buscando al que va a liberar a Israel. Al Mesías esperado.

Cuando llega Pedro ante Jesús, y sin darle chance a Andrés de presentárselo, es Jesús quien se adelanta y le dice: Tu eres Simón Barahona, tú te llamarás Pedro ( Jn. 1: 42 ) Barahona o Barjona significa: Hijo de Juan o hijo de Jonás, aunque no ha faltado algún exégeta que lo deriven del acádico: Terrorista. Sabemos que Pedro tenía escondida por lo menos una espada que es la que saca cuando le vuela la oreja a Malco. Pero dejemos eso por ahora.

Sin más ni más Jesús le ha dado un nombre nuevo y no debemos olvidar que darle un nombre a alguien significa para los Judíos darle un destino, una vocación y que solo puede darlo quien tiene autoridad sobre él : Un padre a su hijo o el amo y señor a su esclavo. Jesús no solo le da un nombre sino que le cambia el que tiene y le da uno nuevo, como lo ha hecho con casi todos nosotros. Está indicándonos que el es El Señor y que tiene sobre nosotros una autoridad mayor que cualquier otra autoridad, incluyendo la de nuestros propios padres.

El evangelio no dice qué le contestó Pedro. Posiblemente no dijo nada. Se quedó mudo. Es muy frecuente en Pedro este no decir nada y quedarse rumiando las cosas interiormente. Como María, es alguien que guarda las cosas en su corazón aunque de momento no las entienda. Las medita y como veremos llega por eso a tener convicciones profundas que expresa entonces con valentía.

Otra característica de Pedro es que es un hombre que quiere saber la verdad de todo y que no se queda callado sin averiguarlo. Cuando los demás no preguntan él pregunta por los demás, aunque nadie lo haya nombrado su portavoz. Y esa es otra característica muy frecuente en los líderes que conozco.

En Lucas 8 : 45, por ejemplo, se narra el incidente de la hemorroisa. El Señor pregunta: ¿Quién me ha tocado ?. Adivinen quién responde a lo que nadie le ha preguntado. Contestó Pedro: Las gentes te aprietan y te oprimen y todavía preguntás quién te ha tocado ?. Pedro es alguien que está siempre atento a todo lo que hace, dice, o le pueda pasar a su Maestro.

En Mat. 15: 15 pregunta por el significado de una enseñanza difícil. El Señor está hablando aquello de que no es lo que entra en la boca lo que mancha al hombre sino lo que sale de su boca. Los Fariseos están furiosos porque eso es contrario a todas las leyes sobre la impureza ritual. Tomando Pedro la palabra le dijo: Explícanos la parábola. Para comenzar, no es parábola, sino enseñanza, pero a Pedro le da igual porque de todos modos no entiende ninguna de las dos. Pero Pedro quiere saber y entender y jamas deja de preguntar lo que no entiende.

En Mat. 18: 21 le pregunta al Señor : ¿Cuantas veces debo perdonar las ofensas que me haga un hermano ?va conociendo el modo de pensar y de sentir de su maestro.

En Mateo 11: 21 pregunta sobre la higuera que se ha secado y el Señor les enseña sobre el poder de la oración. .

En Mateo 19: 27 Quiere saber que puede esperar para él y le dice: Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Que recibiremos pues ?. El Señor les ofrece entonces 12 tronos y a cuantos lo dejen todo por Él, el ciento por uno aquí en la tierra y de ipegüe la vida eterna. El que no habla de estas cosas con el Señor jamás se va a enterar del plan perfecto que tiene el Señor para cada uno de nosotros.

Tiene una gran confianza con su Señor y se interesa también por sus amigos hasta el extremo de meterse en lo que no le importa: En Juan 21: 20 pregunta que va a ser de Juan. La respuesta ya la sabemos : ( Y ) ¡ A vos que te importa !

Este querer saber y entender todo lo que dice su Maestro y querer conocer hasta su pensamiento y sus planes hará que Pedro sea el primero en descubrir, interiorizar, y proclamar lo que otros callan. Quién dicen ustedes que es el Hijo del Hombre ?, preguntó Jesús a sus Discípulos. Y una vez más, sin que nadie lo haya nombrado representante del grupo, es Pedro quien contesta: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Vivo ( Mat. 16: 13-16 )

El conocer íntimamente y amar profundamente a su Maestro hace posible el que Pedro acepte aún las cosas que no entiende, y permanezca fiel a su doctrina aunque todos los demás lo abandonen.

En Juan 6: 68-69 Jesús dice una burrada sublime. Está hablando del más bello de todos sus milagros y más sublime de todos sus misterios :

Les aseguro que si ustedes no comen el cuerpo del Hijo del Hombre y beben su sangre, no tendrán vida. . . Al oír estas enseñanzas muchos de los que seguían a Jesús dijeron: ¡Esto que dice es muy difícil de aceptar !¡Quién puede hacerle caso ?. . . Desde entonces, muchos de los que habían seguido a Jesús lo dejaron y ya no andaban con El. Jesús le preguntó a los doce discípulos: ¿También ustedes quieren irse ? Simón Pedro le contestó: ¿Y a donde iremos Señor ?¡Solo Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros ya hemos creído y sabemos que tú eres el Santo de Dios !

Aunque no entienda ni juco, nada lo puede ya separar a este discípulo de su Señor. Hasta el día de hoy ésta sigue siendo la prueba suprema del discípulo: El permanecer fieles al Señor cuando no entendemos o no nos gusta su doctrina. Cuando preferiríamos una doctrina diferente más a nuestro gusto. Pedro pasa la prueba.

Hasta aquí hemos visto un poco la mente de Pedro. Asomémonos ahora a su corazón.

Pedro es todo corazón. Por eso es impulsivo y primero actúa y hasta después la piensa.

No me lavarás los pies jamás, le asegura a Jesús. Y cuatro segundos después: Si así vamos, lávame no solo los pies y las manos sino hasta la cabeza ! ( Jn. 13: 8 )

Por impulsivo también desenvaina su espada en Getsemaní sin medir las consecuencias. Si no ha sido por la obscuridad le parte la cabeza a Malco.

Por eso también es que se tira de la lancha a caminar sobre las aguas. El Señor le ha dicho ¡Ven !, y eso le basta. Y él va, sin calcular su fe.

En el lago de Tiberíades, después de la Resurrección, se tira al agua con todo y ropa porque ha visto a Jesús en la costa: ¡Es el Señor ! ( Juan 21: 7 ) Los demás llegan despacio en la lancha arrastrando la red llena de pescados. Pedro no sabe esperar.

En la Transfiguración todavía están los Moisés y Elías con el Señor cuando ya Pedro comenta: ¡Que bien que estamos aquí ! ¿ Por qué no hacemos tres tiendas ?

Por la misma razón promete lo que no sabe si podrá cumplir: Pedro intervino y le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti yo nunca me escandalizaré. Jesús le dijo: Yo te aseguro, esta misma noche, antes que cante el gallo me habrás negado tres veces. Dícele Pedro: Aunque tenga que morir contigo, yo no te negaré.

Jamás se curó de esto. Yo estoy seguro que fue él mismo el que dijo a sus verdugos: Yo no soy digno de morir como mi Maestro, a mi que crucifiquen patas arriba.

Para mí, hay tres pasajes que reflejan de manera especial el corazón de Pedro. El primero es muy divertido y está en Mateo 17: 24 : Unos judíos se acercan a Pedro y le preguntan: ¿No paga vuestro Maestro el diadracma ? El diadracma era un tributo anual que se pagaba para el templo. Dos miserables dracmas. Y Pedro contesta: Síiii ( ¿cómo se les ocurre siquiera que no lo pague ? ) Hermanos, una cosa es cierta: por lo menos el diadracma de ese año no lo había pagado ninguno de los dos. Y Pedro encubre la evasión fiscal de su Maestro y de su seguro servidor. A Jesús tiene que haberle caído en gracia este gesto de Pedro porque le manda entonces agarrar el anzuelo y en el pescado que saca encontrará lo justo para pagar el impuesto de los dos.

La enseñanza es que Pedro está dispuesto a hacer cualquier burrada por su Maestro. Dispuesto a mentirle al fisco. . . y dispuesto a buscar reales en la boca de un pescado.

La segunda burrada es tragicómica, y está en Mat. 16 : 22. Jesús anuncia su muerte inevitable. Pedro lo jala del brazo, se lo lleva aparte y lo regaña: ¡De eso nada !¡Ni se te ocurra !¡Que se vaya todo al carajo pero a vos no te tocan ! Y Jesús, a quien le ha costado y le costará sudor de sangre aceptar la voluntad de su Padre le contesta con una de las dos frases más duras del Evangelio: ¡Apártate de mí Satanás !.

Ni para los Fariseos tuvo Jesús palabras tan duras. Solo hay otra que se la compara en dureza y se la dice Jesús a la persona que más quiere en el mundo. . . a su madre, y por la misma razón. A Jesús lo han acusado de que cura con el poder de Satanás y quieren matarlo. Ella igual que Pedro, tampoco quiere que lo maten y ha llegado con sus parientes diciendo que no le hagan caso a lo que anda diciendo su Hijo, porque está loquito. Cuando le avisan que sus parientes están afuera esperándolo, el contesta: ¿Quién es mi madre y quienes son mis hermanos ?. Entonces, señalando a sus discípulos dijo: ¡Estos son mi madre y mis hermanos ! Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre, que está en el cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre. ( Mt. 12: 49-50 )

La mamá que yo conocí no es esa, sino la del Fiat: ¡He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra ! Cuando es su propia vida la que está en peligro, ( porque José pudo haberla acusado de adulterio ), María no titubea en hacer la voluntad del Padre. Pero ahora es la vida de su muchachito la que corre en peligro y el amor no la deja pensar. Y el chavalo, que salió a su mama, hará por amor una burrada mil veces mayor que querer salvar a su hijo diciendo que está loco, que es querer salvar a todos los que estamos aquí, colgándose de una cruz, y pidiendo luego al Padre nos perdone porque estamos locos y no sabemos lo que hacemos.

Pero los que lo amamos necesitamos saber que aunque está dispuesto a tolerar muchas cosas, hay algo que no le tolera ni a su madre: Y es el oponerse a la voluntad de su Padre Celestial. Desde chiquito, a los doce años de edad, se lo advirtió en el templo a su mamá. La última burrada de amor la comete Pedro el día de la captura en Getsemaní. Que es irse a meter a la casa de Caifás.

Lo hace advertido por el Señor: Pedro, Antes que cante el gallo me habrás negado tres veces. Cristo prefiere que no se arriesgue para que no le pase nada a su Pedro, aunque para que no le pase nada tenga que Pedro huir como los demás. Y por amor hace ahora lo mismo que hicieron Pedro y María, que estuvieron dispuestos a que el Mesías huyera de la cruz con tal que no le pasara nada a su Jesús. Toda la pasión no es más que un drama de amor absurdo.

Y Pedro negó a su Maestro conforme le había sido anunciado. Los otros están tranquilos escondidos. Nunca negarán a su Maestro como Pedro. Dos mil años después la gente sigue recordando a Pedro como el cobarde que lo negó. Se olvidan que le pasó por andar queriendo tanto, y se les olvida como fue que sucedieron las cosas. Porque esto es lo que en realidad le pasó:

Para entender la magnitud de su imprudencia hay que leer a Juan que lo narra así:

( Juan 18: 15 - S.S. ) Seguían a Jesús ( y al pelotón de guardias ) Simón Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del Sumo Sacerdote y entró con Jesús en el atrio del Sumo Sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Entonces salió el otro discípulo, el conocido del Sumo Sacerdote, ( le ) habló a la portera e hizo pasar a Pedro. La muchacha portera dice a Pedro: ¿ No eres tú también de los discípulos de ese hombre ?

¡La primera en la frente ! Pasémonos a Mateo 26: 71:

Cuando salía al portal le vio OTRA criada y dijo a los que estaban allí : Este estaba con Jesús el Nazareo ! (¡Segundo balazo de adrenalina ! ). . . Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: Ciertamente tú también eres de ellos pues además tu modo de hablar te descubre !

Para entonces ya Pedro está bañado en sudor. Lempo y berrejo.

Regresemos a Juan 18: 26.

Uno de los siervos del Sumo Sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dice: ( Que ) ¿No te vi yo en el huerto con él ?. Pedro volvió a negar y al instante cantó el gallo.

A Pedro lo venció el miedo. Jesús, que pocas horas antes conoció el terror en Getsemaní, lo comprende. Pedro no es un cobarde porque en lo que se metió por amor era una verdadera locura. Es un osado irresponsable y un loco de amor, pero eso es otra cosa. Y Jesús lo sabe: ¿Pedro, me amas ? ¡Señor, te consta que te amo !. Si Pedro, pero ¿ me amas más que estos ? Y Pedro no le echa tierra a sus hermanos, porque también los ama, aunque sabe que se portaron peor que él : Señor, Tú sabes que te amo. No hagamos comparaciones odiosas. Yo actué mal y los pecados ajenos no justifican los míos.

Y el resto me lo imagino así: Simón Barahona, ¿ te acordás cuando te dije: tú eres Pedro ?Te has pasado tres años queriendo averiguar quién era yo y qué es lo que quiero de vos. Ahora te lo digo: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Jesús hizo ésto, porque, como a la otra a quién amó tanto, mucho se le perdonó porque había amado mucho.

Hermanos, ese es Pedro. Un hombre como muchos de ustedes. Con un chorro de defectos. Es impulsivo, igualado, colevaca, hablantín, fanfarrón, temerario irresponsable, metiche, y quizás hasta un poco interesado. Pero que tiene todas sus cualidades humanas al servicio del Señor y toda su personalidad centrada por la esperanza y potenciada por el amor.

Ahora quisiera decir unas cosas con respecto a su hermano Andrés

Cuando se da la lista de los doce, Andrés es siempre mencionado de segundo, junto a su hermano Pedro. Sin embargo en los tres evangelios sinópticos no se menciona a Andrés ni una sola vez, excepto al dar la lista completa de los discípulos. Solo Juan, que es su compañero de andanzas con El Bautista y de su búsqueda del reino mesiánico, habla de él. Lo hace en tres ocasiones y en cada una de ellas Andrés está presentando a alguna otra persona a Jesús:

En la primera a su hermano Pedro ( Jn. 1: 40: 42 )

La segunda vez llevándole a Jesús el chavalo que tenía los cinco panes y que Jesús multiplicará. ( Jn. 6: 8-9 )

Y en la tercera para presentarle a los griegos que querían hablar con Jesús y que Felipe no se atrevió a presentarlos. ( Jn. 12: 20-22 )

Sin embargo no hay nada en Andrés que nos dé la imagen del baboso. Me lo imagino serio, callado, firme, desinteresado y servicial. No le interesa ser el protagonista de la película. Su papel es el facilitar y hacer posible que pasen las cosas. El perfecto asistente. La mano derecha del líder y que está siempre a su lado, pero que no le interesa ser el primero. Aunque fue el primero junto con Juan en conocer y seguir a Cristo, y estará con El hasta el final. El primero en hablar de Jesús al conquistar a Pedro para el Señor. No pregunta como Pedro cual será su recompensa. Su recompensa es estar junto a Jesús. Yo conozco muchos líderes como Andrés. Sin él no serían posible muchas cosas. Dios necesita de personas como Andrés.

Sigamos con los demás porque de todos podemos aprender un poco.

III. Santiago y Juan

Hablemos ahora de Juan, el pescador hijo de Zebedeo y luego hablaremos de su hermano Santiago. Ya Cristo conocía a Juan. Después de escuchar a Juan El Bautista llamarlo El Cordero de Dios a quién no el es digno de desatarle la correa de los zapatos, lo sigue junto con Andrés y se quedan un par de días con Él en el desierto: ¿Maestro donde vives ?¡Ven y lo verás ! Pero es hasta ahora que lo llama cuando está arreglando sus redes junto con su padre y sus criados. ( Mt. 4 : 21 y Mi 1: 19 ) Si tienen criados y lancha no son pobres. Se ve que se rozan con las familias sacerdotales y por eso veremos entrar a Juan a la casa del Sumo Sacerdote la noche del prendimiento y del juicio de Jesús, que de alguna manera escuchó.

Posiblemente eran primos del Señor. Al pié de la cruz aparece una Salomé, hermana de María la Madre de Jesús. ( Jn 19, 25 ) y madre de los hijos de Zebedeo, es decir de Santiago y Juan. ( Mt. 27, 56 ). Recordemos que será Juan quien después de muerto Jesús se hará cargo de su madre. A lo mejor por este parentesco se creyeron también con derecho a ser sus ministros en el Reino ( ¡ Nepotismo puro ! ) y mandaron a la mama a intrigar. A la vieja no la alza a ver siquiera el Señor, pero volviéndose a los dos primitos les pregunta: ¿Podéis beber del cáliz que yo beberé ?.¡Síii, claro que sí !, contestan los dos angelitos. ¿ Ah sí ? Pues eso se los garantizo. Que lo beben lo beben. Con respecto a lo demás ya veremos. ( Mi. 10: 39 ) Uno de ellos, Santiago, será el primero de Los Doce en morir por Jesucristo, asesinado por Herodes. ( Hechos 12: 1-2 ).

El Señor les encajó los Hijos del Trueno. Si nos acordamos que Juan fue el último en escribir su evangelio y era ya tan viejo que la gente llegó a pensar que no moriría nunca, me parece que la imagen que nos dejan sus escritos es la imagen del Juan maduro, con la dulzura y placidez de la vejez. No es el Juan que caminó junto a Jesús cuando era un chavalo fogoso e impulsivo. Como creo también que lo derritió y transformó el amor, que es su tema preferido.

Porque el Juan que vemos en los Evangelios sinópticos es el chavalo Hijo del Trueno. El que no titubea en caminar 150 Kms para ir a escuchar a un loco peludo, vestido con piel de cabra que está anunciando la revolución. El que al igual que Pedro se va a meter a la casa de Caifás el día del Prendimiento. El que en Getsemaní se escapa desnudo de un guardia que lo tiene agarrado, quitándose la ropa como lo hacíamos nosotros de chavalos quitándonos la camisa, cuando jugábamos Arriba la Pelota.

El único que estará presente al pie de la cruz. Y el primero en correr y llegar al sepulcro vacío al conocer por Magdalena que su Señor ha resucitado.

Como fue discípulo de Juan el Bautista parece que agarró algo de su mal genio. En Lucas 9: 51-56 tiene dos arranques seguidos de arrechura. Primero le prohibe a uno que expulsaba demonios en nombre de Jesús, porque no es de los nuestros - le explica al Señor. ¡Quién sabe que le hizo al pobre exorcista ! E inmediatamente después, cuando el Señor manda mensajeros delante de él para conseguir hospedaje en Samaria, pero los samaritanos no quieren recibirlos, ya quiere armar el bochinche: Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto dijeron: Señor quieres que ordenemos que baje fuego del cielo y que acabe con ellos ? Pero Jesús se volvió y los reprendió. Luego se fueron a otra aldea.

Ese es mi Juan. No porque quiera acabar con los que se niegan a abrir sus casas a los discípulos de Jesús, sino el Juan que se ha tomado en serio el poder que les ha dado su Señor y está abierto a ordenar que baje fuego del cielo y el cielo mismo le obedezca. Tal vez un día de estos nos dé permiso el Señor de hacer otro tanto.

No sabemos quién transformó a Juan y lo hizo humilde, reflexivo, profundo en el conocimiento de las grandes verdades, sumiso, y sobre todo el que lo centró todo en el amor. Quizás haya sido su nueva Madre ( Juan, he ahí a tu Madre ), de la que ya no se separó nunca. Humilde, como María, que nunca aparece en primer plano, Juan no menciona ni una sola vez su nombre en el evangelio que él mismo escribió. Reflexivo como ella que guardaba todas las cosas en su corazón, será el primer gran teólogo cristiano. Sumiso como ella en su He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según su palabra. Y amoroso como ella que nos ha tomado como hijos, del mismo modo que él la tomó a ella como madre.

IV. Felipe y Natanael

Ahora quisiera hablar de mi apóstol preferido: Felipe, y de su gran conquista: Natanael. Sigo este orden porque es el orden en que el Señor los llamó.

La forma en que lo narra Juan es sorprendente. Dice así :

Al día siguiente Jesús decidió ir a la región de Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: Sígueme. Este Felipe era del pueblo de Betsaida, de donde eran también Andrés y Pedro. Felipe fue a buscar a Natanael y le dijo: Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en los libros de la ley y de quien también escribieron los profetas. Es Jesús el hijo de José. El de Nazaret.

Si tomamos al pie de la letra la cronología de Juan, no se ha dado todavía el llamado a los pescadores y Felipe resulta ser el primer discípulo a quien Cristo dijo: Sígueme. El primero en ser llamado.

Y ahí no más empiezan las Felipadas. Porque lo que caracteriza a Felipe es que, así como de Jesucristo dice el Evangelio que todo lo hizo bien, Felipe todo lo hizo mal. Lo vamos a ver en un momento, pero desde esta primera mención de Felipe ya se le retrata:

Primero, la Escritura no dice que ya conocía a Cristo ni que Cristo lo conociera a él. Cristo solo le dice : ¡ Sígueme ! y Felipe lo sigue sin más ni más. No pregunta, no la piensa, él se apunta. Ese es Felipe.

Segundo, pega inmediatamente la enorme carrera y se va a buscar a Natanael que es el hombre menos factible de convencer en todo Galilea.

Cuando lo encuentra desbarra. Porque dice hemos encontrado a ése del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas. . y hemos encontrado es mucha gente. En todo caso el Mesías lo encontró a El. Luego dice que Moisés escribió en la ley acerca del Mesías y ninguno de nosotros ha podido encontrar nada en la ley que hable del Mesías. Y finalmente le dice : Es Jesús, el hijo de José, el de Nazaret. Otra paseada doble porque Nathanael es de Caná, que queda a la orillita de Nazaret, y su reacción es si fuera el Mesías y de Nazaret yo ya me hubiera enterado y además ¿Puede algo bueno salir de Nazaret ? Y finalmente agrega que Jesús es hijo de José. Es el único en toda la Escritura que lo llama así. Todavía hace poco leía la argumentación de un teólogo diciendo que Cristo no había sido concebido por obra del Espíritu Santo y citando como autoridad las palabras de Felipito. ¡Todavía sigue dando problemas !

De lo que pasó con Natanael voy a hablar después. Ahorita vamos con Felipe.

Ya vimos que cuando unos griegos piden hablar con Jesús, Felipe no se atreve a decírselo directamente y le pide ayuda a Andrés que le hace caso porque sabe que Felipe es más corto que un real de tripa. El Señor no le hace caso a ninguno de los dos y ni alza a ver a los griegos. La pregunta es ¿ por qué buscaron los griegos a Felipe ?. Y es porque Felipe es un nombre griego: Filos Hipos: Amigo de caballos. Si tomamos en cuenta que Cesarea Filipi queda un poco al Norte de Betsaida en la provincia de Cesarea y que ésta era una colonia Romana romanizada y como todos los romanos admiradores de la cultura griega, es casi un hecho de que Felipe hablaba griego. Felipe era pues una especie de Miami Boy. ¡ Hablaba Inglés ! Hombre leido y estudiado puesto que desde la entrada le hace una gran exégesis a Natanael sobre el Mesías anunciado.

En Juan 14: 6 está el Señor tratando de explicarles algo sobre sí mismo como imagen e impronta del Padre, algo que San Pablo agarró al vuelo. Y les dice el Señor:

Si me conocéis a mí conoceréis también a mi Padre. . . desde ahora lo conocéis y lo habéis visto. Le dice Felipe: Muéstranos al Padre. Le dice Jesús: ( ¡ Animal ! ) ¿ Tanto tiempo que estoy con vosotros y no me conoces, Felipe ? ( Te acabo de decir que ) ¡el que me ha visto a mí, ha visto al Padre !

Parece incluso que al Señor le caía en gracia Felipe y hasta le daba bromas. En Juan 6: se narra la multiplicación de los panes. Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia el mucha gente, dice a Felipe: ¿Donde vamos a comprar panes para que coman éstos ? Y dice clarito la escritura: Se lo decía para probarle. Es decir por joderlo. Están en despoblado y ni en el Super de Jerusalén hubieran podido encontrar tanto pan, pero Felipe se saca su calculadora y empieza a hacer números por si acaso y dice: Doscientos denarios no bastan para que cada uno tome un poco. Aquí es donde Andrés que es más práctico y que ya había hecho su vuelo de reconocimiento, le dice al Señor: Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿que es eso para tantos ? Como quien dice, mejor comámosnoslos nosotros.

Tengo un amigo que se pone muy molesto conmigo porque le digo que hay un error en los Hechos de los Apóstoles. Que no puede ser que el Felipe de quien hablan los hechos de los Apóstoles sea Felipe el Diácono y no nuestro Felipe. Porque no es razonable que acabando de nombrarse diáconos porque hay problemas con la atención a las mesas y a las viudas, recién nombrados se vayan todos a evangelizar. Dos, porque al dispersarse por la persecución en Jerusalén solo a Felipe se le pudo ocurrir el empezar con los samaritanos que no podían ver un Judío a 100 metros de distancia y ni siquiera se hablaban, como aprendimos en el pasaje de La Samaritana. Porque evangelizó luego en Cesarea, que era el patio de Felipito. Porque su gran éxito apostólico fue convencer a un eunuco que iba acostado en una litera y Felipe se sube a la litera para evangelizarlo. De repente lo arrebata el Espíritu y va a parar a Azoto que quién sabe donde queda. Y por último porque al bautizar a sus conversos lo hace con el bautismo de Juan y se le olvida bautizarlos en el nombre de Jesucristo. Todo esto lleva el sello inconfundible de Felipe.

Bromas aparte, todos hemos conocido a muchos Felipes. En mi experiencia son los que verdaderamente convencen y conquistan a los hombres más difíciles. Gente sencilla, todo corazón. Lo único que quieren es servir, y no les importa si no se sienten capacitados para hacer lo que se les pide. Ellos van y hacen lo que les pidás y ni siquiera se preocupan en prepararse. Generalmente terminan consiguiendo lo que se quería, aunque hayan hecho las cosas más absurdas en el proceso y te den ganas de ahorcarlos. En un retiro sueltan diez herejías y escapan de matar al Rector de un infarto, pero la gente se convierte. No les pidás que sean Coordinadores de una Comunidad porque la hunden, pero de ahí en adelante podés pedirles lo que querrás. Descansan totalmente en el Señor.

¡Limpios de corazón los desgraciados !. Generalmente andan una sonrisa en los labios que no se les borra ni para dormir. En verdad en verdad os digo que si no os hacéis como niños, no entrareis en el Reino de los Cielos. Felipe ya está en Palco Alto. Y para que nos arda es el único al que podemos llamar Apóstol de Apóstoles.

Y ahora digamos algo sobre su primera conquista:

Natanael, llamado también Bartolomé

A mí me recuerda mucho a uno de nuestros candidatos a la Presidencia de la República. Cortante, antipático, autosuficiente, mandón y hasta grosero. . . pero líder. Es interesante la manera como lo aborda Jesús que no acostumbraba halagar los oídos de nadie para llamarlo: " Vio Jesús que se acercaba Natanael ( con Felipe ) y dijo de él: Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño. ( O doblez ) Y le dice el jayán de Natanael: ¿Y de cuando me conocés ? Allí se equivocó. Le respondió Jesús: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas bajo la higuera, ( yo ) te vi. Natanael se puso lempo y solo pudo decir: Rabí tú eres el hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. Y ahí murió Sansón con todos los Filisteos.

Nadie supo nunca que estaba haciendo Natanael bajo la higuera. Pero tiene que haber sido algo muy gordo. En mi grupo tenemos varias teorías pero no se las voy a decir.

También conocemos este tipo de líder. Serio, monolítico. Estudioso y posiblemente amigo de las discusiones y elucubraciones de altura. Cuando dice sí es sí y cuando dice no es no. No entiende de halagos, ni de amenazas, ni de promesas. Se puede contar con él y confiar en él. Hará siempre lo que es recto. No le interesa quedar bien con nadie. No lo pongás jamás de encargado de relaciones públicas.

Tiene una sola debilidad: Los Felipes. Por un amigo es capaz de hacer cualquier cosa, si se la pide con la limpieza de corazón de un Felipe.

V. MATEO EL PUBLICANO

Hablemos ahora de Mateo, llamado también Leví, el publicano, cobrador de impuestos. Lo llama el propio Jesús. En Mi. 2: 14. leemos: Salió de nuevo por la orilla del mar. Toda la gente acudía a él y les enseñaba. Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: Sígueme. El se levantó y lo siguió.

Punto. Posiblemente escuchó esas enseñanzas de Jesús a la orilla del mar y eso le bastó para seguirlo. Algo muy difícil para un hombre adinerado como tenían que serlo los cobradores de impuestos, que compraban el derecho a Roma y pagaban por adelantado un porcentaje de lo que los Romanos calculaban tenía que recaudar. No podía darse el lujo de no cobrar y para conseguirlo le ayudaban algunos soldados romanos. Con sobrada razón era un ser despreciable para todos los Judíos porque no solo se lucraba a expensas del pueblo, sino que con los impuestos recaudados fortalecía al imperio opresor.

Marginado por todos tiene que haber sido un resentido social que odiaba a su gente y a los romanos por igual. Se rozaba solo con otros como él. Por eso es que inmediatamente después de su conversión reúne a toda esa gente a una comida y a Jesús con sus discípulos. ( Mat. 9: 9-13 )

Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo, los Fariseos decían a los discípulos: ¿ Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores ?

En la película de Ceffirelli sobre la Vida de Cristo Pedro se niega entrar a la casa de Mateo. Es casi seguro que los Discípulos lo rechazaron y marginaron tanto como los demás porque Mateo no toma nunca la palabra en todos los Evangelios. Su silencio es muy elocuente cuando recordamos su increíble dominio de las Escrituras y de las profecías mesiánicas cumplidas en Jesucristo. Que no hay desinterés en su silencio lo demuestra el que escribirá el evangelio más minucioso y acucioso de todos los sinópticos. Es alguien que está alerta, absorbiendo todo lo que oye y ve, y lo va cotejando mentalmente con sus conocimientos sobre el que había de venir.

Para mí la conversión más dura de todos los Doce es la de este hombre retraído y silencioso. Rico y a la vez rechazado, es una mezcla que lleva a la amargura profunda. Lo vemos a nuestro alrededor. Posiblemente asqueado hasta de sí mismo. Y ahora se encuentra rodeado por un grupo de patriotas, cuya radicalidad va desde colaboradores o simpatizantes de la revolución como Pedro, Santiago, Andrés y Juan, hasta Simón el Zelotes, guerrilleros de la época, y cuyo cambio de corazón debe haber sido muy lento.

Detrás de alguien capaz de dar un paso tan inmediato y tan duro, y capaz de soportar por años una relación tan dispar, solo puede haber un hombre de convicciones muy profundas, de decisiones muy firmes y de una devoción muy grande por su Maestro.

Yo estoy seguro que lo que cambió para siempre el corazón de Mateo fue la respuestas que dio entonces Jesús: No necesitan médico los que están sanos sino los que están mal. Id pues a aprender aquello de : Misericordia quiero y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores. ( ¡AMEN ! )

VI. TOMÁS, El Gemelo

Hablemos ahora de Tomás. Para muchos es el descreído del grupo. Tal vez cambiemos de opinión después de conocerlo.

Tomás es un hombre valiente y decidido, cosa que no suelen ser los hombres que no tienen fe. Poco antes de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén sus enemigos han tomado ya la decisión de matar a Jesús y los Apóstoles lo saben. Les avisan que Lázaro ha muerto y Jesús decide ir a Betania que está muy cerca de Jerusalén. Entonces Tomás llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: Vayamos también nosotros a morir con él. " ( Jn. 11: 16 ) Cuando las cosas son claras Tomás no titubea.

Pero hay un incidente en donde se refleja que es alguien que necesita explicaciones claras. En Jn 14: 2-5 dice Jesús:

En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo. Para que donde esté yo, estéis también vosotros. Y donde yo voy sabéis el camino. Le dice Tomás: Señor ( si ) no sabemos donde vas ¿ Como podemos saber el camino ? Le dice Jesús: Yo soy el camino, la Verdad y la Vida.

Analicemos la escena. El Señor está anunciando cosas sublimes: El tiene que irse pronto a la casa del Padre, es decir : lo van a matar. El quiere que sus discípulos estén por toda la eternidad junto a Él y por eso volverá y se los llevará con Él. En semejante momento hay uno, como muchos que yo conozco, que te interrumpen la charla en su parte más sublime y te dicen: Barájamela más despacio. Déjate de poesía. Explícame cómo es la cosa. Ese es Tomás. No es que no cree. Es que como al Maestro de Tarca le gusta tener las cosas agarradas por su nombre. En el peligro son las cosas sin nombre las que dañan.

Yo no voy a contradecir a mi Señor que es el primero en llamar incrédulo a Tomás. Y efectivamente, Tomás no es un crédulo como Felipe que si le dicen: ¡Hemos encontrado al Mesías!, ya está convencido de que quien sea el fulano que se encontraron, ése es el Mesías esperado. Pero no es un descreído, ni más incrédulo que los demás. Hombre de poca fe, llamó Jesús a Pedro. Tampoco Pedro y Juan creyeron a la Magdalena, a Juana o a María la de Santiago la historia del sepulcro vacío ( Lucas 9 ) y es para convencerse por sí mismos que corren en busca de evidencias. Tampoco creyeron a los de Emaús, sino que precisamente estaban discutiendo sobre eso cuando se les apareció Jesús. ( Lc 24: 36 )

En Jn. 20: 19 Jesús se aparece a sus discípulos y Tomás no está. Lo único que le dicen los otros es: ¡Hemos visto al Señor ! Lo mismo que habían dicho las tres viejas histéricas que llegaron con el cuento el Domingo de Resurrección. Y la reacción de Tomás es: ¡Vamos a ver ! ¿Se murió o no se murió ?. Si se murió está muerto, y por eso, a no ser que meta mi dedo en el agujero de los clavos y mi mano en el costado no voy a creer que está vivo, porque no hay quien pueda estar vivo después de esa clase de muerte. Y si no está vivo está muerto. Punto.

No es que no cree que los demás vieron a Jesús. Yo creo que hay gente que ha visto platillos voladores. En lo que no creo es en los platillos. Con Tomás es igual. Sencillamente en sus categorías mentales no existe un lugar para el concepto de resurrección. Y con toda razón. Nadie había resucitado antes de ese modo, ni ha vuelto a resucitar desde entonces. Juan necesitó de una visión especial para entenderlo:

Cuando lo vi caí a sus pies como muerto. El puso su mano derecha sobre mi diciendo: No temas, soy yo, el Primero y el último , el que vive estuve muerto pero ahora estoy vivo por los siglos y tengo las llaves de la Muerte y del Hades. ( Apoc. 1 : 17 )

Tampoco en la mente de los demás apóstoles cabe entonces la idea de resurrección. Dice Lucas que aterrados y llenos de miedo creían ver un fantasma. ( Lucas 37 ) Y eso es otra cosa. La idea de que al morir algo de nosotros permanece para siempre era algo aceptado por el pueblo Judío. Pero la idea de la resurrección de la carne es otra cosa. La fórmula del ángel en el huerto: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo ? ¡No está aquí, ha resucitado !, es decir, Había muerto, pero ahora vive, es totalmente nueva.

No es: no morimos del todo, sino que algo permanece. Mucho menos: creíamos que se había muerto pero parece que no. Si no: se murió de verdad y estaba totalmente muerto. Inri. Cadáver. Tumba fría. Ahora resucitó y está totalmente vivo en cuerpo alma y divinidad. Juan lo dice clarísimamente en Juan 20: 8:

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó. , pues hasta entonces no habían comprendido que según la escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos.

Todos los demás necesitaron también tocarlo para creer: Mirad mis manos y mis pies. Soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo. ( Lucas 19 )Y dice Lucas que ni así acababan de creerlo.

La fe de Tomás ya andaba tatarateando, como lo muestra el hecho de que el Domingo anterior ni siquiera llegó a la reunión. Ahora le llegan con el cuento a Tomás, de que estaban con las puertas cerradas, que Jesús se les apareció entre ellos atravesando paredes, y que luego desapareció. Pero que ellos lo tocaron y tenía carne. ¡ Como no, Chon ! No es que no les cree que estuvo y que lo vieron. Es que no entiende lo que no tiene por qué entender. Nosotros no lo entendemos todavía. Y Tomás es el tipo de hombre que necesita entender.

Lo que sucede ahora sí que es increíble. Aquel hombre que no creía en la resurrección, proclama ahora, después de tocar la carne de Jesús, y cree ahora en algo mil veces más difícil de creer: ¡Señor mío y Dios mío !¡Cree en un Dios de carne y hueso ! En un hombre que es Dios y en un Dios que es hombre de carne y hueso como nosotros. Nadie hasta ahora había creído en semejante estupidez. Dioses que se disfrazan de hombre como Zeus, sí. ¿Enviados de Dios ? Todos los que querrás ! Hombres semidioses, también. ¿Hijos de Dios ?: ¡Blasfemia ! Por decir eso condenaron a muerte al Nazareno. Pero Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado y por eso de carne , pero no creado, de la misma naturaleza que el Padre, pero a la vez semejante a nosotros en todo excepto en el pecado, jamás !

Posiblemente en ese mismo momento entendió Tomás adonde vamos y cual es el camino:

Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo. Para que donde esté yo, estéis también vosotros. El que no creía, fue sin duda el primero en entender la razón de nuestra esperanza.

VII. Los Desconocidos

El tiempo nos come y digo un par de cosas sobre Santiago el Menor, Simón el Celotas y Judas Tadeo:

De Santiago el menor nada nos dicen los evangelios excepto de que era primo carnal de Jesús, hijo de otra María, hermana de la Madre de Jesús. De él nos queda una carta que nos da una idea de su corazón, pero que no tengo tiempo de comentar. Detesta la envidia, la murmuración y la mentira y ama la misericordia y la comprensión.

Menos aún sabemos de Judas Tadeo, hermano menor de este Santiago y, por lo tanto, primo también de Jesús. También se le atribuye una carta que lo muestra como un hombre todo corazón.

También se cierne en la oscuridad Simón el Celotas, o Simón el cananeo, sinónimos los dos que expresan su pertenencia al grupo más revolucionario de los judíos del tiempo de Jesús. Son incontables sus muertes y daños.

VIII. El Traidor

Y con esto llegamos a Judas, el Iscariote. También de Judas podemos creer que era un revolucionario. Algunos piensan que su Apelativo de Iscariote no viene de Sicar, que podría indicar su lugar de origen, sino de sicario, un tipo de puñal o daga que usaban los Celotas de entonces.

Ya sabemos que le gustaba el dinero, y que protesta cuando la pecadora arrepentida desperdicia, según él, un ungüento valiosísimo ( como $70. 00 dólares en puerto libre ) cuyo valor se pudo dar a los pobres. Que según Juan era ladrón. Que era el que manejaba los fondos del grupo. Que vendió a Jesús.

Pero justamente aquí es donde no encajan las cosas. Alguien que conoce el precio de las cosas, y que es ambicioso, no vende a un hombre tan peligroso como Jesús en treinta monedas de plata, que era el precio de un esclavo cualquiera. Ni tira luego los reales en el templo.

Casi todos los exégetas están de acuerdo en que se unió a Jesús, como casi todos los demás con un mesianismo político en mente. Que poco a poco su desilusión fue creciendo al ver que Jesús iba por otro camino. Últimamente no hacía más que anunciar su muerte y un Mesías muerto no sirve para nada. . . . excepto quizás como un mártir muy oportuno. Hay quienes piensan, con no poca razón, que su intención al procurar la muerte de Jesús fue el encender la chispa que provocaría el estallido de la revolución, como lo hizo en Nicaragua la muerte de Pedro Joaquín Chamorro.

IX: Consideraciones Finales

La figura de Judas nos sirve para cerrar esta meditación con algo que es válido para todos.

Cristo escogió a Judas igual que a los demás. Y lo escogió para ser una de las doce columnas de su reino. Lo escogió después de haber pasado una noche entera en oración y lo hizo porque esperaba que lo fuera y porque sabía que podía serlo. No fue el destino y mucho menos Cristo los que lo hicieron traidor. Fue Judas quien eligió traicionar. Y aún después de conocer su traición Cristo le continúa llamando: ¡ Amigo !

Jesús lo escogió en esperanza, sabiendo que de él como de los demás podría salir un santo o un traidor. Y esa es la idea que quería dejarle a Ustedes quien él también eligió personalmente.

Todos sus elegidos son diamantes en bruto. Con cualidades y defectos. Unos más, unos menos. Ninguno de ellos con la categoría para llevar a cabo la misión que les encomienda. Los Hechos de los Apóstoles los presentan como iletrados y plebeyos ( Hechos 4: 13 ) Para mí, la peor muestra de su debilidad, no consiste en haberse dejado vencer por el miedo, sino en haberse dejado vencer por el cansancio que los encuentra dormidos en el momento que más los necesita su Señor. Se diría que el Señor los escogió no por lo que eran si no por lo que podían llegar a ser en sus manos. Para que nadie se gloríe, dice San Pablo.

E igual sucede con cada uno de nosotros. Entre nosotros hay Pedros y Andreses, Tomases y Felipes, Natanaeles y Mateos, Santiagos y Juanes, Simones Celotas y Tadeos. Todos somos distintos, pero hay algo que está en todos nosotros y es la terrible posibilidad de ser santos o traidores, como Judas.

Que la misericordia y lealtad del Señor que nos llamó, nos guarde siempre a su servicio y un día podamos compartir aquellos doce tronos, gozar del el ciento por uno aquí en la tierra, y la vida eterna que el nos tiene preparada.

Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo. Para que donde esté Yo, estéis también vosotros. ¡ Así Sea !

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Hombres de Poca Fe

A Victoriano Arizti

Sacerdote empedernido

El Comité Organizador ha escogido como lema de nuestra VI Ultreya Nacional, y como mensaje de fondo para nosotros, el grito de Jesús a Pedro, su primer representante en la tierra, cuando en noche de tempestad y atemorizado por la violencia del viento y la furia de las olas, el Viejo Pescador, la Roca de la Iglesia, ha titubeado y se hunde: " Hombre de poca Fe, por qué has dudado. " ( Mat. 15: 31 ).

Un lema realmente hermoso, y un grito muy oportuno para todos los que pretendemos ser apóstoles de Cristo en este tiempo y lugar. Tiempo de tempestad, pero también tiempo de fe.

Cristo es el mismo ayer, ahora y siempre, y sus palabras tienen para hoy la misma vigencia de entonces. Necesitamos entenderlas y quizás de el entenderlas o no dependa incluso si nos hundimos en la angustia o somos sostenidos por la fe.

¿Qué nos dice realmente el Señor con ese grito suyo? ¿Qué enseñanza tiene para nosotros el gesto de este apóstol, hombre, como nosotros, y de poca fe, como nosotros, que ha dudado, como nosotros, pero que ahora regresa a la barca para convertirse en timonel de la Iglesia, nueva Barca de Pedro, y en guardián de la Fe;. hombre de poca fe convertido en el guardián de la Fe de los hombres. ?

Escuchadas fuera de contexto, las palabras de Cristo suenan a acusación y reproche: Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado? Pero, ¿es ese el sentido del mensaje de Cristo a su discípulo ? ¿Es este acaso el mensaje de fondo de esta Ultreya: acusación y reproche por nuestras omisiones o fracasos ?

Si lo importante ha sido siempre " conocer a Juan" , esta vez necesitamos comprender a Pedro para poder conocer y comprender lo que nuestro Señor quiere decirnos. Para verlo claro, reconstruiremos la historia completa de esa noche tan llena de luz y de tinieblas.

El Señor ha mandado a sus apóstoles subir a la barca e ir por delante de El a la otra orilla. Es lo que nos ha mandado a nosotros. Un día subimos a la Barca de Pedro y hemos ido delante de El preparando sus caminos. Pero ahora es de noche y la barca es zarandeada por las olas pues el viento -dice la Escritura -" era contrario". Y a la cuarta vigilia de la noche el Señor vino hacia ellos. A la sombra del temor, las noches se llenan de fantasmas y ahora los apóstoles gritan llenos de miedo.

Su mismo Señor que pocas horas antes diera de comer a cinco mil personas con solo cinco panes y dos peces, se convierte ahora en una figura borrosa y extraña que solo acrecienta su temor.

Es la Cuarta Vigilia. Es decir, el tiempo que precede al amanecer. Tiempo de obscuridad bañado apenas por pequeñísimos vestigios de luz. Tiempo en que se mira todo como a través de un velo. Es decir, tiempo de Fe, donde nada es perfectamente claro todavía, y en el que debemos caminar a tientas guiados únicamente por el resplandor de una luz que hoy es solo esperanza del día que se acerca.

Lo que turba ahora a Pedro es una duda experimentada mil veces por nosotros: de quién es esa voz que en medio de la noche lo interpela diciendo, Ánimo, no temáis. Soy yo.

El peligro es real y el viejo pescador lo sabe. Hay motivos de sobra para temer. Pero si la voz es suya; si realmente es El quien clama y está junto a nosotros, no debemos temer. La fe en su amor echa fuera el temor.

Pero, ¿de quién es esa voz que mezclada con la del viento y de las olas llega hasta nosotros desde la penumbra ? Ha sido problema permanente del cristiano el discernir las voces que entremezcladas luchan en su interior. La una es de la Tempestad y grita: ¡Miedo ! La otra es Viento, y grita: ¡ Confusión ! La otra es del Señor y grita: Ánimo. No temáis. Soy Yo.

Pedro no se pregunta ahora si podrá caminar sobre las aguas. Se pregunta si será realmente suya aquella voz, porque con El todo es posible. Pedro duda si aquella voz es del Señor. Su duda es acerca de la voz, pero no duda en su Señor. De hecho, sus palabras son ahora una autentica proclamación de su Fe, en la fidelidad y el poder del Señor nuestro Dios: Señor, si eres tú, mándame ir donde ti sobre las aguas.

¡Aquí está la Fe en su más vivo retrato ! Palabras de incertidumbre: Señor, si eres Tú. Palabras de confianza plena: Mándame ir donde ti. . . incluso sobre el agua. Porque esto es precisamente la fe: Confianza plena a pesar de la incertidumbre. La fe es decisión en la obscuridad. Salto al vacío en la noche.

Y basta entonces una palabra de Jesús; la que debiera bastarnos a todos para lanzarnos al agua sin salvavidas ni titubeos. Y esa palabra es " Ven". Porque a quienes el Señor llama los capacita para realizar las obras a que han sido llamados.

Y Pedro, hombre de poca fe, pero usando la que tiene, camina entonces sobre las aguas. Si hubiera tenido fe como un grano de mostaza hubiera movido montañas. Porque usa en cada momento la que tiene, puede sin embargo hacer las mismas cosas que el Maestro.

Estamos llamados a tener la Fe de Pedro. Fe para saltar a la sola voz de Ven, cuando el Señor nos llama, dispuestos a realizar lo imposible, porque todo es posible para él que cree.

Ya lleva Pedro en su score dos grandes actos de Fe: ha creído en Cristo al escuchar su voz. Y le ha creído a Cristo al obedecer su llamado. Ahora realiza Pedro un tercer acto de fe. El más grande y hermoso de todos. El más importante para todos nosotros. Lo registra la Escritura: Pero viendo la violencia del tiempo, le entró miedo y comenzó a hundirse. Gritó: " Sálvame". AL PUNTO, Jesús, tendiéndole la mano, lo agarró. . . "

Esta es la fe que suponemos imitar. Fe en la fidelidad de Cristo. Fe en nuestro Salvador. Fe en que nuestro Señor saldrá al quite, aún en nuestras faltas de fe, cuando por amor a El, y con fe en El, nos metemos en enredos superiores a nuestras propias fuerzas.

La fe es osada, y Pedro es osado. Por osado se metió en enredos la noche del prendimiento; pero hubo más amor en la negación de Pedro en casa de Anás, que en el abandono de los apóstoles, o en la prudencia de aquel que temeroso " lo seguía de lejos. " Y ciertamente hay más fe en el fracaso de Pedro como esquiador sin esquíes, que en la prudencia o temor de los que esperaron en la barca.

Ya sé que la fe de Pedro fue pequeña en lo que a caminar sobre el agua se refiere, pero fue una Fe muy grande en su Señor, que es la que cuenta. Por eso las palabras del Señor son justas al comentarle: " Hombre de poca fe, ¿porque has dudado ?". Pero aquí hay algo más que unas palabras. Hay un Dios que corre y una mano que salva. La mano tendida del Señor que corre AL PUNTO a su llamado de auxilio, delata la magnitud de la fe de Pedro en Jesucristo, puesto que ha ido más allá del mover montañas y ha sido capaz de mover al mismo Dios con solo un palabra: Sálvame.

Mil veces bastó esa palabra, para que los ciegos vieran, los sordos oyeran, los enfermos fueran sanos, y nuestros pecados fueran perdonados. Porque era y sigue siendo grito de FE, la respuesta de Jesús fue siempre siendo: tu Fe te ha salvado.

Pedro falló en lo pequeño. Pero venció en lo importante. Pedro sabe en quien se ha fiado. Por eso creo que no conoce bien a Cristo quien solo adivina en sus palabras acusación o reproche para el ÚNICO que obedeció la voz de Ven.

Yo veo junto al brazo tendido, la sonrisa gozosa de Cristo, con su broma a flor de labio: " hombre de poca fe, ¿que te pasó ?" A Pedro lempo todavía por el susto. . . y luego, recortada en la noche, la figura de dos hombres que abrazados como borrachos suben a una barca entre toses y carcajadas, mientras el viento sorprendido se detiene y el sol se asoma ya tímidamente para observar el relajo. Comienza el tiempo de la luz.

Dice la Escritura que. . . los que estaban en la barca se postraron ante El diciendo: Verdaderamente, eres el Hijo de Dios. Quizá la diferencia estuvo en que Pedro la creía de antemano. ¿Quién dicen ustedes que es el Hijo del Hombre ? Respondió Pedro: " Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. "

Debemos interiorizar esta verdad. Solo unas horas antes lo vieron los apóstoles multiplicar los panes. En la oscuridad de la noche y entre el estruendo de la noche lo olvidaron muy pronto. Y nos puede suceder a todos. Por eso es tan importante el tener siempre presente a quien seguimos. En quien creemos. En quien nos hemos fiado. Dispuestos a obedecer su voz cuando nos diga " Ven". A intentar lo imposible, a sabiendas de que acudirá al punto en nuestra ayuda, cuando nuestra poca fe no nos ayude.

Porque, hermanos, nuestra confianza no es en nuestra Fe en el Señor, sino en el Señor de nuestra Fe. Señor de la fidelidad infinita. Rey de Reyes. Ante quien se dobla toda rodilla en el cielo y en la tierra, porque ha sido constituido en Señor de cuanto existe, para Gloria de Dios Padre.

La escena de la barca me recuerda uno de los primeros chistes que registra la historia de Cursillos. El Señor ha permitido que en Cursillos hasta los chistes jueguen un papel importante como instrumentos de enseñanza y conversión. Y Eduardo Bonnin, Rector de aquel primer Cursillo de Palma de Majorca, y una de las figuras centrales de Movimiento, compartía en una ocasión con varios de nosotros, un chiste que se contó durante los primeros años de Cursillos y que ahora, en este tiempo y lugar, tiene también un mensaje para nosotros.

En uno de los viajes transatlánticos de un gran barco de lujo, actuaba en las noches un mago que entretenía a los viajeros con sus números de magia. Era uno de esos magos que sacan conejos de su sombrero y hacen mil trucos con las cartas. Pues, uno de esos trucos consistía a hacer desaparecer una lora. La ponía en su brazo, la cubría con un pañuelo, y a la voz de Abracadabra, la lora desaparecía.

Una de esas noches, en el preciso momento en que el prestidigitador, con su lora en la mano se disponía a repetir el truco, el barco chocó contra una mina, se escuchó una enorme explosión y todo quedo a oscuras. La siguiente escena encuentra al prestidigitador y su lora flotando sobre el mar en un tablón. La lora, todavía turulata por la explosión, vuelve a ver al mago y le dice: ¡Fuera bromas Maestro ! ¿Dónde pusiste el barco ?.

Esta era una lora con Fe en el poder de su Maestro. Nos contaba Bonnin, que luego vino la famosa pastoral de Monseñor Enciso y los Cursillos fueron suspendidos. Mons. Hervás fue traslado a Ciudad Real y durante tres años no se dieron Cursillos en España. Durante esa época de oscuridad, ( Era la cuarta vigilia ), aquel grupo de muchachos que iniciaron los Cursillos, iba entonces diariamente a visitar al Santísimo, y de rodillas ante el Sagrario, repetían esta bellísima oración: Fuera de Bromas, Maestro; donde pusiste el barco de Cursillos.

Y el barco de Cursillos volvió pronto a navegar; esta vez para darle la vuelta al mundo entero. Un Movimiento que según palabras de Pablo VI: hoy recorre con carta de ciudadanía los caminos del mundo.

Hermanos del alma, nos ha tocado navegar en aguas agitadas y de vientos contrarios. Días de obscuridad y densa niebla. De " neblina opaca" , dice Pablo VI. La luz es certeza y seguridad. Pero la incertidumbre es el territorio de la Fe. En cierto modo, vivimos un tiempo privilegiado. Muy pocos se dan cuenta que esta es la única época en que el hombre puede tener fe. Nuestra única oportunidad de ejercerla. Llegará un día en que la fe y la esperanza ya no tendrán razón de ser y solo quedará el amor. Pero hoy es tiempo de creer y de esperar.

Es tiempo de reconocer en la penumbra la figura y la voz de quien nos dice " Ven". Es tiempo de caminar sobre el agua. De hacer las mismas cosas que El, y aún mayores, conforme a su promesa. Tiempo de arriesgar, confiados en que el Señor vendrá AL PUNTO en nuestro auxilio, si caminamos hacia El, en el seguimiento de su voz. El quedarse mirando las olas en vez de seguir mirando a Cristo fue el gran error de Pedro. Si alguna vez nos sucede, no tengamos reparo en gritar a todo pulmón: " Señor, sálvanos que nos ahogamos. " Será un grito de fe en el Salvador. Para salvarnos dio Jesús su sangre. Para salvarnos dio el Señor su hijo".

En algunas partes es tiempo de acercarse al Señor y decirle: " Fuera bromas, Maestro, que has hecho con el barco de Cursillos. " Pienso ahora en aquella primera Ultreya, después del terremoto de Managua. Seis personas reunidas en Su nombre en el traspatio de una casa semi destruida, pero con una lora de ilusiones en el pecho, mucha entrega, y mucho amor. Y el barco volvió a navegar.

De nuevo el grito de: ¡ Ultreya !. Y el mago haciendo prodigios; sacando hijos de Dios de su chistera, y nuevos dirigentes de su manga. Quizás hoy, el Señor, te mira con su misma sonrisa traviesa en los labios y te dice. " Que haces allí en la barca. Ven y lánzate, que estoy necesitando nuevos Pedros. "

Los que alguna vez nos lanzamos, teníamos el mismo miedo de ustedes. Nada sabíamos. Nada podíamos. Pero El, lo puede todo. Y pudo con nuestra timidez, con nuestra ignorancia, con nuestro respeto humano y aún con nuestros pecados.

Es tiempo de relevo. Quizá sea esta mi ultima intervención como " vedette" de Cursillos. Los Viejos Israelitas y las Vacas Sagradas , debemos ceder el lugar a la nueva sabia del árbol de Cursillos. En esta Cuarta Vigilia la voz del Señor te dice: Ánimo no temas. Pregúntate si es de Él la voz que clama dentro de ti diciendo: ¡Ven! y lánzate al agua confiado solo en Él. Y cuando algo no salga como tu esperabas, sabe adivinar la sonrisa de Cristo, y la mano tendida del Dios que corre a ti para decirte: Hombre de poca Fe, por qué dudas. . . Adelante. No voz de reproche sino de aliento. Adelante, que yo estoy con ustedes todos los días hasta la consumación de los siglos.

INVOCACIÓN

Señor de las sonrisas que desde lo alto te ríes de tus enemigos, Príncipe de la Paz, mago divino que haces aparecer y desaparecer imperios; que soplas tu aliento y renuevas todas las cosas, retiras tu aliento y perecen; te pedimos por mediación de María, madre de Dios y de todos nosotros, pecadores, que nos permitas avanzar hacia ti, aún en medio del oleaje, llevando con nosotros a los que llenos de miedo, no alcanzan a ver mas que fantasmas. Brille tu rostro sobre ellos, en esta cuarta vigilia porque tuyo es el Reino, el Poder la Gloria y la Alabanza, Salvador del mundo que vives y reinas por los siglos, ¡Aleluya !

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Los Testigos de la Pasión

A Fabio y Thelma

compañeros de camino.

I. Introducción

Muchas veces comentamos cómo ha cambiado el mundo. Lo distintas que son ahora las cosas en comparación con " aquellos tiempones" que cada uno recuerda con nostalgia.

Cuando nos asomamos al tiempo de Jesús, al mundo en que le tocó vivir nos parece todo tan extraño que nos da la impresión de que todo aquello sucedió no solo en otro tiempo sino que en otro planeta.

No hay duda, las cosas son distintas ahora, en este mundo de las computadoras, de las bombas y los cohetes interespaciales. Pero cada vez que leo el Evangelio lo que más me sorprende es ver que efectivamente todo ha cambiado. . . menos las personas. Todo es distinto ahora, pero el hombre sigue siendo igual. Y hay en los evangelios unas escenas que parecieran sacadas no de algo escrito hace dos mil años sino de La Prensa de anoche. Escenas que parecieran ser un catálogo, una muestra, un retrato de los hombres con que nos topamos diariamente. Sus ideas, sus valores, sus actitudes. Y en ese catálogo, y en ese retrato estamos también nosotros. Yo estoy ahí.

Hablo, por ejemplo de las escenas de la Pasión y Crucifixión del Señor. Cuando nos asomamos a los personajes que rodean la Pasión y Muerte del Señor, nos encontramos con una variedad de caracteres y actitudes que pueden ayudar a vernos a nosotros mismos.

¿Quién soy yo en ese retrato ? ¿ Dónde me ubico entre la multitud ? ¿Qué papel me ha tocado jugar en esa historia ? Y digo qué papel me ha tocado jugar en esa historia, porque aunque Cristo murió una sola vez y ahora vive y reina por los siglos, la historia de nuestra salvación se sigue escribiendo todavía y está determinada precisamente por la posición que tomemos ante Jesús de Nazaret. Al final de la historia no habrá más que dos lugares: Los que estén a su derecha y los que estén a su izquierda.

Los invito pues hermanos a que nos asomemos un rato a esos pasajes y en ellos tratemos de encontrarnos a nosotros mismos. ¿ Qué papel estoy jugando en esa historia ? ¿Cual de todos esos personajes soy yo ?

Lo que pienso hacer es irme encontrando con cada uno de esos personajes en el camino de la cruz, y ver que me dicen. Traten ustedes de hacer lo mismo.

II. EL MAESTRO DE LA LEY

El primer personaje con que nos encontramos es con un Maestro de La Ley. Es Jueves 4 de Abril. Es de noche y la luna llena anuncia la llegada inminente de La Pascua. En esa noche capturaron a Jesús en Getsemaní y lo llevaron a la casa de Anás, el suegro de Caifás que ese año era Sumo Sacerdote. ( Juan 18: 15-24 ) Juan que seguía de lejos a Jesús, logró entrar a la casa porque era conocido de Caifás, y es el que mejor relata lo que pasó ahí. Pedro se queda afuera pero Juan habla luego con la portera que lo deja entrar y quedarse en el patio con los criados y los guardias. Valiente el Pedro que poco antes en Getsemaní le acaba de cortar una oreja a Malco, criado de Caifás y ahora se mete donde sin duda está el herido.

Y ahora empieza el calvario de Jesús. Empiezan el interrogatorio y la tortura. Caifás interroga a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. Acerca de sus correligionarios. Jesús responde:

Yo he hablado públicamente delante de todo el mundo. Siempre he enseñado en las Sinagogas y en el templo donde se reúnen todos los judíos así que no he dicho nada en secreto. Por qué me preguntas a mí; pregúntale a los que me han escuchado y que ellos digan de qué les he hablado.

Llama la atención que son casi las mismas palabras que le ha dicho en Getsemaní a los que llegaron a capturarlo:

¿Por qué han venido ustedes con espadas y palos a arrestarme como si fuera un bandido ? Todos los días he estado enseñando en el templo y nunca me arrestaron . ( Mat. 26: 55 )

O lo que es igual: Yo camino en la luz, ustedes se mueven en las tinieblas. Yo no tengo nada que esconder ni me muevo en la clandestinidad.

Cuando Jesús dijo esto uno de los guardias del templo le dio una bofetada diciéndole: ¿Así le contestas al sumo sacerdote ?

Es siempre lo mismo: El cepillo ( el servil ) empapándose en el indefenso para quedar bien con el jefe. Y el Señor es abofeteado por contestarle a Caifás y torturado por NO contestarle a Pilatos. Si no contesta el reo: ¡ Hable jodido !. . . y el golpe y la patada. Si el reo contesta: ¡Así no se le contesta al jefe ! Y el golpe y la patada.

Pero, ¿quién es este tal Caifás que está interrogando al Señor ? Es uno de los que primero condena y dicta sentencia y luego averigua. Lo señala Juan: ( 18: 14 )

Este Caifás era el mismo que había dicho a los judíos que era mejor para ellos que un solo hombre muriera por el pueblo.

Así que desde aquel día las autoridades Judías tomaron la decisión de matar a Jesús.(Juan 11: 53 )

Así se inició el calvario de Cristo: Todo por el bien del pueblo. Es necesario que Cristo muera.... por el bien del pueblo. Y así se inició también el calvario nicaragüense: Todo por el bien del pueblo.

Sandino debe morir. . . por el bien del pueblo.

Somoza debe morir. . . por el bien del Pueblo.

Pedro Joaquín debe morir. . . por el bien del pueblo.

Salazar, y Bermúdez y Arges y los comandantes de la Contra deben morir por el bien del pueblo. ¿Quién será el próximo en esta lista interminable de muertes por el bien del pueblo ?. Y el Calvario de Nicaragua continúa pero el pueblo sigue igual.

La Ley decía, no matarás. Los maestros de la ley dicen: alguien debe morir.

Lo más conmovedor es hay otras personas más que parecen estar de acuerdo con Caifás: Son Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Es necesario que el Hijo muera para que su pueblo se salve.

Con una sola diferencia: Cristo está dispuesto a morir por nosotros, y en vez de nosotros para que nosotros podamos vivir para siempre. Los demás están dispuestos a matar. . diz que por el pueblo. Y no es lo mismo.

Y sigue sin ser lo mismo. Hay algunos que estuvieron dispuestos a morir, a condición de llevarse primero por delante al mayor número posible. Pero son muchos más los vivos que no titubearon en mandar a muchos a la muerte. . . por el bien del pueblo.

Todas las guerras, las invasiones, los asesinatos políticos, los actos de terrorismo, los secuestros, los saqueos, la destrucción los fraudes electorales, las dictaduras y los ejércitos han sido siempre por el bien del pueblo. Que pueblo tan dichoso que tiene tanta gente pensando en su bienestar.

Pero no quiero quedarme en ese campo grande en donde podemos contentarnos con señalar con el dedo a AQUELLOS. A los bandidos de este o de aquel bando. Cristo ha llamado a quienes quieren ser sus discípulo y seguirlo a cargar también con su cruz. A dar la vida por los demás. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los demás, dice el Señor. Y nos dice también que si la semilla no cae en tierra y muere no da fruto.

Ser cristiano supone un morir a nosotros mismos para que Cristo viva en nosotros.

Nosotros queremos que sean los otros los que mueran. Que sea ella la que tiene que cambiar. Es él el que tiene que ceder. Es el rico al que tienen que fregar. Es el pobre el que tiene que pagar. Es mi papa el que me tiene que comprender. Es mi hijo el que tiene que entender. Es el gobierno el que tiene que hacer. Es el pueblo el que tiene que protestar. Es ella la que tiene que pedirme perdón. Es fulano. . . , siempre el otro el que tiene que morir para que yo esté bien. Y el Calvario continúa.

Hermanos: ya uno murió de una vez y para siempre para la salvación de su pueblo. Y ése es el que nos pide morir a nosotros mismos y tomar nuestra cruz para seguirlo. Poner a los demás por delante de nosotros.

III. EL SANEDRÍN

Y continúa el calvario de Jesús. Ahora es trasladado a la casa del propio Caifás donde están esperando los ancianos y los maestros de la Ley. Ahí lo interroga de nuevo el mismo Caifás quien lo condena por blasfemo:

¿Que necesidad tenemos de más testigos ? ustedes han oído sus palabras ofensivas. ( A confesión de parte relevo de prueba , dirán los abogados ) ¿Que les parece ? Y ellos contestaron: ¡Es culpable y debe morir. ! Entonces le escupieron en la cara y lo golpearon. Otros le pegaron en la cara diciéndole: Tú que eres el Mesías adivina quien te pegó. ( Mt 26: 65-67 )

Por favor fíjense bien. No son guardias los que le pegan y lo escupen. Son los miembros de la Corte suprema. Los altos jerarcas del gobierno los que primero lo difaman con falsos testigos comprados y luego personalmente lo golpean y se burlan de él. Es costumbre de muchos poderosos el que, como los chanchos, primero patean y ensucian lo que se van a comer.

Pero en su afán de dañar han violado tantas leyes que ahora tienen que remendar el parche. Lo han hecho fuera de hora y de lugar. De noche y en una casa particular. Han violado todas las leyes procesales de Israel. Por eso al clarear el alba lo llevan ante el Sanedrín:

¿ Así que tú eres el hijo de Dios ? Jesús les contestó: " ustedes mismos han dicho que lo soy. Entonces ellos dijeron: ¿Que necesidad tenemos ya de más testigos ?( Lucas 22: 71 )

Todo ha sido legalizado. El conciliábulo de media noche ha sido ratificado por el poder judicial.

IV. PILATOS

Ahora lo llevan donde Pilatos. El representante del imperialismo invasor. Hay que conseguir su aprobación y ayuda. Que sea otro el que cargue con el muerto. Hay 3 frases lapidarias y un gesto que inmortalizaron a Pilatos:

1. ¿ Que es la verdad ?Preguntó Pilatos dándoselas de filósofo. Pero no sabe reconocer la Verdad ni cuando la tiene de pie delante de él. Ciego ante la verdad como tantos de nosotros.

2. No encuentro ningún delito en este hombre. . . y sin embargo:

3. Lo voy a castigar y dejar libre.

4. Pilatos se lava las manos y les entrega a Jesús para que lo crucifiquen.

El Evangelio es claro en que Pilatos condena a quien juzga inocente por temor a perder su puesto, su paz y su modo de vivir. Los judíos le dijeron:

Con sus enseñanzas está alborotando a todo el pueblo. Comenzó en Galilea y ahora sigue haciéndolo aquí en Judea . ( Lc 22: 5 )

Pilatos no puede permitir sediciosos ni agitadores en Jerusalén y éstos dicen que Jesús es uno de ésos. Pilatos es cobarde.

Lo primero que trata de hacer es pasarle el clavo a otro: A Herodes que era gobernador de Galilea. Y le pasa el paquete.

Luego lo mandará a flagelar y torturar para inspirar, pero en los demás, una compasión que él no tiene.

Pero además de cobarde es inteligente y eso lo hace doblemente cobarde. Sabe que Jesús NO es un revolucionario peligroso y piensa entonces en poner en evidencia a los judíos. Les da a escoger entre Jesús y Barrabás de quien dice la escritura claramente que era un sedicioso. Es decir alguien ya condenado por el delito de sedición. De atentar contra el gobierno romano.

¿A quién les suelto a Juan Pablo II o al Che Guevara ? Y ellos contestaron. Queremos a Barrabás. El sedicioso.

Hermanos hay personas a quienes de nada le sirven ni la inteligencia ni la compasión. Ustedes son acomodados y cobardes. Están dispuestos a todo por conservar un puesto, una influencia. Por quedar bien.

Son los que venden sus conciencias. Los que se dejan sobornar. Los pusilánimes. Los que siempre tratan de pasarle la responsabilidad a otros. Los que se lavan las manos.

O quizás nos identificamos más con la TURBA. " Crucifíquenlo". No quieren líderes pacíficos.

Es curioso: El nombre de Bar-Abbas, significa Hijo del Padre. ( Otros traducen Hijo del Maestro ). Prefieren al hijo de Dios revolucionario y sedicioso dispuesto a matar por ellos, que al hijo de Dios pacífico dispuesto a morir por ellos. ¡ Que Suelten a Barrabás !.

V. HERODES

Solo Lucas recoge la visita a Herodes. Herodes tiene una pachanga aparentemente y quiere que lo asombren o diviertan. Está dispuesto a ponerse de parte de Jesús con tal de que Jesús le haga un milagrito.

Herodes se puso muy contento porque durante mucho tiempo había querido verlo pues había oído hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro ( Lucas 7 )

Quería verlo como quien quiere ir a ver el show del P. Tardiff donde se presentan milagros. Del cristianismo les interesa lo espectacular. Ni estoy enfermo ni me interesa lo que van a decir, pero si allí se cura la gente yo quiero ir a ver. Y si viene el Papa no me lo pierdo. Si el Señor actúa con poder en este retiro ( esta asamblea ) y hace algún prodigio me entusiasmo y aplaudo pero luego sigo con la fiesta.

Si no encuentran eso se ponen arrechos y se burlan, que es lo que hizo Herodes. " Entonces Herodes y sus soldados lo trataron con desprecio y para burlarse de él lo vistieron con ropas lujosas como de rey. Luego Herodes lo mandó de nuevo donde Pilatos.

VI. LOS AUSENTES

Ya sé que los personajes que nos hemos encontrado inspiran repugnancia. Ninguno de nosotros es de ésos. Siempre son los OTROS los que se parecen a ellos.

Y sin embargo hay un grupo que a mi modo de ver es todavía más despreciable y más notorio. Y es el grupo de los ausentes. El de los grandes ausentes.

1. Los que un día lo siguieron y aclamaron y hoy no están. Unos por cobardía como sus más cercanos. Otros como los que luego encontrará en el camino de Emaús, por desilusión. Cristo no era lo que yo esperaba. No hizo lo que yo quería que hiciera. No predicó lo que a mí me gustaba.

2. Los que un día lo proclamaron rey porque les dio de comer. Tres mil primero, y cinco mil después. Ya no están.

3. La gente del mismo Jerusalén donde hoy lo crucificarán, que el Domingo anterior lo había recibido con palmas, Hosanna, Bendito el que viene en nombre del Señor, y que hoy se suman a la turba para gritar ¡crucifíquenlo!, porque la corriente ha cambiado y no es bueno apuntarse al caído.

Muchos sin duda siguen solamente la consigna de la portátil que en el patio de la fortaleza Antonia estaba instalada desde las siete y media de la mañana cuando llevaron a Jesús y que dentro de un momento la veremos actuar de nuevo al pie de la cruz.

4. El sin número de los curados por Jesús, que hoy se hacen los ciegos, los sordos, los mudos y los tullidos por conveniencia y que miran a Jesús como a un leproso.

5. Pedro que dijo : " aunque todos te abandonen yo no" se confió demasiado en su propia valentía y ya no está ahí. Santiago el que con Juan dijo que podría beber el cáliz. Tomás, el que dijo al subir a Jerusalén: " Vayamos y muramos con El. " Nicodemo que siempre se movió en la obscuridad.

Yo sé que en el corazón de Jesús le dolían más estas ausencias que todos los latigazos de los esbirros.

VII. LA PORTÁTIL

Veamos ahora como funciona la portátil para formar la opinión pública. La voz del pueblo.

Detrás de ella están los que tiran la piedra y esconden la mano. Los que intrigan sin dar la cara. Los encontramos cerca de la cruz en Mateo 27: 41-42:

" Igualmente también los jefes de los sacerdotes, burlándose unos con otros, ( Es decir murmurando y pasándose la consigna entre sí ) decían: A otros salvó y no se puede salvar a sí mismo. Si es el rey de Israel que se baje de la cruz y creeremos en El.

Los guardias son los primeros en repetir la consigna. Lo recoge Lucas 23: 36:

Ahora bien, también los soldados se burlaban de El diciendo: Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo

Es pura coincidencia. Pero la portátil va repitiendo la consigna hasta que finalmente, como recoge Mateo 27: 39-41:

Ahora bien, los que pasaban le injuriaban moviendo sus cabezas y diciendo: Tú, el que demueles el Santuario y en tres días lo reconstruyes, sálvate a ti mismo, si eres el Hijo de Dios y baja de la cruz.

Fíjense que Mateo apunta que son los que pasaban, porque Cristo fue crucificado a la orilla del camino y cerca de la puerta de entrada a Jerusalén en un día de fiesta en que la ciudad se llenaba de gente por la cercanía de la Pascua. . Son los que pasaban y sin embargo ya saben algo que solo suponen saber los que estaban en la casa de Caifás y el Sanedrín. Que se le acusó falsamente de haber dicho que podía destruir el templo y reconstruirlo en tres días. Y repiten lo que los organizadores de la concentración decían solo entre sí: Sálvate a ti mismo y bájate de la cruz.

Que papel más triste el de la turba. Que papel más triste el de las portátiles llevadas por la necesidad y el servilismo. Y que papel tan triste el de quienes repetimos con tanta facilidad lo que otros quieren que digamos sin haberlo sopesado primero en nuestro corazón. Muchos más han sido crucificados y continúan siendo crucificados por nuestra lengua. Por la opinión pública.

VIII. LOS APROVECHADOS

Junto a estos no falta nunca el grupo de los aprovechados. Al pie de la cruz son los soldados los que aprovechan su posición y su autoridad para jugarse la túnica de Jesucristo y repartirse el manto. ( Juan 19: 23 )

El manto lo repartieron dividiéndolo, es decir parcelándolo como se reparten hoy las cosas ajenas o las que no tienen mucho valor. Pero la túnica era cosa fina. Era una túnica inconsútil, es

decir, sin costuras y de una sola pieza que sin duda le tejió María. Era regalo de su madre. Las cosas buenas no se reparten, sino que se la juegan a ver a quien le toca.

IX. LOS TEMEROSOS

Y frente a ellos está el grupo más grande de todos. El de los temerosos:

Mas había muchas mujeres contemplando de lejos, dice Lucas: 27: 55.

Mujeres y sin duda hombres también, pero que prefieren ver los toros de largo.

No quiero ofender a nadie, porque un hombre valiente nos dijo ya que cada uno es dueño de su propio miedo. Es solo que en toda la historia del género humano no se ha cometido mayor injusticia, ni con tanta saña como se cometió esa tarde con el único hombre justo que ha existido.

Yo no creo ser más valiente que Pedro pero como a Pedro, me duelen mis cobardías. Y es menos cobardía el quedarse impotente a lo lejos, que el insultar, golpear o burlarse del indefenso, que clavado a una cruz que debía ser la nuestra, pide al Padre perdonarlos porque no saben lo que hacen. Y todo por quedar bien con los poderosos. Por seguir la corriente. Por obedecer las consignas. Por repetir la opinión pública.

X. EL MAL LADRÓN

Hay otro grupo, muy vivo entre nuestro pueblo que en la cruz está representado por el Mal Ladrón.

Sus sufrimientos solo aumentan su furia que descargan entonces sobre el inocente, sin ver ni reconocer sus propias culpas.

Este es posiblemente el grupo más nicaragüense. Y nadie pide perdón por ellos, que más bien son alabados y glorificados.

Como el mal ladrón son gente que sufre mucho. Son aquellos a quienes el hambre y el sufrimiento, el abandono, la ignorancia, el alcohol, la droga, la promiscuidad, los ha llevado al robo, a la invasión de tierras, al saqueo, al asesinato, al servilismo, al engaño, a la violencia. Descargan entonces su furia sin reconocer ninguno de sus pecados y sin importar si su víctima es inocente.

En Nicaragua se sienten con derecho pleno a cometer cualquier género de delitos por el solo hecho de ser pobres.

Muchos como el Mal Ladrón están dispuestos a repetir la consigna:

Si, de veras eres el Cristo, bájate de la cruz. ( Lc 23: 39 )

¡Si de veras eres el representante de Cristo en la tierra, ora por la paz !, como gritaban en la plaza a Juan Pablo Segundo.

Tal vez siguiendo la corriente de los poderosos y cebándose en el inocente, los bajen de su propia cruz.

XI. LOS TREMENDISTAS

Y aquí reaparece ahora el viejo grupo de los que no pierden nunca la esperanza de ver algo espectacular:

Algunos de los que estaban allí decían: llama a Elías, este. Y cuando un soldado se acercó a darle de beber de una esponja con vinagre le dijeron: Déjalo, veamos si viene Elías a salvarlo.

No me arruinés el show con un gesto de misericordia.

XII. LOS QUE SUPIERON RESPONDER

Hemos visto una serie de personajes testigos de la pasión y corro el peligro de olvidar a otros personajes en los que también podemos tratar de encontrarnos o aprender algo de ellos. Hablo de personas que supieron responder al paso de Jesucristo.

XIII. LA VERÓNICA

Pienso, por ejemplo en aquella mujer que hemos dado en llamar La Verónica. La que enjugó el rostro del Señor.

No hay en ella ningún acto heroico. Simplemente salió al encuentro de Jesús y le enjugó el rostro lleno de sudor, de sangre y de salivazos. Lo que admiramos en ella es su corazón. Sin duda hizo muchas cosas como éstas antes y después de aquel gesto hermoso. Son aquellas silenciosas mujeres que anónimamente ayudan al necesitado y a los que sufren.

Nadie sabe quien es esta mujer. Por error se le ha dado el nombre de Verónica, por el famoso Lienzo de la Verónica donde quedó impreso el rostro de Jesús. El lienzo posiblemente no existió nunca sino que es la misma sábana de Turín, con que envolvieron a Cristo en el sepulcro y donde quedó grabada la imagen de todo su cuerpo. Durante siglos estuvo doblada mostrando solo el área del rostro. Se la llamó la Veron-Icon, que en griego quiere decir " la imagen verdadera" , y no faltó alguien que la llamara lienzo de La Verónica.

Nadie sabe pues quién era esa mujer. Solo sabemos lo que había en su corazón. Tampoco sabemos generalmente el nombre que se esconde detrás de muchas bondades que suceden a nuestro alrededor.

XIV. SIMÓN DE CIRENE

El siguiente personaje que encontramos está allí a la fuerza. Es Simón de Cirene. El Cirineo. Venía de su trabajo, se asomó a ver el alboroto, y fue reclutado a la fuerza para cargar la cruz de Jesús hasta el Calvario. Quizás de pregunten cual es la gracia de hacer esto por la fuerza.

Efectivamente, no hay mérito en eso. El mérito de Simón consistió en que supo reconocer en aquella piltrafa humana, sin fuerzas ya para cargar su cruz, al Rey de Reyes y Señor de Señores, y luego seguirlo más allá de la cruz. Sabemos que así fue porque Juan nos dice que Simón era el papá de Alejandro y Rufo, dos miembros de la Comunidad Cristiana de Jerusalén. Simón ingresó pues a la comunidad y supo proclamar la buena nueva a sus hijos que vinieron a ser también discípulos de Jesús.

XV. EL CENTURIÓN

Llegados ya al pie de la cruz nos encontramos con un guardia. Es un soldado del imperio invasor. Un Centurión Romano. Un extraño a las creencias del pueblo Judío, o dicho de otro modo un ignorante en asuntos de religión. Sin embargo ese Centurión es junto con Tomás el incrédulo el primero en reconocer a Cristo como el Hijo de Dios.

De veras este hombre era el Hijo de Dios. ( Mat 27: 54 )

XVI. LA MAGDALENA.

Al pie de la cruz hay una prostituta. Está con María la madre de Jesús y será la primera a quien se aparecerá el Señor después de la resurrección. En ese sentido será también la primer apóstol en llevar aún a Pedro La Buena Nueva. La nueva de que Cristo vive y ha resucitado.

¿Qué lección nos puede dar María de Magdala, la prostituta del barrio; quizás la misma mujer de quien el Señor expulsó siete demonios ? A mi modo de ver, la lección más importante para muchos de los que estamos aquí: que la multitud de sus pecados no la alejan de su Señor. Mucho se le perdonó porque amó mucho, y ella confía en el amor y el perdón de su Señor. Porque por muy grandes que hayan sido tus pecados, más grande es el amor y el perdón del que dio la vida por vos.

No le teme a la murmuración de los beatos que criticaron a Jesús por andar en su compañía. No le teme a las buenas mujeres que sin duda la veían con recelo o que hablaban bajito a sus espaldas. No le teme a las ex-compañeras de oficio que sin duda ahora le decían como a tantos de nosotros: ¡vela a la Santa, no le da vergüenza; a quién cree que está engañando!

No le teme a nada porque ya nada podrá separarla del amor de Jesús.

XVII. EL BUEN LADRÓN

Frente a ella y junto a Jesús está colgado otro muy parecido a ella. Es Dimas a quién llamamos el Buen Ladrón. Era ladrón y posiblemente de los buenos. No creo que se crucificara a alguien por un resbalón dado por necesidad. No ha sido ningún angelito.

Y es sin embargo al único a quien se le garantizó el Cielo aquí mismo en la tierra:" Te digo que hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso. " El único santo canonizado por el mismo Jesucristo.

La razón: porque como Magdalena se reconoce pecador y tiene fe en Jesucristo. Confía en la misericordia del Señor y se pone en sus manos. " Señor acuérdate de mí cuando estés en tu reino. " Y defiende a Jesucristo: ". . . reprendió a su compañero diciéndole: " No tienes temor de Dios tú que estás bajo el mismo castigo ? Nosotros estamos sufriendo con todo razón porque estamos pagando el justo castigo de lo que hemos hecho, pero este hombre no hizo nada malo. " ( Lc 23: 41 )

Y cometió entonces el mayor robo de toda la historia robándose esa tarde el mismo Paraíso.

IIXX. EL APÓSTOL JUAN

Junto a la Magdalena y María está un chavalo. El más chavalo de los apóstoles, a quien el Señor concederá luego llegar a una edad tan avanzada que se corrió la creencia de que no moriría nunca. Es el Apóstol Juan. El místico y poeta del grupo.

Todo en él nos habla de su juventud. En Getsemaní lo quieren agarrar los guardias, del vestido seguramente, y entonces como lo hacíamos nosotros mismos cuando jugábamos "Arriba la Pelota" en las calles, se quita la ropa y huye desnudo dejando al guardia con la ropa en la mano. Pero ha sido más bien una retirada estratégica y no una huida. Junto con Pedro sigue al Señor de lejos y junto con Pedro se mete en la casa de Anás. Es el que mejor narra todo lo que pasó esa noche.

En algún momento es él quien le avisa a María lo que está pasando y la acompaña a lo largo del viacrucis y al pie de la cruz. Ya no separará nunca más de ella. Al recibir de María Magdalena la noticia de la resurrección es el primero en llegar al sepulcro porque corría más rápido que Pedro.

Juan permanece en todo momento al lado del maestro. Aunque no pueda hacer nada, no lo niega ni lo abandona.

IXX. MARÍA

Y finalmente la gran silenciosa. La que está siempre en todos los momentos más importantes en la vida de su hijo, pero siempre en segundo plano. Callada y humilde. La esclava del Señor, convertida ahora en madre nuestra. No se deja nunca doblegar por el dolor.

Yo he dicho alguna vez que su esposo el Espíritu Santo sin duda estaba en ella y con ella en todo momento. Llena eres de Gracia, ¡ el Señor es contigo ! De lo contrario es imposible entender tal entereza. Tanta fortaleza. Tanta elegancia y majestad en una mujer, viuda que escasamente tendría 50 años y que ahora pierde a su único hijo en una muerte espantosa.

Si el árbol se conoce por sus frutos, tiene que haber sido, y todavía es, una mujer extraordinaria, para engendrar y criar tal hijo. Sin duda Jesús se parecía a su mamá. Su padre no tenía una fisonomía. Por lo tanto solo podía parecerse a ella. Es igualito a María. Y María igualita a El. Por eso están ahora los dos en el patíbulo. Al uno los clavos le atraviesan las manos y los pies. A ella una espada de dolor le atraviesa el corazón conforme le había profetizado. El es nuestro Redentor y ella nuestra Corredentora. ¡Bendito sea el fruto de tu vientre: Jesús !

XX. CONCLUSIÓN

Hermanos, hemos recorrido el camino de la cruz y encontrado a los testigos de la pasión. Te podría preguntar: ¿Hay alguno de ellos en que te podrías mirar como en un espejo? Si no en su modo de ser, quizás en sus actitudes, en sus valores, en sus ideas. En su postura frente a Jesucristo. ¿Como te ubicas entre los testigos de la Pasión. ¿ A que grupo perteneces ?

Y sin embargo lo que te digo ahora es que no importa. No importa a cual hayas pertenecido hasta hoy. No te amargués mirando hacia atrás. Jesús no sufrió para que tú sufrieras. Jesús no murió para que tú siguieras muerto. La muerte es solo el paso previo a la resurrección. ¡ Jesús vive y lo que quiere es que tú tengas vida y una vida abundante !

Aunque seas pecadora como María Magdalena. Aunque hayas venido aquí forzado o por pura casualidad como Simón de Cirene. Aunque hayas sido condenado por los hombres por delitos graves, como Dimas. Aunque seas totalmente ignorante en asuntos religión y no entendás todavía la maravilla de lo que se te abre por delante al haberte topado con Jesús... incluso aunque estés al servicio de los enemigos de Cristo, como El Centurión... ¡ respondé hoy a la cruz y la sangre salvadora de Jesucristo y participa de su resurrección y de su gloria!

A todo el que me confesare delante de los hombres -dice el Señor- yo lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos; pero a todo aquel que me negare delante de los hombres, yo lo negaré delante de mi Padre. . . ( Lc 12: 8 )

Quiero terminar con una parábola que el Señor escribió para vos:

Entonces Jesús les contó esta parábola: ¿Quién de ustedes si tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las otras noventa y nueve en el campo y va en busca de la oveja perdida hasta encontrarla ? Y cuando la encuentra, contento la pone sobre sus hombros y al llegar a su casa junta a los vecinos y les dice: Felicítenme porque ya encontré la oveja que se me había perdido. Les digo que así también hay más alegría por un pecador que se convierte que por noventa y nueve personas buenas que no necesitan convertirse.

Hermano: Sé tú esa alegría del Señor que hoy te quiere, no arrastrar, ni empujar, ni corregir, sino cargarte sobre sus hombros y celebrar el haberte encontrado.

¡Así sea !

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¡Ha Resucitado !

 

A Doña. Chabe

Más que hermana y casi madre.

Soy comerciante, y algunos se preguntarán qué anda haciendo un comerciante metido a predicador. La respuesta está en el Evangelio que escuchamos el Domingo de Ramos. Es la lectura aquella en la que el Señor manda a sus apóstoles a preparar su entrada en Jerusalén y les dice: ¡Miren ! Van a encontrar un burro amarrado; desamárrenlo y si alguien les pregunta que están haciendo con el burro, díganles que se lo llevan porque el Señor lo necesita. Yo soy como ese burro a quien el Señor desamarró, a quien el Rey de Reyes libró de todas sus ataduras porque me necesitaba. Me necesitaba para dar testimonio de que Cristo vive. De que Jesús resucitó y vive para siempre que es de lo que pienso hablarles hoy. Y mi lema es que si Sansón derrotó a los Filisteos con una quijada de burro, qué no podrá hacer mi Señor con un burro entero como yo. Por eso estoy aquí.

Acabamos de celebrar la Semana Santa y para muchos la semana terminó el Viernes Santo, cuando al. pie de la cruz lloraron, junto con las Tres Marías, los sufrimientos y la muerte de nuestro Señor. No me extraña que los que creen que todo termina con la muerte anden todavía tristes y estoy seguro que van a pasar el resto del año con cara de Viernes Santo.

Otros celebraron la Pascua de Resurrección y creen que Jesús regresó de la tumba y volvió a la vida. ¡Aleluya !. Excepto que algunos todavía creen que regresó como alguien que se va a León y regresa, o como alguien que se mete en un río y luego se sale y se regresa a la misma orilla, sin saber que Cristo no regresó sino que, como decimos los nicaragüenses: pasó recto.

Hermanos, los que entienden así la resurrección de Cristo no han entendido todavía el por qué la noticia de su resurrección es la noticia más grande que se ha dado a la humanidad. Porque si eso fuera todo, si lo único que hizo Cristo fue regresar de la tumba, no veo motivos para tanto escándalo. Lázaro también resucitó, como resucitó el Señor al hijo de la viuda de Nahím, o Pedro a Tobita en los Hechos de los Apóstoles 9: 36 o Pablo al chavalo aquel de Tróada llamado Eutico, que se le durmió de puro aburrido en una predicación y se cayó desde la ventana de un tercer piso, y antes que ellos el hijo de la Sunamita resucitado por Eliseo que ya muerto resucitó a un fulano que tiraron en la tumba de Eliseo, o el hijo de la viuda de Sarepta resucitado por el profeta Elías. . etc.

En 1975 escuché personalmente el testimonio de una indita mejicana a quien el Señor resucitó en Texas y el testimonio de los médicos y enfermeras que la habían atendido.

Todos ésos se volvieron a morir y ya casi nadie se acuerda de ellos. El alboroto duró unas pocas semanas pero ya nadie celebra su resurrección. Eso quiere decir que aquí hay algo más grande que algunos no han entendido todavía y que tal vez vale la pena que trate de explicar.

Porque los Apóstoles habían presenciado la resurrección de Lázaro, y vieron caminando al hijo de la viuda de Naim, pero al anunciar la resurrección de Cristo hablan de algo insólito que no sólo no había sucedido antes, sino que ni siquiera se soñaron podía suceder. Por eso les costó tanto creerle a las mujeres que llegaron con la noticia el Domingo de Resurrección. Tratemos entonces de ver que hay detrás del anuncio de la gloriosa resurrección del Señor.

Hay algunos que creen, por ejemplo, que la importancia de la resurrección de Cristo es que fue para los apóstoles como la gran prueba de que existe un más allá. La prueba de que no desaparecemos por completo con la muerte sino que algo de nosotros permanece en lo que llamamos el más allá.

Pero la creencia en la existencia de un más allá donde van las almas de los muertos no era nada nuevo para los judíos. Desde muy antiguo creían en un alma a la que llamaban Nephesh, que al morir se separaba del cuerpo y se iba al Sheol y en los primeros libros del Antiguo Testamento ya se hablaba de todo eso. En el libro primero de Samuel se atestigua la permanencia del alma cuando el espíritu de Samuel se le aparece a Saúl y habla con él, al ser invocado por la bruja de Endor.

Cristo mismo usa como enseñanza el caso de un mendigo llamado Lázaro y de un rico llamado Epulón, en donde el rico que sufre en el Sheol le pide al mendigo que está en la gloria que moje la punta de su dedo en agua y se lo ponga en la lengua para calmar su sed; pero más importante aún, le pide a Lázaro que se le aparezca a la gente para convencerla de que hay un premio y un castigo en el más allá. Y la respuesta del Señor es que si no creyeron a sus profetas tampoco le van a creer a un aparecido.

Hoy hay todavía mucha gente que tampoco lo cree y que no tienen más esperanza que ser cadáveres. En el tiempo de Cristo solo los Saduceos ponían en duda la permanencia después de la muerte y la existencia de un más allá.

Los Apóstoles no están pues anunciando la inmortalidad del alma como gran novedad. Los Apóstoles creían en la inmortalidad del alma y por eso creían en los fantasmas, y en las apariciones de algún alma en pena o de algún alma escapada del cielo. Acuérdense, por ejemplo, que cuando Jesús llega hasta su lancha caminando sobre las aguas, a media noche, lo primero que gritan es : ¡Un fantasma !

Y lo mismo pasa después de la resurrección de Cristo donde varias veces tiene que convencerlos de que no están hablando con un fantasma, ni con una alucinación: A ver Tomás, meté la mano en mis llagas, tocame para que veas que no soy ningún fantasma.

Que Cristo era un fantasma les resultaba fácil de creer, y lo creyeron. Lo que no podían creer era lo que estaban viendo. Y lo que aquello significaba. Los fantasmas y los espíritus no se desayunan con pescado asado en la playa como lo hace Cristo junto al lago de Galilea después de resucitado. Ni andan diciendo las cosas que dice este Señor. Cosas como: a quienes les perdonen los pecados les serán perdonados y a quienes se los retengan le serán retenidos. Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan y hagan discípulos de todas las naciones y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo ( que soy yo ) y del Espíritu Santo.

Lo que los apóstoles predican no es que han visto un fantasma que se les ha aparecido. Lo que Pedro predica el día de Pentecostés es distinto:

" Escuchen pues Israelitas lo que voy a decir: como ustedes saben muy bien, Jesús de Nazaret fue un hombre a quien Dios aprobó ante ustedes haciendo por medio de él grandes maravillas, milagros y señales. Y a ese hombre que conforme los planes y propósitos de Dios fue entregado, ustedes lo mataron. . . Ustedes lo crucificaron. Pero Dios lo resucitó liberándolo de los dolores de la muerte porque la muerte no podía tenerlo dominado. . .

Hermanos, permítanme decirles con franqueza que nuestro antepasado David murió y fue enterrado y que su sepulcro está todavía entre nosotros. Pero David era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento que pondría por rey a uno de sus descendientes. Así que, como si ya lo estuviera viendo, David habló de la resurrección del Mesías y dijo que éste no se quedaría en el sepulcro ni su cuerpo se descompondría. Pues bien, Dios ha resucitado a ese mismo Jesús y de ello todos nosotros somos testigos. El fue levantado para ir a sentarse la derecha de Dios y recibió del Padre el Espíritu Santo que había prometido, el cual, a su vez, él repartió. Eso es lo que ustedes han visto y oído. . . Sepa todo el pueblo de Israel con toda seguridad, que a este mismo Jesús a quienes ustedes crucificaron, Dios lo ha constituido en Señor y Cristo. " Amen

¡ Eso sí es notición !

Sigamos viendo algunas otras cosas que alguna gente no entiende:

Una de ellas es que Cristo resucitó con su propio cuerpo. Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo le dice Jesús a sus Apóstoles en Lc 24, 39. El sepulcro vacío que encuentran las mujeres y luego Pedro y Juan el Domingo de resurrección tiene mucha importancia. El cuerpo no está y no está porque también el cuerpo ha resucitado. Cuando María Magdalena encuentra el sepulcro vacío va donde Pedro y le dice: Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos donde lo han puesto. Ella cree en la vida en el más allá y en la inmortalidad del alma pero no se le pasa por la cabeza que el cuerpo de Jesús haya vuelto a la vida. Ella estuvo hasta el último momento al pie de la cruz y sabe mejor que nadie que aquel cuerpo estaba totalmente muerto y desbaratado.

Luego llega Pedro al sepulcro acompañado de Juan y entró en el sepulcro y vio las fajas ( vendas ) allí colocadas y el sudario que había estado sobre su cabeza, no puesto con las fajas, sino envuelto aparte. Entonces entró también el otro discípulo ( Juan ) que vino primero, y vio y creyó.

Algunos exégetas explican que creyó porque las vendas con que ratearon al Señor según el texto griego, no estaban desenrolladas del cuerpo sino plegadas sobre sí mismas, como cuando se desinfla una chimbomba, habiendo el cuerpo salido sin perturbar las vendas. Para entenderlo acordémonos que Cristo fue envuelto en una sábana y luego rateado o enrollado con vendas como una momia.

Yo hubiera creído por la simple razón de que a nadie que llega en carrera a robarse un cuerpo que está custodiado por una patrulla de guardias, se le ocurre desenrollar todas aquellas tiras, y sábanas y el pañuelo de la cara, doblarlas cuidadosamente y acomodarlas bien dobladitas en la cabecera de la piedra, llevándose luego el cuerpo desnudo de un cadáver que había sido escupido, ensangrentado, clavado y al que. quién sabe cómo, habían preparado dos hombres, ( imagínense ustedes como lo habrán dejado ), José de Arimatea y Nicodemo que dice la escritura compraron 100 libras de una mezcla de mirra y áloe, y lo envolvieron en vendas con los aromas, como quien empaca una marqueta de hielo. ¡Qué bárbaros! Con razón las tres mujeres llegaban a prepararlo como se debe. Yo no hago todo eso. Yo agarro al muerto y salgo en carrera.

Pero ahora viene lo mejor. Cristo ha resucitado con todo y cuerpo, pero ese cuerpo no es como el de Lázaro, o el de Tobita o el del hijo de la viuda de Nahim. Ni siquiera es como el de Cristo antes de ser glorificado. Algo le ha pasado. Cuando María Magdalena lo encuentra en el jardín, lo confunde con el jardinero, a pesar de que una mujer puede distinguir a mil metros el rostro de su amado. Lo mismo le sucede a los discípulos en el camino de Emaús que lo reconocen solo en el momento de la fracción del pan.

Cristo es el mismo pero a la vez distinto. Si no fuera el mismo sino otro, no sería Cristo y estaríamos hablando de otra persona. Pero si sólo fuera el mismo de antes estaríamos hablando de Jesús de Nazaret pero no del Señor de la Vida y de la Muerte, a quien Dios glorificó y ha dado un nombre sobre todo nombre, Señor de cuanto existe y ante quien se dobla toda rodilla en el cielo y en la tierra y en los abismos.

Jesús es el mismo y por eso los apóstoles son capaces de reconocerlo: es el Señor, dice Pedro cuando lo mira en la playa y corre a su encuentro. Sus gestos son los mismos y alza los ojos al cielo al bendecir el pan como lo hizo en la última cena. Su carácter es el mismo. Sigue siendo discreto y respetuoso de las conciencias. Tierno con todos y a la vez firme y severo. Sigue siendo amigo de todos pero conserva su círculo de amigos íntimos.

Es el mismo pero también es distinto. Puede entrar en un cuarto que está con las puertas cerradas y aparecerse y desaparecer en cualquier parte y en cualquier momento. Puede tomar diferentes apariencias y una veces parece jardinero, otras caminante viajero en el camino a Emaús, o un joven que se pasea a las orillas del lago, pero al mismo tiempo es tangible y lo podés tocar y meter tus dedos en sus llagas, y puede comer y beber con sus amigos. Aparece como alguien que ha traspasado el tiempo y el espacio. Conoce todo sobre el pasado y el futuro.

Y así va a pasar con nosotros. Seremos los mismos y sin embargo distintos. Con un cuerpo glorificado similar al de Jesucristo. No simples espíritus, animitas desencarnadas. Si no hombres de carne y hueso como él. Pero no como Lázaros que han vuelto a la vida. A la vida de antes, sino a quienes se ha dado una nueva vida, una vida eterna.

Porque ése es otro elemento de lo que anunciamos. Lo que los Apóstoles anuncian como noticia no es solo que la vida perdura, no es que Cristo regresó a la vida de antes, sino que ahora hay una nueva vida, un pasar de la vida corruptible a la vida incorruptible, como dice Pablo, la superación total y definitiva de la muerte. Un vestir de incorruptibilidad lo corruptible como dice en 1 Cor, 15. Porque la resurrección es ciertamente un paso de la muerte a la vida, pero a una vida original, nueva, distinta de la nuestra.

La resurrección de Lázaro fue un simple regreso a esta vida que quedó por lo tanto sujeto a la muerte. Jesús no regresó de la muerte, no se le corrió, sino que venció sobre ella y su nueva vida estaba al otro lado de la muerte. Y ya no podía volver a morir. Cristo inaugura esta nueva vida y esta nueva naturaleza. El es el primogénito de los resucitados. El que abrió la brecha para nosotros que también viviremos para siempre, con un cuerpo como el de él.

Cristo traspasó la muerte y la ha vencido para siempre. Ya no morirá jamás, sino que ha sido constituido en Señor de cuanto existe y se le ha dado todo poder en el cielo y en la tierra y en los abismos. Ni Cristo ni nosotros, después de ser resucitados por él moriremos ya, sino que viviremos para siempre porque el Espíritu de Dios habita ahora en nosotros. Y cuando el Señor nos resucite vamos a tener también un cuerpo como el de Él.

Veamos como nos lo explica Pablo en ( Fil 3, 21 ):

Del mismo modo, ( que Cristo ) todos resucitarán con el cuerpo que tienen ahora pero este cuerpo será transfigurado en cuerpo de gloria. Pero nosotros somos ciudadanos del cielo de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo, el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas.

Pero dirá alguno ¿Cómo resucitan los muertos ? ¿Con qué cuerpo vuelven a la vida ?¡Necio ! Lo que tú siembras no revive si no muere. Y lo que tú siembras no es el cuerpo que va a brotar, sino un simple grano. . . se siembra corrupción, resucita incorrupción. . . los muertos resucitarán incorruptibles. En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y que este ser mortal se revista de inmortalidad.

No sé si le agarraron el ejemplo a Pablo. ¡Es muy bueno ! Lo que dice Pablo es que este cuerpo que tenemos no es más que la semilla del árbol que va a resucitar. La semilla tal vez es negrita y arrugadita y fea como choreja de guanacaste y para colmo se está pudriendo en vida, como nos vamos pudriendo todos cada día poco a poco. . . Eso es lo que van a enterrar. Pero lo que va a resucitar, lo que va a nacer con una nueva vida va a ser un palencón hermosísimo, un majestuoso guanacaste blanco, que en nada se parece a la semilla, pero que en cierto modo es la misma semilla.

Hermanos, nosotros no vamos a ser ángeles, no vamos a ser espíritus, no vamos a ser fantasmas. ni espantos ni aparecidos. Nosotros creemos en la resurrección de la carne y en la vida del mundo futuro. Lo dice expresamente San Pablo:

Si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros. ( Romanos -11 )

¿Quienes van a resucitar ? Todos los hombres que han muerto. Los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida y los que hayan hecho el mal para la condenación. En esto es bien claro el Señor. Lo leemos en ( Jn. 5, 21- 28 ):

En verdad en verdad os digo: llega la hora ( y ya estamos en ella ), en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios y los que la oigan vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo, y le ha dado poder para juzgar, porque es Hijo del hombre. No os extrañéis de ésto: llega la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán, los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida y los que hayan hecho el mal para una resurrección de juicio.

Creo que ahora vemos con más claridad que lo que los Apóstoles anuncian como el gran evangelio, como la gran noticia, como la gran novedad y lo que hasta ahora seguimos celebrando con alegría no es algo que había sucedido con todos los hombres desde el principio del mundo, es decir que los hombres al morirse seguían viviendo en espíritu.

Cuando los Apóstoles nos hablan de la resurrección se refieren a ella como algo sin precedentes en toda la historia de la humanidad y a la vez como algo definitivo que la cambiará para siempre. Ya nada es igual. Es algo que no había sucedido nunca antes, algo totalmente nuevo pero al mismo tiempo algo que aunque es la primera vez que sucede, va a seguir sucediendo en el futuro porque Cristo es sólo el primogénito de entre los muertos. Cristo no sólo ha regresado de la muerte sino que ha vencido sobre la muerte y ha inaugurado una nueva naturaleza. El hombre nuevo. Y nosotros somos parte de esa nueva creación.

Dice un escritor inglés que yo admiro mucho, C. S. Lewis, que es cosa muy seria el vivir en una sociedad poblada de posibles dioses y diosas. Recordar que la persona más aburrida o más dundeca con la que podemos conversar, puede un día ser una criatura que si pudiéramos verla hoy, nos sentiríamos tentados a arrodillarnos y adorarla. . . o un horror y espanto tal como solo encontramos en nuestras peores pesadillas.

Y que diariamente de un modo u otro nos estamos empujando unos a otros hacia uno de estos dos destinos.

Porque no existen las personas corrientes, no existe el hombre ordinario. Ni la mujer ordinaria. Nunca hemos platicado con un simple mortal. Las culturas, las artes, las civilizaciones, las naciones. . . esas son mortales y un día ya no existirán. Los inmortales son aquellos con los que chileamos, con los que trabajamos, con las que nos casamos, a quienes ayudamos o explotamos. . . esos son inmortales. Ustedes son los inmortales. Nosotros somos los inmortales. Espantos inmortales o seres esplendorosos que perdurarán para siempre y que como dice la escritura brillarán como luceros en el firmamento por siglos sin término.

Hermanos, eso es lo que quería comentar sobre la resurrección que acabamos de celebrar. Por muchos años yo no entendí el cristianismo a pesar que me lo enseñaron desde niño. Yo creí que los cristianos seguíamos una doctrina. No fue sino hasta un 13 de Agosto de 1965 que descubrí que los cristianos no seguimos una doctrina, sino a una persona. Que los Mahometanos, los Budistas y todos los demás " istas" siguen las ideas de un muerto, pero los cristianos seguimos a una persona que vive hoy y está con nosotros todos los días hasta la consumación de los siglos. A Jesús, a Aquel a quienes ustedes rechazaron, y de quien renegaron, porque Dios lo resucitó de entre los muertos y nosotros somos testigos de ello.

Y ése Jesús, que es el mismo ayer, ahora y siempre está con nosotros hoy y aquí. El Cristo que dijo a Marta " Yo soy la resurrección y la vida ". Aquel que un día no muy lejano nos resucitará de entre los muertos, está aquí en medio de nosotros y se le ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. El puede perdonar tus pecados y darte la salud.

" Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. "

Yo los invito a todos a que en la intimidad de su corazón invite cada uno a Jesucristo a entrar en él. A que le hablen con toda confianza y pongan ante él todas sus necesidades, sus enfermedades y padecimientos. Y El los escuchará.¡ AMEN !

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Aprovechar el Tiempo Presente

Para ti, amigo desconocido que lees este libro.

Un día te despiertas sintiéndote amurriñado. Debe ser la Quebradora, dices, y te quedas en cama, para una rápida recuperación. Pero pasa una semana y el malestar no desaparece. Llamas al médico y al finalizar el examen lo notas muy preocupado. Te examina una vez más, manda muestras al laboratorio y finalmente convoca una junta de médicos. Finalmente te dice la verdad: tienes una enfermedad muy rara que no tiene cura. Se sabe muy poco de ella. Ni si quiera se conoce cuales serán los síntomas en el futuro, pero una cosa es cierta: es mortal. Te quedan pocas semanas de vida.

A los que conocemos al Maestro y confiamos en él, no nos asusta el Examen Final. No nos desesperamos, pero nuestra vida ya no es igual. Nos quedan apenas unas semanas. ¿Cómo las vamos a utilizar? Cosas que todavía ayer nos parecían importantes, ahora nos parecen triviales: las inversiones a largo plazo, el libro que pensaba escribir, el viaje a Europa, la póliza contra terremoto, la casa en la playa....

Hoy nos preguntamos: ¿ A quienes necesito perdonar ? ( Porque sin perdonar no tendré cielo aunque esté en él ). ¿Quienes no saben todavía lo mucho que los amo? ¿ A quienes necesito pedir perdón?

Pronto experimento unas nuevas ganas de orar. No es que quiera ganarme el cielo con oraciones porque el precio del cielo ya lo pagó Alguien por mí. Simplemente quiero conversar. Tengo muchas cosas que preguntarle y que decirle a mi Señor. Cosas que no se me habían ocurrido antes, como: Señor, ¿de qué color son tus ojos?. ¿Dónde estarás Tú al momento del salto al vacío? ¿ Ya saben Erwin y los demás que llego? ¿ Crees que me presten la nube con aire acondicionado y motor fuera de borda de Jorge? ¿ Qué te gustaría que hiciera hoy ? ¡ Dale mucha fortaleza a mi mujer !

Que diferente se ve todo ahora. ¡Que dicha tener una comunidad y una familia como las que tengo! ¡Que ridículos nos parecen los planes quinquenales del nuevo gobierno! El último modelo de la Toyota y el billete de lotería navideña. Mi vida toda es ahora diferente; igual pero al mismo tiempo totalmente distinta de la anterior. Es como si me hubieran dado un par de ojos nuevos para ver las cosas. Nada es nuevo, pero todo es mucho más claro.

De repente sucede algo que nadie esperaba. Cuando ya te habías resignado a tu suerte, llega de repente un especialista que te informa existe una droga, ( todavía está en etapa de experimentación ), que no te cura, pero que sí te puede prolongar la vida un tiempo más. Podrás llevar una vida normal y sin dolores, trabajar como antes, hacer las cosas de siempre. Pero, eso sí, cuando llegue la muerte será sin previo aviso.

Te tomas la droga y efectivamente todos los dolores desaparecen. Te levantan de la cama y empiezas a vivir una vida normal. Todo es igual excepto que ahora sabes que la muerte vendrá sin previo aviso y que no está tan lejana.

Hermanos, este no es un cuento. Es el diagnóstico de todos los que leerán este libro. Todos padecemos de una enfermedad de nacimiento por la que estamos condenados a una muerte más o menos cercana. Y el Señor vendrá como un ladrón en la noche. Como decía aquel poster de los hippies: Hoy es el primer día de lo que te resta de vida.

La pregunta es, ¿cómo viviremos ese resto? ¿ Como antes de que el médico nos dijera la verdad, o como empezamos a vivir cuando el Señor nos dio unos ojos nuevos para ver las cosas desde la perspectiva de una muerte cercana y de una vida eterna?

Solo los síntomas han desaparecido. Seguimos condenados a muerte. El día de nuestra graduación está cerca. No nos preocupa el examen final; desde ahora ansiamos ese encuentro cara a cara con el Maestro y adivinamos la parranda que seguirá a la ceremonia de graduación con la presencia de todos los exalumnos. Pero... hay que aprovechar el tiempo presente, porque el día del Señor está ahora más cerca.

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De Yugos y Carretas

A César Ramírez Fajardo y César Zepeda Monterrey bisturices del Señor.

Esto dice el Señor:

Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados y yo os aliviaré. Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y hallareis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es suave y mi carga ligera. ( Mateo 11: 28-30 )

El texto de Mateo nos resulta extraño: Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados y yo os aliviaré. Tomad sobre vosotros mi yugo. A nadie que está fatigado y agobiado se le receta como alivio el tomar un yugo sobre sus hombros, por muy liviano que éste sea.

El texto nos resulta extraño porque partimos de la premisa falsa de que hoy no cargamos yugo alguno, que nuestra cerviz está limpia y nuestros hombros vacíos de toda carga.

Pero si el Señor dice: tomad sobre vosotros mi yugo, y agrega: mi yugo es suave, es porque existen otros yugos que querramos o no llevamos al cuello y que son más pesados que el yugo de Cristo.

Si yo te pido que tomés sobre tus hombros un saquito de harina de diez libras quizás no te parezca alivio. Pero si llevás en los hombros un quintal de cemento y yo te digo: cambiemos de costal, sin duda encontrarás alivio en el cambio y tu nueva carga te resultará suave y ligera.

Y esa es la propuesta del Señor. A lo que el Señor nos invita es a cambiar de yugo. Es el yugo que, querramos o no, cargamos ya el que nos fatiga y nos agobia. Son los yugos que diariamente nos coloca la vida : el yugo de la envidia, el yugo de la angustia, el yugo de la avaricia, el yugo de la ambición, el yugo de la carne, el yugo del pecado. Los infinitos yugos que el demonio y el mundo nos colocan diariamente sobre nuestros hombros: el yugo de la desesperanza y la desesperación, el yugo de la inseguridad, el yugo de la enfermedad, el yugo de la deslealtad, de la traición, de la explotación, de los vicios.

Cristo viene a quitar esos yugos. En Isaías 10: 27 leemos:

Aquel día te quitará su carga de encima del hombro y su yugo de sobre tu cerviz será arrancado. Y más adelante: Porque el yugo que les pesaba y la barra de su hombro, la barra de su tirano, has quebrado como el día de Madián.

En Jeremías 30: 8-9 :

Acontecerá aquel día, oráculo de Yahveh Sebaot, que romperé su yugo de sobre su cerviz y sus coyundas arrancaré y no se servirán más de él los extranjeros, sino que servirán a Yahveh su Dios y a David su Rey. El Señor quiere salvarnos de estos yugos.

Vino a salvarnos incluso del yugo de la ley para sustituirlo con el yugo de la Gracia. De la ley sin el poder de Dios para poder cumplirla. Aún hay entre nosotros quienes han hecho de la religión un yugo, como la hicieron los fariseos en su tiempo, que habían reducido la alianza del Señor y su ley a un yugo insoportable.

Es por eso que Pedro increpa a los fariseos que habían abrazado la fe y les dice: ¿Por qué pues ahora tentáis a Dios queriendo poner sobre el cuello de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros pudimos sobrellevar ?. ( Hechos 15: 10-11 )

El Señor no nos ofrece un yugo. Nos ofrece un cambio de yugo. El cambio del yugo que ya tenemos, por el yugo suave que El nos ofrece.

El segundo error consiste en pensar que Cristo ha venido a quitarnos ese yugo para que seamos enteramente libres. Y éste el mayor de los errores y el que solemos pagar más caro. Porque no vivimos en tierra de nadie. En la guerra en que estamos inmersos no hay territorio neutral.

Lo que dice la Escritura es que hemos sido traslados de un reino a otro reino; del reino de las tinieblas al reino de la luz. Solamente hemos cambiado de Rey y de Señor. Como dice San Pablo: hemos sido salvados, pero para que no vivamos sino para El que por nosotros murió y resucitó. Nuestras vidas le pertenecen, somos siervos suyos. Jesús es el Señor. Alejarse de las manos de Cristo es caer en manos del enemigo.

En Jeremías 2: 19-20 leemos:

Que te enseñe tu propio daño, que tus apostasías te escarmienten; reconoce y ve lo malo y amargo que te resulta el dejar a Yahveh tu Dios y no temblar ante mí, oráculo de Yahveh Sebaot. Tú que rompiste desde siempre el yugo y sacudiendo las coyundas decías: No serviré.

Y en Jeremías 5. :

Yo decía: voy a acudir a los grandes y hablaré con ellos porque esos conocen el camino de Yahveh, el derecho de su Dios. Pues bien, todos aún habían quebrantado el yugo y arrancado las coyundas; por eso los herirá el león de la selva, el lobo de los desiertos los destrozará, etc.

En este mundo no podemos permanecer neutrales. El que no está conmigo está contra mí dice el Señor. El que pretende apartarse de la voluntad de Dios para hacer su propia voluntad pronto descubre que el mundo, el demonio y la carne lo han esclavizado de nuevo y descubre el dolor de lo que es querer sacudirse el yugo de Cristo, del amoroso yugo del señorío de Jesús, y se lamenta.

Es en el libro de las Lamentaciones donde encontramos de nuevo la palabra yugo. El autor se lamenta de haber dejado el yugo de Yahveh. ( Lamentaciones 1: 14 )

Ligado ha sido el yugo de mis rebeldías entrelazadas por su mano sobre mi cuello su yugo doblega mi vigor, el Señor me ha dejado a merced de ellas, yo no puedo tenerme.

Y En Lamentaciones 3: 25-27 agrega:

Bueno es Yahveh para el que en él espera, para el alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Yahveh. Bueno es para el hombre es soportar el yugo de su juventud.

Dios es Padre. ¿Cual puede ser la voluntad de un padre sino que sus hijos sean felices ?

Si hubieras escuchado mis Palabras y seguido mi ley, mi dicha te inundaría como un río, dice el Señor.

Muchas veces hemos dicho que su ley no fue sino la manera de Dios para evitar que pudiéramos experimentar el mal y el dolor en carne propia. Quiso advertirnos que su desobediencia nos traería dolor, pero el dolor no era castigo por el incumplimiento de la ley, sino que la ley era preventivo para el dolor.

Dios es Padre y por eso en Eclesiástico 6: 23-30 empieza la Palabra diciendo:

Escucha hijo, acoge mi criterio y mi consejo no rechaces, mete tus pies en sus anillos y en su collar tu cuello, encorva tu espalda y cárgala, no te rebeles contra sus cadenas, con toda tu alma acércate a ella y con todas tus fuerzas guarda sus caminos; rastréala, búscala y se te dará a conocer y cuando la hayas asido no la sueltes porque al fin hallarás tu descanso y ella se trocará en tu contento; te serán sus anillos protección poderosa y sus collares ornamento glorioso, pues adorno de oro es su yugo y sus cadenas cordones de jacinto.

Y ahora debo comentar un último error.

Quizás en este momento, nos imaginamos al Cristo sentado en la carreta con un chuzo en la mano y a nosotros uncidos a la carreta soportando el yugo de Cristo y jalando solos la carreta. Una vez más estamos equivocados, cuando Jesús dice; Tomad mi yugo, a lo que nos invita es a ocupar la otra punta del yugo que El lleva. Es su yugo porque es él quien lo tomó sobre sus hombros por nosotros.

Si Cristo fuera el carretero ¿qué sentido tendrían sus palabras: Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón?. Tienen todo el sentido del mundo si quien las pronuncia está al otro extremo del yugo, que cuando es manso hace más fácil la tarea y más llevadero el yugo. Son palabras de alguien uncido a un mismo yugo con nosotros. Somos nosotros compartiendo con Cristo el yugo que el mundo, el pecado y el demonio nos imponen. El yugo es entonces suave porque El es más fuerte, camina por delante y lleva nuestra carga. Isaías lo describe de esta manera:

Varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro despreciable y no le tuvimos en cuenta y con todo, eran nuestras dolencias las que El llevaba y nuestros dolores los que soportaba. Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado; El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que os trae la paz y con sus cardenales hemos sido curados.

Es el buey manso sufriendo las consecuencias de nuestras rebeldías y llevando nuestras cargas.

Ya que hemos usado el ejemplo de la carreta, quisiera seguir usando ejemplos carreteros para explicar cómo y por qué su yugo es suave y su carga ligera cuando somos mansos y humildes de corazón.

La explicación es de un amigo que llamado una vez por el Señor a uncirse a la carreta y seguirlo, se resistía inútilmente al llamado del Señor. Comentando su conversión nos decía que: nuestro caminar en el Señor es semejante a uno de esos campesinos que cuando emprende el camino toma a uno de sus perritos y porque lo quiere mucho y quiere llevarlo consigo, le amarra una manila al cuello y amarra la otra punta a la carreta. El perrito, acostumbrado a su vida pasada, se resiste y clava las pezuñas en el suelo y chilla y patalea porque la manila le destroza el pescuezo. Arrastrado por la carreta avanza unos pasos y de nuevo se siembra en el suelo, pero es arrastrado una y otra vez ineludiblemente. Durante un largo trayecto se resiste, sufre y se queja hasta que poco a poco comprende que es inútil su resistencia.

Quizás comprende que si logra romper la cuerda su Señor seguirá su camino y ya no estará con él. Deja entonces de forcejear y empieza a caminar libremente detrás de la carreta. Pero un rato más tarde, cuando el sol aprieta y el calor es sofocante, ya no le basta caminar detrás de la carreta sino que se refugia debajo de ella y va gozoso, protegido bajo su sombra, moviendo la cola hasta llegar al final del trayecto, donde sin duda su dueño lo desamarra, lo acaricia y le sonríe y le permitirá entonces gozar de libertad perfecta.

Si queréis hallar descanso para vuestras almas aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, no os resistáis.

Hace algunos años aprendí otra lección que no ligaba entonces al ejemplo de yugo. Aprendí en aquel entonces que debemos seguir a Cristo, pero caminando a su lado como los bueyes de una carreta. Que no solo sufrimos cuando dejamos de seguirlo, sino que sufrimos igualmente cuando pretendemos adelantarnos a su ritmo y caminar por delante de El. Adelantarnos a su plan. También entonces la carga se nos vuelve agobiante.

Muchas veces en la línea de su Reino hemos tratado de adelantarnos a su ritmo y ha sido en vano; todo se nos hace entonces cuesta arriba y todo se vuelve más difícil. Si alguna vez nos pasa conviene disminuir la velocidad y dejar que El nos alcance y sea Él quien tome las iniciativa, quien señale el camino, quien lleve la mayor parte del peso que arrastramos.

Hay una última razón que hace que nuestro yugo sea suave. En el Evangelio de San Juan dice: Quién me ama cumplirá mis mandamientos. Si cumplimos su mandamiento y su voluntad, no sólo porque Él lo manda sino sobre todo porque lo amamos, nuestro yugo será aún más suave todavía. Porque el amor alivia todas las cargas, aún las más terribles.

Muchas de las aquí presentes son madres y han tenido un hijo enfermo. Es una carga dura tener un niño enfermo y la madre pasa noches enteras en vela sentada al borde de la cama del niño. Es un yugo muy duro. Pero hay un dolor todavía mucho más grande que el estar sentada al borde de aquella cama atendiendo y acariciando al niño, y sería la carga de no poder estar a su lado, de no poder atenderlo, acariciarlo y servirlo.

Igualmente sucede con nosotros. Antes nos era duro cumplir sus mandamientos, ahora que lo amamos lo duro es no cumplirlos. Y cuando no los cumplimos, cuando los rompemos, el dolor es infinitamente mayor que la carga que supone el cumplirlos. Por eso el Señor, en su infinita sabiduría, ha derramado su Espíritu sobre nuestros corazones, porque su Espíritu es a su vez el amor de Dios y la omnipotencia y la dinamia de Dios, la fortaleza y la fuerza que nos lleva a soportar cualquier yugo.

De ahí, que quienes no han experimentado la maravilla de su amor, quienes llevan el yugo de una religión de temor, lo encuentren una carga insoportable.

Hermanos, creo que ahora sí puedo repetir la invitación del Señor en toda su plenitud y a como yo la entiendo:

Venid a mí, que no soy un símbolo ni una doctrina, ni una bandera, sino una persona. Venid a mí los que estáis fatigados y agobiados y yo os aliviaré. Cambien el yugo pesado que llevan sobre los hombros, por mi propio yugo. Compártanlo conmigo que yo estoy con ustedes siempre, todos los días hasta la consumación de los siglos. Para que mi yugo sea suave y ligero, aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón, acatando la voluntad del Padre y siendo dóciles a mi Espíritu. Para ello les doy un mandamiento nuevo: que os améis como yo os he amado. Recibid el Espíritu Santo que derramo sobre vuestros corazones y hallareis descanso para vuestras almas. Mi paz les dejo, mi paz os doy. Y si buscáis el Reino de Dios, todo lo demás se os dará por añadidura y nadie podrá arrebataros esta paz.

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Los Pecados Polilla

A Pepe y Fernando

Maestros en humanidad

Yo no sé si todos han caído en la cuenta de algo muy interesante. Y es que al buscar la causa de nuestros fracasos, posiblemente no nos encontramos con pecados terribles, con fallas garrafales. Nos enfrentamos con pecados que ni siquiera confesamos cuando nos vamos a confesar.

Generalmente son pecados de inconsciencia, de hipocresía y de insensatez. ¡Nadie se confiesa de estas cosas ! Y sin embargo vemos con toda claridad que estos pecaditos son capaces por sí solos de destruir una vida entera.

En mi trabajo por el Señor yo hablo con mucha gente y alguna vez me encuentro con un matrimonio destruido por una traición atroz, por una falla garrafal. Pero muy rara vez.

Conozco sin embargo centenares de matrimonios desbaratados, de parejas divorciadas, destruidos por lo que nosotros llamamos los PECADOS POLILLA.

Les llamamos así porque, precisamente, son tan pequeños que casi ni se ven. No se sabe entonces cuando empezaron a destruir nuestro hogar, como sucede con las termitas o polillas que entran en una casa y el dueño ni cuenta se da hasta que es demasiado tarde: La casa está a punto de desplomarse.

Pecados polilla en el matrimonio son cosas como: los celos, el desamor, el sarcasmo, la descortesía, el desarreglo personal, la burla hiriente. . . son cositas que, como una Gillete, no matan, pero hieren y poco a poco van infectando nuestras relaciones hasta que un día el matrimonio entero se rompe y se destruye.

En Cursillos nos pasa igual. Alguna vez, en alguna parte, encontramos que el movimiento de Cursillos se hundió porque el Consiliario Diocesano se escapó con una artista de cine, al rector de tu Cursillo le encontraron veinte cadáveres enterrados en el sótano de su casa o el Obispo excomulgó por herejes a toda la Escuela de Dirigentes.

Pero lo que día a día encontramos en casi todos los lugares que visitamos, es a un Movimiento de Cursillos en crisis, y que esta crisis está siendo causada por algún pecado polilla de sus dirigentes: Porque el uno tiene complejo de veddette y si hay un entierro él quisiera ser el muerto. Que otro está resentido porque ya tiene tres años de asistir a la Escuela de Dirigentes y no lo han nombrado rector por madurez. Que aquel otro tiene complejo de dictador de un banana republic: cree que su palabra es ley y el que no piensa como el es exiliado del movimiento y para colmo, cuando sube al poder nadie lo puede bajar sino es con una revolución.

Ya en la primera versión del rollo de Estudio que se da en Cursillos aprendí que el hombre normalmente falla por: orgullo, niñería, cobardía, cortedad o suciedad y esta es una verdad como una catedral.

Aquí hemos venido porque queremos que los Cursillos cambien. Que estén mejor de lo que están. Pero la experiencia y el sentido común nos dicen que los Cursillos no pueden ser mejores que las personas que lo integran, y que la única manera como estarán mejor es si nosotros, los que lo integramos y dirigimos, cambiamos. Este es un Retiro de Cambio, pero no fue diseñado para cambiar los Cursillos sino para cambiar a las personas.

Y este rollo lo que pretende es ser como un espejo en el que cada uno pueda verse a si mismo ( no a los demás ) y descubrir si hay cosas en las que necesita cambiar. Y como lo que nos está destruyendo, es casi seguro, no son pecados garrafales, lo que vamos a tratar de ver son nuestros pecados polilla.

Y quisiera empezar por los pecados polilla de la lengua. Gran parte del mal que se hace en el mundo, ciertamente el más frecuente y muchas veces el más dañino, se hace con la lengua. La lengua es el arma letal más barata que se conoce. Está al alcance de todos los bolsillos. La puede usar el más pobre y la teme hasta el más rico y poderoso. Es muy difícil defenderse de ella. Sus heridas duran a veces toda una vida y pueden inclusive trasmitirse de una generación a otra. Su daño es uno de los más difíciles de reparar.

Pero quizás su característica más terrible es la facilidad con la que se dispara, casi sin darnos cuenta. Un segundo, un descuido... y el daño quedó hecho. Como los dardos envenenados la herida que deja en la superficie es casi invisible, pero el daño interno es demoledor. Por eso rara vez tenemos conciencia del daño causado y no hacemos nada por repararlo de inmediato.

En este rollo, ya lo dije, no vamos a hablar de los grandes pecados y por lo tanto no vamos a hablar tampoco de los grandes pecados de la lengua: la calumnia, la difamación, el falso testimonio, el insulto, la vulgaridad abierta. No necesitan mayores comentarios y quiero pensar que no se dan entre dirigentes cristianos. El rollo va a estar centrado en lo pequeño. En el dardo envenenado.

Se me ocurre que estos pecados de la lengua podrían dividirse en 3 grupos:

1. Los que atentan contra la verdad.

2. Los que atentan contra la caridad y

3. Los que atentan contra la libertad.

Atentan contra la verdad por ejemplo: la exageración, el tremendismo, la generalización, y las verdades a medias.

Las vamos a entender mejor con un ejemplo:

Llega el marido a la casa, con hambre, abre la refrigeradora y dice: ¡nunca hay nada en esta casa ! O, ¡solo sopa se come en esta casa; ya estoy harto !

Entonces le contesta la mujer: ¡ jamás venís a tiempo a comer !. ¿Vos crees que esto es un hotel ?. La conversación se va agriando y al rato dice entonces el marido: ¡siempre que quiero tener relaciones resulta que tenés dolor de cabeza ! Por último hasta el hijo se mete en la conversación y dice: ¡nunca me prestan el carro ! ¡jamás salgo ni a la esquina !

Todo esto es exageración, generalización, tremendismo o verdad solo a medias. El matrimonio empieza ser carcomido por la polilla.

Nos trasladamos ahora al secretariado de Cursillos donde se está estudiando un plan para mejorar las cosas, y dice uno: la verdad es que todo esto es un desastre, ¡ jamás va a funcionar ! Todos sabemos que no es cierto. El plan tiene sus defectos pero en principio es bueno. Pero ya la reunión se agrio y ahora puede suceder cualquier cosa.

¡El último ciclo de Escuela fue un desastre total !, dice otro. La verdad es que el único que estuvo mal fue Chale Mántica que no tuvo tiempo de preparar su charla, por andar dando retiros en California.

Cuando el tremendismo, la exageración, las generalizaciones y las verdades a medias se hacen un hábito en nuestra manera de hablar, empezamos a destruir muchas cosas. En cada secretariado y casi en cada reunión de grupo suele haber un señor así, que sumado a su espíritu de contradicción va minando todas las cosas buenas que se proponen, y las ganas de la gente de seguir trabajando.

Hablemos ahora de algunas faltas contra la caridad que casi siempre son también faltas contra la verdad:

Empecemos con la maledicencia.

Una cosa es calumnia se dice o se repite algo que es falso y que daña a una persona.

Es maledicencia cuando se dice o se repite algo que, aunque sea cierto, daña a una persona. Maledicencia es, simplemente, hablar mal del prójimo. No importa si lo que se dice es cierto o falso. Estoy causando un daño que no tengo derecho de causar.

Tampoco necesita ser algo grave. La fulanita, es vaga. La sutanita no cuida bien a sus hijos. Fulano, nunca dura en un trabajo. Lo más que dura es seis meses. O, La verdad es que Fulano es bruto.

Hay dirigentes que al salir de un cursillo se complacen en ir divulgando las pequeñas fallas que cometieron durante un cursillo los demás miembros del equipo. Y eso es maledicencia. Puro afán de hablar mal de los demás, porque existe un lugar donde ventilar esas fallas para que no se repitan y es en la Reunión de Crítica del Cursillo que hace el Equipo mismo. El divulgarlas afuera no ayuda en nada a solucionarlas y va creando un clima de maledicencia en todo el pueblo de Dios. Esto nos lleva al siguiente pecado que es precisamente el de la murmuración.

MURMURACIÓN. Hay murmuración cuando lo que se dice, aunque no sea algo grave, se divulga entre personas a quienes no concierne el asunto o no están en capacidad o posición de resolver el problema.

Una versión conocida por todos es la que en Cursillos se conoce como el chisme apostólico. Fulano de tal no debiera formar parte del equipo que va a dar el próximo Cursillo, dice alguien con carita de yo no fui. Tal vez está tratando de hacer algo correcto, pero lo está haciendo mal. No dice por qué no debe ir, ni se lo dice a quien puede evitar que vaya en el equipo. Si es que en realidad no debe ir. Generalmente el único que no lo sabe es el que en realidad debiera saberlo que es el rector.

El chisme corriente es directo y los que lo oyen saben que están oyendo un chisme: ¿Supiste? Fulano está teniendo problemas en su matrimonio. Y todos los demás: ¡Ajá!, contáme. . .

El chisme apostólico es más sutil. Esa misma persona llega a su reunión de grupo, y de nuevo con su mejor carita de yo no fui dice: Hermanos, roguemos por fulanito y sutanita, porque parece que están teniendo problemas muy serios en su hogar. Te pedimos Señor por la fulanita, que todavía anda el ojo morado por lo que le hizo el otro día el animal de su marido. Para él te pedimos le des más paciencia, ya ves la esposa que le tocó al pobrecito. ¡Amén !.

Un tercer pecado de la lengua es la infidencia: Se falta a la confidencialidad cuando lo que se repite estaba dirigido a otros oídos. No importa que sea, bueno, regular o malo. Es infidencia repetir cualquier cosa de tipo personal que haya sido compartida a nivel de grupo, de equipo, o de secretariado. Lo que se dijo estaba dirigido a ellos y no a todo el mundo.

Mucha gente no diferencia entre lo secreto y lo privado. Quizás entre algunos de nosotros no debe haber nada secreto, pero sí hay muchas cosas privadas. Si alguien va al baño no está haciendo algo en secreto o a escondidas. Lo que uno hace en un baño no es ningún secreto. Está haciendo algo en privado.

Entre cristianos no debiera nunca darse aquello de:¡ prométeme que no se lo vas a decir a nadie !. Por dos razones: 1. Si la persona tiene que prometerlo es porque no merece tu confianza y por lo tanto no debieras confiarle nada. 2. Porque nadie debe prometer no decir algo sin saber siquiera de qué se trata, bajo riesgo de convertirse en cómplice o encubridor de algo malo.

La contraparte del infidente es el metiche. Ser metiche es meterse en lo que no le concierne. Si yo por ejemplo, voy de rector a un Cursillo, tengo el derecho y la obligación de conocer la personalidad, disposición y circunstancia de todos los candidatos. Debo estudiar bien sus fichas para poder servirles mejor. Pero alguien que no sea miembro del equipo no tiene derecho a leer una ficha.

Quizás el ejemplo más evangélico de metichismo fue el de San Pedro. Lo pueden leer en el último capítulo del Evangelio de Juan. San Pedro, que ya era entonces Papa de la Iglesia Universal, se le acerca al Señor y Juan ( muerto de risa ) describe así la escena:

Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de el. . . Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: ¿ Señor, y de este qué ? Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga,¿ a ti que te importa ?¡Tú sígueme ! Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moriría. Pero Jesús no dijo que no moriría sino: Si quiero que este se quede hasta que yo venga a ti que te importa.

Ojalá este dicho se extienda entre todos los hermanos y cuando alguien pregunte lo que no tiene por qué saber, como Jesús le respondamos: a vos que te importa. ¡No seas metiche!

Con los metiches lo que pasa es lo mismo que pasa con los chanchos y es que cuando meten las narices en algo es tratando de desenterrar algo para comérselo.

Hoy existe en el mundo la idea de que todo el mundo tiene derecho a saber todas las cosas. Es lo que te proclaman los dueños de los periódicos y en especial de los periódicos que se especializan en meterse en la vida privada de las personas. Cristo nos dice que hay cosas que no tenemos derecho a saber por muy Papas que seamos. Y nosotros tenemos la obligación de saber diferenciar entre lo público y lo privado, lo meramente confidencial y lo secreto. El metichismo ha causado muchos daños en Cursillos.

Hablemos ahora de la crítica. Crítica constructiva es la que hacen unas personas con la intención de mejorar algo, y por eso mismo la hacen en el lugar y en el momento adecuado, ante quienes pueden hacer algo al respecto.

La crítica constructiva debe tener además tres elementos: 1. Decir exactamente qué es lo criticamos. No es lo mismo decir: creo que fulano no entendió el objetivo de las Falsas Posturas en el Rollo de Piedad y hay que ayudarle, que decir: el rollo de Piedad no sirvió. 2. El segundo elemento es precisamente por qué decimos que algo está mal. En el ejemplo anterior tendríamos que señalar el desenfoque de esa parte del rollo, porque el objetivo de las falsas posturas en el Rollo de Piedad no es el que la gente se ría un rato a costas de los beatos, los practicones y los fariseos, sino el que por contraste entiendan la verdadera piedad, y que eso no se consiguió. 3. Debe siempre aportar algo a su solución. Y si no se tiene, al menos decirlo: hermanos aunque yo no sé qué hacer en este caso, creo que es necesario que entre todos veamos qué hacer.

Todo esto es necesario porque de lo contrario, poco a poco, en Cursillos se van formando dos grupos de personas: los que sin hacer nada más que criticar, se constituyen en jueces de todos los demás; y los que inútilmente tratan de complacer a todos los criticones, que suele ser imposible.

Crítica a secas es la que se hace con el simple afán de comentar una falla, sin afán de corregirla y por ello casi siempre ante personas que nada tienen que ver con su posible solución.

Una forma sutil de la Critica es el apostolado del pujido:

¿Que opinas de fulano como posible Rector ?- ¡Uhhj !. ¿Y del programa de Escuela ? ¡Ehhhj ! ¿Y del Padre Arizti ?-¡Iiihhh !

Después dicen: ¡Si yo no he dicho nada ! ¡Ni abrí la boca siquiera ! Y es cierto. Para pujar no se necesita abrir la boca.

Digamos algo sobre la burla. La burla es muy dañina, con el agravante de que suele ser también muy graciosa y por eso fácil de popularizarse.

Quiero hablar sobre una forma más refinada de la burla que es el sarcasmo. Yo conozco al menos dos matrimonios destruidos por el hábito que se desarrolló entre marido y mujer de burla y de sarcasmo: ¡Ideay!, ¿ya volviste del salón ?; pues no se nota. La próxima vez que te alisen también las arrugas. O está en el cine y comenta: ¡Eso es mujer y no lo que tengo en casa!. Esto es terrible y desgraciadamente también se da en muchos ámbitos de Iglesia, y a muy alto nivel.

Lo mismo se puede decir del humor negro.¡ Hombré vos no rebuznás porque sos tan bruto que hasta eso se te olvidó !

También los apodos pueden ser muy ofensivos. Yo conocí a uno que le decían Sobaco de Tortuga porque era negro, viejo y arrugado. Y a otro que le decían Clavo de Olor, porque era chiquito, flaquito, negrito y cabezón.

Ya sé que en Cursillos y aun en el evangelio encontramos apodos: Piedra, Hijos del Trueno, el Gemelo, El Negro, y entre nosotros El Gordo, el Chino, El Monse, el Chaparro el Güero y muchos más. No son ofensivos y por ello si las personas no se ofenden podemos usarlos. La clave para saberlo es muy fácil: Si se los podemos decir a ellos directamente y ellos responden por el apodo, no hay problema. Pero si los tenemos que decir a sus espaldas ya vamos mal.

Creo que también es prudente que pensemos en las bromas. Las bromas son casi toda una tradición en Cursillos y durante los tres días ayudan incluso a crear un clima de familiaridad y alegría. No queremos volvernos gente seria, pero tampoco podemos hablar del amor y simultáneamente faltar a la caridad.

Yo no voy a decir qué se puede hacer o no hacer en el campo de las bromas, pero sí puedo dar un criterio. : Si el otro no la aguanta es porque la broma era pesada y hay entonces que pedirle disculpas, inmediatamente.

No importa entonces lo que nosotros podamos creer. No vale decir: Es que no aguantas nada. No suponemos aguantar nada. En las bromas debemos poder gozarnos todos, y reírnos todos. Incluso el afectado. No necesita haber víctimas. No debe haber víctimas.

No voy a hablar de la vulgaridad en general porque me parece innecesario entre cristianos pero sí vale la pena que revisemos nuestro vocabulario en lo que se ha llamado el apostolado de la mala palabra.

Creo que el criterio es que en Cursillos se han tolerado las malas palabras por la misma razón que se acepta a los malos y es porque están en camino de ser buenos. Soltar un taco en un rollo sirve a veces de recordatorio a los nuevos de que aquel fulano no fue siempre el angelito que ahora es y la persona no se molesta porque se alegra que aquel desgraciado sea ahora distinto. Después de diez tacos, la persona se empieza a preguntar si de veras será distinto ahora o la persona no ha cambiado tanto que se diga. Cuando por contraste descubre que este fulano en su casa no dice jamás una mala palabra y solo la suelta en sus rollos para presumir de maloso, entonces si que ya la regamos.

Lo que quiero decir en dos platos es que una mala palabra debe ser un accidente en nuestros rollos. Que no deben formar parte del esquema y que el apostolado de la mala palabra no es un apostolado eficaz, pese lo que piensen algunos.

Vamos a pasar ahora al último acápite de los pecados polilla de la lengua, que es el de aquellos que atentan contra la libertad.

Atentan contra la libertad, por ejemplo, la manipulación, la intriga y el chantaje emocional. Lo que tienen en común es que pretenden que el otro haga mi voluntad.

Hay muchas formas de manipulación verbal. Hay una muy popular que yo llamo el decirle a Pedro para que lo oiga Juan. Está el marido orando en voz alta y dice: Señor, te ruego que mi mujer me perdone por lo que le dije ayer. Lo correcto es dar la vuelta y en vez de dirigirse al Señor le diga a su mujer: Amor, ayer te dije esto y esto. Hice muy mal. No vuelve a suceder. Por favor perdóname. No le pidamos al Señor que haga con milagros lo que nosotros suponemos hacer con humildad.

Hay una que es terriblemente destructiva y es la acusación como pregunta:

Dice la señora : ¿ Por qué no me llevas al cine ? Si me dijera: Amor, lleváme al cine, yo la llevo con gusto aunque haya visto mil veces la película. Pero por qué no me llevás es una pregunta que no tiene respuesta. Porque la única respuesta es: pues porque no me has pedido que te lleve y ya estás otra vez queriendo que te adivine el pensamiento Y ya para entonces estoy furioso y si le contesto va a ser gritándole porque lo que yo percibí no fue una pregunta sino una acusación: Jamas me llevás a ninguna parte y ésa es una generalización y un tremendismo y a mí me arrechan esas cosas y además es injusto porque a cada rato la vivo llevando a todas partes o la invito y es ella entonces la que no quiere ir y además si no va es porque no le da la gana y la verdad es que ya no aguanto más tanta fregadera, como si uno no tuviera nada que hacer. Llega uno cansado del trabajo después de trabajar como animal y no ha ni terminado de entrar a la casa cuando. .. Y ya la regamos otra vez.

O llega otro y la señora le dice con una voz dulcísima : ¿ De donde venís ? Y de nuevo pierdo los estribos: Porque eso no es una pregunta sino una acusación: ¡Quién sabe de donde venís, Bandido!. Y de donde querés que venga pues, sino de donde andaba que es adonde voy todos los días. ¡Como si yo fuera a muchos lugares ! cuando no hago más que ir de mi casa al trabajo y del trabajo a mi casa, y uno no puede retrasarse ni un minuto porque ya lo están interrogando a uno. . . Y ahí murió Sansón con todos los Filisteos.

Esas son las acusaciones en forma de pregunta, que enfurecen mucho más que una acusación abierta, porque están tratando de encubrir una desconfianza. En muchos casos no son más que un habito heredado que hay que corregir.

El chantaje emocional es algo parecido. La señora quiere quecompren algo. El marido le dice que no puede y entonces ella se pone llorosa, se le quiebra la voz y dice: ¡Es que ya no me querés!. . . Cuando estábamos de novios todo me dabas.

Otro ejemplo: el marido está leyendo el periódico tranquilamente porque la señora a su vez estaba viendo la telenovela que termina en ese preciso momento. Se sienta entonces a su lado y dice: ¡Nunca platicamos! El otro le pide un segundito para terminar de leer el párrafo empezado pero ella dice entonces: ¡Claro! Preferís a ese periódico que a mí.

Por las reacciones que he percibido entre el respetable público me parece que muchos tenemos termitas en la casa. Vale la pena que nos demos cuenta y hagamos algo al respecto.

Dejando ya atrás los pecados de la lengua veamos otros pecados polilla y el más oportuno en este momento es el de el desamor.

Aunque nos hayamos reído de ciertas situaciones en donde había verdadero chantaje emocional, es igualmente cierto que existen también situaciones en donde las manifestaciones de afecto, la cortesía, las atenciones que teníamos cuando novios han desaparecido ya de muchos hogares y se ha caído ya en una trampa insufrible porque el hombre y la mujer son capaces de soportar muchas torturas y dolores pero no son capaces de soportar la ausencia de afecto. El prolongado desamor. La indiferencia, el aislamiento y la soledad de dos personas que viven en una misma casa y que dicen amarse pero que no saben demostrárselo. En nuestra comunidad ponemos mucho énfasis en las caricias verbales. En decirle a la esposa: Que guapa que andás. Que lindo te queda ese peinado. O al marido: sos un Paul Newman. En el beso de buenos días. En el regalo de Aniversario. En la noche separada para estar con nuestra esposa por muchos compromisos que tengamos.

En las caricias visuales. Una señora embadurnada de cold cream y con treinta rollos en la cabeza que parece marciana, lo que está diciendo silenciosamente a su marido es: a mí me importa poco si te atraigo o no.

Y desde luego en las caricias físicas de las que les va a hablar otro rollista porque a mí me ruboriza.

Existe un deseo natural en el ser humano, una necesidad de admiración y reconocimiento. Sin embargo el siguiente pecado polilla tiene que ver con un deseo desordenado de admiración y reconocimiento.

Me refiero ahora a la persona que no trabaja si el pago no incluye un aplauso o una medalla. A los que están muy dispuestos a trabajar en los tres días del Cursillo, porque aquello es vistoso y se ganan la admiración de muchos; perotan dispuestos a hacer aquella palanca silenciosa, mucho menos difícil quizás que el trabajo que implica ir a un Cursillo, pero sin el aplauso.

Hablo de aquel otro que no regresó a Cursillos porque su rollo fue criticado constructivamente en la reunión de evaluación, o peor aún porque nadie le dijo lo fantástico que había estado.

Hablo de la susceptibilidad del que se retiró porque el dirigente aquel no lo saludó en la Ultreya por pura inconsciencia.

Hablo también del que se pliega a cualquier idea o tendencia por afán de pertenecer, de ser aceptado. Aquello otro iba contra sus principios, pero era más importante el evitar el rechazo.

A estos les preocupa tremendamente el no herir los sentimientos de los demás. Es el padre de familia que le permite a su hija andar medio desnuda aunque el esté en desacuerdo con aquello, porque ella podría resentirse o irse de la casa. O los sentimientos del hijo que le está pidiendo que le compre un carro que no necesita ni él tiene con que comprarlo, y que solo le fomentará la vagancia o el vicio. Pero no se atreve a decir ¡no!, porque aquello podría distanciarlo de los hijos. Prefiere ser amado que ser respetado. Y termina por ser manejado.

En la misma línea, se le tolera al sacerdote que va a dirigir un Cursillo que cometa todas las desviaciones que se le antoje porque no hay nadie que se atreva decirle Padre, metió las de andar. Y no se atreven porque aquel se va a enojar, o a resentir. Si se enoja o resiente es señal que no es apto para dirigir un Cursillo.

En esta misma línea está el centralismo. Hay quienes piensan que nada debe suceder en Cursillos sin la aprobación previa del secretariado o del Consiliario. Pero luego llegamos al Cursillo y en el rollo de Dirigentes decimos que las cualidades del dirigente son iniciativa, generosidad etc. Muchas veces lo que buscamos no son dirigentes sino dirigidos a quien seguir dirigiendo, y hermanos, con gente así no se reconstruye el mundo desde sus cimientos.

Una cosa es coordinar y otra cosa centralizar. En los Cursillos de Dirigentes decimos que el papel del secretariado es como el de el policía de trafico, que está allí para acelerar el trafico, no para detenerlo. Para que no choquemos los unos con los otros, pero no para decirnos adonde tenemos que ir y si el no nos lo dice no vayamos a ninguna parte.

Otro pecado polilla muy gordo es el de la irresponsabilidad. Yo tuve alguna vez un Director Espiritual que al momento de dar el rollo de Gracia Actual descubrió que había olvidado las palancas en su casa. O aquel dirigente que 24 horas antes del Cursillo te dice que no puede ir, porque es el cumpleaños de su hermana. O de comadre.

Un dirigente de Cristo tiene que ser una persona en la que se puede confiar y con la que se puede contar. Que sabe decir no, pero que cuando dice sí, sabemos que hará lo que dijo.

Una forma y una causa de la irresponsabilidad es el desorden. No tiene en orden ni sus prioridades, ni su dinero, ni sus compromisos ni su tiempo. A todo dice sí, y tiene un corazón del tamaño de una catedral que quisiera poder hacerlo todo y estar en todas partes. Pero no se puede. Los dirigentes así se dividen en dos categorías: 1. Los que se mueren del corazón. y 2. Los que matan de un ataque al corazón a los demás con sus irresponsabilidades.

CONCLUSIÓN

Hermanos, no quiero abundar con más pecados polilla porque yo se que mientras he ido hablando, cada uno, dentro de su propio corazón ha ido a su vez descubriendo por si solo muchos otros que yo ni siquiera conozco.

El Señor ha tenido el mal gusto de poner en nuestras manos uno de sus instrumentos de salvación más preciosos: los Cursillos de Cristiandad. Tan preciosos son que la salvación de muchos miles de personas ha dependido en el pasado y seguirá dependiendo en el futuro de lo que nosotros hagamos con los Cursillos de Cristiandad.

Porque amamos los Cursillos, nos damos cuenta muchas veces de que muchas cosas no andan como el Señor quisiera. Con sincero corazón queremos entonces que aquello sea todo lo que el Señor se sueña que sean. Por eso estudiamos su mentalidad, su finalidad, su metodología. Por eso trabajamos en sus secretariados y escuelas. Por eso asistimos a los Cursillos de Cursillos y por eso también han venido ustedes a este Retiro de Cambio. Porque aman los Cursillos y porque quieren mejorarlos.

Yo he dado muchos Cursillos de Cursillos, he leído y escrito mucho sobre Cursillos. He sido presidente del Secretariado Nacional de Nicaragua y he asistido a muchos encuentros internacionales.

Después de tanta cosa he llegado a la conclusión que descubrí en aquel Cursillo de hace ya casi 25 años, donde encontré a mi Señor, y es que la puerta de entrada a la transformación del mundo es la conversión integral y progresiva de cada uno de nosotros.

No vamos a transformar el mundo sin transformar al hombre ni vamos a transformar cursillos si algo no cambia primero en nosotros. Y para eso hemos venido aquí.

Pero hemos empezado a ver también, que aquello en lo que necesitamos cambiar, no es ya quizás en aquellas cosas terribles que un día dejamos a los pies de Cristo en el Cursillo, sino en un sin fin de pequeñas cosas, de Pecados Polilla tan pequeños que ni siquiera podíamos verlos sin que alguien nos los señalará, pero que nos estaban destruyendo. Que nos están destruyendo.

Si pudimos abandonar lo más difícil, ¿ no podremos abandonar hoy lo más pequeño por amor al Señor y a este instrumento que el ha puesto en sus manos ?

Para erradicar la polilla de nuestras casas fue necesario primero el verla. Y el aceptar que la teníamos en casa. Yo creo que para ser consecuentes necesitamos hacer precisamente eso: verlas. Vernos a nosotros mismos y aceptar con honradez y humildad lo que descubramos adentro.

Mi intención no ha sido ofender a nadie. Si en algo les sirve, yo soy el primero en confesar que si sé tanto de pecados polilla es porque la inmensa mayoría los descubrí en mi mismo.

Si por desgracia hubiera alguien presente que durante este rollo haya estado más bien gozándose de las fallas de los demás y diciendo: ese es fulano. Aquel es tal otro. Lo han retratado a la perfección, con todo el amor del mundo, con todo mi respeto y de rodillas si es necesario, le digo, y no puedo dejar de decirle lo mismo que dice el Señor en el Evangelio:

Hermano, por qué miras la paja en el ojo ajeno y no miras la viga que está en el tuyo. Saca primero la viga que está en tus ojos y entonces podrás ver mejor la paja en el de los demás.

A eso venimos hermanos, a sacar cada uno la paja que está en nuestro ojo. Después que lo hagamos, con los ojos limpios, ya verán que distintos se miraran los Cursillos de Cristiandad.

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Presente, Pasado y Futuro

A mis hermanos postizos:

Erwin, Walter, Ruth y Pancho.

En este capítulo queremos mirar una vez más dentro de nosotros mismos, pero esta vez para mirar nuestro pasado y nuestro futuro. Y empiezo preguntando: ¿Que pescamos dentro de nosotros cuando recordamos nuestro pasado ?

Cualquiera que haya sido nuestro pasado, y por muy distintas que hayan sido las vidas de todos los presentes, creo que vamos a encontrar esencialmente lo mismo:

Al recordar nuestro pasado, lo que encontramos son: heridas, humillaciones, vergüenzas, traumas, sentimientos de culpa, experiencias que preferiríamos olvidar, antiguos sueños nunca realizados, propósitos no cumplidos, traiciones, personas que ya no están con nosotros, amistades perdidas, errores garrafales, engaños, tiempo perdido, pecados, celos, rencores. . . etc.

Me dirán que ese el panorama negro de vidas muy grises que no se parecen a la tuya, porque tu vida estuvo llena de alegrías. Sin embargo creo que hay dos principios en que todos estaremos de acuerdo:

1. El primero es que las cosas dolorosas o desagradables suelen dejar en nosotros una huella más profunda que las agradables y esa huella la llevamos todos impresa en nuestro pasado.

2. El segundo, y en esto radica lo más triste de nuestro pasado, es que aún las alegrías que vivimos entonces, las experimentamos ahora como nostalgia; como una perdida irremediable. Y su perdida nos produce ahora tristeza. Una dulce tristeza, en el mejor de los casos, pero siempre tristeza.

La mayor de las veces, la tristeza es más bien amarga. Por eso lloran los adultos en Navidad, recordando con nostalgia la alegría de sus navidades infantiles, junto con sus padres o sus amiguitos de infancia, en un clima de inocencia y de total despreocupación. Por eso lloran las mujeres en las bodas, recordando la suya propia, aunque haya sido un matrimonio muy feliz. Y el recuerdo de una luna de miel feliz se vuelve ahora amargo, por el solo hecho de que es algo ya pasado.

En el mejor de los casos, la fantasía del pasado no hace más que alienarnos de la realidad para refugiarnos en una vieja realidad falsa que hace más duro el regreso a nuestra realidad verdadera y cotidiana.

Lo que quiero decir hermanos, es que el pasado es algo muy peligroso y que quien vive en el pagara las consecuencias. Veamos ahora que hay en nuestro futuro.

Nuestro futuro está obsesionado por el deseo de triunfo y felicidad. Es el lugar donde suponen realizarse todos nuestro sueños pero no sabemos siquiera si existirá un futuro para nosotros. Por eso al asomarnos al futuro lo que experimentamos es inseguridad. Temor ante lo desconocido. Oscuridad, desorientación. Nadie sabe lo que guarda el futuro. El futuro es pre-ocupación. Y muchos gastan más tiempo en pre-ocuparse por sus cosas que en ocuparse de ellas.

Aquí hasta los sueños más hermosos se convierten en impaciencia o frustración ante un sueño no realizado todavía, en ansiedad y angustia porque pueden no realizarse jamás. También el vivir en el futuro de los sueños es alienante y nos oscurece el presente. El vivir en el futuro nos convierte fácilmente en soñadores de castillos en el aire. Y a unos los lleva a gastar en el presente lo que ganaran en el futuro. Ya se que en contraposición a todo ésto está la sabiduría que se adquiere de la experiencia pasada y la previsión del futuro, que es también sabiduría. Mas tarde regresaré a este tema. Por el momento creo que es válido decir que quien vive en el pasado o en el futuro está jugando con fuego. Emocionalmente pagará las consecuencias.

Pastoralmente me encuentro con demasiada frecuencia con problemas muy serios que no tienen otra causa que el vivir demasiado tiempo en el pasado o en el futuro. Es el problema del ensimismamiento. El vivir demasiado tiempo dentro de nosotros mismos, trasladándonos mentalmente al pasado o al futuro. No exagero al decir que hay personas que pasan más tiempo dentro que fuera de sí mismos. Y más tiempo en su pasado o su futuro que en su presente. Es el problema de los locos, que terminan por quedarse en el pasado, como los maniático-depresivos. El problema de las personas enfermas físicamente, que obligadas a guardar cama se dedican a la fantasía. El problema del fantasear ocioso tan combatido entre nosotros.

En el Evangelio el Señor nos dice que : baste a cada día su propia preocupación. La preocupación por el pasado o el presente produce un desgaste emocional muy serio que fácilmente termina en una depresión profunda.

Recuerdo al menos tres personas bajo tratamiento psiquiátrico, ingiriendo cantidades increíbles de drogas y tranquilizantes, que se sanaron simplemente sacándolas de su ensimismamiento y devolviéndolas al presente. Lo logré, poniendo un poco de orden en sus vidas y obligándolas a programar su tiempo y trabajar en cierto tipo de labores.

En algunas clínicas psiquiátricas se intenta lo mismo mediante el tejido, el dibujo, la jardinería, o el aprendizaje de algún instrumento musical, que no tienen otro propósito que el forzar un poco la atención del paciente hacia lo que está haciendo en el presente. Sacado de su ensimismamiento el paciente se cura solo.

Me dirán que exagero y que aunque lo que describo es realmente peligroso, el regreso al pasado puede ser fuente de sabiduría y experiencia y la previsión del futuro una virtud. Y es cierto; podemos regresar al pasado pero siempre y cuando lo hagamos de la manera que paso ahora a explicar.

Para explicarlo pongo siempre este ejemplo:

Imaginemos que estamos a la orilla de un lago profundo, y estás de pie sobre el muelle. De repente oís unos gritos angustiosos y ves que alguien en el agua se está ahogando a poca distancia del muelle. Lo terrible es que de alguna manera descubrís que esa persona que se está ahogando en el agua sos vos mismo. Y naturalmente querés salvarla.

Para hacerlo tenés dos caminos: La primera es bajarte del puente, sumergirte en el agua y nadar hacia ella. Si no sos muy buen nadador, lo más probable es que el tú que se está ahogando te abrace desesperado y te arrastre junto con él y te ahogue a ti también.

La segunda manera es permanecer muy firme con los pies puestos en el muelle o en tierra firme y desde ahí tirarle una soga o un salvavidas y jalarlo hasta donde vos estás para salvarlo.

Hermanos, el lago es el pasado, el muelle es el presente. El que se está ahogando es el tú que está en el pasado. Tú puedes salvarlo pero únicamente si lo haces desde tu presente actual.

Lo vamos a entender mejor con otro ejemplo. Cuando regresamos al pasado, sumergiéndonos en él, volvemos a experimentar las cosas del mismo modo como las experimentamos cuando sucedieron. Si fue una experiencia de nuestra niñez, la experimentamos de nuevo de la misma manera que cuando éramos niños. En cierto modo volvemos a ser niños y dentro de nosotros se repiten las mismas emociones y sensaciones, pensamientos deseos e impulsos de entonces.

Yo cuento que, cuando tenia como cuatro años de edad, pasé una noche de terror viendo a un gigante con un enorme sombrero, sentado a la orilla de mi cama. Al amanecer, pude ver que se trataba de un mosquitero con su gran aro, colgado de un clavo y plegado sobre la silla que estaba junto a mi cama. Si yo no hubiera visto la realidad con la luz del amanecer, hubiera pasado mi vida entera temiendo la obscuridad y experimentando cualquier sombra con el mismo horror infantil de aquella noche. La luz, como el muelle, son nuestra realidad presente. Podemos asomarnos al pasado pero desde la luz y la seguridad del presente. Podemos tenderle la mano al que se está ahogando, pero desde la seguridad del muelle.

Una señora que se pone a recordar alguna antigua aventura del que hoy es su marido, normalmente se sumerge en su propio pasado. Vuelve entonces a experimentar la misma inseguridad de entonces. Ve a su rival como era entonces, y no flaca, dos cuartas de cogote y una percha en el escote, bajo la nuez -como dice el tango. Siente celos por aquella aunque ahora esté muerta o con una pata de palo. Siente la misma rabia de entonces, y la proyecta sobre su marido que esa noche volverá a pagar el precio de este recuerdo por diezmillonésima vez.

Esta mujer al pasado, sumergiéndose en él.

La señora viene ahora donde mí, y le pido entonces tenderle la mano a ella misma, porque se está ahogando, pero desde la seguridad de su presente. Y examinamos entonces su presente. Su marido ha sido transformado por el Señor. Es un padre responsable y un marido fiel. Un verdadero hombre de Dios, con defectos pero cada día mejor. No solo tiene un hombre nuevo, sino que Dios le ha regalado un mundo nuevo de relaciones sanas. Un mundo en donde los dos están protegidos por hermanos que los cuidan. El Señor los ha colmado de bendiciones. A ella misma le está dando un nuevo corazón.

Mira entonces su pasado, pero desde el puente, y en vez de inseguridad siente agradecimiento y alegría por su nueva realidad. Mira a la rival y le dan ganas de reír. Ya no le inspira ninguna inseguridad. Mas bien un poco de lástima. Se echa entonces a llorar, pero de pura alegría y juntos alabamos un rato al Señor. Cuando su marido regresa a la casa lo ve como es hoy y aunque esté calvo y gordo ella lo ve bello y le da un gran beso.

¡Otra persona ha sido rescatada de su pasado !

Espero que me hayan entendido. El pasado sí puede ser fuente de sabiduría, pero solo si lo contemplamos desde nuestro presente. El futuro debe ser objeto de nuestra previsión, pero solo si lo con templamos desde la realidad de nuestro presente. La realidad de hoy es lo único que puede planificar un futuro realista y no una absurda ilusión.

El pasado visto desde el pasado nos regresa a una realidad infantil o irreal en la que volvemos a experimentar las cosas como niños, o como lo que alguna vez fuimos. Se reviven entonces los mismos sufrimientos porque la fantasía reproduce no solo los sucesos de entonces sino las mismas sensaciones, emociones deseos e impulsos; y emitimos los mismos juicios: Mi marido no me quiere, mi marido es un zángano, juicios equivocados porque parten de una realidad irreal, ya pasada y obsoleta.

En cambio cuando se mira al pasado desde la realidad del presente, son posibles la comprensión y la compasión, el arrepentimiento y el perdón. El ver las cosas desde una mentalidad adulta. El enfrentarse a viejos temores desde la seguridad del muelle. Combatir los fantasmas del pasado con la verdad del presente. Reconstruir desde la realidad.

El presente solo se puede vivir felizmente si se encuentra descontaminado del pasado. Sara se convirtió en estatua de sal, es decir es alguien inmovilizado por la amargura, por andar mirando atrás. De ahí la maravilla y la sabiduría del perdón. Perdonar es dar muerte al pasado.

La cura del pasado es también esencial para la cura del futuro. En la medida en que el pasado permanece en nosotros, es decir que se hace presente en nosotros como rencor, dolor, frustración, culpa, resentimiento etc, en esa misma medida se proyectará al futuro.

Uno de los Mitos que recogí de la vida y que menciono en otro capítulo es precisamente aquel de que mi pasado determina inexorablemente lo que ahora soy. Esto es cierto solamente para los que tienen su ahora contaminado por su pasado.

Aunque tanto el hombre como la mujer están igualmente sujetos a estos problemas, el hombre que trabaja intensamente o la mujer ocupada y con un itinerario fijo tienen menos tiempo para meterse dentro de si mismos y derivan menos hacia el fantasear. Los niños solitarios, los adolescentes que estudian solos, encerrados en sus cuartos, los enfermos y las señoras con desorden en sus vidas por largos ratos de ocio, aunque trabajen mucho, son especialmente susceptibles a estos problemas.

La solución normal no es el mantenerse en el puente sacando ahogados cada media hora, sino el trabajo físico que obliga a sal irse de uno mismo y vivir el momento: El enhebrar una aguja, el sembrar una planta, el cocinar, el deporte, la conversación, la visita, el hobby, los juegos de mesa, la oración de alabanza, algunas lecturas y en fin todo aquello que nos obliga a concentrar nuestra atención en lo que sucede fuera de nosotros. La programación adecuada de nuestro tiempo evitando así el ocio del fantasear ocioso. O incluso pequeños ejercicios que me obligan a estar hoy y aquí y ahora y contigo. ¡ Gloria al Señor !.

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El Mundo y sus Mitos

 

A mis hermanos de la Ciudad de Dios.

Desde niños aprendimos que existen tres enemigos del alma: el mundo, el demonio y la carne. Entendimos muy bien que cuando se habla del mundo como enemigo no estamos hablando de todo el mundo, es decir de toda la gente, del género humano. Por el contrario sabemos que tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único.

Entendimos también que no se refiere al cosmos de los griegos, es decir, a la creación, al mundo universo que salió de las manos de Dios, pues vio Dios lo que había hecho y lo encontró bueno.

El mundo de que hablamos es la sociedad misma y la cultura separados de Dios y organizados en contra de Su Reino. Una sociedad que está organizada de tal modo que se convierte en un auténtico enemigo de los designios de Dios y del hombre mismo.

El mayor problema que suelen traer los que en algún momento se encuentran con Jesucristo es el mundo que traen dentro porque a Dios le tomó un solo día el sacar a los Israelitas de Egipto, pero necesitó cuarenta años para poder sacar a Egipto del corazón de los Israelitas.

La Iglesia ni puede sacar a los hombres del mundo porque no tiene naves espaciales, pero sobre todo porque lo que Dios quiere es que estemos en el mundo a manera de fermento, pero sin ser del mundo. Que estemos nosotros en el mundo pero que el mundo no esté dentro de nosotros.

La mayor parte de los problemas matrimoniales que enfrentamos, los problemas con los hijos, los obstáculos para poder convivir como hermanos en comunidad, las mayores deformaciones de carácter, los problemas emocionales, los problemas económicos, tienen en su mayoría sus raíces en el mundo, en el Egipto que todavía llevamos dentro. Lo entenderemos mejor si tenemos la paciencia de terminar este capítulo tan aburrido.

El mundo de que hablamos está hecho de ideas, de valores, de actitudes, de patrones de relaciones, y de sistemas que se oponen al plan de Dios y que destruyen al hombre.

Una definición de mundo podría ser la siguiente: Mundo es el con junto de ideas, valores, actitudes, circunstancias, estructuras y sistemas contrarios al plan de Dios que en mayor o menor grado inciden sobre el pensamiento y la conducta de las personas.

En el campo de las ideas está hecho con las teorías filosóficas, las ideologías políticas, las corrientes de la psicología moderna Etc. Aquí entran en juego el marxismo y el humanismo secular ateo que llevan al hombre a prescindir de Dios, la psicología moderna que propone el egoísmo como única solución a tus problemas emocionales y la autorealización personal como valor absoluto, el materialismo, el relativismo y tantas otras cosas más.

Todo esto nos parece muy complicado pero en la vida diaria sus ideas se expresan con gran facilidad:

Capitalismo: Dios dijo: Aquí os dejo para que el vivo viva del pen. . .

Marxismo: Todos los hombres son iguales, pero unos somos más iguales que otros.

Hedonismo: Quien no goza aquí y al cielo no va; lo friegan aquí y lo friegan allá.

Humanismo Secular Ateo: Dios ha Muerto. El hombre es el nuevo Dios.

Relativismo: Pecar con amor no es pecado. El que peca y reza empata.

Machismo: Amarren a sus gallinas que mis pollos andan sueltos. Dios mío si con beber te ofendo con la goma ( cruda ) te pago y me quedas debiendo.

En el campo de los valores, el mundo está en el Materialismo que exalta el dinero y el afán de posesiones como la llave de la felicidad. En el Hedonismo que exalta el placer como valor supremo. Los valores del mundo han sido cuatro: Saber, Tener, Poder y placer. En el mundo de hoy funcionan así: Saber para tener, tener para poder, y poder para obtener más placer, más poder, más saber o más tener.

En el campo de las actitudes: La desconfianza, los celos, las venganzas, los resentimientos etc. , pero no simplemente como algo que tenemos sino como algo que tenemos derecho a tener y a usar para poder sobrevivir en este mundo cruel. Porque en este mundo hay que golpear antes que te golpeen y el que pega primero pega dos veces. Y el que me las hizo me las tiene que pagar. Y la venganza es el placer de los dioses. Y no se puede confiar en nadie. Ellos porque todas las mujeres son traidoras como en las canciones mejicanas. Y ellas porque todos los hombres son iguales.

Estas actitudes se van transformando poco a poco en patrones de relaciones destructivos: La competencia en donde se busca ser competente para competir y competir para montarse encima del otro aunque sea pasando sobre su cadáver. Las manipulaciones, los chantajes emocionales para hacerte hacer lo que yo quiero, la opresión, la extorsión, la rebelión y el deseo de dominio. El parecer, aparentar, trastocar, esconder, disimular y disfrazar. La lista es interminable.

Y concorde a estos patrones de relaciones los sistemas socio económicos. El capitalismo democrático y de libre empresa protegiendo la lucha de todos contra todos y que gane el más fuerte. El marxismo centralizando toda la propiedad y toda la fuerza y arreglándoselas para que nadie gane nada. Y en fin, el mundo y sus estructuras configurándose conforme a lo que los hombres llevan dentro de su corazón.

Pastoralmente nuestro interés no consiste en explicar a una persona lo que es el mundo, sino el poderle mostrar cual es el pedazo de mundo que en ese momento lo está destruyendo. Necesitamos ir sacando a Egipto de nuestros corazones. Por eso los pastores deben estar en capacidad de señalarles en un momento dado cual es el trozo de mundo que los está matando y llamarlos al arrepentimiento. El mundo es el evangelio y la Iglesia del Diablo. Es el sistema que inventó el demonio para que el cosmos y todo el mundo se destruyan solos sin tener que destruirlos él mismo.

LOS MITOS

Algo enteramente nuevo para mí fue el descubrir desde la experiencia que nuestras emociones están tan estrechamente vinculadas a nuestros patrones de pensamiento; a las ideas que sustentamos, que muchísimos de los problemas emocionales que hoy enfrentan los psiquiatras tienen su origen en las ideas que anda el pobre paciente en su cabeza. ( También la Guerra Espiritual tiene lugar sobre todo en nuestra mente y el Demonio no podrá tener control de nuestras emociones si primero no controla nuestra mente. )

A estas ideas destructivas que son capaces de provocar serios problemas emocionales y espirituales las llamamos Mitos.

DEFINICIÓN: Un mito es una Falsedad generalmente aceptada como verdad que determina nuestros actos o actitudes y que casi siempre tiene consecuencias destructivas.

Otra definición, que les va a ser más fácil recordar es que: Un mito es un pedazo de mundo que se me atragantó en el cerebro.

Voy a dar algunos ejemplos para que entiendan mejor el concepto y ustedes mismos pongan más atención a lo que andan en la cabeza, los detecten y los cambien.

ALGUNOS MITOS

1. Mi pasado determina inexorablemente lo que soy y hago ahora.

( Cuento con el que llegan todos los matrimonios que han tenido problemas en el pasado, para justificar su presente y con lo que se pretende anular toda responsabilidad futura. Apoyados por la seudo- psiquiatría moderna ).

2. La infelicidad es causada por lo que pasa fuera de mí y no podré ser feliz si las circunstancias no cambian.

Corolario 1: Estoy a merced de las circunstancias.

Corolario 2: Cambiando las cosas cambiará todo. ( Cambiando de esposa, de trabajo, de gobierno, etc. )

3. Yo tengo derecho a la felicidad. (¡! )

Corolario 1: Mi mujer, ( mi marido ) tiene obligación de hacerme feliz.

Corolario 2: Estoy siendo privado de un derecho y se está cometiendo una injusticia conmigo.

Corolario: 3: Si no fuera por vos yo sería feliz.

Corolario 4: Yo tengo derecho a cambiar a la que tengo por la que me haría feliz.

4. El romanticismo en el matrimonio es la medida del amor verdadero.

Corolario 1: Amor sin romanticismo no es verdadero amor.

Corolario 2: Yo, romántica, tengo derecho al verdadero amor.

Corolario 3; Ya no me querés.

5. Si Dios fuera bueno y me quisiera no me pasarían estas cosas.

6. A Dios, si le das la mano se coge el codo. No se puede confiar en Dios.

( Mito inventado en el Paraíso y que acabó con él. )

7. Dios tiene obligación de escucharme y de darme lo que le pida.

8. Yo tengo derecho a que confíen en mí.

9. Yo siempre tengo la razón y tengo el derecho y la obligación de demostrarlo.

Corolario 1: Se comete una injusticia cuando se me niega la razón.

Corolario 2: Yo cometo una injusticia si privo a los demás de la verdad, de la que soy único poseedor.

Corolario 3: El tener la razón me da derecho a actuar como quiera

10. Uno no sirve para nada si no tiene buena presencia, gran simpatía, mucho dinero o mucha astucia ( talento ).

11. Yo tengo derecho a tener mucho dinero.

Corolario 1: Nadie tiene derecho a tener dinero si yo no lo tengo también

Corolario 2: Es obligación hacer mucho dinero.

Corolario 3: Ser muy pobre es delito para mí. Ser muy rico es delito para los demás.

12. Es peligroso querer mucho, por eso es mejor no querer.

13. Toda mujer es mi rival mientras no se demuestre lo contrario.

14. Todo tiene solución y es horrible no encontrarla.

Corolario 1: No es posible convivir con un problema.

Corolario 2: No se puede ser feliz si las cosas no salen como yo quiero.

Corolario 3: Todo debiera salir como yo quiero y si no sale tengo derecho a reclamárselo a alguien.

15. La gente tiene derecho a ser informada de todo. Y yo también.

Corolario 1: Quien algo oculta por algo malo será.

16. Cualquier forma de agresividad debe ser arrancada del corazón de un cristiano.

17. Es absolutamente necesario ser amado y aceptado por todos.

18. La muerte es la peor tragedia que le puede pasar a uno.

19. Nada es malo si nadie se entera.

Corolario 1: Hacélo que nadie lo va a saber.

Corolario 2: Con una vez que lo hagás nada te va a pasar.

20. Peor que no tener es haber tenido y perderlo.

Corolario 1: No se puede gozar lo que se puede perder.

21. La culpabilidad es algo subjetivo.

Corolario 1: Si no me siento culpable, no soy culpable.

Corolario 2: La solución a la culpabilidad es la inconsciencia o la negación de la culpa.

22. Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.

Corolario: Lo que mi marido me dice cuando está picado es lo que realmente piensa de mí.

23. ¿Cómo lo voy a perdonar, que no ves que él me ofendió ?

(Si no te ofendió ¿qué le vas a perdonar? )

Corolario 1. : Perdonar es un favor que le hago a Dios.

Corolario 2: Perdonar es un favor que te hago a vos.

Corolario 3: El perdonar me hace virtuosa ( Te hace feliz. )

24. La sinceridad en el creer hace verdad la creencia.

Corolario 1: No importa estar equivocado si se cree firmemente en el error.

Corolario 2: Lo importante es creer; en que no importa.

Corolario 3: No se puede estar sinceramente equivocado.

25. La sinceridad lo absuelve todo.

Corolario 1: Si soy sincero y no escondo mi pecado, quedo absuelto aunque no me arrepienta de mis actos.

Corolario 2: No solo quedo absuelto sino que me quedas debiendo.

26. Lo importante es la intención.

Corolario 1. La intención justifica la acción.

Corolario 2: El fin justifica los medios.

( En esto se basa la legitimación del terrorismo y de casi todas las revoluciones. )

27. Como me va a perdonar Dios, después de todo lo que he hecho.

Corolario 1: Mis culpas son más grandes que la misericordia y el amor de Dios.

Corolario 2: La sangre, pasión y muerte de Cristo no son suficientes para borrar mis faltas.

28. Yo soy hijo de Dios, pero Dios debe estar avergonzado de tener un hijo como yo.

( Con el 27 y 28 se anulan las dos mayores verdades de nuestra Fe, al mismo tiempo que nos damos permiso de seguir llamándonos cristianos. )

29. No basta ser hombre, sino que hay que demostrarlo.

30. A Dios se le puede servir en cualquier parte.

31. Dios nos está al frente del mundo y si lo está lo está haciendo muy mal.

32. El hogar debe manejarse como una verdadera democracia.

33. Cuando me case con él ( ella ) voy a cambiarlo ( a ).

34. Ante lo inevitable o lo imposible no hay más remedio que resignarse.

( En donde resignarse significa no luchar. Y lo imposible suele ser lo meramente difícil. )

¡ Con razón andan tantos angustiados por esos mundos de Dios !

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El Mito de la Tolerancia

A Pablo Antonio Cuadra Poeta y Profeta

Aprovechando que la UNESCO ha declarado el año 1995 como el Año contra la Intolerancia, el Instituto Nicaragüense de Cultura y la Asociación Cultural Nueva Acrópolis han planeado editar un suplemento cultural titulado Por la Tolerancia Hacia la Concordia que tiene como objetivo el fomentar ese sentimiento casi extinto entre nuestros pueblos.

Mi vanidad se sintió sacudida al descubrir mi nombre junto al de treinta y tres de las más destacadas personalidades del país invitadas a participar en este proyecto, pero, superada la tentación, me considero inhibido ( o al menos cohibido ) de participar en tan noble objetivo porque, aunque comparto el ideal de la concordia, tengo razones justificadas para dudar que la tolerancia ( o lo que muchas veces se nos presenta bajo ese disfraz ), sea el camino más eficaz para alcanzar la concordia que tanto deseamos, y porque creo que, lejos de ser un sentimiento casi extinto en nuestro pueblo, ha crecido entre nosotros en forma tal que resulta casi imposible distinguirla de la alcahuetería.

Para entendernos mejor, empecemos por unificar conceptos, porque el malabarismo de las palabras ha sido siempre el instrumento más eficaz para la corrupción de la verdad.

El Diccionario de la Lengua Española, publicado por la Real Academia nos ofrece las siguientes definiciones :

Tolerar: 1. Sufrir, llevar con paciencia. 2. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.

Tolerancia: Respeto y consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque repugnen a las nuestras.

Su simple lectura revela de inmediato que, en el nombre de la tolerancia, hoy se exigen cosas que exceden el alcance de la palabra tolerancia. Cuando leemos, por ejemplo, los manifiestos y publicaciones del Gay Movement o de ciertas tendencias ( lesbianas ) del Movimiento Feminista, nos damos cuenta de que ninguno de los dos pretende simplemente que se les tolere, es decir que se les aguante con paciencia sin aprobarlos, sino todo lo contrario. Pretenden y han logrado que se aprueben sus preferencias sexuales y se las coloque en un plano de igualdad social con la relación heterosexual que posibilita la perpetuación del género humano. Exigen seamos el 98% restantes quienes cambiemos, no solo de actitud, abandonando posturas extremas que los hacían víctimas de burla y desprecio, sino de opinión y hasta de moral y elevemos su peculiaridad al nivel de derecho inalienable. Nada de esto exige la tolerancia.

Lo que comenzó con una Revolución sexual que vaciaba la relación sexual de todo sentido de responsabilidad y la separaba de la procreación de los hijos, propugnando el uso de contraceptivos, hasta circumscribirla al mero campo del placer, ( que también se proclama como un derecho ), se exige ahora para homosexuales y lesbianas el derecho a contraer matrimonio entre sí y el de adoptar niños que crecerán a su imagen y semejanza. La petición de comprensión y respeto ( tolerancia ) se torna en exigencia al demandar igualdad de oportunidades en el trabajo con derecho a exigir de una empresa, un colegio, o del ejército, la contratación o reclutamiento de los suyos en equis proporciones.

Todos éstos son logros ya obtenidos en los Estados Unidos y en otros países, y que quizás tienen explicación bajo otro nombre o excusa, ( quizás como instrumento eficaz para la limitación de la natalidad ) pero no como una expresión de tolerancia, sin trastocar e inflar la definición del concepto tolerancia.

Lo mismo puede decirse del aborto que pasó de ser tolerado por el estado a ser exigido como un derecho, y hoy se obliga a los contribuyentes a financiar con sus impuestos, en clínicas estatales la ejecución gratuita de una forma de asesinato con la que no pueden estar de acuerdo.

Las tres cosas, homosexualidad, lesbianismo, aborto y tantas otras que se agregan cada día, tienen como argumento común el que somos dueños de nuestro cuerpo.

Como escribe C. S. Lewis en sus Cartas del Diablo a su Sobrino :

Los humanos siempre están reclamando propiedades que resultan igualmente ridículas en el Cielo y en el Infierno, y debemos conseguir que lo sigan haciendo. Gran parte de la resistencia moderna a la castidad procede de la creencia de que los hombres son «propietarios» de sus cuerpos; ¡esos vastos y peligrosos trozos de barro, que laten con la energía que hizo el Universo, en los que se encuentran sin haber dado su consentimiento y de los que son expulsados cuando le parece al Otro !. . .

Los ejemplos anteriores no agotan el sin número de cosas que se exigen en nombre de la tolerancia. En las últimas semanas hemos presenciado el gran alboroto que se armó alrededor de la acumulación de basura en nuestras aceras. A nadie se le ocurre reclamar tolerancia o salir en defensa de la inmundicia o la contaminación. Pero tolerancia es precisamente lo que reclaman como un derecho ( el de la libertad de expresión ) quienes se empeñan en inundar de basura e inmundicias, no nuestras calles, sino nuestros hogares y las mentes de nuestros hijos mediante la difusión de la violencia, la pornografía y la idiotez en los medios de comunicación.

Como decía Aleksandr I. Solzhenitsyn, en su discurso en la Universidad de Harvard en 1978:

La sociedad Occidental de hoy ha revelado la desigualdad entre la libertad para el bien y la libertad para el mal. . . La defensa de los derechos del individuo ha llegado a un extremo tal que deja a la sociedad en un estado de indefensión contra ciertos individuos. Corresponde a Occidente el propugnar, no tanto los derechos humanos, cuanto sus obligaciones.

Yo me pregunto sinceramente si una tolerancia así entendida puede ser camino a la concordia o si más bien no ha sido y seguirá siendo causa de fricciones. Si la presente crisis nicaragüense, si nuestra principal piedra de tropiezo, y la que nos puede llevar una vez más al caos, no está siendo precisamente la tolerancia que se ha tenido con lo intolerable.

La tolerancia tiene un límite y es el establecido por la ley. No se puede esperar concordia de la tolerancia a la corrupción administrativa penada por la ley, a la arbitraria usurpación de la propiedad privada y de la propiedad estatal, a la destrucción o daño de los bienes del pueblo, el cierre de calles y carreteras, la toma de edificios públicos o la contaminación del medio ambiente bajo el amparo del derecho a la huelga.

La razón por la que creo que una tolerancia tal no puede ser camino a la concordia es muy seria. La concordia de los pueblos y la pacífica convivencia de los ciudadanos está basada en el respeto al derecho ajeno: El respeto al derecho ajeno es la paz.

Pero más grave aún, la concordia y la convivencia humana están basadas en lo que los sociólogos llaman El Contrato Social. Este contrato social exige ineludiblemente un acuerdo con respecto a lo que es permisible y lo que no es permisible. Supone un paquete de ideas, valores y patrones de conducta con los que todos estamos de acuerdo y a los que acordamos sujetarnos. Nuestros países, históricamente, tomaron como base para este pacto social la ley y la tradición judeocristianas, que de mil maneras volcaron en sus Constituciones y leyes.

Existieron desde siempre personas que violaron tales leyes, pero su conducta no invalidaba la aceptación de que aquello que violaban no era permisible y que quienes actuaran en su contra quedarían sujetos al castigo y el peso de la ley.

Los países democráticos dictaminaron que fuera el pueblo mismo quien dictara las leyes mediante representantes electos por el pueblo, y éstos a su vez legislaban en favor de las ideas, valores y patrones de conducta de la mayoría que representaban y que los había elegido. Existía pues un Contrato Social que las minorías debían respetar.

Durante las últimas décadas se han presentado dos fenómenos que auguran un futuro muy oscuro para la humanidad entera.

El primero es fruto del Relativismo, del Subjetivismo y del Humanismo Secular Ateo, que en última instancia lo que dicen es que cada hombre es dueño de sí mismo y puede regirse por su propia conciencia sin que nadie pueda imponerle desde fuera unas leyes o valores, en nombre de una autoridad o de un ser superior que no existe.

No se puede llegar a un Contrato Social en donde se piensa que cada cual es cada cual y tiene sus razones y con ellas el derecho a ser y actuar como le da la gana. Quizás por primera vez en la historia nos acercamos a la imposibilidad de redactar un Contrato Social que pueda salvaguardar la convivencia.

El segundo fenómeno es el de las democracias que, en su afán por salvaguardar los derechos de las minorías, han violentado a tal extremo el de las mayorías, que lo que alguna vez fuera el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, se ha convertido en el gobierno de las minorías organizadas, con la tolerancia y complicidad de las llamadas mayorías silenciosas.

La tolerancia del irrespeto a los deseos e intereses de las mayorías en favor de los intereses o caprichos de las minorías, no son el mejor camino a la concordia. Las minorías tienen sus derechos, pero sus derechos también están limitados por el respeto al derecho ajeno y por la ley que protege el bien común.

Si Tolerar es sufrir, llevar con paciencia y permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente, la persona más tolerante que conozco es el mismo Dios que se define a sí mismo como lento a la cólera, rico en misericordia, pero que no deja sin castigo al culpable.

Dios es tan tolerante que soporta con paciencia nuestros pecados y permitió que su Hijo los sufriera en una cruz. Que está dispuesto a perdonar lo imperdonable que es el pecado, pero que no lo excusa, ni lo aprueba, ni lo disculpa, sino que nos llama al arrepentimiento.

El problema comienza cuando confundimos perdonar con disculpar. Perdonar significa restaurar una relación con quien reconocemos culpable. ( No se puede perdonar al inocente. ) Disculpar es declarar sin culpa al que es culpable.

Dios no disculpa nunca el pecado sino que lo llama por su nombre. El perdón borra la culpa del pecador arrepentido pero no la disimula, ni la tapa, ni la minimiza. Ni llama bueno a lo que está mal.

Creo que con la tolerancia sucede algo parecido. La concordia nos está llamando a sufrir, llevar con paciencia y permitir algo que no tenemos por lícito, pero sin aprobarlo expresamente. Nos pide respeto y consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque repugnen a las nuestras. Pero no nos llama ni nos exige llamar bueno a lo que está mal, ni a conceder como un derecho lo que es la violación a una ley.

Quizás el presente escrito ponga a prueba la tolerancia de quienes suelen contestar con insultos y acusaciones a las ideas que se les oponen.

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Y el Reloj Siguió Andando

 

A Ernesto, Flavio, Maistro Julio y demás vacas sagradas de León.

Quisiera contarles un chiste que escuché hace muchos años en un Cursillo. Es aquel de Filiberto que llega un día donde su mamá todo asustado, y casi sin respiración le dice: ¡Mama, mama , fíjese que por poquito pierdo mi reloj !¡ Que barbaridad mi hijito ! ¿ Y como fue, qué me le pasó a mi muchachito ?. _ Es que, fíjese mama, que casi pierdo el reloj, porque yo me paré en una esquina. . . y el reloj siguió andando.

Y eso es lo que tengo que decirles esta mañana. Que podemos perder los Cursillos si nos quedamos parados en lo que un día fue actual y oportuno, mientras el mundo continúa ineludiblemente su marcha. Y no lo digo en son de crítica, sino que lo presento como un reto y un llamado a todos los que amamos a Cursillos, para trabajar juntos en esa puesta al día.

En los encuentros internacionales estuvimos siempre obsesionados con mantener los Cursillos en la verdad y al día. En la verdad fue fácil mantenerse porque las verdades que manejamos son eternas. El mantenernos al día fue más difícil, porque el día tiene la mala costumbre de cambiar cada mañana, y cada vez que nos quedamos dormidos despertamos con la sorpresa de que ahora todo es enteramente nuevo.

Como aquel otro cuento de los dos campesinos que van caminando de mañanita y el uno le dice al otro: ¿Ya viste que fresca que está la mañana ?¡ Claro !, le dice el otro: Como no va a estar fresca, ¿que no ves que es de hoy ?

Hermanos, el Evangelio es siempre fresco y es siempre de hoy, y el mundo de hoy también es nuevo y muy de hoy. Necesitamos que cada Cursillo que impartimos sea recién sacado del horno de la vida. Cursillos a lo mil novecientos noventa y siempre.

Lo que le ha pasado a Cursillos y a todos los que estamos metidos en esta aventura de llevar la Buena Nueva a todas las naciones, es lo que decía aquel rótulo que me encontré un día en una pared de la universidad de Quito: Cuando creí tener todas las respuestas, me cambiaron las preguntas.

Las respuestas que nosotros manejamos son eternas y esas no han cambiado. Pero el mundo de hoy nos ha cambiado las preguntas y son esas preguntas las que trae a Cursillos el candidato de hoy, que no muestra interés en escuchar si el mensaje que se ofrece no parece dar respuesta a las inquietudes y los interrogantes que la vida moderna le presentan.

Dicho de otro modo, el hombre moderno no rechaza el Evangelio porque lo crea falso, difícil, o imposible sino cuando lo considera irrelevante. Como la afirmación nos parece atrevida, pensemos con qué facilidad miles de cristianos y aún sacerdotes nicaragüenses estuvieron dispuestos a abrazar una ideología atea y a jugarse la vida, casi siempre la de los demás por y un sistema económico probadamente inservible, pero que les prometía una respuesta a sus problemas más acuciantes.

Ustedes y yo, y cuantos pasamos un día por Cursillos, sabemos que el Evangelio es, no solo eternamente cierto, sino también eternamente relevante para todos los hombres de todos los tiempos. Tan relevante que es para todos asunto de vida o muerte. Pero fue necesario que se nos presentara, no como verdad abstracta, sino como realidad viva, incidiendo en nuestra vida diaria y como respuesta salvífica a nuestras angustias y necesidades de hoy. No como solución al problema de la muerte y del más allá, sino como solución válida para mí, y en el hoy, y aquí.

Necesitamos, por lo tanto, estar atentos a las inquietudes y preguntas del hombre concreto que llega a Cursillos. Si para enseñar latín a Juan, lo más importante no es saber Latín sino conocer a Juan, para iluminar su realidad necesitamos conocer no solo el Evangelio que es la luz, sino la realidad que queremos iluminar con él. . . y al pobre Juan de hoy que vive entre cortes y apagones.

Al examinar esa realidad lo que encontramos es un mundo radicalmente distinto al que vio nacer los Cursillos. Cuando los Cursillos nacen en España en 1949, España es modelo de catolicidad para todas las naciones de habla hispana. Hoy España ha sido declarada tierra de misión por el mismo episcopado español. Algunos nicaragüenses fuimos invitados a evangelizar en España y allí constatamos lo que dije hace muchos años en un rollo: Que el Español, ( y creo puede decirse de muchos nicaragüenses ), no es un pagano a quien no ha llegado todavía la Buena Nueva de la Salvación, sino alguien que cree conocer y haber experimentado y practicado el cristianismo y lo encontró inadecuado, irrelevante u obsoleto.

Tratar de evangelizarlo ahora, no es como enamorar y declarársele a una chavala que apenas nos conoce, sino como declarártele a la que una vez fue tu esposa y que te abandonó porque creyó y sigue creyendo que no servías para nada. Y eso va a estar más difícil.

En un rollo escrito hace ya más de una década decía lo siguiente:

Cuando explicamos la mentalidad de los Cursillos, hacemos derivar gran parte de sus postulados básicos de la visión de sus fundadores, de que el mundo había dejado de ser cristiano, por más que existieran manifestaciones externas de un cristianismo cuya influencia en la vida era prácticamente nula.

Aunque es evidente que esta visión sigue siendo válida, no resulta tan evidente el que la manera y la medida en que el mundo ha dejado de ser cristiano, son muy distintas de la manera y la medida observadas en la España de los años cuarenta.

La realidad que los fundadores observan en su tiempo y su lugar, es la realidad de un mundo que acepta lo cristiano aunque no siempre lo practique, excepto externamente. Lo aceptado como bueno, lo correcto y lo cristiano son una misma cosa. Una persona es buena en la medida en que es cristiana y cristiana en la medida en que es buena persona. Todo el mundo parece estar de acuerdo en que el mundo será mejor en la medida que sea más cristiano. Las leyes están fundamentadas en principios morales cristianos y pretenden salvaguardar un orden social cristiano. Los abogados y juristas inventan entonces miles de leyes para hacer cumplir diez mandamientos.

En resumen: Las estructuras y los sistemas sociales de entonces son razonablemente cristianos. Son las personas las que fallan. Y es el hombre solamente el que necesita cambiar.

Por eso, en los primeros Cursillos el mensaje está orientado esencialmente a la conversión del hombre. A su progresiva conversión integral, que traerá todo lo demás como añadidura.

La conversión que esperábamos obtener en los primeros Cursillos derivaba en gran parte de la confrontación del hombre y su conducta con la ley de Dios, ( entonces aceptada por todos ) que lo interpela, y con la persona y el Espíritu de Jesucristo que le ofrecen su Gracia y su perdón.

Por eso es que gran parte del mensaje de Cursillos no es más que una larga lista de las distinta actitudes del hombre frente a Dios y su ley. De sus falsas posturas, que de diversas maneras presentamos en casi todos los rollos del Cursillo.

Finalmente, la transformación de la sociedad se lograría por la cristianización de sus líderes ambientales y el camino para llegar a la cristianización de los hombres y su manera de actuar será a través de los ambientes, porque nuestros fundadores detectan que los ambientes ejercen sobre el pensamiento y la conducta de los hombres, una influencia mucho más fuerte que las leyes o las estructuras.

Ahí les dejo esa indigestión de mentalidad y estrategia.

Aunque la estrategia sigue teniendo plena validez, la realidad que enfrentamos es distinta. Hoy no son sólo las personas las que fallan. Hoy son las leyes mismas, y las estructuras sociales las que se oponen a lo cristiano.

Son las Naciones Unidas propugnando el aborto, con incentivos y sanciones para lograr su legalización y difusión, los gobiernos legislando su legitimidad y, en algunos países, castigando a quienes osen cerrar el paso a las clínicas abortivas, obligando a los médicos a practicar el aborto en los hospitales públicos, so pena de ser despedidos si se niegan, y a los contribuyentes obligándonos a financiar con nuestros impuesto el genocidio más grande de la historia.

Es la ley facilitando el divorcio hasta llevarlo a nivel de decisión unilateral.

Son los medios de comunicación penetrando hasta la sala y dormitorio de tu casa promoviendo la violencia, la sexualidad desenfrenada, la droga, el esoterismo, el ocultismo, la brujería y el humanismo secular ateo.

El enemigo número uno de todo esto es la Iglesia Católica y en ultima instancia la moral judeo cristiana. Ambas son objeto de burla y de persecución solapada.

El mundo en donde el cristianismo era aceptado como sinónimo de lo que es recto y conveniente, ha terminado. Lo substituye un mundo asentado sobre cuatro grandes pilares:

El RELATIVISMO que te dice que lo que es malo allá, puede muy bien ser bueno aquí, y que lo que antes fue malo, ahora ya no lo es, y con suerte mañana será visto como bueno.

EL SUBJETIVISMO en donde nada es intrínsecamente malo sino que todo está sujeto a las circunstancias y a tu propio arbitrio.

EL HUMANISMO SECULAR ATEO, que proclama al hombre y su bienestar como la razón de ser y medida última de todas las cosas. Un hombre que propugna la realización personal como derecho, meta y prioridad suprema, desdeñando cualquier forma de renuncia, entrega o sacrificio, y que para obtener esa realización exige una libertad a la vez irrestricta e irresponsable. Un hombre que lo reclama todo como un derecho, con rechazo absoluto de cualquier deber.

EL NATURALISMO que rechaza la existencia de un mundo espiritual y en consecuencia de Dios mismo.

Ante este mundo nuevo estructurado en contra de Cristo, de su Iglesia, y hasta del hombre mismo, nos sentimos tentados una vez más a minimizar la conversión del hombre para absolutizar el cambio de las estructuras. Paradójicamente no fue la Iglesia sino la Revolución Sandinista la que nos convenció de que el cambio de estructuras es inútil sin el cambio en el corazón del hombre. Sin el hombre nuevo no habrá nuevas ni renovadas estructuras.

Las verdades que ofrecemos como respuesta a este mundo son las mismas y tendrán siempre poder para penetrar hasta la más profundo del corazón del hombre, pero la forma que en necesitamos presentarlas no pueden ser las de entonces.

Recordamos nuestro Rollo de Piedad y nos damos cuenta que los Beatos son una especie en vías de extinción, como el perico ligero, el perro de agua o el águila calva. Como su problema fue siempre el no haber entendido la cosa, posiblemente andan ahora haciendo lo mismo pero en otra parte. Algunos andarán jugando la Ouija, o leyéndose las cartas o la mano, o cualquier cosa, cargado el pecho de amuletos. Otros andarán sobando nuevos ídolos, o repitiendo consignas, como antes repitieron oraciones que no entendían.

Los Practicones también son cada día menos. En Francia solo el 9% de los católicos asiste a la Iglesia, en los E.E.U.U. el 11%, en España un poco de lo mismo, y si juzgo Nicaragua por la asistencia a misa en mi parroquia, andamos bastante peor. Gracias a Dios los que quedan en las Iglesias lo hacen con mucho mayor conocimiento y devoción que antes.

Pero son los Fariseos los que afrontan la mayor crisis. Hoy se llama sinceridad al descaro y se cotiza más la sinceridad que la rectitud. En el nombre del sinceridad se aplaude el escándalo. Tus pecados te son perdonados porque te has atrevido a mostrarlos a todo el mundo con orgullo.

Con excepción del campo de la política, donde aparentar honradez parece seguir siendo necesario, o al menos conveniente, el fariseísmo no tiene futuro porque ya no es bien visto el parecer buenas personas. Todo lo contrario. El joven bueno tiene que aparentar ciertas dosis de maldad o decadencia para ser aceptado por los demás.

Lo mismo pasa entre los adultos en donde la admiración mutua está en proporción directa a la maldad solapada que se mantiene secreta, pero en donde el secreto no tiene como fin el aparentar honradez o bondad, sino únicamente el evitar un castigo: el divorcio, la demanda o la cárcel.

Otros encuentran útil aparentar virtud, pero ya no por razones religiosas. Por eso les interesa menos que los vean comulgando, y mucho más que publiquen su foto entregando un cheque para tal o cual entidad benéfica.

Al intelectual sofisticado no le interesa parecer malo ni bueno, porque pregona que él está por encima y al margen de toda moral, y no acepta que nadie en este mundo o en el otro, le diga lo que es bueno o lo que es malo. De hecho su tesis es que nada es intrínsecamente bueno o malo. Solo existen opciones o preferencias de estilos de vida igualmente válidos. La homosexualidad, el lesbianismo, el aborto, la eutanasia y el suicidio, son opciones que se reclaman entonces con calidad de derechos humanos. Y por encima de todos ellos el derecho a hacer cada uno lo que le de la gana, sin interferencia de nadie y sin tener que pagar las consecuencias de sus actos.

A la mujer tampoco atrae el Fariseísmo, porque en general, siempre le ha gustado parecer un poquito más mala de lo que en realidad es, siempre y cuando su marido no se lo crea. Y en general la moda la ayuda en su propósito. A la mujer rara vez le conviene divulgar sus faltas, pero no resiste nunca la tentación de contárselas a alguna confidente, que la escucha entonces envidiosa y admirada.

Como vemos, estos tres famosos personajes de Cursillos, Beatos, Practicones y Fariseos, están siendo substituidos por nuevos ejemplares o modelos dignos de estudiar.

Yo quisiera ahora hacer un brevísimo estudio de mi ambiente y presentar un par de ejemplares que proliferan en los mejores ambientes de la Iglesia.

El primer ejemplar de este mundo al revés en donde el hombre y no Dios ha pasado a ser la meta y medida de todas las cosas, es lo que yo llamo: El mercantilista o aprovechado, llamado también Judas al Revés, porque si el primero vendió a Cristo, este pretende comprarlo para su uso y beneficio personal.

Ya dije anteriormente que lo que ha cambiado son las preguntas. Donde la pregunta del converso de antes posiblemente fue: ¿.Qué quieres Señor de mi ?. Habla Señor que tu siervo escucha. El nuevo Judas se pregunta:¿ Qué quiero yo de Jesús? ¿ Qué gano yo con seguir a Jesucristo ? ¿ Para qué me sirve ser Cristiano ? ¿ Qué beneficios obtendré con la compra de la Perla Preciosa ? ¿ Cuánto recibiré en la venta del Tesoro escondido ?

Aprovechado es el que se acerca a Dios en oración solo por la posibilidad de que sus peticiones sean escuchadas y reza por si acaso. El que alguna vez busca el Reino de Dios y su justicia pero solo por las añadiduras que puedan conseguirle. Fue creado para conocer amar y servir a Dios y se acerca a Dios con la esperanza de que cuando Dios lo conozca seguramente se prendará de sus virtudes y estará más que dispuesto a servirle en los momentos difíciles.

No hablo, naturalmente, del hombre de limpio corazón que consciente de sus necesidades y de sus limitaciones se acerca a Dios, como se acerca un hijo a su padre, esperando de Él todas las cosas. Sino del que rechaza al Padre excepto en la medida en que pueda instrumentalizarlo.

Cuando llega al Cursillo o ingresa en nuestra comunidad está calculando los beneficios que aquello traerá sobre sus hijos. Cuando entra a la Iglesia siente que Dios ha quedado endeudado con él por tan graciosa visita. Y cuando hace alguna obra buena la apunta cuidadosamente para presentar la factura cuando llegue el momento del aquí se hace la petición.

Ya sé que nos hemos acostumbrado a este personaje, y quizás lo hemos agregado a nuestra lista de Practicones, sin darnos cuenta de la gravedad de lo que sucede. La idolatría y la magia han sido los pecados más abominable a los ojos de Dios. La idolatría que consiste en adorar y servir a una criatura en vez de a Dios, encuentra su forma más abominable al pretender ser servidos por Dios. La magia consiste en recurrir a ciertas prácticas para tener a Dios o a alguna fuerza sobrenatural a nuestro servicio, y que es justamente lo que pretende este personaje.

En los ambientes en que me muevo este es uno de los problemas más serios que enfrentamos. De un hombre así no puede esperarse ninguna forma de Ilusión de Entrega o de Espíritu de Caridad, ningún nivel de sacrificio. Ninguna perseverancia. Permanecerá entre nosotros mientras espere obtener algo y se retirará en el momento en que lo obtenga o se canse de esperarlo. Su entrega jamás será total porque en el mundo de los negocios solo se invierte lo indispensable para obtener las ganancias esperadas y porque nunca se ponen todos los huevos en una sola canasta.

El individuo aquel que mencioné hace unos momentos y que rechazaba a Cristo porque después de haberlo conocido lo encontró irrelevante, es casi siempre uno de éstos. Quiso hacer de Cristo y su doctrina una panacea para éste o aquel problema social y lo encontró poco práctico. Quiso usar a Jesucristo en vez de ser usado por El y para colmo quiso usar su doctrina, su nombre o su Iglesia para fines muy distintos de aquellos para la que fueron diseñadas.

Menciono a este personaje porque quizás es producto de un error en nuestra manera reciente de presentar el cristianismo. Alguna vez oí decir a Bonnin que no venimos a decirle al mundo que el Evangelio es verdad, sino que el evangelio es posible. Y eso está bien. Pero quizás es tiempo ya de que volvamos a insistir en que creemos, aceptamos y vivimos el Evangelio sencillamente porque es verdad.

Hace demasiado tiempo que vendemos el cristianismo porque es bueno. Por los beneficios que nos trae. Porque todo será mejor el día que todos seamos un poco más cristianos. Porque nuestro matrimonio es ahora mucho mejor desde que nos convertimos a Cristo. Porque que bueno y hermoso es vivir los hermanos juntos. Porque mi marido es otra persona desde que fue a Cursillos.

Todo eso es cierto.

Pero cuando aceptamos el cristianismo solo porque es bueno, a fin de cuentas andamos haciendo cuentas, y estamos invirtiendo los papeles y es en nosotros mismos que estamos pensando. Y en los beneficios recibidos o que esperamos recibir.

Cristo no dijo nunca yo soy bueno, yo soy útil, yo soy conveniente, sino yo soy la verdad. No dijo conviértete y ya verás que bien que te va a ir y lo bien que la vamos a pasar, sino el que quiera ser mi discípulo que tome su cruz y me siga. Y ya es hora que volvamos a insistir en que lo seguimos porque él es el único camino y nadie va a al padre sino por Él. Que este Jesús al que vosotros crucificasteis, ha sido constituido en dueño y señor de cuanto existe, y ante Él se dobla toda rodilla en el cielo y en la tierra. Que nos compró con su sangre y le pertenecemos y que nos redimió pero para que ya no vivamos sino para él que por nosotros murió y resucitó y que todo esto es verdad aunque a alguien pueda parecerle poco atractivo.

Sigue siendo cierto que en Cristo encontramos la verdadera y autentica felicidad. . . pero es en el DADOR y no en las dádivas que la encontraremos.

El segundo personaje que ha aparecido en escena es el inocente. ( El Muchacho Dundo.)

Si la pregunta de los Judíos en Pentecostés y de nosotros en nuestro Cursillo fue ¿ Qué debo hacer para salvarme ? y la pregunta del Judas al Revés era qué me trae esto de bueno, la pregunta del Inocente es ¿ Y qué tiene eso de malo ?

Cuando los Cursillos se inician en Nicaragua en 1963, se dan a personas pre evangelizadas y catequizadas en los rudimentos de la fe. Aún los más apartados de la Iglesia llevan en el corazón alguna huella: la oración que le enseñó su madre cuando niño, la rectitud de su padre, pobre pero honrado, o el recuerdo de su niñez en el colegio religioso, como aquel hermano entrañable de quien fui dirigente y que se quebró por completo cuando me le fui en dúo en el Tantum Ergo de la Bendición final, y terminamos los dos llorando abrazados frente al Rey de Gloria que nos salía una vez más al encuentro y que ahora comprendimos nos había amado desde nuestra niñez.

Hoy es distinto. Entre el terremoto que diezmó la población sacerdotal de Managua, once años de educación atea bajo el Sandinismo y el retorno de decenas de miles de jóvenes que regresan del extranjero sin moral alguna, lo que enfrentamos hoy es toda una generación sin conciencia alguna de pecado, y sin los más mínimos conocimientos de doctrina.

Donde antes podías confrontar a alguien con su pecado, cotejar su vida con las Tablas de la Ley, apelar a su conciencia con el testimonio de tu propio pecado y arrepentimiento, hoy tendrías que explicarle que robar, o fornicar, o matar es pecado. Y él te preguntará entonces ¿ Y que tiene de malo ?. Y eso cuesta mucho explicarlo cuando el joven vive en una casa robada con el beneplácito de las autoridades y de la ley, su padre vive con una señora que no es su esposa, y el joven fue entrenado desde chiquito para matar, y enseñado a aplaudir y admirar a los que matan.

Desde hace más de una década estábamos presenciando el desarrollo de una nueva época pero no podíamos mirar a nuestro alrededor y decir que había llegado ya.

A manera de ejemplo, lo que antes eran muestras de anarquía, desorden y violencia en las calles, lo vemos ahora convertido en uno de los problemas más serios de todas las naciones del mundo: violencia a los niños, las mujeres y los ancianos, violaciones, secuestros, suicidios, asesinatos en los colegios de primaria cometidos por niños, la violencia no como última sino como primera opción para la solución de cualquier conflicto, la violencia como modo de vida y la incapacidad de las autoridades para detenerla excepto con mayor violencia y todo esto alrededor del mundo entero.

Por primera vez, las naciones están lo suficientemente preocupadas como para tratar de regular la sobre-dosis de violencia en los medios de comunicación, o imponer un mayor control sobre la tenencia y portación de armas.

Medio en broma medio en serio le comentaba a mis hermanos si no será que ya soltaron a Apolión, aquel diablo del Apocalipsis, tan violento y feroz que solo sería soltado en los últimos tiempos o acabaría con todo.

Cuando el Señor nos dio a entender que en el futuro resultaría sumamente difícil ser cristiano y llamarnos cristianos, imaginamos terribles persecuciones, quizás martirios. Jamás imaginamos que en tan corto tiempo el mundotan indiferente a todo lo cristiano que no se molestaría en perseguirnos. Somos vistos simplemente como una curiosidad histórica. Objetos de risa o rechazo. Restos de un pasado supersticioso que no se debe permitir interfiera con la marcha del mundo, con sus creencias y valores obsoletos, porque no existe Dios, ni valores morales absolutos, ni verdades absolutas, ni normas que puedan tener aceptación universal. Y simultáneamente la entronización del egoísmo, del placer, del poder y del dinero. Y todo esto hace mucho más difícil el presentarnos como cristianos.

Nuestra situación como evangelistas ha cambiado. Ya no es Pablo anunciando el Reino y la llegada del Mesías a los Judíos de Jerusalén, ansiosos de su llegada, sino Pablo en Atenas, donde no esperan a nadie, ni interesa reine ninguno de sus dioses.

Ya no son los profetas interpelando al pueblo por sus pecados a la luz de la ley de Moisés, sino más parecidos a Moisés mismo descendiendo con las tablas en la mano, para enfrentarse a un pueblo que en poco tiempo se ha olvidado de su Dios.

En este Año de la Familia, y en esta Ultreya dedicada a la familia, no puedo pasar por alto lo que ha pasado a la familia y cada día más está pasando más a la familia Nicaragüense.

Por primera vez en la historia de la humanidad se está dando el caso de una cultura que pretende exista una familia sin una clara distinción de roles o papeles entre el hombre y la mujer. Culturas existieron en que estos papeles se invirtieron y la mujer asumió funciones propias del varón. Esta cultura no nos es extraña y algunas de nuestras tribus indígenas invirtieron los papeles, inversión que llega hasta nuestros tiempos en ciertos estratos de nuestra sociedad.

Pero ésta es la primera vez que se proclama y se pretende por todos los medios posibles, acabar con una distinción de roles. El sociólogo de hoy pretende negar lo que descubre todo niño al llegar a la adolescencia y que luego seguimos descubriendo, admirados y agradecidos, hasta alcanzar los ochenta: Que las mujeres y los hombres son distintos. Que macho y hembra los creó Dios, no machimbre o marimacho.

Han confundido la igualdad en dignidad, y el derecho a ser tratadas de idéntica manera al hombre, con una igualdad en identidad que no existe. El resultado ha sido una doble explotación de la mujer que hoy es llamada a asumir funciones que no tuvo en el pasado pero sigue llevando las cargas que la naturaleza le impuso. Detrás de esta malentendida liberación de la mujer se esconde el espíritu utilitarista de una sociedad que no puede darse el lujo de prescindir del 50% de su mano de obra disponible, y que es clarísimo está dispuesta a sacrificar la familia en aras de la producción.

Un segundo elemento destructivo para la familia moderna es el culto a los derechos. Gran parte de la violencia reinante, es fruto de la absolutización de los derechos sin consideración alguna a los deberes, al trabajo o al mérito. El resultado ha sido la generación del DÁME, de la mano extendida o el puño amenazante, para pedir o arrebatar lo que se les va antojando como derecho. El joven que todo lo espera sin ofrecer nada a cambio, el pobre que justifica con su pobreza el robo, o la invasión de tierras, el rico que confunde el derecho con el poder, y el pueblo que todo lo espera del Estado a título gratuito.

Pero llevado al extremo de lo absurdo, está el reclamo de la felicidad como un derecho. No el derecho a la búsqueda o construcción de la felicidad que declara como derecho inalienable la Constitución de los Estados Unidos, sino el derecho a la felicidad prefabricada, acabada y empacada como regalo que alguien tiene obligación de darme, aunque yo haga todo lo posible por destruirla.

A la terrible frustración de no ser felices en el matrimonio se suma entonces el rencor de estar siendo privados de un derecho, que considero derecho de nacimiento, que justifica mi divorcio y salgo entonces en busca del hombre o la mujer que me la dará, perfecta y acabada, sin que yo tenga que poner nada de mi parte. Fue con este engaño que entraron en este mundo las mujeres reciclables.

Estos son apenas algunos de los cambios más evidentes desde el advenimiento de los Cursillos. Mi intención no es hacer de este rollo un Estudio del Ambiente.

Mi mensaje para ustedes es que las cosas no pueden seguir igual cuando todo lo demás ha cambiado. El mundo, y nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. La nueva realidad exige cambios y a veces cambios muy profundos.

En lo personal no creo que estos cambios deban consistir en el agregar nuevos y nuevos documentos a Cursillos que terminan por opacar el kerygma que se proclama y que en poco o nada interesan en ese momento a nuestros típicos candidatos, generalmente hombres alejados por muchos años de la Iglesia, y aun enemigos de la misma. Se los dice alguien que hoy estudia seriamente y con grandísimo interés todos esos documentos pero que en aquel Cursillo Cuatro de Managua, hubieran provocado mi más cariñoso bostezo.

Tampoco creo que los Cursillos estén necesitando grandes cambios en su teología. Los ha tenido, sin mayores resultados, sin que esto niegue la necesidad de permanentes adaptaciones en la manera de presentar la teología de lo fundamental cristiano.

El reto que se nos presenta es el mismo que intuyeron Bonnin y compañía cuando iniciaron su metodología con un estudio del ambiente. La función primera del dirigente sigue siendo el conocer nuestro ideal y conocer nuestra realidad. Conocer a Juan y sus ideas, valores, actitudes y circunstancias, conocer su actitud ante Cristo y su doctrina, ante su gracia y su perdón, para poderle dar con eficacia la verdad que necesita, junto al testimonio personal de que el Evangelio es verdad, de que el Evangelio es posible, de que Cristo es la solución a todos los problemas que el hombre de hoy tiene planteados, problemas que conocemos y compartimos, y testimonio de que en Él se encuentra la verdadera y auténtica felicidad.

Al Inocente habrá que trabajarlo más en el Precursillo y sacarlo de su inocencia en el Cursillo, llamando a las cosas por su nombre. Al Aprovechado habrá que predicarle el Evangelio Completo, recordándole que Cristo Jesús es El Señor, y no solo el Salvador.

El ateo ha sido siempre el más fácil. Amará a Jesucristo mucho más que nosotros cuando lo llegue a conocer, porque será su encuentro con lo imposible e increíble. A ese bastará con recordarle que si el ruso aquel no encontró a Jesús en el espacio, tenemos noticia de miles que reportan haberlo encontrado aquí en la tierra, o de haber sido encontrados por Él que es todavía más hermoso. Y yo soy uno de ellos.

A casi treinta años de distancia de aquel bendito Cursillo que fuera instrumento y testigo del encuentro entre la omnipotencia de Dios y mi propia impotencia, entre mi pecado y su Gracia, entre su amor y mi tibieza, recuerdo como Juan, anciano ya en la Isla de Patmos, la hora y el minuto de aquel primer abrazo. Un abrazo que se ha prolongado en el tiempo sin que nada pueda ya separarme de su amor, y que no es más que mero signo y prefiguración de lo que quizás muy pronto será nuestro abrazo definitivo por toda la eternidad.

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La Cultura Juvenil

A Mike Keating Cuyos estudios he tratado de completar

En esta charla, vamos a hablar de un ambiente concreto y de una nueva estructura de nuestra sociedad, que muy sutilmente, pero con increíble eficacia están trabajando en la destrucción de nuestra juventud y en la erradicación de sus valores y costumbres cristianas.

Nos referimos a un fenómeno nuevo en la historia de la humanidad. A un ambiente que antes no existía y a unas estructuras que lo manejan. Están entre nosotros pero no siempre entendemos su significado, ni la magnitud de su influencia ni como funcionan, ni quien los manipula, ni hacia donde van. Hablo de lo que llamaremos La Cultura Juvenil, y de las estructuras de poder que manejan esa cultura. Para que lo entendemos mejor voy a intentar una definición de qué es la Cultura Juvenil.

Cultura Juvenil es ese ambiente o suma de ambientes donde los jóvenes viven y se relacionan, fuera del control de sus padres, con ideas, valores y patrones de conducta distintos de los nuestros, que les son dictados e inculcados por adultos, que actuando como verdaderos ídolos y líderes espirituales de la juventud, la manipulan, dirigen y explotan eficazmente a través de un gigantesco conglomerado de industrias, usando los más modernos medios de divulgación a su alcance.

En esta charla vamos a tratar de explicar como nace esa cultura juvenil, cuales son sus ideas y valores, como atenta en contra de nuestros propios hijos, y cual es el precio que pagan los que sucumben a ella. Al final, analizaremos la estrategia de los que la dirigen. Para ello voy a empezar por transcribir literalmente una charla que escribí para un retiro de adolescentes y que titulé La Gran Mentira. En ella explico a los jóvenes los peligros y las consecuencias de la cultura juvenil.

La Gran Mentira

Esta charla tiene que ver con El Mundo, pero no es ni para decirles lo corrupta que está la juventud de hoy, ni lo mal que está el mundo para que le tengan miedo y se salgan de él. Es para que se salgan del mundo de mentira y entren al mundo de verdad. Al mundo de la realidad.

Cuando nosotros éramos chavalos queríamos entrar al mundo para ser gente grande. Para dejar de ser niños. Entrar al mundo era el paso de la fantasía a la realidad y nuestro choque con la realidad se encargaba de convertirnos en jóvenes maduros. Pero hoy está sucediendo algo que no ha sucedido nunca en la historia de la humanidad; y es que el niño es vez de entrar cada día más a la realidad del mundo es ahora mantenido en un mundo irreal que hace que el niño nunca deje de ser niño. Cree que está entrando al mundo real, pero solo está pasando de una fantasía a otra fantasía. Lo que el mundo le ofrece como un sueño con el tiempo se convierte en pesadilla. Y una pesadilla de la que es difícil escapar.

A ningún muchacho de la edad de ustedes le gusta que le digan que es un niño. Si le dicen que es un niño se molesta y si le dicen que ya no es un niño se molesta también porque creen que se les está queriendo manipular. Pero yo no estoy aquí para jugar con sus emociones, ni para jugar con nada porque de lo que quiero hablarles no es juguete. Por eso veamos de una vez cuales son las características que hacen que un niño sea un niño.

La primera es que el niño vive en un mundo imaginario y le cuesta diferenciar entre sus fantasías y la realidad.

Un ejemplo de esto es de chavalito que se cree Superman, se amarra una toalla al pescuezo, se sube a un palo y se tira para volar. El muchacho se raja la cabeza y paga caro el no saber distinguir donde termina su fantasía y donde comienza su realidad. El mensaje central de esta charla es que esto que les causa risa, esto que les parece absurdo, y esto tan doloroso para el chavalo que se escapa de quebrar en el salto, es exactamente lo que le está pasando al joven de hoy cuando salta al mundo. Quizás de una manera más sutil, menos fácil de detectar, pero mucho más dañina y dolorosa.

Vamos a asomarnos un rato al mundo de fantasía del joven de hoy y vamos a comenzar con una fantasía terrible pero muy cercana al joven nicaragüense.

De niños nos regalaron a casi todos una pistola de juguete, o una ametralladora. Y jugábamos a la guerra o a los Bandidos y Vaqueros Vos sos el malo, yo soy el chavalo. ¡Tickimaus! ¡Pá, te maté, ! Y el otro caía lo más espectacularmente que podía. Como el niño no diferencia claramente entre su fantasía y la realidad sentía realmente una cierta superioridad con la pistola en la mano, vivía para él una autentica aventura y se sentía tan verdadero héroe como el chavalo de la película. Pero pasaban los años y el muchacho guardaba su pistola, dejaba de jugar a la guerra y no pasaba nada.

El chavalo de hoy sale de la niñez y se encuentra con otros chavalos que le dicen: Aquellos son los malos y nosotros los chavalos. Le ponen en las manos una metralleta, y el muchacho vuelve a sentir la seguridad y la euforia que sintió con su primera ametralladora. Se imagina a sus enemigos cayendo como moscas a su alrededor, pero no tienen cara. Mientras fantasea puede oír la música marcial y gloriosa que oye en los cortos de televisión o en las películas de guerra y siente todo el poder de un ejercito glorioso, y los aplausos de la gente y ve la sonrisa de admiración de las muchachas, y su entrada triunfal, convertido ahora en héroe, o las flores en su tumba gloriosa de mártir.

Pero cuando lo envían al frente la realidad es muy distinta: La ametralladora no se siente gloriosa en las manos. . . solo terriblemente pesada. Las batallas son pocas. En vez del estruendo glorioso del combate lo que oye es el silencio angustioso de los compañeros en la trinchera donde esperan durante días interminables con el lodo hasta la cintura, bajo la lluvia, mordidos por los zancudos y toda clase de insectos. Pero lo más terrible es el miedo que no se le separa del estómago. Y la fiebre.

Cuando al fin entra en combate descubre con horror que el enemigo tiene una cara, y que esa cara es muy parecida a la suya, o a la de su amigo de colegio. Nicaragüenses como él y con una novia y una madre como la de él. Que cuando caen no caen como los vaqueros, sino que caen destrozados en pedazos con una horrible mueca en la cara, y siente ganas de vomitar. Y luego el tufo de los cadáveres de sus amigos. Y otra vez aquel miedo que pareció desaparecer durante el combate, pero que ahora regresa. Regresa para protegerlo pero que es tan terrible como la muerte misma.

¡Terminó la guerra ! El desfile triunfal duró unas pocas horas, o peor todavía fue el desfile triunfal del enemigo. Ahora el héroe busca trabajo, pero ya no se necesitan héroes. Ahora quieren ingenieros, o médicos, o empresarios, para la reconstrucción del país. . . para levantar la producción. Sus líderes habitan ahora en mansiones robadas. El muchacho descubre que fue engañado. Está entrando al mundo de la realidad. Empieza a ser hombre. El precio pagado por la fantasía fue caro. Para unos fue la muerte, para otros la invalidez, el trauma, la ceguera. Para todos el haber hipotecado toda su vida en aquella fantasía. Muy pocos tienen la valentía de empezar de nuevo; de empezar a sacar una carrera a esa edad. Ahora serán militares toda su vida o se conformarán con algún empleo sencillo, porque los sueldos buenos son para los ingenieros.

No me estoy riendo ni burlando de ninguna guerra. Las guerras no me dan risa. Estoy enfrentándolos con la verdad. Porque todo esto es verdad; lo mismo si la guerra es una guerra justa o heroica, como si es una guerra injusta y fratricida. Lo mismo si peleas de un lado como si peleas del otro. Las guerras no las gana nadie. Por eso es que una juventud obsesionada con la guerra solo lleva las de perder. Y esta es la realidad. El que no la ve es porque está todavía encaramado en un árbol, con su capa roja de Superman.

Aunque les parezca mentira, este muchacho tuvo suerte. Suerte porque no lo mataron, pero suerte también porque pudo regresar a la realidad, convertirse en hombre y empezar la vida. Hay otras fantasías mucho más peligrosas que la guerra. Vamos a hablar de ellas.

Tomemos ahora al Chico Bien, a la muchacha de buena familia o al muchacho sencillo del barrio. A los que están todavía demasiado jóvenes para ser llamados al servicio militar. Encienden la televisión, van al cine, miran el Betamax, escuchan una canción. La televisión, los anuncios, las películas, el Betamax, las canciones, las revistas juveniles, las novelas, las revistas de modas. . . . todas le dicen lo mismo. Y lo que le dicen es el mensaje que constituye la gran mentira del mundo juvenil. El mensaje es:

El mundo es una gran fiesta y vos no estás invitado.

Miras el anuncio y lo que ves es un montón de muchachas guapísimas, vestidas a la ultima moda, sonrientes y felices rodeadas de muchachos igualmente guapísimos y vestidos a la ultima moda, igualmente sonriendo, y divirtiéndose en grande hasta con música de fondo y toda esta magia hecha posible con solo destapar una botella de Coca Cola. La chispa de la vida. Y el mensaje sutil que tus oídos no oyen pero que tu corazón presiente es: El mundo es una fiesta y vos no estás invitado.

¡Pero vos querés participar de esa gran fiesta ! Quizás si te vestís con los pantalones tallados del anuncio, si te peinás como ellos, si destapás una Coca Cola, si cantás sus canciones te inviten a la fiesta. Y vas entonces y te ponés a la moda y te vas a una fiesta pero la fiesta no se parece a la que vos viste. Pensás entonces que quizás te equivocaste de fiesta; que los que de verdad están gozando son los de aquel otro grupo, un poco más mayores que vos, que beben licor, o que fuman marihuana. Pero ellos también andan buscando ese mundo que solo existe en la fantasía de los anuncios y su mundo es tan oscuro que quieren salirse de el y es para eso que beben el licor y fuman marihuana.

Ellos también creen que el mundo es una fiesta y se sienten frustrados y defraudados, porque todos los chavalos están gozando excepto ellos, y ellos reclaman su derecho de gozar. Basta encender la televisión para darse cuenta: 60. 000 muchachos bailando felices en un concierto de Rock. Pero ni son muchachos ni son felices. Porque esta es la gran mentira: El decir que la juventud de hoy está gozando en grande.

Todos los jóvenes de todos los tiempos y todos los adultos de todos los tiempos han querido gozar, pero para el joven de hoy le es más difícil que nunca. Porque nuestra generación podía gozarse de su realidad; gozar de lo que tenía y con lo que tenía. Pero para el joven de hoy, gozar es participar de esa gran fiesta que le presentan como modelo de gozo, y esa fiesta no existe en la vida real. Y no la encuentra.

El gozo depende mucho de las expectaciones. Si a un muchacho le regalaban un par de patines gozaba los patines. Si nos regalaban una bicicleta nos poníamos locos de alegría por nunca esperábamos tener una bicicleta. Pero el chavalo de hoy, enciende el Betamax y en la película de hoy lo que ve son cien chavalos sonrientes, cada uno en su carro convertible, con una chavala sentada en el asiento delantero en una gran fiesta a la que no he sido invitado. El chavalo mira su bicicleta y siente que está siendo privado de un derecho, que está siendo estafado, y nunca gozara su bicicleta. Pero sigue pensando que el mundo es una gran fiesta, y él no está invitado. En alguna parte existe ese mundo maravilloso donde toda la gente se divierte. Para el joven la puerta de entrada a ese mundo son la televisión y el cine. Vas al cine y durante dos horas estás en ese mundo increíble.

Y esto nos lleva a una segunda característica del niño y del joven de hoy, y que es una variante de la confusión entre la fantasía y la realidad: La fantasía es que el niño piensa que está siendo protagonista de un mundo de aventuras como nadie vivió hasta hoy. La realidad es que el joven de hoy ha dejado de ser protagonista de nada, para convertirse en un simple espectador.

Y aquí surge de nuevo el problema anterior. Al convertirse en espectador el muchacho va perdiendo la capacidad de divertirse. Necesita que alguien le divierta. El muchacho que antes cantaba hoy solo oye cantar. El que antes tocaba un instrumento hoy solo lo oye tocar. El que antes se iba de excursión a la montaña, o de pesca, o de cacería, el que corría peligros reales en lugares extraños hoy solo contempla a otros haciendo lo mismo mientras se imagina que es el quien vive aquella realidad. Incluso el que con un poco de imaginación vivía aventuras fantásticas en su mente hoy prefiere apretar un botón para contemplar las fantasías que otro inventó.

Dicho sea de paso en estas aventuras el héroe es casi siempre un niño. Y un niño al que le basta ser niño para convertirse en héroe. En una película un chavalo imbécil que no hace otra cosa ni sabe otra cosa que jugar Pin Ball Machines es convertido en un héroe intergaláctico que salva a la humanidad entera. En Karate Kid un niño idioto y cuasi-tuberculoso se convierte en campeón de karate en cinco fáciles lecciones. En todas ellas el chavalo estudioso no sirve para nada y el vago termina siempre robándose el show.

Al convertir al niño en un espectador surge entonces en la historia un ejemplar totalmente nuevo y desconocido hasta ahora, que es el niño aburrido. El niño que exige que alguien lo divierta porque es incapaz de divertirse por si solo. Antes nos bastaba un palo donde encaramarnos, un cerro que subir, un guindo arenoso donde resbalarnos en una caja de cartón, un cajón y cuatro ruedas de patín para construir un carro, tres palitos y un pedazo de papel para encumbrar una lechuza, una hulera, un par de guantes, un trompo y una manila, dos bolitas de vidrio, una pelota de tennis o simplemente dos patas para jugar Arriba la Pelota. El niño de hoy se aburre porque no tiene quien lo divierta. Y aburrido sigue pensando que el mundo es una gran fiesta pero el no está invitado.

Pero también se aburre por algo más grave todavía: y es porque esas cosas ya no logran divertirlo, aun cuando las vivieran, y voy a explicar por qué. Porque la realidad y la vida no pueden competir con la fantasía del mundo irreal. Con el mundo fantasioso de la televisión, del cine, de la música rock, de la discotheque, del Walkman. A ver si me entiende esto porque tiene una consecuencia muy importante.

El mundo real, el de la vida diaria, el del paisaje, el de la ciudad, el de la casa, no es un mundo de sensaciones fuertes. La vida no tiene música de fondo. Ni su luz la brillantez de las luces de una discoteca, ni los colores de una película, ni el estruendo de un concierto de rock. Un muchacho se pone los audífonos de un walkman en la cabeza y se sumergen en un mundo de ritmo y melodía. Se quita los audífonos, o termina la película y regresa a un mundo gris, sin colores brillantes ni música de fondo.

Es su mundo real; el único que de veras existe, el único en el que podrá vivir como adulto, pero para el es gris y aburrido. Su único mundo verdadero, maravilloso para el hombre adulto, es para el gris aburrido. Y siente necesidad de regresar al otro. Al mundo de la fantasía. Ahora comprenden un poco más lo que quería decir acerca de un mundo irreal y fantasioso ( no fantástico ) que mantiene al joven fuera de la realidad y hace que siga siendo como niño. Cada vez más incapaz de enfrentarse a la vida real.

Quizás a ustedes les parezca que exagero. Posiblemente la explicación es que ustedes todavía tienen algún contacto con la realidad. El joven norteamericano pasa 60 horas a la semana viendo televisión o sometido a la influencia de diversos aparatos electrónicos que excitan sus sensaciones o su cerebro con colores, imágenes o sonidos que no encuentra en la vida real. Pero el joven moderno va por ese camino.

Quiero que me escuchen con atención lo que les voy a decir porque quizás ni poniendo atención me van a poder entender. No me van a poder entender porque precisamente de lo quiero hablarles es del proceso de deterioro mental a que está sometida el joven de hoy. El joven de hoy está perdiendo la capacidad de pensar y de interpretar su realidad.

Hace algunos años, los coordinadores de nuestra comunidad empezamos a observar algo muy extraño. En la clausura de un retiro se levantaba un campesino, quizás ignorante y decía algo así: Este retiro ha significado algo muy importante para mí. Ha significado. . .Y continuaba interpretando lo que en esos días le había sucedido y lo que eso significaba para su vida futura.

Poco después se levantaba un muchacho académicamente más preparado que el campesino, y decía más o menos ésto: Llegamos el Jueves, y entonces fulanito tal cosa, después yo sentí algo dentro de mi, fue super búfalo; entonces le digo a sutano: ¿Y vos qué sentiste? El Domingo vi una gran luz mientras oraba, entonces sentí ganas de llorar. . . Etc.

No sé si me entienden. El muchacho solo podía contar lo que vio, lo que sintió, o lo que pasó. Pero no era capaz de interpretar lo que le pasó, lo que aquella experiencia había significado para él.

Lo hemos observado en muchas otras situaciones. El muchacho está perdiendo la capacidad de pensar. No es capaz de expresarse con ideas, con conceptos abstractos, de emitir un criterio, un juicio, un raciocinio. Solo puede usar imágenes, describir sensaciones, compartir emociones. Ya no entiende las palabras. Una charla como está lo cansa no porque el tema sea aburrido. Le apasionaría si la viera como una película en televisión, con diálogos e imágenes y tenemos que usar ejemplos o describir situaciones para que nos entiendan.

Se les está atrofiando el cerebro. Y la explicación está en ese mundo electrónico de sensaciones, emociones e imágenes en el que vive. Como el muchacho ya casi no lee, no es capaz de manejar ideas, ni de expresarse con ideas. El solo ve imágenes y por lo tanto solo puede expresarse con imágenes, contar lo que ve. Experimenta una emoción pero no es capaz de describirla porque le faltan palabras. Vive algo, pero no es capaz de interpretar lo que vivió porque en el cine o la televisión nadie interpreta al final el mensaje de la película. Los que no entendieron lo que acabo de decir es porque están perdiendo la capacidad de entender.

Vamos a asomarnos ahora a otro aspecto de la fantasía. Al mundo de las canciones románticas. En el mundo de las canciones románticas, el estar enamorados es garantía suficiente para que una pareja sea feliz, y los enamorados siempre se quieren hasta la muerte.

La muchacha sueña con el matrimonio, y en sus sueños lo ve a él con ella, y a nadie más. Están agarraditos de la mano contemplándose mutuamente. Segunda escena; 30 años más tarde: El y ella, agarraditos de la mano y contenplándose mutuamente en éxtasis. El tiene el pelo canoso; ella un par de mechones blancos que la hacen verse más guapa que antes. Nadie, es calvo, ni gordo, ni arrugado. Nadie se aburre, nadie se cansa de mirarse. Nadie se enoja. La casa es igualita a la del programa de televisión.

Se casa. Nadie le dijo que el matrimonio es trabajo, que el amor es servicio, que los niños son una carga, que los hombres trabajan, que los parientes molestan. Que ella no estaba lista para el matrimonio. Vino el primer pleito. El enamoramiento se transformó en familiaridad. La vida en rutina. En nada se parece su matrimonio a sus fantasías. Pero basta encender un televisor o escuchar una canción para darse cuenta que los enamorados son felices toda la vida. El matrimonio supone ser una fiesta pero su marido es un aguafiestas. Toda la gente es feliz excepto ella; y tiene derecho a la felicidad.

Quizás si se casa otra vez. . . Y empieza a verse entonces agarrada de la mano de otro, contemplándose mutuamente, y 30 años después igual, pero canosos. No era su matrimonio lo que andaba mal. Eran ellos; su inmadurez y sus sueños eran los que estaban equivocados. El matrimonio no es una fiesta. La felicidad no es un derecho, sino algo por lo que hay que trabajar todos los días.

Como la canción romántica le dice también que todo es permitido cuando uno está enamorado, hoy que se enamoró de otro le es permitido dejar al anterior. Nadie le había advertido que uno puede enamorarse de otro o de otra estando ya casado, y que cuando eso sucede solo el compromiso serio de los esposos, y la alianza del Señor con ellos puede evitar una tragedia. Como lo importante es lo que uno siente, si ya no siento nada por é ya no importa si lo dejo. Vale más amor sin matrimonio que matrimonio sin amor, le dijo el otro y ella se lo creyó. Sin darse cuenta que en la frasesita le estaba advirtiendo lo que ella misma le diría poco después: Más vale amor sin matrimonio que matrimonio sin amor. O sea que ¡ahí nos vemos !.

La canción romántica tiene además otro elemento que pocos perciben. La canción romántica expresa con fidelidad las emociones y los sentimientos del que las crea o las canta; pero las muy buenas, como ciertas novelas son incluso capaces de PRODUCIR, de suscitar en el oyente, una réplica de esa emoción.

La persona que la escucha, experimenta, siente, la misma emoción que el otro expresa: ira, rebeldía, desprecio; y si es enamoramiento, amor. Una muchacha envuelta en estas emociones, es alguien que ya está enamorada y que solo anda buscando en quien volcar su enamoramiento. A quien colgarle su fantasía amorosa.

Ciertas canciones y ciertas novelas se venden porque con ellas la persona puede mantenerse enamorada sin tener de quién y experimentar casi lo mismo que si lo tuviera. Por eso son tan populares en las ausencias del novio o de la novia que se fue.

Podría seguir horas enteras ilustrando las consecuencias de un mundo que nos mantiene en la niñez haciendo niñerías porque nos mantiene en un mundo de fantasía que no existe en la realidad.

Ese mundo irreal tiene un precio y el precio suele ser toda tu vida.

Igual para el soldadito que ya no pudo ser lo que quería por andar jugando a la guerra, como para la muchacha romántica que creyó que el matrimonio era una fiesta y la felicidad un derecho. Para el muchacho idiotizado porque ya no sabe ni leer ni pensar, como para el muchacho aburrido que no soporta el mundo real porque no tiene música de fondo. Y porque ha perdido la capacidad de gozar el verdadero o de divertirse por si solo. Para el muchacho drogadicto que después de experimentar sensaciones o experiencias tan fuertes ya no es capaz de adaptarse al mundo normal, ni tiene ya la edad para empezar una vida nueva, como para la muchacha que pensando que todo es permitido para los enamorados se quedó cargando un niño sin matrimonio y sin amor.

La gran mentira es el pensar que el mudo es una fiesta, y que los jóvenes de hoy están gozando la vida como nunca. Las estadísticas demuestran lo contrario. Leo las Norteamericanas porque en Nicaragua ni estadísticas tenemos de estas cosas.

De 1953 para acá el porcentaje de suicidios en los jóvenes aumentó en un 230%. La cifra es tremenda si nos damos cuenta que entre los adultos el aumento fue solo de un 25%. Es decir casi diez veces menor. El porcentaje de homicidios entre jóvenes aumento en un 2.730%. El 40% de los homicidios cometidos en los E.E.U.U. los cometieron jóvenes entre los 16 y los 24 años. El número de nacimientos ilegítimos aumentó en un 800% entre las muchachas de 15 a 19 años. Y esto a pesar del uso generalizado de contraceptivos. El 23% de los jóvenes de secundaria tienen problemas de alcoholismo. El 64% de los estudiantes de secundaria han usado drogas.

Aquí intercalo un par de estadísticas que interesan a los padres. En una encuesta que se hizo en un colegio americano, haciendo las mismas preguntas a padres e hijos separadamente, los resultados fueron los siguientes: A la pregunta de si su hijo había ingerido licor en los últimos 30 días, solo el 35% contestaron que si. Pero el 67% de los hijos confesaron haberlo tomado. Mientras el 3% de los padres dijeron que su hijo fumaba marihuana, el 28% confesaron fumarla. Al preguntárseles a quién creían que acudirían sus hijos en caso de problemas por abuso de drogas, más de la mitad de los padres aseguraron que recurrirían a ellos. Pero el 70% de los hijos contestó que recurrirían a un amigo. El 20% contestó que a sus padres, y el 8% que a otro tipo de personas. Esta encuesta refleja muy claramente el engaño en que viven los padres con respecto a la realidad de sus hijos. Continuo con la lectura.

No me detengo en ésto. Solo quería señalar que nada en estas cifras nos indica que los jóvenes se estén divirtiendo más que nunca.

¿Cómo empezó todo esto?, esto que llamamos la Cultura Juvenil. Hasta fecha relativamente reciente el joven era una persona más en la sociedad. Y una persona útil. Entraba muy pronto al mundo de la realidad y se hacia un hombrecito. Casi desde niño empezaba a trabajar con su padre o a aprender su oficio. Y se incorporaba poco después a la sociedad igual que los adultos. Lo mismo la muchacha que desde niña ayudaba en los oficios de la casa. No existía una diferenciación entre el mundo de los jóvenes y el mundo de los adultos.

En el siglo XVII empiezan a existir las escuelas y colegios en la forma en que hoy los conocemos. Son en cierto modo un mundo aparte constituido por jóvenes y para los jóvenes y niños, pero era un mundo dirigido y supervisado por los padres o sus representantes. Pero no se puede hablar todavía de una Cultura Juvenil.

Con la llegada de la era tecnológica, la sociedad y los trabajos se fueron haciendo más complejos, se necesitaba saber más y estudiar más o capacitarse más para poder sobrevivir o sobresalir en el mundo moderno. Su ingreso al mundo se fue retardando, permitiéndole ahora dedicar los primeros 18 a 21 años de su vida a estudiar y prepararse. Y así se fue creando un mundo juvenil hecho de jóvenes de quienes no se esperaba nada sino que estudiaran y se prepararan para el futuro. Se les permitía no trabajar y se les mantenía para que pudieran prepararse mejor.

Esto prolongó su niñez, porque otra característica del niño es el ser una persona de quien no se espera nada; una persona sin obligaciones ni preocupaciones que recibe todo de los adultos. El mundo no tenía ningún uso inmediato para ellos. Y el joven siguió siendo niño. Poco a poco se fue multiplicando en número de ambientes exclusivo para jóvenes ( salones discotheques, festivales, etc. ) y el número de producto para su consumo : música, películas, programas artefactos. Con la llegada del radio de transistores, la televisión etc. las influencias podían ahora llegar directamente al niño sin pasar por el control de sus padres.

Había nacido ya una auténtica cultura juvenil. Es decir un mundo aparte, fuera del control de los padres, con el que el joven se identifica, en donde se mueve, con un modo de ser y un estilo de vivir juvenil, con ideas, valores, patrones de conducta y relaciones distintas del mundo adulto. Un modo de hablar y de vestir exclusivo del joven. Un mundo con líderes e ídolos juveniles que a partir de los Beatles tienen un mensaje concreto para los jóvenes, y del que hablaremos más adelante. Este mundo tiene y una filosofía, una religión y unos sacerdotes que influyen sobre la mente y la vida del joven de una manera más fuerte que las religiones y líderes religiosos del mundo adulto.

Al joven se le construyó un mundo aparte y como era niño sobró quien se lo llenara de fantasías. Suponía capacitarse para la vida real y el mundo juvenil lo está haciendo cada día más incapaz de enfrentarse a ella. El joven, inmerso en un mundo artificial, no resiste el impacto que supone el incorporarse al mundo adulto, para el que no está preparado.

En el mundo juvenil el éxito está basado en tres grandes pilares: atractivo físico, popularidad y atractivo sexual. Ninguno de ellos le basta ahora para triunfar en el mundo. Algunos optan entonces por seguir en su propio mundo y no logran salir nunca de el. Siguen siendo niños irresponsables sin obligaciones, que dependen en todo de los adultos. Parásitos de la sociedad.

Quisieron hacer del mundo una gran fiesta pero no logran divertirse en ella. Es su fiesta pero no están invitados. Quisieron hacer de su vida una continua diversión y han perdido hasta la capacidad de divertirse. Querían prepararse para entrar en el mundo pero cada día son más los que solo buscan como escaparse de él.

Hasta aquí la charla que di a los jóvenes.

Espero que todos hayan captado su magnitud, su peligro, y que habrán descubierto por sí solos que la formación de una Cultura Juvenil al margen del mundo adulto y del control de los padres no es algo exclusivo del mundo capitalista, sino que, en el caso Nicaragüense, nuestros hijos son acosados por una doble cultura juvenil que se disputa el control de su mente.

Ahora me gustaría resumir muy rápidamente las características de esa cultura juvenil, el núcleo de su mensaje, los medios que lo difunden, y la estrategia y objetivos de quienes la manejan.

CARACTERÍSTICAS

1. Es un mundo aparte. Distinto en todo del nuestro y fuera de nuestro control.

2. Aunque su mensaje central es que el mundo es una gran fiesta y lo que parece ofrecer es la diversión constante, es sin embargo un mundo destructivo y cruel. Atormenta a los que están adentro porque sus standards son siempre superiores a la realidad ( sus personajes son siempre más bellos, más populares, más sexy y se divierten mucho más que el joven de la vida real, causándole esto verdadera frustración y sufrimiento ), y atormenta a los que se salen de él porque entran a un mundo gris, para el que no están preparados y que dista mucho de ser una gran fiesta.

3. Forma jóvenes hipócritas con dos caras y dos vidas: la que viven en su casa y presentan a sus papás, y la que viven en su propio mundo, en donde el mentir a los adultos está bien, en donde la primera lealtad es siempre con los demás jóvenes y no con su familia, y en donde todo adulto es sospechoso. Esta doble vida es la que toma por sorpresa al padre, cuya hijita tan solo ayer era una niña modelo, y en un solo día la ve transformada en un monstruo desconocido para él.

4. Forma jóvenes incapaces de pensar, incapaces de expresarse con claridad, incapaces de comportarse adecuadamente en ambientes distintos, pero incluso incapaces de relacionarse aun entre sí, de desarrollar amistades profundas o afectos verdaderos. Es un mundo terriblemente competitivo y competido. El trato entre ellos mismos suele ser detestable.

5. Es un mundo egoísta y ególatra, como el de los niños. El joven inmerso en esa cultura todo lo espera y desea para si. No tolera que nadie le exija o espere nada de el, y no responde ante nadie, obedeciendo solo a si mismo.

MENSAJES EN LAS PELÍCULAS Y EN LA

MÚSICA

En las películas. 1. Los adultos son idiotas. Sobre todo el papá. ( La mamá es siempre una aliada de los niños, en contra de la autoridad paterna. 2. Cuando ejercen la autoridad la ejercen de una manera abusiva que obliga a la rebelión. 3. Los jóvenes son los héroes que pueden y deben salvar al mundo de las tonteras o del estado en que lo han puesto los adultos. Todo el mundo se divierte horrores salvándolo.

En las canciones

La música Rock tiene solo seis mensajes distintos que trasmite audiovisualmente por los canales musicales de la televisión. Son los siguientes:

1. Sexo en todas sus formas.

2. Rebelión.

3. Ocultismo y Satanismo.

4. Drogas y alcohol.

5. La muerte.

6. El lujo o consumerismo.

Nos parece tonto preocuparnos porque en un disco girando al revés se escuchen alabanzas a Satanás. Para ejercer control sobre la mente del joven le basta a Satanás tocar los discos al derecho.

La música Romántica

Amar románticamente es la experiencia más grande y más noble del ser humano.

Todo es permitido para el que está enamorado.

Los enamorados serán felices toda la vida.

Ya vimos sin embargo que la televisión, el Walkman, y demás medios electrónicos de divulgación no son dañinos solamente por el mensaje que trasmiten, sino dañinos en sí mismos: 1. Porque convierten el niño en espectador. 2. Porque acostumbran a su mente a funcionar solamente con imágenes. 3. Porque actúan como drogas y como escape hacia un mundo de sensaciones fuertes que el mundo no logra duplicar. 4. Porque aísla a los miembros de la familia.

Los instrumentos para transmitir estos mensajes son:

1. La escuela.

2. Los medios electrónicos modernos y miles de publicaciones especializadas.

3. El ambiente juvenil.

Todo esto está en manos de un grupo relativamente pequeño de adultos que han tomado el control del mundo juvenil y que tiene a su disposición un complejo industrial monstruo con ventas de muchísimos billones de dólares, mediante el cual están socavando todos los valores cristianos de nuestros hijos a la par que hacen un estupendo negocio.

Detrás de todo esto podemos adivinar una estrategia que podríamos resumir en los siguientes pasos:

1. Aislar a los jóvenes y separarlos de la autoridad de sus padres y de toda otra forma de autoridad.

2. Controlar el mundo juvenil, controlando la transmisiones de la Cultura Juvenil.

3. Inyectarle a la juventud una doctrina hecha de rebelión, inmoralidad sexual, violencia, evasión y muerte.

4. Conquistar a la juventud para evangelizar a los adultos y alcanzar el mundo entero. Ya sea porque los adultos del mañana serán estos jóvenes de hoy, o porque hoy son los jóvenes quienes evangelizan a sus padres con sus valores y costumbres, como sucedió con la llamada revolución sexual, que habiendo empezado por los jóvenes, se extendió sin embargo a los adultos en poquísimo tiempo.

5. Exportar esta cultura inicialmente occidental a todos los países del mundo.

Es un plan magistral y diabólico, cuidadosamente elaborado y magistralmente realizado.

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De el Enamoramiento y Otros Padecimientos

Para mi mujer De quien sigo enamorado con ilusión de estreno

La sociedad moderna ha elevado nuestras emociones y sentimientos a la categoría de árbitros únicos de nuestra conducta. Lo que sentimos ha llegado a ser el criterio principal para determinar si algo es bueno o malo, conveniente o inconveniente. If it feels good, do it ! ¡Si se siente rico, hazlo !

Desgraciadamente nuestras emociones son inestables. Hoy sentimos de una manera y mañana de otra. Tampoco somos siempre responsables de lo que sentimos y si algo tan inestable y tan fuera de nuestro control determina la totalidad de nuestros actos, nuestras vidas también serán inestables y estarán fuera de nuestro propio control.

En este capítulo vamos a hablar de una de esas emociones inestables y fuera de nuestro control. Vamos hablar de Eros, el amor de los enamorados. Vamos hablar de cómo es este amor y de lo que podemos esperar de él; de su función en nuestras vidas y de los problemas que nos presenta. De sus virtudes y de sus defectos y de cómo puede ser nuestro aliado o nuestro enemigo; lo más hermoso del mundo o lo más doloroso.

Y nuestro primer mensaje es el siguiente: Que nuestra vida matrimonial no puede estar únicamente fundamentada en Eros, pero que desgraciadamente en la inmensa mayoría de los casos sí lo está y que esto tiene consecuencias graves.

Yo no sé si todos estamos conscientes de que nuestra época es la primera en toda la Historia Universal en la que el enamoramiento es el único o principal considerando para el matrimonio. Es la primera vez en la historia en que Eros se absolutiza de una manera tal que todo otro criterio queda excluido, o al menos subordinado al enamoramiento de los novios. En muchas civilizaciones, durante siglos y milenios, los matrimonios eran pactados por los padres de los novios sin que éstos siquiera se conocieran. Todavía hace unas décadas, cuando estudiábamos en el extranjero nos llamó la atención cómo una muchacha Europea o una muchacha Norteamericana que iniciaba una amistad con nosotros se retiraba asustada si sentía que empezaba a enamorarse antes de haber terminado su carrera o sin estar lista para el matrimonio. Cuando esté lista, se casará con el que quiera, con aquel de quien se haya enamorado, pero hará lo posible por no enamorarse antes de tiempo o de quien no le conviene.

En otras palabras el enamoramiento era entonces uno de los factores que determinarían su matrimonio, pero no el único, ni necesariamente el más importante de todos.

Hoy las cosas han cambiado y en el mundo se hace todo al revés: El joven o la joven rara vez deciden CUANDO se casarán. Jamás piensan de previo qué tipo de persona debe ser aquella con quien podrán convivir toda una vida, y en qué circunstancias la vivirán. Nunca lo salen a buscar porque ni siquiera saben como será. El punto de partida es el flechazo, accidental y caprichoso. ¡Los unió el destino !

Al enamorarse verán siempre en el otro o la otra a la persona soñada aunque esta sea una bestia hirsuta, con mal aliento, golpe de ala y pie de atleta, y poco les importará en ese momento si tendrá que vivir en Zimbabwe o si se verán solo una vez al año porque él es astronauta.

Generalmente se interrumpe toda la vida ( estudios, viajes, personas ) y con frecuencia se clausura también para siempre. En dos platos, cuando ya se está enamorado, suele ser demasiado tarde para decidir CUANDO se casará y qué persona le conviene.

Una de las características mas idiotas del enamoramiento, es la forma como se adquiere. El enamoramiento se pesca como un catarro. No está enteramente bajo tu voluntad el enamorarte o no. Es natural y no tiene absolutamente nada malo. Conviene sin embargo recordar que, como el catarro, se pega solamente cuando se da una cierta proximidad e intimidad.

Esto es muy importante recordarlo siempre. Porque lo que quiere decir es que muchas veces nos enamoramos de alguien no porque sea el mejor sino porque es el que estaba mas cerca. Un hombre y una mujer, puestos en condiciones de cercanía e intimidad por un tiempo razonable, terminarán por desarrollar una atracción mutua que generalmente podemos llamar enamoramiento. Por esto se enamoran los jefes de su secretarias, las alumnas de sus profesores y las viejas de sus médicos o psiquiatras, de sus confesores o de sus confidentes. Sus atractivos personales carecen generalmente de importancia.

La muchacha que trata con diversos muchachos con cierta intimidad descubre esto por sí sola, a la vez que va desarrollando una cierta inmunidad. Poco a poco ya no se enamora de todos y cada uno de los muchachos con los que intima. Pero al comienzo se enamorará de todos con los que trate íntimamente, en mayor o menor grado. Pero dependiendo no tanto de la persona, cuanto de la intimidad del trato.

Como en el mundo tenemos que tratar con muchas personas en forma mas o menos estrecha, resulta muy importante desarrollar una cierta inmunidad, así como el saber mantener una amistad sin derivar a el tipo de relación mas intima cuyos efectos ya conocemos.

Un día se acercarán demasiado y se les pegará otro catarro. Si para entonces están ya casadas, sobreviene la tragedia. Y todos los jóvenes deben saber que estadísticamente pueden tener la seguridad de que se enamorarán al menos una vez después de haber contraído matrimonio.

Si de por sí ya es grave el que el enamoramiento sea hoy el único o principal determinante de con quién o cuándo nos casamos, mucho más serio todavía es el problema de quienes pretenden hacer del enamoramiento el principal sostén de su vida matrimonial y el eje que sustenta todas sus relaciones marido - mujer.

Con demasiada frecuencia nos encontramos con señoras que se resienten el que sus maridos no sientan ya por ellas el enamoramiento que sentían en sus primeros años. Tienen como principal punto de referencia los días de su luna de miel, sus primeros meses de matrimonio y todo su esfuerzo se centra en revivir aquellos momentos y aquellas emociones que por razones que veremos más adelante, se les escapan sin que parezca haber nada que pueda evitarlo.

Se sienten, entonces, frustradas, amargadas, decepcionadas y resentidas, sin comprender lo que ha sucedido y sin darse cuenta que estos sentimientos de amargura, de frustración y las actitudes que muchas veces se derivan de todo eso, no hacen sino ayudar a destruir o apagar el mismo sentimiento que procuran conservar.

Nuestra vida puede y debe ser una vida llena de amor en todas sus posibles manifestaciones, no suponemos conformarnos con una vida vacía, pero es necesario que comprendamos lo que cada una de cinco diferentes tipos amores puede ofrecernos; de lo que cada uno de estos cinco amores puede hacer el uno por el otro para una vida plena.

El segundo mensaje de esta charla, es precisamente el que necesitamos de cinco amores: Afecto, amistad, enamoramiento, pasión sexual, y ágape y ninguno de ellos por sí solo es capaz de saciar la totalidad de nuestras necesidades afectivas.

Para comprender los dos puntos esenciales del mensaje me gustaría empezar señalando las características de Eros, características que pueden hacerlo aliado o enemigo en nuestra felicidad.

La primera característica problemática de Eros es que el enamoramiento es excluyente. Excluye a las demás personas y exige la exclusividad del ser amado. Ni el afecto, ni la amistad, ni el ágape son excluyentes, yo puedo sentir afecto por una infinidad de personas. El amor cristiano o ágape tampoco es excluyente. El Señor nos manda amar aún a nuestros enemigos. La amistad tampoco es excluyente; entre amigos oímos muchas veces repetir aquella frase: Los amigos de mis amigos, son mis amigos. La amistad me abre a los demás; yo quisiera tener muchos amigos y no me molesta en manera alguna que mis amigos tengan todos los amigos que pueden tener. Pero nunca he oído decir: Mis amigos son novios de mi novia.

Eros es excluyente. Sin duda el Señor planeó que el enamoramiento nos hiciera excluyentes para que existiera fidelidad entre los conjugues; quiso también que tendieran a aislarse y a centrarse el uno en el otro para que llegaran a conocerse profundamente como una preparación al matrimonio. El problema surge cuando nuestro enamoramiento por una persona no sólo excluye el que nos enamoremos de otra, sino que excluye a cualquier otra persona, de nuestras vidas, de nuestro afecto, de nuestra amistad o de nuestro Ágape.

Dios hizo a Eros excluyente para que nos enamoráramos de una sola persona, o al menos para que estuviésemos enamorados una sola persona a la vez, pero no para que estuviésemos aislados. El que yo ame a mi esposa, supone el que no ame a otra de idéntica manera, pero no puede suponer el que no ame a nadie en manera alguna. Cuando el amor nos hace excluyentes a este extremo que todo lo absorbe, la vida afectiva de nuestra compañera depende de una manera absoluta de nosotros. Como veremos más adelante, esto es casi imposible porque el hombre y la mujer necesitan de una inmensa gama de afectos y un gran número de los problemas matrimoniales del mundo moderno, nacen precisamente de que se espera de la pareja, lo que la pareja por sí sola no está en capacidad de dar. Más adelante regresaremos sobre este tema.

Una segunda característica de Eros y que hace que Eros sea terriblemente peligroso, se sintetiza en aquella frase tantas veces repetida de que el amor es ciego. Eros es ciego. Como en el caso anterior, esta característica parece también formar parte del plan de Dios. La ceguera del amor es una ventaja dentro del matrimonio. Una señora ya mayor a quien quiero mucho, dice que el Señor es tan grande que a medida que vamos envejeciendo el señor nos va cegando de modo que no veamos en el otro ni las arrugas, ni la gordura, ni la calvicie. El Señor quiso que así fuera para que el amor no se terminara con la belleza, que se termina pronto.

Pero antes del matrimonio esta ceguera puede ser terrible porque así como Eros dentro del matrimonio será un soporte y fortalecerá todo matrimonio, es un serio peligro para escoger marido o mujer, porque si es fea la miramos linda y si es bruta la miramos inteligente. La mujer de que nos enamoramos no tiene defectos, nadie se la compara.

Eros es pues, el mejor de los amigos como soporte para mantener y gozar de una relación con la persona que ya escogimos como compañera, pero puede ser nuestro peor enemigo para escoger la compañera adecuada de toda una vida.

Pero el amor es ciego también de muchas otras maneras. Es ciego en el sentido de que no busca necesariamente nuestro propio bien, ni procura necesariamente nuestra felicidad. Aunque la frase nos extraña, al someter a Eros a prueba vemos que esto es cierto. Todo el mundo sabe que es inútil separar a dos enamorados demostrándoles que su matrimonio será desgraciado. El inútil, no solo porque no nos creerán, sino porque aunque nos creyeran no se dejarían convencer, porque cuando Eros nos ha marcado, preferimos compartir la desgracia con el ser amado que ser felices de cualquier otra manera. Aún en el caso en el que pueden prever que de aquí a diez años serán más felices sin casarse que si se casan, aún así no se separarán. Para Eros todos estos cálculos no tienen la menor importancia. Eros nunca duda en decir: Mejor esto que la separación. Mejor sufrir junto a ella, que ser feliz sin ella. Que nuestros corazones se rompan, siempre y cuando se rompan juntos. Si no somos capaces de decir esto, es casi seguro que no estamos profundamente enamorados.

El amor no es solo ciego. Es imbécil y puede ser también injusto y cruel. El mismo enamoramiento que produce felicidad en unos es el mismo que en otros conduce a uniones crueles, a matrimonios imposibles, a pactos de suicidio o de asesinato. En el nombre del amor se cometen diariamente las mayores injusticias, se causan los mayores sufrimientos, se provocan las mayores desgracias.

Porque el amor no nos ciega únicamente con respecto a las personas, sino con respecto a los principios, a los valores, y a la moral. El enamoramiento todo lo justifica. Parece autorizar toda clase de acciones que de otro modo no se hubieran atrevido a realizar. Y no hablo únicamente o principalmente de aquellos actos en contra de la castidad. El enamoramiento lo justifica todo. Cuando estamos enamorados tenemos nuestra propia ley, nuestra religión propia, nuestro propio Dios. El enamoramiento justifica actos de injusticia y aún actos en contra del verdadero amor. Un hombre o una mujer dirán: Ha sido por amor que he abandonado a mis padres ; ha sido por amor que he descuidado a mis hijos, ha sido por amor que engañé a mi compañera, ha sido por amor que le falté a un amigo; ha sido por amor que traicioné a un hermano. El verdadero amor no hace estas cosas.

Repito: El enamoramiento todo lo justifica: Lo hice porque estaba enamorado. La confesión es casi una jactancia, hasta puede haber en ella un ligero desafío. Quienes han actuado mal se sienten mártires, han siso víctimas de algo superior a ellos mismos, no han sido culpables, han sido víctimas. No necesitan arrepentirse, a lo más, simplemente lamentarse. Falso. No siempre somos responsables de lo que sentimos, pero siempre somos responsables de lo que hacemos.

Como vemos, el enamoramiento presenta a la persona retos muy difíciles; situaciones que requieren mucho discernimiento y madurez, pero lo más importante todavía falta por decirse.

Eros es un mentiroso y un impostor. Mentiroso porque distorsiona completamente la realidad, porque hace ver las cosas como no son, porque hace ver bello lo que no es bello, bueno lo que quizás no es justo ni correcto y porque promete cosas que no está en capacidad de cumplir.

Impostor sobre todo, porque sirve de disfraz a un montón de emociones. La novia o la esposa que te dice: No puedo vivir sin vos, te necesito, vos sos todo para mí, te está diciendo la verdad, pero no necesariamente te ama. Te necesita y no puede vivir sin vos porque vos sos quizás la única persona que se ha interesado en ella y le ha demostrado cariño. Te necesita porque has venido quizás a sanar un complejo de inferioridad o un sentimiento de inseguridad. Te necesita porque has sentido compasión por él o por ella. Te necesita para satisfacer su vanidad, o te necesita porque la has sacada de su soledad. Te necesita porque la haces feliz.

Por el lado de la mujer he visto muchas veces disfrazarse de amor lo que es simplemente un instinto maternal. La muchacha que se enamora del más desvalido porque encuentra en él la manera de canalizar todos sus instintos de protección y de ternura.

El hombre adulto casado, quizás nunca había puesto sus ojos en aquella mujer hasta que ella se fijó en él y él detectó en sus ojos la admiración. El que creía que ya no era capaz de atraer a nadie se siente de repente arrebatado, no por esa persona, sino por su mirada. Cree estar enamorado de ella, pero de lo que se ha enamorado es de la admiración de la otra hacia él. Repito; Eros es un impostor porque sirve de disfraz a un montón de emociones.

Lo que voy a decir es muy importante. Podemos enamorarnos:

De una necesidad,

de un símbolo o

de una persona

y es necesario conocer la diferencia.

De una necesidad. Un par de ojos es lo más peligroso del mundo y no necesitan ser bonitos porque no son los ojos los que nos atraen sino la manera como nos miran. Es nuestra necesidad de admiración, nuestra necesidad de ternura, nuestra necesidad de comprensión, nuestra necesidad de seguridad en nuestra capacidad de atraer. Cuando el muchacho o la muchacha no son especialmente atractivos, o cuando por la edad nos ponemos arrugados, pelones o panzones, el sentirse admirado o amado por otra persona resulta casi irresistible.

Eros mismo se convierte a sí mismo en una necesidad. El muchacho, que se ha enamorado una vez se enamora a tal grado de lo que siente que ya no puede vivir sin ese sentimiento y busca cómo provocarlo. A esto le llamamos estar enamorados del amor.

También podemos enamorarnos de un símbolo. De el soñado Príncipe Azul de las colegialas; un príncipe que solo existe en su imaginación y rarísima vez en la vida real. Han idealizado una persona a la que atribuyen toda las virtudes, todas las cualidades, todos los atributos que ella quisiera encontrar en un hombre. Esto puede resultar en tragedia porque, generalmente, más lo amamos entre menos lo conocemos. Pero cuando llegamos a conocerlo y quizás es ya muy tarde, el enamoramiento desaparece porque hemos descubierto a la persona de carne y hueso con defectos que se ocultaba detrás del príncipe azul soñado. Peor aún, esta misma muchacha ya casada, se enamora ahora de lo que encuentra en otros y que le falta a su marido.

Finalmente, nos podemos enamorar de una persona. De una persona real, tal como es y no de una necesidad ni de un ideal. Nos enamoramos de la persona con sus defectos, con sus virtudes y desde luego si alguna vez nos enamoramos en serio y pretendemos establecer una relación que dure toda la vida, debemos asegurarnos que es de la persona de quien estamos enamorados.

Por eso voy a dedicar un momento a explicar cómo distinguir entre estos tres enamoramientos.

Generalmente, cuando de lo que nos hemos enamorado es de una necesidad que existe dentro de nosotros, nuestro enamoramiento nace como una respuesta al enamoramiento o a los avances del otro. No nace en nosotros mismos. El otro lo provoca con sus actos, con su admiración, con su estima, con su comprensión: Si ella no me hubiera mirado de ese modo, o me hubiera dicho aquello que me dijo, nunca me hubiera enamorado de ella.

Una manera de saber si estamos enamorados de un símbolo o de una persona, es que cuando estamos enamorados de un símbolo la persona se crece cuando no estamos con ella y se hace más insignificante cuando estamos con ella, porque la vemos tal y como es. En su presencia la descubrimos malcriada, caprichosa, haragana, descuidada. Por el contrario, cuando es de la persona misma de quien nos hemos enamorado, la persona se crece en nuestra presencia. Cada vez descubrimos en ella nuevas cualidades y virtudes o detectamos y aceptamos en ella sus defectos y la amamos tal y como es.

Naturalmente, es de la persona de quién debemos enamorarnos. Afortunadamente, los otros dos son relativamente fáciles de combatir. Cuando nos enamoramos de una necesidad, generalmente se sana por vía de la verdad. Si somos sinceros con nosotros mismos, nos damos cuenta que nos hemos enamorado de nuestro orgullo, de nuestra vanidad. La persona no fue sino un consuelo en nuestra soledad, a nuestra conmiseración, a nuestra necesidad de ser amado. Tal vez no podamos renunciar a este amor porque nuestra necesidad es muy grande, pero al menos debemos tener la sinceridad de admitir que no es a la persona a quién amamos sino a lo que ella representa.

Y cuando nos hemos enamorado de un símbolo, generalmente se resuelve solo por vía de desilusión y de desengaño. La realidad misma se encarga de destruir el símbolo y solo debemos tener el cuidado de que no sea demasiado tarde.

Pero me falta todavía por señalar la característica más peligrosa de Eros lo que lo constituye en un verdadero peligro, algo de lo que debemos estar plenamente conscientes. Y es que :

Eros llega a nuestra vida sin ser invitado, al llegar arrasa con todo y generalmente se va cuando quiere sin que podamos detenerlo.

Eros no necesita invitación, puede entrar en nuestro corazón sin previo aviso, sin previo consentimiento. Generalmente descubrimos que nos estamos enamorando cuando descubrimos que ya estamos enamorados, al menos en alguna medida.

Cuando esto sucede, nosotros podemos.

1 ) Alimentar ese enamoramiento con nuestro fantasear, con nuestra conversación, con nuestras caricias, palabras etc. . .

2 ) Podemos combatirlo alejándonos de la persona, poniendo por encima del sentimiento otros valores, protegiendo nuestra vida con convicciones profundas, con decisiones firmes.

Pero creo que podemos decir que el enamorarnos no depende enteramente de nosotros, que no es un acto libre de la voluntad en el sentido que nosotros podamos decir: Voy a enamorarme de esta persona: o voy a desenamorarme de ella. Si así fuera, el mundo sería un paraíso, escogeríamos fríamente a la persona ideal para nosotros y luego por un acto de nuestra voluntad nos enamoraríamos de ella y permaneceríamos enamorados de ella por el resto de nuestros días.

Desgraciadamente no es así. Esto no quiere decir que estamos a merced de Eros. A fin de cuentas el enamoramiento es una emoción y como todas las demás emociones debe estar bajo nuestro control y a nuestro servicio. No debe de manera exclusiva de regir nuestros actos ni tomar decisiones por nosotros. No podemos tener nuestras vidas regidas totalmente por nuestras emociones y Eros es solamente una de ellas. Quizás no seamos siempre responsables de lo que sentimos, pero siempre somos responsables de lo que hacemos, de las decisiones que tomamos, de los errores que cometemos, de los pasos que damos.

Decíamos que cuando Eros llega arrasa con todo. Arrasa con nuestra paz, con nuestro sentido común, con nuestras diversiones, con nuestros valores, con nuestros intereses. ( Y a veces con nuestro capital ) Todo lo absorbe, todo lo quiere para sí, es posiblemente la emoción más fuerte que puede experimentar el ser humano. Puede hacernos capaces de los mayores heroísmos, darnos las mayores alegrías, la dicha más infinita. O puede hacernos capaces de las mayores injusticias, provocar en nosotros la desesperación, el sufrimiento, el engaño, la traición, el suicido. Es simplemente una espada de dos filos que puede estar a favor nuestro o en contra nuestra. Por eso necesitamos estar preparados cuando llegue, conocerlo tal como es, valorarlo en su justa medida, sabernos proteger, estar preparados para recibirlo, tener la madurez necesaria para hacerle frente.

Porque lo más terrible de todo, es que Eros, cuya voz parece hablarnos desde el cielo, que parece tan grande, tan sólido, no es ni siquiera permanente. Por el contrario, es el más mortal de nuestros amores y el más inconstante. Hoy está aquí y su presencia lo cubre todo y mañana ha desaparecido sin dejar rastro alguno. Y esto es lo más desconcertante: que por una parte tenemos la certeza interna, absoluta, de que aquello tan grande no desaparecerá jamás y es sin embargo lo que con más facilidad desaparece.

El amor hace promesas que nadie le pide hacer. Espontáneamente, cuando nos enamoramos, nuestras primeras palabras son: Te amaré siempre, siempre te seré fiel. Son casi las primeras palabras que pronuncia el enamorado, no con hipocresía sino con sinceridad. Por mucha experiencia que la persona tenga, no se curará nunca de esa ilusión. Todos hemos conocido personas que se enamoran de nuevo cada año o cada tantos meses. Cada vez están sinceramente convencidos de que esta vez la cosa va a ser en serio, de que han encontrado el verdadero amor y que serán fieles hasta la muerte. Nadie es capaz, entonces de convencernos de lo contrario, ni nosotros mismos, aún cuando lo vemos suceder una y otra vez.

Por eso es importante que conozcamos a Eros como realmente es. Yo digo que Eros es como la lluvia. Es un don de Dios. Es bueno, es bello, es necesario, pero como la lluvia, no es confiable. Viene cuando le da la gana. Puede causar inundaciones que arrasan con todo y todo lo destruyen. Y puede alejarse de nosotros cuando más la necesitamos.

Eros es excluyente y posesivo. Eros es ciego, Eros es mentiroso, es impostor, todo lo exige y no garantiza nada. En pocas palabras, Eros no es de fiar. Por eso no podemos tener nuestra vida regida únicamente por esa emoción. No puede ser nuestro único o principal criterio en nuestras decisiones, ni lo que realmente determine nuestros actos. Puede venir sin que lo hayamos invitado. Debemos estar preparados para recibirlo y cerrarle la puerta si no estamos preparados; proteger nuestras vidas y nuestro corazón con convicciones profundas, con decisiones firmes, con relaciones sólidas y sanas. No podemos tomarlo a la ligera ni jugar con él porque generalmente es él quién juega con nosotros. Esto no quiere decir que debamos tenerle miedo, simplemente respeto, el respeto que se tiene a lo imprevisible y a lo desconocido.

Yo creo que hasta aquí comprendemos bien la primera parte de nuestro mensaje, y es el de que nuestra vida matrimonial no puede descansar única y exclusivamente sobre Eros, porque no podemos contar con él. Porque hoy está aquí y mañana desaparece. Porque sirve de disfraz a muchas otras emociones y porque no necesariamente busca siempre nuestra propia felicidad.

Ahora es necesario que captemos la segunda parte del mensaje de esta charla que ya esbozaba anteriormente, pero que creo podría expresarlo mejor de la siguiente manera: Que ningún tipo de amor humano se basta por sí sólo para colmar nuestra capacidad de amor, ni nuestra necesidad de ser amado. Que para nuestra felicidad y nuestra realización plena, necesitamos la presencia de todos ellos y difícilmente podemos encontrarlos todos en una sola persona.

¿ Qué quiero decir con esto ? Quiero decir que ni el afecto sólo, ni la amistad sola, ni el amor cristiano solo, ni Eros solo, ni Venus solo, son capaces de colmar nuestra necesidad de ser amado, ni nuestra capacidad de amar. Que el Señor sembró dentro de nosotros una necesidad profunda de todos ellos, que ninguno por sí solo puede colmar. Los necesitamos todos y uno de estos amores generalmente sirve de soporte y de estímulo a los demás. Por ejemplo: Venus, es decir la atracción sexual hacia la otra persona, pierde pronto su atractivo si no la acompaña Eros, si no estamos enamorado de la otra persona. En la mujer sobre todo, el acto sexual pierde gran parte de su atractivo su belleza cuando la mujer no está enamorada se su compañero, o ha dejado de estarlo.

Pero al mismo tiempo, cuando estamos enamorados, ese mismo amor nos va reclamando la relación sexual. Eros por lo tanto soporta y estimula a Venus.

Pero la cadena no termina ahí. Descubrimos también que Eros, ese amor tan escurridizo, tan fugaz a veces que como decíamos antes hoy irrumpe sin invitación en nuestras vidas y después de ocupar el plano central de toda nuestra existencia, se escapa sin previo aviso. Ese Eros puede ser, sin embargo, fortalecido y revivido si existe y se ha desarrollado entre los esposos una hermosa amistad. La amistad juega un papel importantísimo en mantener vivo y acrecentar el enamoramiento de los esposos. La amistad sostiene y estimula a Eros, pero a su vez la amistad se expresa y se acrecienta con manifestaciones de afecto, con caricias verbales, con cortesías, con gentilezas. El afecto sostiene y estimula la amistad.

Y cuando todas estas emociones y sentimientos fallan, cuando en algún momento no sentimos sino un vacío y una sequedad total hacia la otra persona, el amor más perfecto de todos, el más generoso y al mismo tiempo el menos exigente, el amor cristiano, el amor de hermanos, está ahí presente para preservar la relación, para asumir la responsabilidad del compromiso que Eros y Venus contrajeron y que por sí solos o pudieron cumplir.

Ejemplo de estos compromisos pueden ser, las promesas de fidelidad que hace Eros, o el compromiso de velar por el bienestar de los hijos que engendró Venus. Ágape sostiene y perfecciona la relación que engendró la amistad y puede también dar las gentilezas y caricias que prometió el afecto. Esta es nuestra tesis central, que los necesitamos todos y que todos confluyen para apoyarse el uno al otro y para darnos la felicidad plena y la realización plena como seres humanos.

Pero agregábamos algo más: Que difícilmente podríamos encontrar estos cinco tipos de amor en una sola persona. No quiero decir con esto que nuestra novia o nuestra esposa no sean capaces de ofrecernos afecto, amistad, amor de enamorados, satisfacción sexual y el soporte que da el ser hermanos en el Señor. Lo que quiero decir, es que necesitamos de muchos afectos y de diferentes formas y manifestaciones de afecto. Normalmente, por ejemplo, no nos contentamos con tener un solo amigo. El hecho de que un marido y su mujer sean además grandes amigos, normalmente no excluye el que sigan necesitando además la amistad de otras personas, la amistad de los varones entre sí, la amistad de las mujeres entre sí. Por eso decía anteriormente, que cuando el marido o la mujer pretenden hacer girar alrededor de él la totalidad de la vida afectiva del otro, encuentran grandes problemas. La mujer necesita de la amistad femenina y el varón necesita de la amistad masculina.

Lo que voy a decir ahora, puede resultar un poco escandaloso para algunos pero no hago sino señalar una realidad evidente y es importante que me lo entiendan bien. A Eros tampoco lo sacia una sola persona. Es cierto que nos enamoramos de una sola persona a la vez, pero la experiencia de casi todos, varones y mujeres, es que nos enamoramos varias veces en la vida.

Lo mismo puede decirse de Venus. El varón sobre todo, puede en un momento dado, sentirse atraído sexualmente hacia otra persona sin que esto signifique que ame menos a su novia o a su esposa. Sencillamente, su sexualidad ha sido despertada por algún estímulo visual, o contacto corporal.

Esto es cierto nos guste o no nos guste. Pero esto no quiere decir que estemos aprobando o justificando que alguien traicione a su mujer o a su novia, porque se ha enamorado de ella o porque lo atrajo sexualmente. Señalamos esta realidad porque desgraciadamente la sociedad moderna sí lo justifica. Nosotros solo señalamos el peligro. Es la sociedad moderna la que ha hecho de las emociones el criterio absoluto de conducta. Nosotros decimos todo lo contrario, que siempre somos responsables de lo que hacemos aunque no siempre seamos responsables de lo que sentimos. Sentir algo no es razón suficiente para actuar de un modo u otro. No estamos a merced de nuestras emociones, ni de nuestros instintos.

Pero es para actuar correctamente y para protegernos de estos dos amores traicioneros como son Eros y Venus, que necesitamos contar con la ayuda de los otros tres amores. Si el marido y la esposa se aman con el amor de Cristo y son amigos y han llenado su matrimonio con manifestaciones de afecto mutuo; cuando aparezcan emociones o instintos conflictivos, este afecto, esta amistad, y este Ágape, vendrán a proteger sus actos y a mantener su relación y matrimonio.

Cuando digo que difícilmente podemos encontrar la plenitud del amor en una sola persona, lo que estoy tratando de señalar es que necesitamos de muchas personas para ser plenamente felices y para realizarnos plenamente como seres humanos.

Quiero señalar además otro peligro que señalaba ya hace algunos momentos. En la sociedad moderna se están dando una serie de fenómenos sin precedentes en la historia, en la línea de las relaciones.

Decíamos antes, que por primera vez en la historia el enamoramiento constituye el único y principal criterio para iniciar un noviazgo o contraer matrimonio.

Pues bien, existe también un segundo fenómeno quizás sin precedentes en la historia y es el siguiente: En el pasado, el hombre y la mujer llenaban sus necesidades afectivas de una manera muy diversa. La inmensa mayoría de nosotros crecimos en un tipo de familia que tiende a desaparecer, la familia donde además del papá, la mamá y los hermanos, vivía también algún tía o algún abuelo. Nuestros paseos, nuestras temporadas de mar se hacían en común con muchos otros hermanos y tendaladas de primos y amigos. En la misma casa habitaban empleados domésticos de quienes el niño recibía diversas manifestaciones de afecto y, sin que se pueda hablar de un verdadero amor cristiano o una amistad, los jóvenes y aún los adultos sentían sincero afecto por muchos de estos empleados.

Los jóvenes jugábamos en pandilla y teníamos conciencia de barrio, de vecindario, de parroquia. El barrio nos daba un cierto sentido de identidad y ciertos sentimientos de lealtad. En el trabajo las relaciones eran mucho más personales, no puramente funcionales. Conocíamos a las personas por su nombre y muchas veces los llamábamos por sus apodos, o ellos nos llamaban por los nuestros. La mujer encontraba compañía y generalmente recibía su formación no solo de su madre, sino de sus hermanas, se sus primas, de sus tías, de sus abuelos etc. En la sociedad moderna, en la sociedad tecnológica, en la vida urbana, la inmensa mayoría de estas relaciones han desaparecido. Las familias han quedado reducidas al padre, la madre y a un número cada vez menor de hijos habitando en casas o apartamentos donde, en muchas ocasiones, se vive por años enteros sin conocer al vecino de al lado. El servicio doméstico tiende a desaparecer. Los niños ya no juegan en las calles en pandillas. Los barrios en el sentido que la palabra llevaba entonces, han desaparecido. No existe un sentido de identidad y de lealtad de barrio. Las relaciones de trabajo se han vuelto puramente funcionales. Una manifestación de afecto es tenida por favoritismo, por paternalismo o algo peor. Un apodo es irrespeto.

Yo no digo, en este momento, si estas cosas son buenas o malas. Son sencillamente una realidad. Esto ha tenido por consecuencia el que generalmente el hombre de hoy espera encontrar la totalidad de estas expresiones de afecto, de amistad, de amor, en una sola persona. Las necesita pero no las recibe de la sociedad que lo rodea y por eso las busca y pretende encontrarlas en una sola persona, en una sola mujer y la mujer en un solo hombre, y el niño en el padre y en la madre o en su hermano. No creo equivocarme mucho si digo que quizás sea ésta una de las razones principales del aumento en el porcentaje de divorcios. Porque las expectaciones del hombre y de la mujer con respecto al otro, han crecido mucho más allá de las posibilidades del otro.

La mujer no puede colmar la totalidad de las necesidades de afecto del marido. El padre no puede colmar la totalidad de las expectaciones de afecto del niño. El niño quiere que su padre sustituya a la pandilla de amigos, hacer con él lo que el niño hacía en la pandilla. Tampoco puede el marido se para la esposa madre, hermana, prima y amiga. En contraste a toda esta realidad, quiero presentar precisamente la importancia de la comunidad cristiana, la importancia de la vivencia comunitaria que tiene por célula inicial a la familia, pero que la trasciende y que le ofrece a cada persona mucho más de lo que la limitada familia moderna de hoy puede ofrecerle.

Lo que quiero decir, es que cuando vivimos en comunidad, el recibir de unos afecto, el recibir de otros amistad, el contar con el apoyo, la lealtad y el compromiso de un amor cristiano de hermanos en el Señor, sinceramente comprometida el uno con el otro, dispuestos inclusive a darlo todo por él, sacia en gran medida nuestra soledad, nuestra necesidad de afecto, nuestra necesidad de compañía, y de apoyo.

El esposo y la esposa descubren que su amor y su compromiso es más fácil porque muchas de sus exigencias afectivas están siendo llenadas por otras personas; la esposa no está ya supuesta saciar por sí sola la totalidad de mis necesidades afectivas, la necesidad de compañía, la necesidad de compañerismo, la necesidad de amistad, la necesidad de alegría, la necesidad de reconocimiento, la necesidad de admiración, la necesidad de respeto. La viuda también, estoy seguro, encuentra en el amor de los hermanos y hermanas, gran parte de los afectos que necesita. Una anciana o una viuda, o una divorciada, difícilmente pueden sobrellevar por sí solas la carga que significa la soledad en la sociedad moderna, normalmente volverán a casarse o caerán en la promiscuidad, porque la sociedad en cuanto tal, casi nunca tiene nada que ofrecerle y deben encontrarlo todo en otro hombre, en quien centrar y en quien encontrar la totalidad de los cinco amores.

La comunidad de hermanos y hermanas en el Señor, posiblemente no basta para saciar a plenitud, lo que quizás solo un hombre puede dar, pero les abre un camino a la alegría, a la amistad, a la seguridad, al apoyo, a la compañía a la realización personal, a sentirse útiles, al sentirse respaldadas, de hecho al sentirse imprescindibles; porque en una comunidad de hermanos cada uno de nosotros es imprescindible, en el sentido que nadie podrá sustituirlo, porque si uno solo de ustedes desaparece, ya la comunidad no es exactamente igual.

No se si he logrado explicar bien el mensaje central de esta charla. Todos y cada uno, jóvenes, adultos y ancianos, solteros, casados viudos, todos llevamos centro de nuestro corazón y dentro de nuestro cuerpo, la necesidad de estos cinco amores. Ninguno de ellos se basta por sí solo, todos ellos se complementan y ayudan y soportan mutuamente y no hay una sola persona que a lo largo de toda una vida, sea capaz por sí sola de facilitárnoslo. Necesitamos experimentarlo y vivirlo diariamente y al estar empeñados en la construcción de una nueva sociedad, una nueva cultura, conviene que nos demos cuenta de que la sociedad moderna cada vez nos niega más esta posibilidad: que la comunidad, que la vida comunitaria es aún en el plano de lo humano una necesidad cada vez más profunda. Nuestra necesidad de amor y de ejercer nuestra capacidad de amarnos.

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Por Qué Andan Tan Mal Las Cosas Que Andan Bien

 

A Eduardo Bonnin Quien seguramente pensó todas estas cosas mucho antes que yo.

Hermanos, esta es una charla inspiracional. A unos les inspira lástima, a otros les inspira risa, pero a todos les inspira algo. En ella vamos a ver algunos de los problemas que con toda seguridad encontraremos en los ambientes de Iglesia donde vayamos.

Yo tengo muchos años de andar volando en las cosas de el Señor y me ha tocado tratar con asociaciones, grupos y movimientos muy diversos en diversas partes del mundo y, alguna vez, en alguna parte, me he encontrado con que las cosas no andan muy bien. En alguna parte, alguna vez, me he encontrado incluso con que las cosas andan francamente mal. Pero normalmente no. Normalmente con lo que me he encontrado es con que, aún donde las cosas caminan mejor se dan una serie de fenómenos que parecen repetirse en todas partes y que son la causa del por qué andan tan mal las cosas que andan bien. Que es el título de esta charla.

Voy a estar hablando, por lo tanto, de cosas que casi con total seguridad encontraremos donde las cosas andan mejor, y que son las causantes de que las cosas anden tan mal. Si no entendiste lo que estoy diciendo, a lo mejor es que vos sos parte del problema.

En la guerra, cuando una nación piensa bombardear un objetivo, generalmente hace primero lo que se llama: Un Vuelo de Reconocimiento. Alguien agarra un avión y desde las alturas observa y estudia el territorio que va a atacar. Si puede, hace una fotografía de sus objetivos; pero no ataca todavía ninguno de ellos. Aunque nosotros no estamos en guerra con nadie, esta charla es una especie de Vuelo de Reconocimiento. En ella no ofrecemos soluciones para los problemas que encontramos. Pretendemos solamente asomarnos un poco al campo en que estaremos trabajando. Y con esto aterrizo.

PRINCIPIO DE PETER

En Estados Unidos se pusieron muy de moda en un tiempo unos libros que trataban de explicar por qué es que las cosas salen mal. El más famoso fue posiblemente el libro: Peter’s Principle, o Principio de Peter. Y la explicación que Mr. Peter da al por qué las cosas salen siempre mal la enuncia de la siguiente manera:

En una Jerarquía -dice Peter- toda persona es promovida a su nivel de incompetencia y por eso, con el tiempo, todo puesto o posición, tiende a ser ocupado por un incompetente.

En una compañía, por ejemplo, alguien es tan buen vendedor que tarde o temprano sobra a quien se le ocurra que lo lógico es nombrarlo gerente de ventas. El pobre vendedor, que desde su nombramiento no ha vendido nada, de algún modo se las arregla para disimular lo que no sabe y efectivamente, algún tiempo después es propuesto como gerente general. Para entonces ya la compañía va cuesta abajo y de rodada porque todos los buenos vendedores que tenía han sido ascendidos a algún tipo de gerencia y de administración no saben nada, pero si de casualidad la compañía sobrevive, porque nuestro gerente trabaja hasta las doce de la noche y hasta ha tomado un curso de Dale Carnegie, entonces será inevitablemente ascendido a presidente de la compañía.

También en el campo de lo cristiano nos encontramos con situaciones parecidas. El párroco tal era tan buen administrador de su parroquia que a alguien le pareció que lo menos que se podía hacer era nombrarlo obispo. Un día agarran dormido al Espíritu Santo y. . . ¡ zas !, nos dan el obispazo.

En nuestras comunidades podría suceder otro tanto. Fulano era tan buen responsable pastoral y hablaba tan bonito que al coordinador regional le pareció bueno ascenderlo a responsable de sector. La última vez que lo vi estaba mucho mejor y ya le habían quitado la camisa de fuerza en el psiquiátrico.

Continuamente estamos siendo ascendidos a nuestro nivel de incompetencia. Yo, por ejemplo, era un regular coordinador y miren ustedes en lo que he venido a parar: En veddette internacional.

Lo único bueno es que como veddette he tenido que visitar muchos países y fui entonces observando cómo ciertos fenómenos se repetían en casi todas partes como si fueran ley y les fui poniendo nombre, al estilo de Mr. Peter.

Ya sé que nada de lo que voy a decir sucede donde ustedes trabajan y donde todo, estoy seguro, anda muy bien. Pero como nunca está bien lo que estando bien puede estar mejor, pues ahí les va.

LEY DE MURPHY

La primera ley no es mía, pero es muy cierta y dice que: Si algo puede salir mal, de seguro que sale mal.

Esto es lo que se conoce como la Ley de Murphy que en su quinto Corolario completa la idea, recordándonos que: Las cosas, dejadas por si solas, tienden a ir de mal en peor.

A veces llego a un lugar y me dicen que ahí la Ley de Murphy no funciona. No porque las cosas estén bien sino porque están ya tan mal que difícilmente pueden ir de mal en peor.

Pero efectivamente muchas cosas llegaron a estar como están por abandono. Fueron dejadas por sí solas. Nadie asumió la responsabilidad de que anduvieran mejor. La mayor de las veces porque los que sabían, o creían saber, o decían saber, como solucionar las cosas encontraron más fácil el dedicarse a criticarlas que el involucrarse en componerlas. E hicieron de la crítica un verdadero apostolado.

Otras veces, sucedió lo que cuenta una vieja historia. Es la historia de cuatro personas llamadas:

Todos, Alguien, Cualquiera y Nadie.

Había un importante trabajo que hacer y se le pidió a Todos que lo hiciera.

Todos estaban seguro que Alguien lo haría.

Cualquiera lo pudo haber hecho pero Nadie lo hizo.

Alguien se enojó mucho porque era el trabajo de Todos.

Todos pensó que Cualquiera lo podía hacer,

pero Nadie se dio cuenta de que Todos no lo iba a hacer.

La historia terminó con Todos echándole la culpa a Alguien, cuando Nadie hizo lo que Cualquiera pudo haber hecho.

Moraleja: Una de las maneras de dejar las cosas por sí solas es pidiendo a todos que hagan lo que alguien debió hacer y nadie hizo. Y por eso van las cosas de mal en peor.

Otras veces surge cualquiera, con más ilusión, entrega y espíritu de caridad que los demás, y grita: ¡ Hay que hacer algo ! Urge hacer algo. ! Y todos se ponen a hacer algo.

PRINCIPIO DEL ACTIVISTA

Pero esto me recuerda precisamente lo que yo llamo el Principio del Activista, y que precisamente dice así:

Hay que hacer algo. . . lo que sea, pero hay que hacer algo.

Desgraciadamente, pronto descubrimos que el hacer algo no basta. Yo tuve una experiencia muy interesante que confirma lo anterior y me gustaría compartirla con ustedes:

Hace algunos años se me apareció en la oficina un padrecito muy simpático y después de los saludos de rigor me dice: Don Carlos, vengo a verlo porque quisiera invitarlo a que sea Ud. miembro de la Junta Directiva de una nueva institución, muy grande y muy buena; una verdadera bendición del Señor. Aunque hace ratos que le huyo a las juntas directivas, aquello me interesó. Me dice entonces el Sacerdote: una señora muy rica y muy generosa ha donado varios millones de pesos para la construcción de un instituto de capacitación campesina. Ahí se les piensa enseñar todas las cosas propias de su oficio. Ya están terminados los pabellones y esperamos echar a andar el Instituto muy pronto.

El Padre siguió hablando entusiasmadísimo con el proyecto y en un momento dado le pregunté: dígame una cosa Padre; ¿ han previsto ustedes de qué van a vivir la esposa y los hijos del campesino durante los tres o seis meses que duran estos cursos ? El Padre se quedó viendo fijo la pared que estaba detrás de mí. Parecía haber caído en estado de shock, o de éxtasis místico. Al rato agarró sus papeles, dio la vuelta y se fue. Nunca más lo volví a ver.

A todas estas buenas personas les pareció necesario el hacer algo por nuestro campesinado, pero el problema es que el querer hacer algo no siempre basta como solución. Hoy las construcciones aquellas albergan el seminario menor de la arquidiócesis de Managua, o seminario de la Inmaculada Concepción. La señora que donó el dinero está en el cielo, y el padrecito también, porque se murió una semana después. De seguro ahora están pensando juntos que hay que hacer algo por su pobre Nicaragua. Tal vez por eso andamos como andamos.

EL PRINCIPIO DEL CARRETERO

Hay dos o tres principios más en esta misma línea de la improvisación y al siguiente yo lo llamo el Principio del Carretero que se enuncia con la frase tan popular entre el campesinado de mi tierra, de que: En el camino se arreglan las Alforjas.

Puede que sí, puede que no; lo más probable es que quién sabe. También alrededor de esto tengo varias vivencias. Cualquier parecido con personas vivas o difuntas en cualquier parte del mundo es pura coincidencia :

Un día suena el teléfono en mi casa: ¡ Aló !, ¿ habla Chale ? - Si, ¿ con quién hablo ?. -Habla el Padre Fulano -¡Ola Padre, que tal ! Me dijeron que había colgado la sotana. . .-Dejate de bromas hijo. . oime: ¿ Me podrías dar una charla pasado mañana ?. . . Como el Padre no me ve, yo me sonrío en el otro lado de la línea y digo: ¡ Otra vez !. _ Es un Retiro para Jóvenes, me dice. - Ajá, Padre, ¿ y de qué quiere que les hable ? _ De lo que vos querrás, hombre, vos sabés. - Bueno, pero me gustaría alguna orientación: ¿ Que pretende con ese retiro ? -¡Yo quiero que me los hagás temblar. Pegámeles una buena sacudida ! - Pues yo no sirvo mucho para eso, pero tengo un amigo al que le dicen La Silla Eléctrica y que se lo podría mandar. . . Pero dígame: ¿ Tiene algunos planes para después del Retiro ?. . .¡ Aló !. Se escucha un largo silencio y parece que se cortó la comunicación.

Este padre es del partido Carretero: En el camino se arreglan las alforjas.

SÍNDROME DEL PERRO TRAS EL CARRO

Improvisaciones como ésta son las causantes de lo que yo llamo: El Síndrome del perro tras el carro.

Estoy seguro que a todos nos ha pasado que entramos a uno de esos barrios o pueblitos pequeños de nuestros países donde parece que hay más perros que habitantes y desde que entramos al pueblo arranca un perro tras el carro, ladrando como un desaforado y nos persigue como medio kilómetro, hasta que por fin se aburre y da la vuelta. Eso pasa con otros choferes, pero no conmigo porque yo no les doy gusto sino que, como soy vago, me divierto viendo qué es lo que hacen: Cuando el perro me sigue, primero bajo la velocidad, lo dejo que me alcance y entonces detengo el carro. Lo que pasa entonces es muy divertido. Hay dos clases de perros. El primero parece que saca pecho ,( casi le podés ver la sonrisa de satisfacción en la boca espumosa ), da la vuelta y se va trotando, orgullosísimo de su hazaña. El segundo agacha la cabeza, mete la cola entre las piernas y se regresa avergonzado y deprimido. Ninguno de los dos hace nada con el carro.

Y éste es el Síndrome del perro tras el carro: que cuando lo alcanzan no saben que hacer con él.

A mi me da mucha risa cada vez que me pasa porque me recuerda a muchos cristianos que persiguen a un candidato para Cristo durante meses, pero cuando finalmente logran llevarlo a algún retiro no saben qué hacer con él. Sencillamente dan la vuelta y se van. Unos orgullosísimos de haberlo conseguido. Otros desconcertados, sin saber qué hacer ahora.

Todos estos problemas tienen una cosa en común y es la improvisación. La falta de visión, de un propósito claro, de unas prioridades, de una planificación.

Si perteneces a uno de esos grupos donde semana tras semana, año tras año, en cada reunión se preguntan de qué van a hablar en la enseñanza de el próximo Viernes, ya sabes lo que es la improvisación.

Si perteneces a un grupo de coordinadores que dedica todas sus reuniones a apagar los incendios de esa semana, con una agenda dictada por los problemas que te remiten, sin planificar nada detecte y combata las causas de tantos y tantos problemas, vas a terminar en el sofá de un psiquiatra.

Cuando ya tenés tu plan, te vas al grupo que ha solicitado nuestros servicios, comenzás a conocer a los líderes locales y lo que normalmente encontrás es. . .¡una merienda de negros en un túnel a las doce de la noche !. Entonces te arrodillás en acción de gracias. ¡ La mano de Dios está sin duda sobre ellos !. Porque es lo único que explica que no se hayan matado entre sí o no hayan acabado todavía con lo poco que existe.

EL PRINCIPIO DE FELIPE

La explicación a tantos y tantos problemas que encontramos a nivel de líderes es lo que yo llamo el Principio del Apóstol Felipe. No tengo tiempo para explicarles por qué le llamé así pero si leen atentamente el Evangelio ( o el capítulo Los Escogidos ) descubrirán que Felipito nunca hizo nada exactamente bien. El Principio de Felipe dice así: Todo cristiano es un hombre y generalmente lo que falla es el hombre y no el cristiano.

Generalmente lo que falla es el hombre y cuando el hombre falla todas las cosas salen mal. Desgraciadamente en los ambientes cristianos no se valora suficientemente la madurez humana de las personas. Alguna vez, en alguna parte nos hemos encontrado con problemas porque alguien falló en su cristianismo. Hubo un gran escándalo: el Consiliario de un movimiento se fugó con una artista de cine o al coordinador mayor de una comunidad le descubrieron veinte cadáveres enterrados en el sótano de su casa etc. Normalmente, sin embargo, la cosa no es así.

La mayor de las veces las cosas no andan bien, no porque las personas sean malas, sino porque las personas son niñas. La mitad de los problemas que encontramos son de niñería de parte de algún dirigente. Uno da problemas porque tiene complejo de Vedette. Otro porque tiene complejo de dictador de un banana republic. Otro porque está resentido y no se habla con no sé quién, por no sé qué, desde quién sabe cuándo. Otro porque le falta criterio. Otro porque es más corto que un real de chorizo. Otros porque yo tan tonto y me atarantan tanto. Y otro es irresponsable y cuando algo sale mal te contesta como el gallito: ¡y kikiriskiaga !

En mi tierra y en otras partes hemos pagado muy caro el error de colocar personas exóticas en lugares visibles de liderazgo. Tenían un testimonio de vida indudable. Algunos llevaron su conversión al nivel de lo heroico. Algunos eran super carismáticos capaces de resucitar un muerto, y luego volverlo a enterrar, pero eran personas que nadie estaba dispuesto a imitar o seguir. Personas problema. Personas en las que no se podía confiar o con quienes no se podía contar. Verdaderos descachimbados mentales, a veces feminizados, temperamentales, inestables, o simplemente extraños.

Yo soy de la opinión de que el criterio principal en la selección de nuestros líderes debe ser su carácter. A un hombre maduro se le puede cristianizar. A un descachimbado se le puede también cristianizar pero generalmente seguirá siendo un santo descachimbado, porque la gracia edifica sobre la naturaleza.

En demasiados lugares se piensa que el mejor candidato para un puesto de gobierno es el que más sabe y habla más bonito. Es decir el más informado. Yo prefiero a aquel analfabestia integral, con la fe del carbonero, pero hombre sereno y ecuánime, paciente, servicial y sin envidia, que no se hace el importante, y que todo lo cree todo lo soporta y todo lo espera en el Señor.

En nuestras vidas personales y en nuestras comunidades, andamos muchas veces tratando de resolver problemas, que es como vivir extirpando diviesos, cuando la solución está más bien en sanar la infección que los produce. Y esa infección está siempre dentro de nosotros mismos. Lo que nos lleva al Principio de Freud.

EL PRINCIPIO DE FREUD

Una de las causas por la que hay tantas personas así es lo que yo llamo el Principio de Freud ( padre de la psiquiatría moderna ) que dice así : Si problemas no hubieran psiquiatras no existieran.

En el mundo moderno hoy todo está orientado a resolver problemas. Un matrimonio tiene problemas porque resulta que la señora es una malcriada, niña mimada, hija de niñas mimadas por cinco generaciones; el marido es un hijo de papá, por no decir algo peor, que se desayuna con sopa de alacranes y la pareja va entonces donde el psiquiatra para que les resuelva el problema. Doctor aquí le traigo a mi mujer para que me la repare.

Y el psiquiatra, desde luego, no puede resolver el problema, excepto quizás dándoles a ambos algún veneno porque el único problema son ellos mismos. Lo que hay aquí es un problema de formación o de deformación de carácter.

En nuestras familias todo papá sabía que el niño necesita ser formado y si es necesario a palos. Hoy la psicología moderna le dice que toda forma de disciplina es mala porque no sé qué, y por eso la opción de los padres que no forman a sus hijos es reformarlos luego en un reformatorio. . . o descartarlos. Que es exactamente lo que se hace ahora con los artefactos que se descomponen o con las esposas mal formadas que ya no funcionan o que se deterioran.

Nosotros pensamos que lo importante no es resolver problemas, sino formar a las personas de modo que ellas mismas dejen de ser un problema y de causar problemas y aprendan más bien a resolver los suyos.

Ocasionalmente, nos encontramos con problemas que sí necesitan ser resueltos; pero la mayor de las veces lo que encontramos son problemas de deformación en las personas. Deformaciones en su carácter, en sus valores, en sus relaciones, y en los movimientos y organizaciones laicales de Iglesia no existe nada de cara a su formación como personas.

Generalmente se conforman con informarlos con enseñanza, y no es lo mismo. Lo que nos lleva al siguiente principio.

PRINCIPIO DE SALOMÓN

Y es lo que yo llamo el Principio del Sabio Salomón y que enuncio así: El que sabe, sabe. Y sabe. . . y sabe. . y sabe. . .

Lo que quiero ilustrar con este principio es la actitud de muchos de querer saber cada día más y más, pero a condición de que no se les pida nada más que saber. Conozco centenares de personas que militan en movimientos cristianos que de tanto escuchar charlas les han nacido antenas en vez de orejas. Tienen cuadernos enteros llenos de apuntes en donde conservan perfectamente ordenados los últimos ochenta y siete cursos o retiros en que han participado... pero sus vidas siguen exactamente igual. Son personas que saben todo lo que hay que saber acerca de la oración, excepto que no oran. Todo lo que hay que saber respecto a la evangelización pero no prestan ningún servicio en ese ministerio. O toman un curso de relaciones públicas pero no se hablan con la cuñada. Se saben la Biblia de memoria pero no se dejan interpelar por la Palabra de Dios. Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios. . . y la ponen en práctica, dice el Señor.

Uno de los grandes problemas de la Iglesia es que tiene a su disposición muchos medios para que la gente sepa más doctrina, pero muy pocos para mostrarle una manera práctica de cómo hacerla vida. El tener una enseñanza Bíblica, pero a la vez sencilla, práctica y relevante.

La inexperiencia en formar nuevos dirigentes ha producido en los movimientos algunos fenómenos que también se repiten en casi todas partes:

ALGUNOS FENÓMENOS

El más frecuente es el de las argollas y las mulas apostólicas que son las que siempre terminan llevando las cargas y que acusa una deficiencia en la formación y promoción de nuevos líderes. Es decir en la multiplicación de las mulas.

Todo esto va produciendo lo que yo llamo la gerontocracia en la viña del Señor. Es decir el gobierno de los vetarros, de los ancianos. Hay sectores de la Iglesia que solo se renuevan por vía de defunción.

La Gerontocracia, las Argollas, las Vacas Sagradas, los Viejos Israelitas pasarían a la historia si supiéramos aplicar dos principios:

EL PRINCIPIO DE PITÁGORAS

Al primero lo llamó el Principio de Pitágoras, ese gran matemático de la antigua Grecia, que dice así: Para vencer divide, pero para triunfar multiplica.

Hay dirigentes que solo saben dividir. Muchos, por la gracia de Dios, han aprendido a sumar. Saben involucrar personas en la obra. Pero muy pocos se preocupan por multiplicar.

EL PRINCIPIO DEL PASTOR

Lo explico mejor con el segundo principio que podríamos llamar el Principio de El Pastor. Realmente es un principio de genética muy sencillo y que dice simplemente: Las Ovejas engendran ovejas. Los Pastores engendran Pastores.

Yo nunca he visto a una pastora que dé a luz un ternero. Ni a una oveja que dé a luz un ingeniero. Cada cual engendra lo que es. Los pastores suponen engendrar pastores y los dirigentes engendrar dirigentes, como nos recuerda con gran acierto el argentino Juan Carlos Ortiz. En muchos grupos, sin embargo, los pastores engendran ovejas y las ovejas engendran problemas.

Otra manera de decir lo mismo es que muchos de nuestros dirigentes engendran: admiradores, conversos, fans, partidarios, seguidores, y muchas cosas más, pero no engendran nuevos dirigentes. Y un dirigente supone engendrar dirigentes y no borregos.

La gerontocracia imperante en tantos ámbitos de Iglesia es una voz de alarma de que muchas obras pueden desaparecer por vía de defunción de sus ancianos sino no cuidamos de aplicar esta sencilla ley de genética.

EL PRINCIPIO DE LAS M. P. S.

Muchos de los problemas de liderazgo y muchos de los Felipes que encontramos en las parroquias donde servimos y en no pocos grupos carismáticos tienen también su causa en lo que yo llamo el Principio de las Milicias Populares Sandinistas y que dice así: Se necesitan voluntarios.

Se tiene un proyecto muy serio, muy grande y entonces el dirigente en la asamblea carismática o el párroco en la parroquia anuncia desde el púlpito: se necesitan voluntarios. Levanten la mano los que nos quieran ayudar. Y uno dice: no me defienda, compadre, que esos está para que les ayuden.

Yo admiro mucho a la gente entusiasta y servicial, como suelen ser los voluntarios, pero la lección de Cristo es que él no se faja con el primero que se apunta. Cristo no trabajó nunca con voluntarios. Al tipo aquel que le salió al encuentro y le dijo Señor, te seguiré adonde vayas, prácticamente lo que le responde es: ¿ Bueno, y a vos quién te ha llamado. ?

Cristo escoge a sus discípulos y pasará la noche entera en oración antes de escogerlos. Los escoge porque sabe el tipo de personas que necesita. Y si a pesar de haberlos escogido y formado pacientemente sabemos que al menos uno le salió fallado, calculen ustedes lo que habría pasado si pide voluntarios: El que quiera ser mi discípulo, que levante el dedo y me siga.

PRINCIPIOS ECLESIALES

Hasta aquí hemos hablado de fallas más o menos personales de gente más o menos desmambichada. Lo que sigue ahora es mucho más serio porque no se trata de fallas laicales, de simples mortales como ustedes y como yo, sino de fallas sacerdotales y hasta eclesiales. Recojo solo las más evidentes.

EL PRINCIPIO DE AQUEL

Uno llega a un lugar pensando que con la falta de obreros que hay en la viña y con los frutos que puede presentar como credenciales será bienvenido en esa otra parcela de la viña, pero lo primero que encuentra es lo que yo llamo el Principio de Aquel, porque es lo que dijo aquel que dijo : ¿Puede algo bueno salir de Nazaret ?

Un segundo enunciado podría ser el siguiente: Toda iniciativa de Laico es mala o sospechosa mientras no se demuestre lo contrario.

La prudencia sigue siendo una virtud y los sacerdotes necesitan ser prudentes. Suponen cuidarnos y vigilarnos para que no nos descarriemos ni nos enredemos. Pero Cristo, a la oveja que se quedo enredada entre las zarzas, dice la Escritura que la tomó sobre sus hombros y la llevó a su casa. Y esto es lo que les pedimos: que nos tomen sobre sus hombros, que nos orienten y nos corrijan, pero que no nos rechacen ni apaguen en nuestro corazón esa infinita sed de servir al Señor, porque lo que ven con desconfianza, en el fondo no es sino el fruto de esa sed infinita de servir al Señor y un entusiasmo que, para serles sinceros, ni su propio rechazo va a ser capaz de detener.

Algunos hermanos piensan que yo soy anticlerical.¡ No es cierto !. Simplemente estoy de acuerdo con aquella definición que dice que un pesimista es un optimista con experiencia.

Por amor comparto lo que la experiencia me ha enseñado, pero no para criticar sino para solucionar, en la medida de nuestras posibilidades, los problemas que encontramos.

Uno de los problemas más serios que encontramos es el de el desgano generalizado que encontramos en casi todo el mundo por las cosas de Dios. Esto es una verdadera tragedia y vale la pena preguntarnos el por qué de tal desgano.

EL PRINCIPIO DE BONNIN

Y posiblemente la primera razón de este desgano es lo que yo llamo el Principio de Eduardo Bonnin ( fundador de Cursillos ). Y lo que nos dice el Principio de Bonnin es que en la Iglesia todo parece estar organizado para saciar una sed que no existe, y nada organizado para despertar esa sed.

La Iglesia está llena de instituciones, asociaciones, movimientos, entidades, escuelas, obras de toda especie donde los buenos pueden volcar su sed de servicio. Pero muy pocas cosas existen en la Iglesia destinadas a despertar esa sed.

El Señor se compadeció un día de su Iglesia y le regaló los Cursillos de Cristiandad que creo fueron los primeros ( al menos en este siglo ) en buscar conscientemente el despertar esa sed en los hombres, con el propósito desinteresado de que cada uno la sacie luego según su vocación y en el lugar donde Dios lo plantó.

Hoy hay mucha más gente interesada en despertar una sed de Dios pero generalmente con la intención de vender su producto particular : su asociación, su movimiento, su obra. Nosotros necesitamos tener un profundo respeto al llamado y vocación personal de cada quién y ver con alegría el que el Señor los llame muchas veces a lugares o misiones distintas de la nuestra.

Nuestro trabajo como líderes incluye también el seguir despertando la sed. En muchos lugares lo que encontramos es desgano. Personas satisfechas. Algunos, saciados. Otros francamente hartos de las cosas de Dios. Esto es especialmente cierto entre los jóvenes. Quizás pensamos que con despertar la sed bastaba y olvidamos seguirla despertando. Quizás por eso el Señor nos llama repetidas veces a regresar a aquel primer amor. A nuestra antigua sed.

La consecuencia de tantos años en donde todo en esos lugares estuvo orientado a canalizar o saciar la sed que alguna vez, por casualidad, se despertó, ha sido el que en demasiadas partes de América Latina lo que nos encontramos hoy no es con Cristianos, sino con paganos bautizados. Yo he dicho alguna vez que antes se bautizaba a los convertidos, pero hoy nuestro problema es convertir a los bautizados.

Y esto también explica el porque las cosas andan mal. El 90% de los problemas con que diariamente nos enfrentamos en nuestras comunidades y en la Iglesia se deben simplemente a que nuestros mejores dirigentes no están lo suficientemente convertidos.

Muchas veces nos encontramos con hermanos que un día pasaron de malos a buenos y nos gozamos de que no hayan vuelto a las andadas y a eso le llamamos perseverancia, pero nos damos cuenta de que muy pocos están ahora más convertidos que el día de su clausura.

 

EL PRINCIPIO KELVINATOR

Una segunda causa de este fenómeno es un principio que he bautizado con el nombre de el principio de Kelvinator o Principio de la Mantenedora. Como sabemos, las mantenedoras o refrigeradoras sirven para que los alimentos no se descompongan y el principio de la mantenedora se enuncia así: en la Iglesia todo parece estar organizado para que los buenos no se descompongan.

Lo lógico sería trabajar para que los malos sean buenos y los buenos sean cada día mejores. Pero casi nadie trabaja en eso. Trabajan para que los buenos no se descompongan. Para los malos no parece haber un lugar en las organizaciones de Iglesia y sin embargo el Señor vino a salvar lo que había perecido y nos dijo que son los enfermos y no los sanos los que necesitan de un médico.

¡ Ojo ! No estoy diciendo que en la Iglesia no hay cabida para los malos.¡ Claro que la hay ! Pero a condición de que se vuelvan instantáneamente buenos. Aún nuestras comunidades tienen el peligro de convertirse en un Club de Santos donde, el que menos, orina agua bendita, en vez de ser un grupo de hombres, con todo el lastre que el ser hombres conlleva, que queremos ser cada día más santos y nos duele profundamente no serlo todavía, pero que estamos muy lejos todavía de ser lo que Dios quiere que seamos. Cuando las comunidades se convierten en clubes de santos, sus grupos pastorales tienden a convertirse en torneos de Santidad verbal y la menor falta es vista con horror. Yo recuerdo continuamente a mis hermanos que nuestra comunidad no es un club de santos, sino lugar de encuentro para quienes le gustaría serlo.

Con esto de que en la Iglesia no parece haber un lugar para los malos, se da en algunos ámbitos de Iglesia lo que yo llamo el Síndrome de el Vendedor de Refrigeradoras en el Polo: que nadie las quiere.

Como en la Iglesia todo parece estar organizado para el mayor confort de los buenos, los malos no tienen interés alguno en las cosas de la Iglesia o del Señor. Y esto es muy serio. Piensan que la Iglesia no tienen nada que ofrecerles cuando por el contrario es la única que tiene lo que ellos necesitan. Y quizás es debido a que la Iglesia se ha dedicado a vender refrigeradoras cuando el Señor vino a traer fuego al mundo y lo que quiere es que arda.

LA PASTORAL DE PAPEL

Quizás la consecuencia más notoria de esta realidad es lo que yo llamo la pastoral de papel. Nuestros obispos, párrocos e incluso nuestros dirigentes laicos hacen planes muy hermosos. Últimamente con todas las técnicas de la sociología moderna. Los imprimen en un hermoso folleto que distribuyen entre los interesados; pero aquella Pastoral, tan hermosa, tan estupenda en el papel, se queda ahí estampada, porque no hay sed. Porque no hay hambre. Porque en el Polo a nadie le interesa comprar esa refrigeradora pastoral, o pastoral refrigerada. Porque en la tibieza o el frío glacial de sus corazones no hay un lugar ni uso para aquella refrigeradora pastoral que se convierte entonces en pastoral de papel.

EL PRINCIPIO DE DUPLESSIS

Creo que este desgano por las cosas de Dios es especialmente cierto entre nuestros jóvenes. Y salta entonces otro principio. Quizás el más sabio que he escuchado y que yo llamo el Principio de Duplessis. David Duplessis, conocido también como Mr. Pentecost, a quien el Papa condecoró una vez por su labor ecuménica, escuchó una vez una voz que decía: Dios no tiene nietos.

Durante días se preguntó que querría decir aquella voz; hasta que lo entendió: A quienes le recibieron -dice Juan- se les dio potestad de llegar a ser Hijos de Dios. Por la conversión y el Bautismo nosotros nos convertimos en hijos de Dios, pero Dios no tiene nietos. Nuestros hijos no serán a su vez hijos de Dios en el sentido pleno de la Escritura, si ellos a su vez no son evangelizados y convertidos. Seguirán siendo paganos bautizados, como lo fuimos casi todos alguna vez. Y esto también es algo muy serio y en lo que debemos meditar.

Nuestras comunidades no serán siempre lo que alguna vez fueron, a menos que cada generación de nuestras comunidades tenga una experiencia viva del Dios vivo, y opte sinceramente por seguirlo hasta las últimas consecuencias.

Pero un día alguien, en algún lugar, cada vez más por la gracia de Dios, empieza a establecer las prioridades de Jesucristo, a tomar en serio la misión del cristiano de proclamar la buena nueva de Salvación y empieza, como nosotros, a evangelizar como un desaforado. A despertar el hambre de Dios y a buscar a los malos. Los hombres empiezan a convertirse, las iglesias se llenan, la parroquia estalla. Hay un reaviva miento. Nuestros corazones están llenos de gozo y nuestra boca de alabanzas y acción de gracias. Pero entonces empieza a suceder algo. Los primeros síntomas de lo que yo llamo: el Síndrome de la Puerta Giratoria.

SÍNDROME DE LA PUERTA GIRATORIA

El síndrome de la puerta giratoria consiste en que muy pronto el número de los que entran es igual que el numero de los que salen. Pasan los años, se dan cien retiros, cien cursillos, cien seminarios y el número de los que quedan en los lugares evangelizados es el mismo. Generalmente quedan ( como dice Bonnin ) los más santos, que siempre son pocos; los más tontos, que siempre son más. . . y los del último retiro.

Necesitamos preguntarnos por qué. Quizás uno de los virus que producen este síndrome de la puerta giratoria es lo que podríamos llamar la eterna niñez de los hijos de Dios.

A quienes le recibieron se les dio potestad de llegar a ser hijos de Dios, pero los hijos de Dios por alguna razón continuaron siendo niños. ( San Pablo acusaba de esto a los Corintios.) No había nadie procurando su progresiva conversión integral. Quizás los dirigentes mismos eran cristianamente inmaduros y engendraron discípulos a su imagen y semejanza.

Yo insisto mucho en que somos nosotros mismos, con nuestra vida misma, quienes establecemos el standard de vida cristiana de nuestras Comunidades. Y aquí entra en juego lo que yo llamo: el principio de Simbad.

EL PRINCIPIO DE SIMBAD

Que dice así: ¡No hagan olas !

Yo conozco lugares donde el crecimiento de las personas se detiene, se estanca, no porque no haya vida sino porque tiende a nivelarse en lo que yo llamo un standard de vida cristiano, que generalmente suele estar determinado por sus líderes. Y esta es una gran responsabilidad.

En los movimientos en que milité alguien salía de un retiro y traía el alma llena de Ilusión, de entrega y de espíritu de caridad. Buscaba entonces como canalizarlos. En las vivencias de los demás busca un modelo de cómo canalizar su propia vida cristiana. Si lo que encuentra es la mediocridad institucionalizada, la ilusión disminuida, la entrega condicionada, o el amor minimizado, acepta aquel standard de vida cristiana como su meta última, como su medida de perfección.

Pero de repente surge un ser incómodo. Alguien a quien el amor está llevando a nuevos niveles de entrega En su grupo comparte aquello con humildad y naturalidad, pero su compromiso nos resulta demasiado comprometedor. Y entonces Simbad grita: ¡ No hagan Olas !. No me vengan a despertar del dulce sueño. No compliquen las cosas. ¡ No hay que ser fanático !¡Exageraciones tampoco ! Los santos resultan siempre incómodos y algún responsable pastoral se siente en la obligación de hacerlo poner los pies en la tierra.

Una vez más vuelve la paz a nuestros corazones. La paz de los sepulcros. La barca está segura. Nada la agita, nada la espanta. Nada la perturba. Aún el santo aprende la lección de que no hay que exagerar y adopta el standard de vida de su responsable, o de su rector que hace diez años también estuvo dispuesto a dar su vida por el Señor pero ahora se ha vuelto más viejo y más prudente y aprendió la lección de que no hay que exagerar.

Yo lo que agradezco a mi Señor es el haber cruzado en mi camino a verdaderos santos y al menos un par de mártires, que muchas veces me avergonzaron de mi mediocridad, pero que acrecentaron siempre mi deseo de ser como ellos: analfabestias santos.

Pero hay lugares en donde el ideal supremo parece estar centrado en que la lancha no se hunda, aunque nunca avance ni llegue a ninguna parte. Aunque no se lleve a la persona desde donde está hasta donde Dios quiere que esté. Nos conformamos entonces con ser ciudadanos bien portados, sin sospechar siquiera que existe todo un mundo nuevo y una vida nueva extraordinaria, en donde el amor no tiene límites, en donde la entrega es la entrega de la vida misma y en donde nuestra ilusión seria el tener otras vidas para poderlas entregar también a Cristo y a los hermanos. Nos conformamos con pulir la cubierta de la lancha, pero anclada en el puerto para que todos puedan subir a ella sin dificultad.

Otra aplicación del Principio de Simbad tiene que ver con la necesaria evolución de nuestras comunidades. Ante los cambios salta siempre un Simbad que Grita: ¡ No hagan Olas ! No me muevan la lancha. Pero yo nunca he visto una lancha que al avanzar no se bambolee. Si no se bambolea es porque está anclada.

Lo que pretendo ilustrar es la situación de lugares donde todo está tan bien, pero tan bien, que nada debe suceder no vaya a ser que cambie. Todo debe hacerse conforme a la más rígida ortodoxia que casi siempre se confunde con la manera como lo hemos venido haciendo en los últimos 20 años.

Yo no quiero decir si esto está bien o está mal; lo que el sentido común me dice sin embargo es que lo que no se mueve no puede llegar a ninguna parte, ni llegará muy lejos. Solo puede significar que ya llegamos. O que ni siquiera hemos levado anclas.

Como el mundo y la Iglesia siguen su marcha, puede significar en un momento dado que nos hemos quedado atrás. Yo no soy partidario del cambio por el cambio, pero si comprendo que lo que tiene vida tiene movimiento, y lo que no se mueve termina por atrofiarse.

En nuestra comunidad tomamos conciencia de que sin haber hecho nada para provocarlo hoy somos una comunidad radicalmente distinta de lo que éramos hace 18 años; que el mundo que nos rodea es también distinto, y que nosotros, los de entonces ya no somos los mismos y en consecuencia no podemos seguir funcionando como si nada hubiera pasado.

Los cambios siempre traen problemas y más de alguno se siente tentado a gritar: ¡No hagan olas !. Pidámosle al Señor sabiduría para discernir lo que debe ser permanente e inmutable en nosotros y lo que debe estar siendo permanentemente adaptado a nuestra nueva realidad.

Pero ahora debemos regresar al problema de la Puerta Giratoria y sus causas y pasamos entonces al principio de Palau.

PRINCIPIO DE PALAU

Lo llamo así por algo que me sucedió hace muchos años. Palau es un predicador protestante que nos visitó una vez en Nicaragua y como ya les he dicho que yo soy vago, o mejor dicho, como el Chino es vago y me invitó, me fui con el Chino al estadio donde predicaba Palau, a ver que nortes le agarrábamos.

Palau empezó su prédica y para serles sincero había escuchado cosas mejores. Pero ya por terminar sucedió algo que me sacudió muy fuertemente y que yo no había visto ni escuchado jamás. Y lo que sucedió fue simplemente que al terminar su predicación invitó a todos los presentes a optar por Jesucristo y dar un paso al frente. ¡ Yo me quedé helado ! Yo había estudiado 18 años con los Jesuitas; había hecho un Cursillo de Cristiandad, había dado y recibido quién sabe cuantos Seminarios y retiros y nunca nadie me había dicho: ¡opte!

Y ese es el Principio de Palau: Opte.

Es penoso, pero creo que solo al católico se le ha dado permiso de pasar toda una vida sin ser jamás llamado a optar. El Señor había dicho : El que quiera ser mi discípulo que tome su cruz y me siga. A mi nadie me invitó nunca a dar ese paso. Se involucra nuestra inteligencia, pero no nuestra voluntad. Nunca se nos llama a hacer de nuestras convicciones profundas una decisión firme... y la puerta sigue girando.

Termino esta charla con un último principio. El más terrible de todos. El más desbastador aunque gracias a Dios, el menos frecuente pero sí el más peligroso y el más sutil; el que puede disfrazarse de ángel de luz. El que es capaz por sí solo de frustrar el plan de Dios.

EL PRINCIPIO DE RALPH MARTIN

Lo llamé originalmente el Principio de Ralph Martin, y hoy lo llamo el Principio del Hermano Separado. En una intervención de un E.C.C.L.A. V decía Ralph que muchas veces tomamos la siguiente actitud: vemos lo que Dios suscita a nuestro alrededor y decimos entonces: Aquí está la Renovación Carismática,¡ que cosa más estupenda ! ¿Qué vamos a hacer con ella ? O, aquí está el Camino Neocatecumenal; que cosa más extraordinaria; ¿ para qué podemos emplearlo ? O, aquí está esta multitud de gente; ¿ cómo podremos aprovecharla ?. Casi imperceptiblemente damos un paso adelante y decimos: Aquí está el Cristianismo, ¿ cómo podemos usarlo ? Y finalmente, Aquí está Dios; que cosa tan interesante, tan hermosa y tan grande. ¿ Cómo podemos aprovecharlo ?

Desgraciadamente no exagero. Nosotros vivimos en un país en donde todo el mundo quiere utilizar a Dios e instrumentalizar a Jesucristo. Cristo convertido en una bandera, en un símbolo, en una causa, en una figura atractiva y por ello explotable, manipulable, instrumentalizable para llevar agua a mi molino; para atraer gente a mis filas, para secundar mis propósitos, para bendecir mis planes, para darle caché y prestigio a mis proyectos, a mis ideas.

Pero estos son solo los aspectos más obvios. El Señor suscita continuamente cosas en su Iglesia; vivimos un momento privilegiado de la historia en el que el Señor ha suscitado y continúa suscitando obras maravillosas en su Iglesia. Y el Señor tiene un plan y una finalidad para todo lo que hace. El Señor tiene un propósito y nuestro papel tiene que ser el ser fieles al propósito de Dios. El Señor nos ha puesto a nosotros al frente de una obra concreta para estar a su servicio, de cara a una misión concreta, no para que nos sirvamos de ella conforme nuestras preferencias.

Cerciorémonos en nuestra labor de ayudar a las comunidades, de que nunca se lleguen a convertir en un fin en sí mismas. De respetar aquellas comunidades cuyo llamado concreto sea distinto del nuestro, apoyándolas si está a nuestro alcance pero sin intentar jamás imponerles nuestro propio llamado. Y desde luego invitar a todos aquellos a quienes el Señor llamó, a trabajar hombro con hombro con nosotros en esta misión común.

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Unidad en la Iglesia

 

A S. E. Cardenal Miguel Obando y Bravo que lleva sobre sus hombros toda una nación.

El tema que se me asignó para este día es el de La unidad en la Iglesia y se me pide lo desarrolle desde dos ángulos concretos: 1. La Unidad de todos los Movimientos Laicos en el seno de la Iglesia y 2. La Unidad de los fieles alrededor de sus obispos.

El tema me apasiona de manera especial porque mi vida - la que comenzó hace 31 años en un Cursillo de Cristiandad - se ha desarrollado trabajando en el seno de movimientos apostólicos seglares y en contacto estrecho con muchos ámbitos eclesiales.

Durante 21 años serví al movimiento de Cursillos de Cristiandad y lo seguiré sirviendo como asesor nacional hasta que se aburran de mí. En 1973, el Señor tuvo el mal gusto de escogerme para iniciar en Nicaragua lo que hoy se conoce como movimiento de Renovación Carismática Católica y en 1977 tres seglares y un sacerdote pusimos nuestras vidas en común para iniciar una comunidad de alianza llamada Ciudad de Dios, a la que ahora sirvo como coordinador mayor.

Todo este pedigrí no tiene otro propósito que el asegurar a mis hermanos que conozco muy de cerca la naturaleza, la finalidad, la historia, los problemas y las ilusiones de estos movimientos apostólicos y, más importante aún, que conozco personalmente y admiro a la gran mayoría de los líderes que los dirigen y ha sido preocupación de muchos años el que estos Movimientos sean todo aquello y sólo aquello que suponen ser, conforme a la ilusión de Dios.

Diré muchas cosas más respecto a esta ilusión de Dios, pero hay algo que tengo que decir ahora mismo y es que la unidad en la Iglesia, o lo que es igual, la unidad entre todos nosotros, no es algo opcional y que las divisiones en su Iglesia son aberración terrible a los ojos de Dios.

En 1976 en ocasión de la Conferencia de Kansas City, de la Renovación Carismática Católica, el Señor se dirigió a su pueblo con esta profecía que nos hace sentir y compartir el dolor de Dios ante la situación de su pueblo. Decía el Señor:

Laméntense, lloren porque el cuerpo de mi Hijo está roto. Vengan a mí con corazón quebrantado porque el cuerpo de mi Hijo está roto. . . Los hubiera hecho una luz en la montaña, una ciudad gloriosa y esplendorosa que todo el mundo hubiera contemplado, pero el cuerpo de mi Hijo está roto. La luz es débil, mi pueblo está disperso. El cuerpo de mi Hijo está roto. . . Llantos y lamentos, porque el cuerpo de mi Hijo está roto.

Durante su visita a Centro América su Santidad Juan Pablo II, refiriéndose a la Plegaria Eucarística de Cristo, decía a los cristianos de Belice:

Al acercarse el Señor a la muerte y oblación que padeció para reunir en uno a todos los hijos de Dios que están dispersos ( Jn. 11: 52 ) previó ya la tragedia y escándalo de la desunión de los cristianos, y por ello nos enseñó que la unión no se debe descartar por imposible o innecesaria, ni tampoco se ha de admitir como mal inevitable. No; es su voluntad y el contenido de su oración, para que seamos uno como Él y el Padre son uno.

El resto de esta charla será totalmente distinto. Ya no nos preguntaremos si debemos o no como Movimientos o como personas formar un solo cuerpo; si tenemos que erradicar cualquier forma de división o fractura entre nosotros, o si nuestra unidad es necesaria. No nos preguntaremos siquiera si nuestra unidad es posible. Desde la perspectiva de Dios sólo tenemos derecho a preguntarnos, cómo la haremos posible; qué podemos o debemos hacer como personas o como líderes de muchos otros para hacer realidad esta unidad perfecta, y qué obstáculos encontraremos en nuestro camino. Detectar las cosas que nos separan, distancian o dividen y trabajar activamente en superarlas.

Muchos de los problemas, incomprensiones, fricciones, y aún de divisiones que en mayor o menor escala encuentran los Movimientos en la Iglesia se deben al hecho mismo de ser Movimientos. Los Movimientos son a la vez, bendición y dolor de cabeza de la iglesia. Bendición porque a lo largo de toda la historia han sido instrumentos que el Señor suscita para la vitalidad y renovación de su iglesia; dolor de cabeza, porque son una fuerza de cambio que fácilmente incomoda porque rompe el status quo de las cosas.

En la naturaleza, el movimiento generalmente evidencia una fuerza de cambio. Obedece a una fuerza interna o externa que impulsa en una u otra dirección y que da lugar a un cambio.

Sociológicamente podríamos decir que un Movimiento es un conjunto de personas, con ideas, valores actitudes o circunstancias que por diferir o disentir con el status reinante, generan o exigen un cambio.

Un ejemplo claro puede ser el del Movimiento Litúrgico que se inició en los años anteriores al Concilio, que suscitó una insatisfacción con respecto a la liturgia de la época, y generó una fuerza de cambio que terminó por renovar la liturgia toda de la Iglesia.

Fue bendición para los fieles que pueden ahora entender aquello que se expresa en la liturgia y participar conscientemente en ella, y un dolor de cabeza para Mons. Lefevre & Co., que continuaron añorando las formas antiguas y resistiéndose a la desaparición del latín. Pero fue además y por mucho tiempo ocasión de problemas, disputas, y fricciones entre obispos, sacerdotes y laicos, porque presentaba el peligro de los abusos y la necesidad de prudentes experimentos, como se nos decía entonces.

Hoy ya nadie habla de una renovación litúrgica, y muchas de las reformas que alguna vez fueron motivo de fricción o escándalo han sido plenamente incorporadas a la liturgia oficial de la Iglesia.

La historia de la Iglesia está llena de ejemplos similares. Muchas cosa que hoy son instituciones de la Iglesia y motivo de su orgullo fueron alguna vez sólo movimientos y movimientos laicos -para colmo- que en su oportunidad también causaron disgusto y dieron dolores de cabeza a la jerarquía local.

Quizás pocos de los presentes tienen conciencia de muchos de los grandes tagarotes de la Iglesia, que hoy veneramos en los altares, fueron en su tiempo simples dirigentes de movimientos laicos, como ustedes.

Basten como ejemplo dos de sus primeros exponentes.

1. El movimiento ascético de los siglos IV a VI, muy similar a la Renovación Carismática de hoy, que produjo los primeros monasterios y conventos dirigidos esencialmente por laicos entre cuyos líderes figuran personajes como San Basilio, San Agustín, San Jerónimo, San Juan Crisóstomo, San Gregorio de Nizancio y San Gregorio Magno.

Muchos de estos santos carismáticos, para escándalo de algunos, no fueron nunca ordenados sacerdotes. Antonio magno, uno de los primeros líderes del movimiento ascético, no fue nunca ordenado. Pacomius, que llegó a ser pastor de miles de personas y a quien se atribuyen las primeras reformas pastorales, no sólo no era sacerdote sino que rehusó serlo, por humildad.

Ammón de Nitria, Hilarión, Julián Saba, Abraham Quidunaia, Simón Estonia y San Benedicto no fueron nunca ordenados aunque funcionaron como Ancianos de sus comunidades. Otros como Macario de Egipto, Macario de Alejandría, Basilio de Cesarea, San Jerónimo, San Agustín Sabas y San Gregorio Magno fungieron como ancianos muchos años antes de ser ordenados sacerdotes, a veces por la fuerza.

2. El segundo ejemplo es el Movimiento mendicante de Siglo XII que produjo las grandes órdenes de Dominicos y Franciscanos.

Fácilmente olvidamos que incluso Francisco de Asís, al recibir de Dios el llamado a reconstruir su Iglesia era solamente un joven laico, como muchos aquí presentes, que inició un Movimiento incómodo y molesto para la Iglesia y que sufrió persecución y burla, incomprensión y escándalo. Su movimiento de locos, al igual que el de Santo Domingo, es hoy una honorable orden de la Iglesia.

En la Edad Media surgen también otros movimientos de renovación. Entre otros hay que nombrar a los llamados Cátaros, a los Valdenses, a los Apostólicos, a los Humillados, a los Pobres Católicos y sobre todo a los Hijos de San Francisco de Asís. Son movimientos laicos que nacen de un deseo de renovar la Iglesia.

En esta misma línea están las fraternidades y cofradías de los Siglos XIII al XVI y diversas instituciones laicales de caridad de siglos más recientes entre las que recordamos a las congregaciones de San Vicente de Paul y a las Hijas de la Caridad.

Este panorama se substituye a finales de siglo XIX y principios de XX con un movimiento de apertura y renovación de gran importancia: la Acción Católica, que en cuanto acción laica se centra en una regeneración de la sociedad. Los Papas Pío IX, León XIII y Pío X y Pío XII promoverán y defenderán este movimiento y sus diversas ramas: La J.O.C., la H.O.A.C., la A.C.I., la J.E.C. Fue la organización preconciliar más importante en orden a promover la acción de los laicos.

¿Pero qué dice la Iglesia de los Movimientos laicos de hoy ?

Quisiera citar nada menos que a Joseph Ratzinger, Cardenal Prefecto de la Sagrada Congregación de la Fe ( antes el Santo Oficio ). Del libro: Informe Sobre la Fe recojo estas palabras. Son parte de una entrevista en que el Cardenal expresa un cierto desaliento ante la situación de la Iglesia. Pregunta entonces el entrevistador:

¿ Su imagen negativa de la Iglesia del Post Concilio no deja lugar a algún elemento positivo ?

Naturalmente que sí - responde el Cardenal - Lo que a lo largo y ancho de la Iglesia Universal resuena con tonos de esperanza- y esto sucede justamente en el corazón de la crisis de la Iglesia en el mundo occidental -es la formación de nuevos movimientos que nadie planea ni convoca y surgen de la intrínseca vitalidad de la fe. En ellos se manifiesta -muy tenuemente, es cierto - algo así como una nueva primavera pentecostal en la Iglesia.

¿En qué piensa en particular ? ( Pregunta el entrevistador )

Pienso por ejemplo, en el Movimiento Carismático, en las Comunidades neocatecumenales, en los Cursillos, en el Movimiento de los Focolari, en Comunión y Liberación etc. Todos estos movimientos plantean algunos problemas y comportan mayores o menores peligros. Pero esto es connatural a toda realidad viva. Cada vez encuentro más grupos de jóvenes resueltos y sin inhibiciones para vivir plenamente la fe de la Iglesia y dotados de un gran impulso misionero. La intensa vida de oración presente en estos movimientos no implica un refugiarse en el intimismo o un encerrarse en una vida privada. En ellos se ve simplemente un catolicidad total e indivisa. La alegría de la fe que manifiestan es algo contagioso y resulta un genuino y espontáneos vivero de vocaciones para el sacerdocio ministerial y la vida religiosa.

Nadie ignora sin embargo ( dice el entrevistador ) que entre los problemas que estos nuevos movimientos plantean está también el de su inserción en la pastoral general.

Su respuesta es rápida: Lo asombroso es que todo este fervor no es el resultado de planes pastorales oficiales, sino que en cierto modo aparecen por generación espontánea. La consecuencia de todo ello es que las oficinas de programación -por más progresistas que sean, no atinan con estos movimientos, no concuerdan con sus ideas. Surgen tensiones a la hora de insértalos en las actuales formas de las instituciones, pero no son tensiones propiamente con la Iglesia Jerárquica como tal. Está forjándose una nueva generación de Iglesia, que contemplo esperanzado. Encuentro maravilloso que el Espíritu sea una vez más, más poderoso que nuestros proyectos y juzgue de manera muy distinta a como nos imaginábamos. En este sentido la renovación en callada, pero avanza con eficacia. Se abandonan las formas antiguas, encalladas en su propia contradicción y en el regusto de la negación y está llegando lo nuevo. Cierto, apenas se le oye todavía en el gran diálogo de las ideas reinantes. Crece en silencio. Nuestro quehacer - el quehacer de los ministros de la Iglesia y de los teólogos - es mantenerle abiertas las puertas, disponerle el lugar.

Creo que Ratzinger resume extraordinariamente bien lo que señalaba anteriormente. Los movimientos son bendición y esperanza de la Iglesia, pero al mismo tiempo incómodos y molestos porque parecen surgir de repente de la nada, a veces por medio de personas sin una sólida preparación religiosa; cuando la jerarquía se percata de su existencia ya son legión; todo lo alborotan y quieren cambiarlo todo, exigen una atención que nadie parece estar en capacidad de dar, no se sabe donde encajan dentro de la pastoral orgánica, con frecuencia siguen a líderes que no son los establecidos por la Iglesia, y para colmo dan unos frutos estupendos, parecen conseguir en pocos días lo que otros han intentado por muchos años y alguna vez el Señor hasta parece respaldar sus actos con alguno que otro prodigio. ¡ Gloria al Señor que sopla donde quiere !

Pero me gustaría entrar ahora a dificultades más concretas. Una de ellas es la necesidad que crean a la Iglesia de adaptar su estructuras pastorales para darles cabida.

En esta línea debemos reconocer que el Señor ha bendecido a la Iglesia Católica con una capacidad de adaptación y con una sabiduría pastoral que no han tenido las denominaciones protestantes. Basten como ejemplo el fracaso de la Iglesia Anglicana que sufrió la separación de lo que hoy es la Iglesia Metodista y la separación de los Pentecostales Clásicos de principios de siglo que tuvieron que abandonar sus respectivas denominaciones porque éstas no supieron adaptarse a las manifestaciones de aquella extraña y poderosa efusión del Espíritu. En contraste con ellas, la Iglesia Católica, inundada a nivel universal por una efusión sin precedentes en la historia de la Iglesia, ha sabido acomodar en su seno a lo que en parte conocemos como Renovación Carismática Católica.

Este es solo el más reciente de muchos casos a lo largo de la historia en los que la Iglesia católica supo integrar en su seno a los movimientos renovadores en vez de forzarlos a convertirse en sectas.

Las estructuras que han servido para integrar movimientos como el de las Órdenes Terciarias, el Movimiento Familiar Cristiano y el Movimiento de Cursillos de Cristiandad continúan siendo eficaces. Tres instrumentos pastorales han demostrado especial eficacia :

El primero es el uso de capellanes en las organizaciones parroquiales. El segundo es el nombramiento de representantes del obispo para los movimientos interparroquiales pero diocesanos, como Cursillos de Cristiandad, y que generalmente conocemos con el titulo de consiliarios. Y tercero, la simple participación activa de sacerdotes, ya sea como líderes o como simples participantes pero que sirven de vínculo eficaz aunque informal con la jerarquía, como en el caso de nuestras comunidades de alianza.

Los movimientos por su parte aportan un liderazgo laical reconocido por los obispos en la forma de consejos o secretariados que velan por el recto encauzamiento del grupo, atendiendo una variedad de ministerios.

Hoy la Iglesia se abre incluso a nuevas estructuras pastorales. Aún en Nicaragua se habla ya de la posibilidad de parroquias ambientales. En algunas diócesis de Estados Unidos algunas comunidades carismáticas han sido organizadas y son atendidas como parroquias ambientales en las que el párroco actúa como sacerdote en la comunidad pero no como capellán, Consiliario o anciano de la comunidad. La vida de la comunidad es dirigida por líderes - sacerdotes o laicos -distintos de su párroco.

De la misma manera, después de siglos de silencio, hoy se habla de nuevo de los ministerios laicales. El nuevo Código de Derecho Canónico, promulgado en Diciembre de 1983, enumera una larga lista de oficios autorizados al seglar y que se conocen también bajo el nombre de ministerios laicales. Se mencionan ministerios en el orden del culto, en el orden de la palabra, en el orden de la caridad, y en el orden de la dirección. Son la respuestas oportuna de la Iglesia a nuevos retos y a nuevas circunstancias.

Regresando al tema, nos encontramos con una dificultad propia de los movimientos. Y es que el párroco, el obispo, o su representante, en caso de incomprensión, de desacuerdo o fricción o simplemente de necesidades que reclaman atención, no se enfrentan con personas aisladas o problemas puramente personales, sino con grupos grandes de personas, con liderazgo y estructuras propias, con metodología y actividades preexistentes que no siempre se comprenden o valoran, y con características y finalidades diversas.

Sin negar que existen personas-problema con las que hay que lidiar alguna vez, lo que la Iglesia normalmente enfrenta es mas bien grupos organizados que pueden ser a la vez bendición y problema, cuyas características propias no son siempre comprendidas y cuyas necesidades pastorales reclaman una atención que no siempre se les puede dar.

Esta relativa orfandad de los movimientos, casi siempre de crecimiento acelerado y desproporcionado a las posibilidades pastorales de la Iglesia local, ha redundado en que muchos de ellos sean vistos como algo que se permite, se tolera y se deja en paz, pero que no se mira como propio. Los movimientos parroquiales son vistos entonces como algo que pasa en la parroquia, pero no como algo de la parroquia. Y los movimientos interparroquiales, como la obra del Padre fulano, o del Seglar sutano.

En estas circunstancias los movimientos desarrollan su propio liderazgo y sus propios ministerios laicales, casi siempre con la autorización y bendición del ordinario, pero la bendición del Ordinario no soluciona todos los problemas. Lo que sigue prefiero copiarlo de un libro, por su exactitud y porque de este modo señalo una realidad que trasciende tal o cual situación puramente local. Del libro Ministerios Laicales, de Dionisio Borobio copio el párrafo siguiente:

El surgimiento de nuevos ministerios en la comunidad crea dificultades de entendimiento y competencia en no pocos casos, tanto por parte de los sacerdotes como por parte de los laicos. Hay sacerdotes que se sienten celosos de sus poderes sacerdotales, teniendo que admitir a los laicos a la esfera de lo espiritual-sagrado, inclinados a seguir considerando a los seglares como simples auxiliares, colaboradores o ejecutores de algo determinado con anterioridad por ellos mismos. Y seglares que, por reacción, contestan los poderes sacerdotales, se atribuyen una facultad de dirección que no les corresponde, intentan conseguir su autonomía construyendo la comunidad al margen del ministerio sacerdotal. Mientras aquellos proclaman sus temores de que los ministerios laicales sean un intento de secularizar, desprestigiar y confundir doctrinalmente a la Iglesia, así como de substituir al sacerdote, estos ( laicos ) exaltan sus derechos y funciones acusando al clero de monopolio o dictadura, mostrando una desconfianza respecto al puesto que se les concede con los mismos ministerios.

Ambas posturas son extremas e inaceptables, aun suponiendo que siempre puedan darse errores de interpretación y acción. Es preciso que tanto los sacerdotes como los fieles, se unan en un único intento de renovación de la Iglesia y en el propósito de cumplir su misión. No se trata con los ministerios de dividirse el cargo, de luchar por el territorio, de conquistar más poder, de competir en la misión. Se trata de unir el corazón y las manos para reconociendo los derechos y deberes de todos, según la guía del Vaticano II, cumplir más eficazmente la misión que a todos compete.

Yo digo en broma, pero en serio, que muchos sacerdotes guardan siempre en su corazón un texto del evangelio que rige sus relaciones con los laicos. Nos quedan viendo con extrañeza y casi puedes leer en sus mentes el texto aquel que dice: ¿Puede algo bueno salir de Nazaret ?. Por eso a sus ojos toda iniciativa del laico es mala o sospechosa mientras no se demuestre lo contrario.

Dice un sacerdote, amigo entrañable, hoy secretariado de su obispo, que todo sacerdote tiene una inclinación natural hacia el Episcopado. Es decir, hacia el Episcopei, que quiere decir vigilar.

A mis hermanos laicos tengo algo importante que decirles. Muchos sacerdotes vivían felices hasta que unos laicos y su movimiento renovador llegaron a la parroquia. Pero vino un avivamiento y con él un gran alboroto, y ahora la gente pide más o quiere cambiarlo todo, y para colmo acabó hasta con la siesta del pobre padre.

A mis hermanos laicos les pido prudencia, consideración y respeto. Saber discernir lo que es propio de sus funciones para no sobrecargarlo con lo que nosotros mismos suponemos hacer. Pero a mis hermanos sacerdotes les digo que su mejor inversión está en la formación de ese laicado adulto que pedía el Vaticano II.

Continuando con el tema, quizás sea este el momento oportuno para señalar el mutuo beneficio de una incorporación plena de los movimientos laicales a la pastoral orgánica de la Iglesia. Con toda honradez debemos admitir que la estructura parroquial, tal y como se la conoce hoy, debido muchas veces a su excesiva extensión geográfica o densidad poblacional y otras a la ya conocida escasez de sacerdotes, no es hoy por hoy capaz de descender hasta cada persona concreta, para atender la totalidad de sus necesidades espirituales o materiales, o para llevar al converso a una madurez humana y cristiana.

Quizás puede lograrlo alguna vez, en alguna parte, con algunas personas, con una pequeña élite espiritual privilegiada; pero ciertamente no suele lograrlo en todas partes con todas las personas de la parroquia.

El espíritu Santo que vela por su Pueblo suele entonces suscitar movimientos especializados que vengan a llenar estas necesidades. Surgen entonces movimientos como el M.F.C. que atienden las necesidades concretas de la familia cristiana, movimientos de apostolado seglar que buscan como punto de partida la conversión de la persona, como Cursillos de cristiandad y la Renovación Carismática Católica, movimientos asistenciales como el Apostolado de los Enfermos, y tantos otros que atienden necesidades muy concretas. Muchos son o pueden ser movimientos parroquiales, pero quienes militan en ellos no tienen como primera identidad y como lugar de encuentro la parroquia, sino el movimiento al que pertenecen. De él se nutren y en él desembocan.

La parroquia por su parte suele recibir su liderazgo de personas que tuvieron su primer encuentro con Cristo y con la Iglesia en alguno de estos movimientos, y de este modo recoge frutos que en cierto modo no sembró.

Con el paso del tiempo, sin embargo, los movimientos especializados descubren por si solos que por su mismo carácter especializado tampoco ellos son capaces de dar a cada uno de sus miembros la totalidad de cuanto necesitan. En la medida de su crecimiento y madurez, las personas descubren nuevas áreas que necesitan atención. Quizás el neo-converso descubre que es su familia toda la que está en ruinas y que el movimiento en que milita tiene muy poco que ofrecer en esta línea,. Quizás otro descubre una vocación de servicio que no puede saciar donde milita. Otro que su vida de oración y unión con Dios deja mucho que desear etc.

Observamos entonces un movimiento migratorio de un movimiento a otro. Pero en ninguno encontrarán la totalidad de lo que en cada momento necesitan, aunque cada uno sí sea capaz de darle lo que es propio de su especialización. Y es que la solución total que Cristo ofrece es una sola y se llama Iglesia y sólo la Iglesia toda es capaz de dar al cristiano la totalidad de cuanto necesita. Y sólo la iglesia toda unida, es capaz de realizar la totalidad de su misión. De ahí la necesidad imperativa de una integración de todos los ámbitos a la pastoral orgánica local.

Y con esto aterrizo a lo que considero el principal obstáculo a la integración de todas las fuerzas de la iglesia y la causa más frecuente de fricción entre los diversos movimientos entre sí.

De nuevo es el carácter mismo de los movimientos y su especialización lo que nos separa, o nos aísla. Es importante que lo entendamos muy bien.

Cuando el Espíritu de Dios llama a personas concretas para realizar en el seno de su iglesia una misión renovadora, suele darles también vocaciones y carisma especiales. Cada movimiento suele tener una finalidad distinta y especializada, y una espiritualidad y unos carismas que le son propios y a veces exclusivos. Estos movimientos y las personas que los dirigen necesitan ser fieles a esta vocación y a estos carismas. No pueden reformarlos ni traicionarlos sin convertirlos en algo distinto.

Los Cursillos de Cristiandad por ejemplo, son un movimiento de élites ( entendiendo por élites los agentes de cambio social ) que pretenden la progresiva conversión integral de las personas, con miras a una cristianización de los ambientes en que se mueven. En este sentido es el mundo mismo, la sociedad humana lo que buscan transformar. Su proyección sobre el mundo y su mentalidad es eminentemente seglar, en línea con la Apostólican Actuositaten y con la Populorum Progressio.

En el otro extremo y aunque como Cursillos se inicie con la proclamación de lo Fundamental Cristiano con miras a una conversión personal, la Renovación Carismática en cuanto movimiento se sitúa más bien dentro de la pastoral de masas, y no pretende la cristianización de los ambientes de mundo sino la renovación interior de la iglesia toda y de la iglesia misma: de su liturgia, se sus sacramentos e incluso de sus estructuras pastorales.

De igual manera el Camino Neocatecumenal, que rechaza incluso y con razón el apelativo de movimiento en cuanto que es la vida misma de la Iglesia la que trata de renovar, y que es un movimiento solo en cuanto que es una fuerza, sino de cambio, de renovación y regreso a la vida primera de la Iglesia, este también tiene un carisma fundacional, un estilo y una finalidad concreta que cumplir.

Al tratar de integrar tan diversas vocaciones y carismas a la unidad de la Iglesia surge el problema de fidelidad a su propia identidad y misión, del respeto a su finalidad especifica y a su características personalísimas. La integración amenaza su propia identidad. Los diversos esfuerzos de integración se han encontrado casi siempre con el temor a la pérdida de su identidad como movimiento. Se sospecha la creación de un supra - movimiento que quiere, o puede substituir, absorber o dominar a todos los existentes.

Y es aquí donde esa sabiduría pastoral de la Iglesia Católica que ya señalaba al principio, necesita encontrar la formula que permita la unidad sin la perdida de la identidad. Nuestra Iglesia no es una Iglesia panteísta que absorbe todo anulando la individualidad, sino una comunidad que como alguien la definió es el lugar donde se puede vivir en unidad sin perder la personalidad.

Para lograr esta unidad en la diversidad, ( porque Dios aunque nos quiere uno nos hizo iguales, y Él mismo siendo un solo Dios es tres personas distintas ), para lograr esta unidad en la diversidad, repito, es indispensable que cada uno de nosotros, cada movimiento, cada sacerdote, y cada obispo tenga un santo respeto por los carisma fundacionales y por la finalidad concreta de cada movimiento.

Este irrespeto a los carismas fundacionales de cada movimiento o agrupación puede ser violado de diversas maneras:

Una de ellas es el sincretismo. El tomar un poco de cada uno de ellos, generalmente lo más atractivo y no necesariamente lo mejor, para terminar con un chacuatol que no es ni chicha ni limonada. Hablo de las imitaciones y de los trasplantes, de las falsificaciones. Supuestamente la intenciones es mejorar lo que el Espíritu inició, pero se termina como el chinito que decía Yo mejolo; pelo no del velbo mejolal sino del velbo jolel.

Más frecuente todavía es el uso parcial, truncado e incompleto de un instrumento ajeno. Lo malo no está en haber usado un instrumento ajeno, porque todos son de Dios, sino en haberlo usado mal, o para un propósito distinto. Es como si alguien tomara abusivamente mi carro nuevecito, pero para colmo se llevara solo el chasis y el pito. (Y para hacerlo me lo desbarató. ) Hermano, si quieres usar mi carro, por favor llévatelo todo.

Mil veces más grave todavía es el irrespeto de manipular o instrumentalizar las obras del Señor para una finalidad distinta de aquella para la que fueron creadas, para jalar agua a mi molino; para beneficiar o adornar mi obra personal.

En el Cuarto Encuentro Latino Americano de la Renovación Carismática, Ralph Martin, ex-miembro del Secretariado Nacional de Cursillos de Cristiandad de los E.E.U.U. y uno de los iniciadores de la Renovación Carismática, al nivel mundial, decía:

Creo que a veces tendemos a decir: bueno, aquí está la Renovación Carismática, la vamos a usar para tal cosa. Esto viene de una actitud más profunda, de decir Bueno aquí está el Cristianismo, lo vamos a usar para tal cosa. Y aún más profunda, a veces decimos Aquí está Dios: lo vamos a usar para tal o tal cosa. Creo que Dios quiere que sepamos que Él y el cristianismo y la Renovación Carismática, no nos pertenecen a nosotros. Le pertenecen a Él y necesitamos tener una actitud referente y preguntar, cuales son las intenciones de Dios. . Creo que corremos el riesgo de ser como el hombre del evangelio fue construía muchas bodegas para almacenar sus cosas y el Señor le dijo: Tonto, si esta noche te voy a pedir cuentas,

Yo también creo que el Señor también nos pedirá cuentas con respecto la forma que administramos sus cosas. Desgraciadamente hoy es especialmente evidente en Nicaragua, el que muchos quieren instrumentallizar a Dios, e instrumentalizar a Jesucristo. Para eso algunos lo han convertido en una bandera, en una causa, en una figura atrayente y a la vez explotable, manipulable, instrumentalizable, para acarrear agua a su molino, para traer gente a sus filas, para secundar sus propósitos, o incluso para esgrimirlo en contra de su misma Iglesia, como un garrote.

Entre nosotros no puede ser igual. Nosotros y sus obras fueron hechas para ser usadas por Él. No podemos invertir los papeles.

Quizás una variante mercantilista de instrumentar las cosas de Cristo para nuestro beneficio, consiste en descartar aquellas que no nos son personalmente rentables. Los movimientos interparroquiales, como Cursillos de Cristiandad, hay que admitirlo, no son inmediatamente rentables para la parroquia. No existen para una revitalización de la parroquia. Creo sin embargo que estamos confundiendo el árbol con los frutos. No podemos talar el árbol para usar su madera, sino abonarlo para recoger sus frutos.

Aunque los Cursillos de Cristiandad dentro de la pastoral de conjunto, en cuanto Movimiento se ubican dentro de la pastoral profética y en ella dentro de la pastoral kerygmática, sus frutos llegan a todos los ámbitos de la pastoral y a todos los rincones de la iglesia.

Un hecho reconocido mundialmente por miles de sacerdotes es que los Cursillos han sido en todas partes el semillero de una dirigencia laical comprometida con su iglesia en todos los niveles. Un compromiso que brota de su misma conversión y de su encuentro personal con Cristo. Los Cursillos no son de la parroquia, pero sus frutos, es decir sus hijos, sí están en ella y en todos los ámbitos de la iglesia en la medida de su propia madurez y conforme al llamado personal e intransferible de su propia vocación. Este respeto a la propia vocación fue incorporado a la definición misma de Cursillos desde el Encuentro Internacional de Bogotá, de 1968.

Quizás sea esta mentalidad de despertar el hambre y sed de Dios en los hombres, pero para que cada uno la sacie donde el Señor lo llama, soltándolo y dejándolo ir como al ex-endemoniado de Gerasa, la razón del por qué los Cursillos no buscan enjaular a los suyos para engrosar sus filas, sino que se gozan en su proyección hacia fuera y fue así como en 1973 entregaron a la iglesia de Managua 150 de sus dirigentes para dar inicio y empuje a lo que hoy es la Renovación Carismática Católica.

En la Comunión de los Santos todos salimos ganando. Cuando no se tiene una visión de la iglesia terminamos siempre teniendo una visión de capilla y el capillismo ha sido otra de las causas de fricción entre nuestros movimientos y de éstos con los párrocos.

Por todo lo anterior es que creo que debemos ir más allá del simple respeto a la vocación y carisma de cada persona y de cada movimiento. Necesitamos tener una santa admiración por los demás. Admirarnos de lo que el Señor ha puesto en cada uno de ellos como reflejo de su propia santidad y perfección. Como dice Eduardo Bonnin, fundador de los Cursillos, al misterio de la Comunión de los Santos debe sumarse hoy el de la Admiración de los Santos.

Debemos alegrarnos cuando uno de nosotros, cuando uno de nuestros líderes nos deja en el seguimiento de un nuevo llamado del Señor, cuando su propia madurez lo impulsa a compromiso más profundos, cuando la iglesia lo llama a su servicio. Alegrarnos como se alegra el padre cuando el hijo adulto se aleja para formar otra familia.

Esto sólo es posible cuando sus líderes, por reunirse se conocen, por conocerse se comprenden, y por comprenderse se aceptan, y al aceptarse abren las puertas a la admiración de los santos.

Al conocerse comprenden lo que cada uno puede hacer por los demás y lo que cada movimiento es capaz de aportar a la labor conjunta de la iglesia. Empezamos entonces a dejar de ser capilla y empezamos a pensar y a vivir como iglesia. Al conocernos descubrimos nuestros puntos de coincidencia. Vemos entonces que lo que tenemos en común suele ser el 99. 9999 % de lo verdaderamente importante, que es siempre lo fundamental cristiano y que el. 0.0001 que nos diferencia es aquello propio de nuestra espiritualidad o vocación personal que también aprendemos a aceptar.

Los laicos de Nicaragua nos hemos planteado una meta común que es precisamente la unidad de la iglesia. Como punto de partida nos hemos propuesto el predicar en nuestras propias filas un cese a toda forma de murmuración, crítica, rivalidad, menosprecio, o antagonismo hacia cualquier otro movimiento o área de la Iglesia. Una lealtad a toda prueba hacia nuestros sacerdotes y obispos y hacia todos nuestros hermanos en el Señor. No escucharemos, no aceptaremos, y no repetiremos ninguna calumnia murmuración, o maledicencia en su contra. Nuestros trapos sucios solo deben lavarse en casa. Y finalmente nos hemos propuesto llevar este mensaje de unidad a todos los Cristianos. ¡Amén!

Contraportada

Nada de lo dicho sobre su autor nos prepara para la lectura de esta obra poco común si dejamos por fuera lo que le imprime el sello de lo inusual y en este sentido de lo extra-ordinario, y es el hecho de que quien escribe es un exitoso hombre de empresa plenamente activo en el mundo de los negocios. No un teólogo secularizado, ni un profesional de la pluma, ni un cura frustrado, ni un beato clericalizado, ni un pecador que arrepentido se ha retirado a una cueva a expiar sus culpas, sino un hombre corriente, que está en el mundo y conoce sus cantos de sirena; que comparte las inquietudes y planteamientos del hombre moderno, pero tiene a la vez las respuestas eternas del hombre cristiano; que puede escribir sobre verdades eternas de una manera relevante, vital y actual; que hace teología partiendo de la vida y la escribe -¡ Oh maravilla ! - de una manera que cualquiera la entiende. Y para colmo con un estilo ameno, salpicado de buen humor.

Todo esto es inusual y extra-ordinario, al menos en los ambientes de Iglesia en que me muevo. Sin duda existen otros seglares como Mántica, pero por desgracia muy rara vez vemos libros suyos.

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